jueves, 22 de febrero de 2018

Tumbando Mentiras



Haciendo repaso me he encontrado las numerosas mentiras que nos hemos repetido. Mentimos para sobrevivir, para seguir vivos. Seguro que la gran mayoría no satisfacen, pero convienen. Mentimos para conseguir sexo, por necesidad, por amor, por trabajo y por indulgencia, con los demás y por compasión con uno mismo.

Son muchas las veces que nos hemos mentido de forma deliberada, conscientes de estar faltando a la verdad. No por eso se trata de un plan cargado de cinismo ni de un asalto armado a la integridad de nadie.

Mentimos con inocencia cuando decimos “mañana empiezo”.

Mentimos con humor cuando decimos “una más y nos vamos”.

Mentimos con ilusión cuando decimos “eres la persona más importante de mi vida”.

Mentimos con recelo cuando decimos “vamos a intentarlo de nuevo”.

Mentimos con ternura cuando decimos “no pasa nada”.

Mentimos con ímpetu cuando decimos “tú puedes”.

Mentimos con ingenuidad cuando decimos “ven a casa y vemos una peli”

Mentimos con optimismo cuando decimos "compra un décimo que seguro que toca".

Mentimos con insolencia cuando decimos "te sienta genial".

Mentimos con pudor cuando decimos “es la primera vez que me pasa”.

Mentimos con amor cuando decimos “nunca te he mentido”.

Mentimos y nos mienten. Pero benditas mentiras porque contigo a mi lado, estoy dispuesto a creerlas todas.

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