jueves, 27 de abril de 2017

Relaciones diplomáticas

Relaciones diplomáticas

La diplomacia nos dice que toda relación debe terminar igual que comenzó.

Esta mañana fría de primavera, en la que el viento a hecho acto de presencia como quien reaparece cuando ya nadie lo espera, con más fuerza y vigor del que se le recordaba, queriendo demostrar que vive una segunda juventud, he entrado en la vieja cafetería del centro donde desayunamos. Si las ciudades pequeñas son siempre las mismas más lo son sus cafeterías, decorados perfectos para la obra repetida, ya sabida, que debe representarse cada día.

Los actores siguen siendo los mismos de entonces, no han cambiado nada. Continúan aferrados a sus únicas vidas pendientes de sus viejos problemas. Como entonces, aquí dentro el tiempo no pasa por muchas nuevas noticias que traiga la prensa de la mañana, podrían llamar a este salón el lugar en el que nunca pasa nada.

Los viejos códigos que antaño aprendimos siguen estando vigentes. Esa sutil diplomacia que poseen quienes, durante años, décadas incluso, llevan ocupando el mismo escaño. Este congreso de provincias donde se debate todo y en el que nunca se vota nada. Mientras removía el café con la delicadeza que es del gusto en lugar tan noble y seguía observando el lugar con la seriedad exigida, nuestras miradas se han cruzado para desviarlas, acto seguido, con la misma rotundidad.

Lo reconozco, he tardado menos de un minuto en volver a buscarte. Siento no haber sido capaz de contenerme, la ansiedad se ha apoderado de mí. He intentado concentrarme en el periódico y no he podido, me he escaldado la lengua con el café porque debía encontrar algo que hacer, que me repeliera del magnetismo de tu mirada. He vuelto a mirarte pero ya no estabas.

Te has marchado sin decir nada pero a mí no me engañas. Allí donde ha habido fuego sigue la brasa. Lo sabes casi tan bien como yo por mucho que te esfuerces en buscar un final alternativo. Esto sólo puede terminar de una manera. Te recuerdo que hablamos convencidos de la circularidad de la existencia, de que todo vuelve. Todas las historias, cada historia, nuestra historia, deben terminar igual que comenzaron: debajo de las sábanas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es importante