lunes, 22 de febrero de 2016

Carta a los Señores Diputados

Señores diputados. Los últimos sesenta días España vive la misma situación en las que cuatro millones de desempleados nos encontramos desde hace tiempo. España está en paro. El debate para sus analistas está en la artimética de los escaños mientras la cuarta parte de la población experimenta tratando de despejar la incógnita que le aleje su precariedad.


Señores diputados. La clase política vive el dilema de los muchos al encontrar de repente que aquello que le sostenía en un solo yo ya no es posible. España se encuentra como el trabajador recién despedido que se ve obligado a descubrir otras partes de sí mismo, otros planos de su ser que son muchos que existían desde hace tiempo, que se expresan en el presente y que van a proyectarse hacia el futuro.

Señores diputados. España como sus jóvenes y desempleados está en tránsito. Está en la zona que es conocida en la psicología como la ·zona neutral". Ese espacio que no es ni allí ni aquí y que se encuentra en mitad de la nada. Un territorio en el que la identidad se vuelve incierta y el sentimiento de inseguridad lo invade todo. El Congreso es, hoy, lo más parecido a la cola del paro y es bueno que lo sea. Que ustedes que llevan tiempo aferrados al engaño del escaño hayan perdido las anclas que los aferraban a lo inamovible y vivan en sus propias carnes la realidad de los muchos.

Señores diputados,  ustedes como yo, el parado, tienen que aprender a desprenderse de lo anterior. Descubrir que es el momento de dar entrada a lo nuevo aunque aún no se sienta que se forma parte de ello. Sin abandonar del todo lo que se ha sido pero con la perspectiva clara de que se puede y se debe comenzar a ser otro. Diputados deben ustedes elegir entre aferrarse al pasado o impulsarse para entrar de lleno en el futuro.

Señores diputadso, como joven de 34 años quiero que viva los que muchos como yo llevamos viviendo. Ustedes llevan viviéndolo apenas dos meses, mi generación lleva años en esta circunstancia. Les advierto que tendrán que hacer frente a vaivenes, irán hacia delante pero también retrocederán. Oscilarán de un extremo a su opuesto, descubrirán nuevas posibilidades y papeles que representar en su vida que el de diputado. ¿Creen ustedes que cuatro millones de personas como yo somos simplemente parados? Que, como falsamente piensan, vivimos anhelantes esperando que el maná nos caiga del celo en forma de subsidio. Siento decirles que, de nuevo, se equivocan.

Señores diputados les pido que hagan un ejercicio intelectual. Sé que están inmersos en el desasosiego,pero créname, uno se acostumbra a sentarse a la mesa cada día con él. Entiendo que crean que están en una situación insoportable que no saben cuánto tiempo más será capaz de aguantar. Les pido que se esfuercen un poco más y sobre todo les demando  un ejercicio de sinceridad consigo mismos. Respondan a estas dos preguntas ¿quién es? y ¿quién no es?. Cuatro millones de personas nos acostamos cada noche con ellas y con ellas nos despertamos. Cuando tengan la respuesta descubrirán el verdadero progreso.

Señores diputados, ni yo soy solo un parado ni ustedes son sólo diputados. Dejénse sorprender al averiguar que existen alternativas. Pero, sobre todo, descubran nuevas prioridades y respondan una última pregunta. ¿Qué es lo que no quieren realmente abandonar? En la vida hay muchas circunstancias y, de vez en cuando, hay que comprender que no hay nada mejor que reordenar las prioridades. Cuatro millones de personas, cada mañana, buscamos un motivo para levantarnos. Ustedes mientras, señores diputados, viven instalados en una falsa comodidad que les dice que no hay motivo para levantarse de su escaño.

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