miércoles, 13 de enero de 2016

Ganarse a uno mismo

Foto de Ganarse a uno mismo Ignacio Bellido
Cruzando la meta del Duatlón Cross de Navalcarnero (Noviembre 2015)

Ganarse a uno mismo


Llegar el primero no siempre es ganar si ya sabes que vas a ganar.


Ganarse a uno mismo es cruzar la línea de meta. A lo largo de los últimos ocho años he participado en numerosas carreras a pie y en bicicleta en diferentes localidades y por terrenos variados. He cargado con un lastre de barro en las distintas Ligas de Cross de Cabrerizos, he corrido en mitad de la jungla en Panamá, he conocido a fondo Madrid participando varias veces en su Maratón, he cruzado la frontera entre Portugal y Francia encima de la bicicleta... Nunca he atravesado el primero la línea de meta pero, como muchos otros, he terminado casi todas las carreras con la sensación de haber ganado.

"He llorado de rabia. He llorado de dolor pero también he llorado de felicidad"

Ganarse a uno mismo es no perder la capacidad de sentir. Al cruzar la línea de meta he sentido rabia en ocasiones, otras veces orgullo por lo conseguido. También he experimentado frustración y decepción y sí, lo reconozco, en ocasiones he llorado. He llorado de rabia sobre la bicicleta en los primeros kilómetros de la Quebrantahuesos, cuando había dejado atrás 30 kilómetros y todavía me quedaban por delante 170. He llorado de dolor en cada zancada por los adoquines y cuestas de Segovia. He llorado de felicidad al cruzar las puertas del parque del Retiro y he sentido, en ese momento, un infinito amor por todos los que forman parte de mi vida. Lo reconozco, llegar al Retiro después de 41 kilómetros corriendo hacía que mis ojos se inundaran de lágrimas, convirtiendo ese instante en el momento más emotivo de cada año.

Ganarse a uno mismo es vivir de nuevo. Si al terminar de participar en una prueba de resistencia le preguntáramos a los participantes si el próximo año participará de nuevo su respuesta será "no lo volvería a hacer". Sin embargo, apenas unos minutos después, tras haber comido un poco de alimento y haberse rehidratado ya se piensa en cuándo será el próximo reto. Son muchos los que me han preguntado porqué repetir si ya lo has hecho. Mi respuesta a esta pregunta (cada uno tendrá la suya) es que una vez que has sentido una emoción de ese calibre estás deseando sentirla de nuevo. Es como una droga, no, mejor dicho, es como el amor que siempre se quiere más y con mayor frecuencia.

"Una prueba de resistencia es como el amor, quieres más y más a menudo"

Ganarse a uno mismo es conseguir un sueño. Es llevar más lejos las propias posibilidades. Siempre viene a mi mente el primer dia que salí a correr. Apenas aguanté 7 minutos y creía que se me iba a salir el corazón por la boca, que las piernas me iban a estallar, pues me las miraba y estaban hichadísimas y de un preocupante tono rojizo, el miedo a sufrir un colapso en ese momento me acuciaba. Las agujetas del día siguiente fueron terribles y bajar las escaleras, por suerte es un primer piso, un suplicio. Esto el primer día, 400 días después tomaba la salida del Maratón de Madrid. Cada uno de esos días, me había ganado a mi mismo pues me había llevado a superarme.

Ganarse a uno mismo es no perder las ganas. Esa meta podría haber sido la última y haber perdido la motivación para no continuar y dejarme llevar. Sin embargo, el apetito de seguir poniéndome a prueba sigue estando presente aunque su intensidad sea fluctuante. Pienso que uno debe ser como Messi, no en cuento al talento pero sí en actitud. alguien que durante cuatro años es indiscustiblemente considerado el mejor jugador del mundo y, dos años después, vuelve a conseguirlo. Eso requiere una alta dosis de motivación, amor hacia su trabajo o afición y respeto hacia uno mismo.

Ganarse a uno mismo es respetarse. Si hay un ejemplo de respeto hacia uno mismo me lo descubrió ayer otro futbolista: Michu. Sí ese jugador alto y corpulento que salió de Oviedo, pasó por Vigo y Vallecas antes de irse a Inglaterra e Italia para aterrizar en la selección española. Un jugador caído en el olvido y que ha vuelto a los terrenos de juego en los campos de la Tercera División, Michu es el ejemplo de alguien que se respeta a sí mismo, diciendo "mi objetivo es competir cada día contra mí mismo y ver cuál es el máximo nivel que puedo alcanzar,da igual la categoría"

Ganarse a uno mismo es saber que la mayor derrota es perder sin jugar.

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