miércoles, 30 de septiembre de 2015

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

No hay mayor dolor que el rechazo. Es difícil afrontar la angustia y el desespero de un "no" sin más razón que el mismo no. Sucumbir al poder de arrastre de semejantes fuerzas queda reflejada en el último poema del escritor y poeta Cesare Pavese "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos".

Constance Dowling y su rechazo a Cesare Pavese provocó el suicidio del poeta italiano
No hay mayor dolor que la espalda de un amor.En el segundo piso del hotel Roma de Turín, uno de los últimos días de agosto de la mitad del siglo pasado fue el escenario elegido por Pavese para poner fin a su vida. Tras escribir el último verso, un último latido de un corazón incapaz de volver a encajar el puzzle de piezas rotas en el que ha quedado convertido tras el último rechazo de la actriz Constance Dowling, Allí, en mitad de una habitación modesta, sin más ornamentación que una butaca color negro, un corazón para de latir.

No hay mayor dolor que el dolor un corazón que ha perdido de vista sus horizontes vitales. El desgarro que produce en el alma las llamadas no atendidas de la persona amada. La impotencia de no disponer de una medicina con el poder de curarlo todo. Una medicina en la que no sólo está ella sino en la que también está él. Un remedio que además de curar salva.

No hay mayor dolor que un espejo sin imagen. La presencia de un reflejo que no se reconoce, que ha cambiado, ha mutado o ha desaparecido. La soledad y el desespero de una imagen de abandono, silenciosa, que nada dice, todo calla y todo destruye.

No hay mayor dolor que el abandono de un vicio. La pérdida de una rutina, la ausencia de un asidero al que aferrarse para no verse arrastrado y hacia el que arrastrarse. Un lugar al que volver cabizbajo, sucio, desvencijado, mudo, con los labios sellados y los dientes apretados. La pérdida de un espacio al que acudir no para buscarla sino para que pueda encontrarle.

No hay mayor dolor que no poder volver allí.



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