jueves, 30 de julio de 2015

Una parte de mí va a morir

Hoy es el día en que una parte de mí va a morir. Es un asesinato que llevo mucho tiempo planificando y representando, una y otra vez, en mi cabeza. Lo tengo señalado desde hace tiempo en el calendario. La cuenta atrás lleva siguiendo su curso desde hace meses y está próxima a la desembocadura. Hoy, al fin, una parte de mí va a morir y no voy a derramar una sola lágrima, no me va a doler y, más que nada, lo voy a disfrutar.


Fotograma de la película "Anatomía de un asesinato" de Otto Preminger

Ha llegado el momento de desprenderse, de soltarse y dejar de aferrarse. Has de saber que, aunque me esté despidiendo de ti para siempre, si volviera a nacer, volvería de nuevo a buscarte. Te buscaría en cada mano en la que mis dedos se entrelazasen. Te buscaría en cada rostro en el que apareciese una sonrisa. Te buscaría en cada imagen que mirase. Te buscaría en todas las canciones que escuchase. Quiero que sepas que, aún sabiendo que no estarías, te seguiría buscando.

Sé que hoy una parte de mí va a morir. He decidido borrar tus recuerdos, destruir uno por uno los objetos que rescaté de ti y que he guardado en secreto durante todo este tiempo. Prometo no volver a preguntar por ti y, ni siquiera, volver a mencionarte. He decidido que dejes de ser esos puntos suspensivos que ni cierran historias ni permiten que otras nuevas se inicien. Hoy, al fin, he decidido.

Sé que cargo con las culpas de quien ha infringido todas las reglas. Incumplí todas y cada una de las promesas pactadas. Rebasé todos los límites que me fijabas, que al principio corría demasiado y que cuando me reclamabas con un "¡alto!" no me detenía nunca. No miré las señales de peligro que ponías en el pasillo y dejaba que tú fueras quien pagara todas las multas. Sé que soy culpable de traspasar cada una de las fronteras que aquel verano en la playa esbozamos en la arena y de que, llegado el día, me negaste el pasaporte de vuelta.

Quiero que sepas que de haber seguido las reglas tampoco habríamos llegado a ningún lado. 

Hoy muere una parte de mí y, esa parte, eres tú.


1 comentario:

  1. Solo cuando decides matar esa parte de ti empizas a respirar...porque hasta ese momento la sensación de ahogo te acompana continuamente..buena la comparcion que has jecho

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