miércoles, 8 de julio de 2015

Marketing de Celebrities

El mayor deseo del ser humano es controlar la valoración que los demás hacen de nosotros. 

Desearíamos estar en la cabeza de los demás para descubrir si nos ven como nos gustaría y, en caso de que no sea así, comparar la distorsión entre la imagen percibida y la imagen deseada. Sabemos que no somos perfectos pero deseamos que los demás nos contemplen lo más perfectos posibles.


Meg Ryan nueva imagen operada

La prensa aparece hoy con el nuevo rostro de la estrella de Hollywood de los años noventa: Meg Ryan, que sumados al de René Zellweger y de otras celebrities me induce a pensar que hay una tendencia a no aceptar las imperfecciones. Al mismo tiempo aparece Geoge Michael con una imagen evolucionada en una dirección totalmente opuesta.

Somos seres visuales y como consecuencia hemos construido toda una sociedad de la imagen que haría tirarse de los pelos al propio Schopenhauer quien hace más de un siglo planteaba que el ser humano debía elegir entre la ética, la religión o la estética y que, en función de su elección, elegiría el transcurrir de su vida.

El peso de la estética en la sociedad de hoy lo comprobamos si analizamos las cifras económicas de sectores como la industria cosmética, el deseo de sustitución de lo viejo por lo nuevo (como ocurre en política) o en el desarrollo de ciudades, el gasto en textil y de renovación constante de la propia imagen del que Inditex ha sabido sacar un gran redimiento, la proliferación y aceptación de la cirugía estética sin otra finalidad que el deseo de embellecimiento... 

No se trata de una tendencia nueva, llevamos siglos con ella y la cirugía es una de las manifestaciones del hoy del peso de la estética en la sociedad. En otros momentos históricos se representaba mediante ropajes suntuosos, peinados imposibles o la utilización de materiales escasos como complemento. El adorno y ocultación del propio rostro para mostrarnos como otros distintos ya existía en las sociedades tribales.

La diferencia en el hoy es que nos que mostramos otro ser de nosotros sin cambio identitario. Belén Esteban se engalana y esculpe su rostro pero quiere seguir siendo la princesa del pueblo, Meg Ryan distorsiona su imagen en un intento de rescate para seguir siendo la misma que era hace dos décadas, lo que te acaba convirtiendo en un esperpento de ti mismo como denunció hace unos meses Uma Thurman. Por mi parte, creo que lo simplifico en la no aceptación de que dejaron de ser quien fueron sin darse cuenta ni aceptar que son quien hoy son, siendo hoy quien son gracias a lo que ayer fueron. Mis sentidas gracias a Hollywood y a Telecinco.

Imagen George Michael sorpredente

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