lunes, 29 de junio de 2015

No más Veranos sin Caribe Mix

Ha llegado el verano y, desconectado como estoy de las radio fórmulas, hoy por hoy, aún no se cuál es la canción del verano. Ni siquiera tengo noción de la terna de tonadillas candidatas a ostentar este singular honor. Cierto es que el mundo de la música ha cambiado radicalmente en los últimos años, víctima de su incapacidad para adaptarse a los nuevos tiempos digitales ya que esta industria, cayó en el error de pensar que el dominio de la digitalización estaría en sus manos y no en la de los consumidores como, finalmente, hemos podido constatar que ha sucedido.

Caribe Mix un clasico de los veranos

Los veranos son menos verano sin que la industria de la música lance al mercado aquellos remixes que llenaban los bloques publicitarios y deleitaban los oídos de los usuarios de las piscinas municipales y otros escenarios de ocio veraniego. Los añorados Caribe Mix, Boom, Máquina Total, Folklóricos Mix, Rumba Total... y demás variados que hacían las delicias de los encuentros inesperados propios del estío, puesto que incorporaba música y humor para refrescar en todo momento.


Folklorikos Mix una album repleto de hits de la cancion española

Estos remixes parece que han caído en el ostracismo y la industria apuesta por la comercialización de "one it wonder", pelotazos de éxito efímero con los que intentar sacar rendimiento a su actividad, a costa del propio artista, una inversión en su propio descrédito. Sin saber cuál será el hit del verano de este 2015 no he salido de mi asombro cuando he descubierto que Ylenia, esa nancy chusca y artificial que puebla los programas de telerrealidad, ha lanzada su propio tema de cara a lograr la canción del verano tomando el relevo de su antecesora Malena Gracia.





La aparición de esta nueva artista sacada del entorno televisivo y de la prensa rosa me ha hecho rememorar otros casos similares. Casos en los que personajes conocidos han aprovechado su tirón mediático para arrivar en el mundo de la música con igual de pena que gloria. Una de las primeros casos que me vienen a la mente es el de la diosa de ébano Naomi Campbell que probó el cambio de las pasarelas a los escenarios


En Estados Unidos es común que grandes estrellas del deporte lo prueben en el mundo de la canción como ocurrió con Saquille O'Neal y su aventura rapera, aunque no debes olvidar que también tuvo su incursión en Hollywood


Pero antes que él el hijo del viento, Carl Lewis, en la plenitud de los ochenta también sacó su tiempo para deleitarnos con un universo de licra, chicas y ritmos enlatados


En España por aquel entonces quienes rodaban sus videoclips ente programa y programa y corrida y corrida eran dos Jesuses: Jesús Vázquez y Jesulín de Ubrique.




Otros éxitos más modernos que eran un anuncio de las bondades y desgracias de la cirugía estética lo representaban a comienzos del nuevo milenio, capitaneados por Sonia Monroy conocida por sus escarceos con el futbolista brasileño Romario y sus striptease televisivos entre el río Missisipi y los marcianos, las SexBomb y su ven ven ven


Estos son sólo algunos ejemplos, hay muchos más y espero de tu ayuda y colaboración para continuar enriqueciendo el verano con otros ejemplos de casos similares que obvio y espero que me ayudes a rescatar para hacer un nuevo remix de todos.

jueves, 18 de junio de 2015

Encontrar la forma de decir adiós

Tras cuatro meses de convivencia llega el momento de decir adiós. Toca desligarse del hábito que da el contacto, desprenderse de un lugar de encuentro, un tiempo en común y un trayecto compartido. Hay que decir adiós, encontrar las palabras adecuadas para decir "esto se acaba" como si se tratara de un gesto cariñoso. Lo hago  con el deseo de no volver la vista atrás para acabar convertido en estatua de sal. Creo que las miradas, los recuerdos y los anhelos de los ciento veinte días deben ser la fuerza que nos empuje hacia delante.

Carta de despedida del curso Marketing y Compraventa Internacional



Llega el momento de decir adiós porque así lo exige el calendario. Una sucesión de días fríos, lluviosos que nos ha permitido gozar de los más cálidos. Nos despedimos con la promesa de que el calor con el que hoy nos separamos sea parte del calor que nos abrigue cuando vuelva el frío.

Decir adiós es siempre un gesto doloroso, el desprendimiento de una parte uno mismo. Decir adiós debería ser regenerarse, no desprenderse. Un episodio en el que dejar atrás algo de lo que hemos sido, la ayuda que necesitamos para ser lo que seremos y nos sirva para conocer a quien hoy somos.

William Faulkner decía "el pasado no pasa nunca porque es una dimensión más del presente" y Hector Abad Faciolince los describe a la perfección en su novela "El olvido que seremos". Nos despedimos pero seguiremos siendo porque, al final del todo, recordaremos qué hicimos y jamás olvidaremos a aquellos con quién lo compartimos.

Ahora nos toca a cada uno convivir con nuestro duelo. El duelo por aquellos que siguen siendo pero ya no están. El duelo de perder el placer de ser y estar contigo, el duelo del placer que me generaba que estuvieses y fueses conmigo.

Duelo que se convertirá en disfrute al imaginar, con el paso de las estaciones, cómo seguirás siendo ya no siendo tanto este que eres.

Adiós a todos los que están y a los que estuvieron