miércoles, 4 de febrero de 2015

Alerta por Olas y Oleadas

Tengo la sensación de vivir en un estado de alerta permanente que lleva prolongándose muchos años. Vivimos rodeados de mensajes de aviso, advertencias, llamadas a la precaución, a los efectos secundarios de los instintos, a lo nuevo, a lo viejo, al orden, al desorden, al calor, al frío, a lo mucho y a lo poco... 
Estado de alerta por frio y bajas temperaturas

No sé quién le ve la gracia y lo divertido a vivir en este estado exaltación continuada, con notificaciones en la pantalla del teléfono y titulares que anuncian noticias catastróficas.Todo esto provoca que cuando salimos a la calle nos miremos unos a otros con los ojos desorbitados y desconfiados mientras nos cruzamos con pasos cortos pero acelerados por una calle en el que a lo lejos el sonido de las sirenas nos anuncian la proximidad del patíbulo.

Unos sostienen que se trata de la cultura del miedo y el vivir bajo un sentimiento de miedo y la percepción de que una amenaza está próxima a materializarse. La más reciente, una ola de frío que se avecina para los próximos días. ¡¡¡la más fría de los últimos tres años!!! Para echarse a temblar. Tan obsesionados estamos con estos mensajes apocalípticos, agoreros que comienzan con "la más...", propios de la mercadotecnia, la publicidad y el sensacionalismo que perdemos la noción de lo real.

Tenemos la opción de vivir bajo esa cultura del miedo que nos paraliza y nos dice de manera soterrada que somos incapaces de hacer frente a la situación anunciada, por lo que, la mejor opción, es que deleguemos su gestión y afrontamiento. Por otro lado, tenemos la oportunidad de enfrentarnos a dicha situación y comprobar si la amenaza es real, cuál es su tamaño y magnitud y, sobre todo, de qué capacidades y habilidades dispongo para afrontarla. Qué recursos poseo y cuáles necesito para que, en un futuro, cuando la situación se repita pueda minimizar su impacto.

Hoy en España vivimos bajo el siguiente mensaje ante la llegada de las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales. La opción, a día de hoy, lanzada por el Partido Popular de "o nosotros o el caos". El nosotros implica lo que ya conocemos porque hemos convivido con ello durante años: menoscabo de las prestaciones sociales, pérdida de servicios y calidad en la atención sanitaria, menor esfuerzo en investigación, abandono de la educación, empeoramiento de las condiciones laborales...

la cultura del miedo es una estrategia política para recabar votos

La otra alternativa es el caos, es decir, optamos vivir bajo la cultura del miedo y la percepción de la amenaza constante o nos sumergimos en el caos. Personalmente prefiero el caos ya que éste, tal y como decía José Saramago "no es más que un orden por descifrar". El orden de hoy ya lo conozco y, personalmente, no me gusta. Revolvamos y construyamos de nuevo un orden en el que quepamos todos.

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