jueves, 15 de enero de 2015

Dame un Minuto

Tiempo, vivimos una lucha contra el tiempo. El tiempo no se agota, sigue su transcurso mientras nos vamos extinguiendo. Tiempo que en ocasiones creemos que nos sobra y en otras rogamos que se alargue un instante más.

Dame un minuto 

Es una petición que solemos hacer o que los demás nos realizan. Un minuto, sesenta segundos. Apenas una pequeña fracción de un día, una parte ínfima de nuestra vida que nos creemos con el derecho a regalar, a malgastar, devaluación de uno mismo.

Dame un minuto.  Lo escuchamos en el trabajo, cuando vamos de compras, al realizar una llamada, en el transcurso de una conversación, cuando hemos ido a buscarte… ¿Cuántos minutos al día regalamos, malgastamos o nos roban?

Dame un minuto. Setenta pulsaciones, el tiempo suficiente para darme cuenta de si te quiero o he dejado de quererte. El instante en el que puedo sentir el pálpito de entregarle mi corazón a otra persona. Setenta pulsaciones. Un espacio en mi corazón es lo que me pides que te regale en un minuto.

Dame un minuto. Doce parpadeos, el tiempo suficiente para nublar la vista. Para ver una densa capa de niebla en lo que antes se veía luminoso y despejado, y viceversa. Lo que tarda en pasar una estrella fugaz, la aurora boreal. Tiempo suficiente para ver una vida. Doce parpadeos. Las coordenadas de mi horizonte me pides que te regale en un minuto.

Dame un minuto. Millones de glóbulos rojos que me ayudarán a sanar mis heridas. Tiempo suficiente para que lo que ahora sangra cicatrice. Sesenta segundos para derramar todo mi amor por ti. Millones de glóbulos rojos. Los recuerdos de lo que he vivido me pides que te regale en un minuto.

Dame un minuto. Cinco litros de aire, inhalaciones y expiraciones que buscan limpiarme, renovarme. Decenas de acciones instintivas con las que poder depurarme de ti o contaminarme contigo. Mantenerme con vida o asfixiarme en tu atmósfera. Cinco litros de aire. El oxígeno que necesito para seguir vivo es lo que pides que te regale en un minuto.

Dame un minuto. Mil setecientos sesenta kilómetros de camino sin rumbo. Casi dos millones de metros que nos distanciarán hasta que vuelvas. El espacio que hemos de recorrer para encontrarnos de nuevo o perdernos para siempre. Mil setecientos sesenta kilómetros. La  órbita de una parte de mi vida es lo que me pides que te regale en un minuto.

Me has dado un minuto. Te lo he robado pensarás. Lo he hecho para entregarte todo lo que hemos compartido.




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