viernes, 26 de diciembre de 2014

Unicornios contra la inteligencia

Existe una campaña protagonizada por un unicornio que atenta contra la inteligencia del espectador. Para mí, es la peor campaña de comunicación de todo el 2014. Por eso la considero la peor campaña del año.


Vive un momento unicornio es el peor anuncio de 2014

Os la describo. La campaña vive un momento unicornio es lanzada por un portal web just-eat.es encargado de ofrecer un servicio de entrega de comida a domicilio. En esta campaña se muestra a una pareja de adultos jóvenes (edad aproximada 30-35 años) que se encuentran en su domicilio ante el dilema de tener que preparar la comida, la mujer aparece en la zona de la cocina mientras el hombre está cómodamente sentado en el sofá navegando por internet. En ese momento, mientras el varón está usando una tablet se les ocurre pedir la comida a domicilio con lo que comienza a experimentar su momento unicornio: la escena cambia y aparece una situación de ensoñación en la que aparece el unicornio junto con el varón en una situación un tanto absurda.


¿Por qué creo que el momento unicornio es el peor anuncio de 2014? Ahora mismo te lo respondo. He de reconocer que siempre que veo este anuncio me aparece este pensamiento “¡¡¡¿¿¿pero qué…… es está???!!!”. Esta campaña me descoloca por completo porque me hace dudar de mi inteligencia al no encontrarle sentido ni razón de ser. Más aún cuando la campaña lleva en antena más de tres meses y sigue despertando el mismo sentimiento de antipatía que el primer día.

La verdad es que no acabo de comprender cómo esta campaña, de la cual me considero el target al que va dirigido, continúa en antena si todos aquellos a quienes he consultado sobre ella también afirman reconocer que no les gusta en absoluto. El intento por tratar de crear una campaña desenfadada, con un toque de humor absurdo  creo que no se ha conseguido en absoluto y por eso he optado por seleccionarla para que, por favor, si alguno de vosotros tiene en su mano la capacidad de hacer una campaña no hagáis una como esta.


Hay una máxima en todo proceso de comunicación “puedo olvidar lo que dices, puedo olvidar lo que haces, jamás olvido cómo me haces sentir” y creo que los publicistas de la campaña no han tenido en cuenta ese factor. Este es el principal valor que me enseña esta campaña, que no me acercaré a ti, sino que te repudiaré si lo que haces es que me sienta como un idiota. Como decía Eleonora Roosvelt “nunca dejes que nadie te haga sentir inferior sin tu consentimiento”.

Por otra parte un valor que aporta esta campaña es que la visibilidad de la marca o empresa no es útil si el reconocimiento que hacemos de ella va asociado a algo negativo. Cómo se me va a pasar la ridícula de volver a verte, de querer saber de ti, de ayudarte, si me haces sentir como un idiota. Lo siento pero conmigo no. ¿A ti cuál te parece el peor anuncio de 2014?


martes, 16 de diciembre de 2014

El Pequeño Nicolás que llevas dentro

Deseamos que nuestros equipos ganen para demostrar nuestra propia superioridad. Pero ¿ a quién? A nosotros mismos y a los demás. La razón, creemos que con ello aumentará nuestro prestigio. Si nos rodeamos de éxito pensamos, la consideración y valoración pública de nuestras aptitudes será más positiva.

Este es el motivo por el que, en España, la mayoría de aficionados al fútbol son seguidores o bien del Real Madrid o del Barcelona. En provincias no hay equipos que alcancen el éxito de manera frecuente, por eso se es del equipo local y de uno de los dos equipos más importantes. Queremos estar cerca del éxito y exhibirlo públicamente luciendo la camiseta del equipo de turno, colgando banderines en el retrovisor o grabando en la piel la fidelidad a un escudo. Todo un negocio éste del deseo de éxito para los clubes de fútbol.

El pequeño Nicolás es el ejemplo perfecto de que nos juntamos a las personas de éxito para que quienes nos ven con ellos nos asocien con élEl ámbito deportivo no es el único espacio donde este hecho sucede. Lo hemos visto recientemente con el caso del Pequeño Nicolás y cómo situándose próximo a personas con gran proyección pública quienes allí le contemplaban proyectaban en él un conjunto de cualidades positivas. No se trata de un fenómeno nuevo y menos en España. Al lado de alguien que triunfa o alcanza visibilidad pública aparece siempre una cohorte de sujetos que le acompañan. Los programas del corazón lo saben bien y con ello logran llenar horas y horas de televisión y miles de páginas de revistas.

Jugamos con la visibilidad nuestras relaciones de manera intencionada. Hay ocasiones en las que las escondemos. Otras veces alardeamos y  exhibimos públicamente con todo los altavoces que tenemos a nuestro alcance que conocemos a alguien. El motivo causar la impresión adecuada en las personas que descubren o ven esas conexiones. Exhibiendo las relaciones que hablan bien de nosotros y ocultando las negativas. El fin es siempre el mismo: gustar, y es que no podemos obviar que a todos nos gusta gustar.

El mocito feliz lleva años apareciendo junto a famosos en Andalucía para que su fama se le pegue y lo ha conseguidoNos gusta gustar y para eso pretendemos que nos asocien con cosas positivas. Buscamos vivir en las mejores zonas de la ciudad, acudir a restaurantes de gran reputación, llevar a los hijos a los mejores colegios y que estudien en las más afamadas universidades. Es por eso que nos gustan tanto los rankings, nos ayudan a saber qué posición ocupamos en la escala social, si estamos haciendo las cosas mal o bien para despertar la admiración de los demás. Las redes sociales con la cuantificación del número de seguidores ha facilitado el que sus usuarios puedan ubicarse y saber cuánto puede llegar a gustar, alivia conciencias, aumenta la competitividad, el exhibicionismo y, también, puede llegar a generar frustración e impotencia.

La mejor manera de saber cómo cada uno de nosotros busca asociarse con una persona, grupo, colectivo de la tipología que sea es más fácil de lo que pensamos. Simplemente, en las próximas conversaciones que mantengas analiza bien los pronombres que se utilizan: cuándo aparece el pronombre nosotros y cuándo el pronombre ellos. Con esa simple distinción estaremos descubriendo las cualidades que ésa persona cree tener y desea que quien le escuche proyecte en ella. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Marketing y Responsabilidad Social Corporativa

Marketing y Responsabilidad Social Corporativa es el tema que el pasado domingo tratamos en la Cadena Ser, dentro del programa A Vivir Castilla y León, presentado por Diego Merayo y al que acudí como experto en Marketing y psicología del consumidor.

Dentro de este espacio hablamos del papel que juega la Responsabilidad Social Corporativa en la empresa, su papel en las ventas y cómo debe formar parte de toda estrategia empresarial. Además, conocerás qué papel influye la responsabilidad social a la hora de decantar nuestras decisiones de compra.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Donde va Vicente?

Un buen método para decidir qué hacer es mirar a nuestro alrededor y ver qué están haciendo los demás e imitarles. Es lo que se conoce como la trampa del consenso social. Cuando estamos en una situación en la que no sabemos cómo actuar o cuál es el comportamiento más adecuado echamos un vistazo furtivo a nuestros semejantes y reproducimos los mismos comportamientos que están llevando a cabo.

Si pasamos por la calle, una pareja discute acaloradamente pero vemos que las personas que pasan junto a ellos no intervienen ni median en la discusión, el resto de transeúntes también pasará de largo. Si vemos a un hombre tendido en el suelo y un grupo de personas pasa a su lado probablemente no intervendrán ni se preocuparán por lo que a este sujeto le ocurre, es el poder del consenso social y la ignorancia plural.

Estar en una situación de incertidumbre o desconocida que nos generan inseguridad hace que recurramos a los demás para saber cómo actuar. Estas situaciones ambiguas hacen que recurramos a utilizar el modelo de cómo se están comportando los demás para tomarlo como el modelo correcto. Además, si las personas que me rodean se parecen a mí y me identifico con ellas aún seré más gregario e imitaré.

Aunque parezca mentira este es un tema de gran actualidad hoy en España. El reciente fallecimiento de un aficionado del Deportivo de La Coruña y la polémica acerca de los insultos en los estadios de fútbol. Son situaciones de gregarismo, imitación y consenso social por excelencia. El desafortunado incidente acaecido a la ribera del Manzanares se debió, sí en parte a una falta de intervención policial pero también a la fuerza de nuestra naturaleza social.

A la llegada a de los aficionados gallegos le secunda un ataque de los ultras rojiblancos. Esto desencadena una situación de incertidumbre en los aficionados gallegos que acaban de poner sus pies en la capital y cómo reaccionan, adoptando e imitando el comportamiento de los primeros en dar respuesta. Si los primeros en bajarse del autobús hubiesen sido aficionados menos exaltados que hubiesen tratado de calmar los ánimos, probablemente, la muerte del aficionado no habría tenido lugar.

Al ser los primeros en reaccionar a las provocaciones de los aficionados rivales los hinchas más radicales con un comportamiento violento y de no evitación del conflicto se convirtieron en los pioneros y referentes del comportamiento a seguir por parte del resto de aficionados que, en un situación de miedo, en un lugar desconocido, optan por hacer lo mismo que están haciendo los que consideran sus iguales. Cuando los pioneros decidieron que era el momento de escapar y huir y los demás trataron de imitarles hubo quien no encontró escapatoria y permaneció presa de su primer comportamiento gregario.

No caigamos en el error de pensar que este comportamiento es propio de personas impulsivas e irreflexivas, no. Es un comportamiento que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida y es una estrategia de supervivencia social. Cuando somos pequeños imitamos a nuestros padres o nuestros hermanos, en la adolescencia a nuestros amigos ante todas las situaciones nuevas y lo seguimos haciendo durante el resto de nuestra vida.

Esto lo conocen muy bien los profesionales del marketing, los publicistas y los comerciantes. Tratan de apelar al consenso social y al poder de la mayoría a la hora de que tomemos una decisión. Apelar a mensajes del tipo “el número 1 en USA·, los anuncios en los que actores que simulan ser una persona normal nos recomiendan el uso de un producto porque ellos son ahora mucho más felices o competentes, el comerciante que nos dice que nuestros vecinos siempre compran este producto son mensajes que siguen arrastrándonos en una dirección condicionada, aunque nos creamos inmunes a ello, de la imitación a los demás surgen las modas.


Somos vulnerables a los demás por lo que debemos tratar de no dejar que nuestras decisiones se tomen únicamente a partir de las acciones de los demás. Permanezcamos vigilantes a las conductas erróneas de los demás no nos dejemos arrastrar por las falsas demostraciones que empujan nuestra sensibilidad. Con ello, muchos de los escándalos de corrupción, probablemente, no habrían sucedido.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Compro-Metidos

Vivimos esclavos del deseo de ser y parecer consecuentes con nuestras decisiones. Cada vez que nos posicionamos ante un tema controvertido o tomamos una decisión quedamos atados. El motivo, las presiones personales y sociales que nos empujan a comportarnos de acuerdo con el compromiso contraído. De lo contrario corremos el riesgo de ser tachados de hipócritas.

el compromiso con mi yo pasado condiciona el resultado de las eleccionesTodos nosotros a lo largo de nuestra vida nos engañamos de vez en cuando para que nuestra forma de pensar y nuestras creencias sean consecuentes con nuestras conductas visibles. Un ejemplo, puedo tener una ideología de derechas y la defiendo en público ergo lo más lógico es que vote al Partido Popular, así lo he hecho y manifestado en público, he acudido a mítines que el partido organizó en mi ciudad… Estas muestras de mi modo de pensar me presionan para que en las próximas elecciones vote de nuevo por el partido aunque esté avergonzado por los continuos casos de corrupción o por las reformas laborales y económicas puestas en marcha en la última legislatura.

El compromiso con mi pensamiento manifestado en el pasado es más fuerte que la opinión que hoy mantengo. El resto de simpatizantes del partido e incluso mis conocidos de ideología opuesta esperan de mí que siga siendo coherente con el pensamiento del pasado. Esta presión por seguir siendo coherente con las opiniones políticas defendidas en el pasado hacen que el Partido Popular apenas pierda votos, gana elecciones ante desmovilizaciones de votantes de la izquierda porque la presión del compromiso hace que sus votantes teman ser tachados de desleales.

El compromiso con una decisión no sólo afecta a nivel político sino que impregna nuestro cotidiano. Por ejemplo, ahora que se acercan las fechas navideñas y el sorteo de lotería. Puede que aún hoy no hayamos comprado ningún décimo porque creemos poco probable que nos toque. Sin embargo, en el momento que tengamos en nuestro poder un billete viviremos con la ilusión de la probabilidad de que nos toque la lotería y le asignaremos mayor probabilidad de que resultemos premiados que antes de haber adquirido el billete.

las redes sociale snos comprometen porque nos obligan a ser coherentes con lo que manifestamosLas relaciones personales también están condicionadas por elpoder del compromiso. Más aún con la existencia de las redes sociales, especialmente WhatsApp. El compromiso nos obliga a actuar en consonancia con él con mayor entusiasmo y vinculación cuando éste ha sido expresado por escrito, es decir, si hemos dicho a través de un mensaje a alguien que acudiremos a la cena que ha organizado, aunque no tengamos ninguna más, el poder de este compromiso escrito hará que en muy contadas ocasiones traicionemos a la palabra dada. Más aún cuando esta puede ser utilizada en nuestra contra y en la cena el anfitrión mostrar al resto de comensales nuestra falta de compromiso, dañando con ello nuestra reputación y credibilidad.

El compromiso por tanto, condiciona nuestra vida y las decisiones que creemos tomar libremente. De esto se valen muy bien las empresas y vendedores con sus técnicas y estrategias de venta. Promueven pequeños compromisos que van dando lugar a otros mayores de los que obtendrán mayores beneficios económicos. Las operadores de telefonía lo saben muy bien y se valen de ello como recurso de marketing, para lo que nos van planteando preguntas a las que la respuesta condicionada es siempre sí, de cara a que, al final, de la interlocución nos brinden un servicio o producto que responde de manera congruente con todos esos sí condicionados que nos han obligado a manifestar. Con ello, nos ponen en la tesitura de traicionar nuestra palabra o adquirir el producto o servicio a cambio del bienestar psicológico y la satisfacción personal de mostrarnos fieles a nosotros mismos y a nuestra palabra.

Estos y otros son los riesgos del compromiso pero hemos de reconocer que tiene sus ventajas. Ser fieles a uno mismo nos evita el esfuerzo de tener que analizar cada una de las decisiones que hemos de tomar liberándonos de tiempo para dedicarlo a otras cosas y, sobre todo, nos evita tener que enfrentarnos a nosotros mismos y a la consciencia del inevitable paso del tiempo.