miércoles, 29 de octubre de 2014

El Misterio del Centro Comercial Los Cipreses

El centro comercial Los Cipreses el primero de SalamancaSemana de duelos, muertos y ánimas es la última del mes de octubre. El otoño se ha apoderado del clima y contemplamos, una vez más, en el caer de las hojas y la temprana hora en la que la noche llega, la muerte de la naturaleza. En el barrio Garrido de Salamanca una de sus avenidas principales conmemora este hecho: la avenida de Los Cipreses. En ella, además encontramos un monumento dedicado a la nada: el Centro Comercial Los Cipreses.

Los cipreses son árboles que se caracterizan por su longevidad –puede llegar a vivir tres siglos-, su verdor incólume y su estilizada figura. El ciprés es en Europa un símbolo para el duelo, los encontramos en cementerios y era para un pintor como Van Gogh un símbolo recurrente mediante el que expresar la proximidad de la muerte.

En Garrido la avenida de Los Cipreses está en un continuo duelo ante el edificio fúnebre que alberga: el Centro Comercial Los Cipreses.

Esta construcción lleva años adornando lo que hace años era la frontera norte de Salamanca, más allá de ella, hasta no hace mucho, cuando se llamaba Merca80 , todo lo que quedaba era campo.

Antiguo Merca 80 en lo que hoy es el centro Comercial Los Cipreses

Con la llegada del nuevo milenio se acometió un proceso de renovación y modernización de esta infraestructura comercial. El Tragoz que albergaba desapareció y las calles comerciales de su interior fueron rediseñadas. De repente, el Merca80 pasó a ser el Centro Comercial Los Cipreses, el primer centro comercial en la historia de Salamanca. Era tal la importancia de este evento que en su inauguración el grupo de moda del momento, Melon Diesel, ofrecieron un concierto para festejar por todo lo alto tan insigne acontecimiento.

Los cines Ábaco, un supermercado Eroski Center, diferentes franquicias de comida como Pans & Company, un Mc Donalds (único negocio que pervive), tienda de deportes InterSport, un sala de recrativos, una tienda de zapatos llamada Zabots, otra de piercing y tatuajes, una administración de lotería… Muchos eran los negocios que se asentaron y decidieron abrir sus puertas movidos por la ilusión y la euforia de tener en la ciudad uno de los signos de la modernidad.

Los primeros meses fueron un momento inolvidable para las paredes del centro comercial que aún recuerdan aquellos buenos momentos. Los salmantinos se acercaban a diario a conocer y disfrutar de lo que hasta entonces sólo se conocía por lo visto en series y películas americanas. Salamanca y Garrido se abrían al mundo mientras que, los cipreses de la avenida observaban cómo, poco a poco, muchos sueños se cerraban a portazos.

La apertura de nuevos centros comerciales de mayores dimensiones como Vialia, ubicado a apenas un kilómetro de distancia, y el Centro Comercial El Tormes hicieron que la afluencia de público cayera en picado. El tiempo pasaba para todos y los únicos que siguen manteniendo su esplendor son los árboles que adornan las aceras y las luces amarillas de la hamburguesería por excelencia.

¿Qué provoca que un centro comercial no funcione? 

Sobre el papel debería ser un éxito. Flanqueado a un lado por los colegios San Mateo y Montessori, el instituto Francisco Salinas, al otro por una instalación como el Multiusos Sánchez Paraíso que a diario atrae a un gran número ge usuarios y que, cuando acoge algún evento o concierto, moviliza a miles de personas, un supermercado Mercadona y unas instalaciones deportivas  con campo de fútbol y pistas de pádel que acercan a la zona a jóvenes y padres, especialmente, en fin de semana. Todo esto dentro del barrio más poblado de la ciudad.

Sin embargo, el Centro Comercial Los Cipreses no funciona. Apenas quedan hoy activos una carnicería, una pescadería y un bar. Los demás locales permanecen vacío. ¿El motivo? A mi modo de ver es que este centro comercial priva a quien lo visita de algo muy importante. La capacidad de deambular. No ofrece apenas espacio ni ocupa tiempo suficiente para que quienes allí acuden puedan caminar libremente por su interior. Caminar despreocupado, anónimo, no vigilado. El recorrido del paseo es breve, en apenas tres minutos, has recorrido toda la superficie interior, por eso, los salmantinos prefieren otros lugares de ocio, porque dan la posibilidad de transitar por ellos durante más tiempo.

Esta es sólo una teoría, una especulación. Lo único cierto es que, en una infraestructura tan decrépita y moribunda como Los Cipreses nos manda el mensaje que, alrededor de ella y con ella, se construye la vida. Actualmente, está en marcha un proyecto de revitalización de este espacio ¿Qué errores no deberían cometerse de nuevo? ¿Qué propuestas de negocio o de acción se podrían tener en cuenta para relanzarlo? No se encontrarán nunca mejores respuestas que las vuestras.

lunes, 27 de octubre de 2014

Marketing Viral Digital Social Media por Ignacio Bellido

Del fuego al Marketing digital y Viral en los social media. Trucos para conseguir que tu contenido se expanda por las redes sociales. por Ignacio Bellido es una ponencia llevada a cabo en Valladolid dentro del curso Community Manager para el Ayuntamiento de Valladolid dentro del programa CREA.





El ser humano se ha desarrollado a partir de grupos sociales, muy reducidos, constituidos alrededor del fuego a poblar el planeta con siete mil millones de habitantes que, con el desarrollo de la tecnología digital, puede hacer llegar un mensaje, aún estando separados por miles de kilómetros, de manera sincrónica a millones de personas. Las claves para que un mensaje, una iniciativa o una moda se expandan a un velocidad inesperada llegando a los bolsillos de miles de ciudadanos la encontramos en estos vídeos "Del fuego al Marketing Digital y Viral" por Ignacio Bellido.




jueves, 2 de octubre de 2014

Por qué Garrido no es Gamonal

Las obras del parking de Garrido ya han comenzadoLas obras del parking en el Parque de Garrido han comenzado. Varios años después de que el proyecto se planteara y tras varios intentos fallidos, finalmente, la construcción del aparcamiento subterráneo han comenzado. El proyecto, como todos, tiene como en los toros división de opiniones: a quienes afirman que es necesario por la escasez de aparcamientos en la zona y quienes no quieren ver cómo un espacio público queda en manos privadas.

Esta semana han iniciado las obras. Durante varias semanas un grupo de salmantinos se han estado reuniendo de manera asamblearia tratando de paralizar las obras y que éste rincón de la ciudad siga siendo de los vecinos del barrio. El seguimiento de su actividad, por qué no reconocerlo, ha sido digamos que escaso. Este grupo de vecinos, tomando como ejemplo lo sucedido hace unos meses en el barrio de Gamonal en la cercana ciudad de Burgos, han querido emular sus reivindicaciones. No en el uso de la violencia, sino tratar de emplear su ejemplo para despertar las conciencias de los vecinos del barrio de que todos son responsables de la construcción y la identidad que quieren darle al barrio más populoso de Salamanca. El barrio Garrido, nos guste o no reconocerlo, carece de estas señas identitarias y de implicación vecinal en la construcción del barrio como sí ocurre en el barrio del Oeste.


Los motivos por los que Garrido no es Gamonal y, por tanto, las obras del parking en el parque de Garrido son varios. El primero, aun habiendo proliferado varios portales en las redes sociales en los que se trataba de recuperar el sentimiento de pertenencia al barrio como son Garridois not Spain, Garrido monumental o No eres de Garrido sino muchas de las personas que forman parte de ellos ya no residen en el barrio, se criaron en él, pero se mudaron, por motivos laborales o de movilidad social, a otras zonas de la ciudad o a otros lugares de la geografía española. Por tanto, el sentimiento de arraigo y de vinculación con este rincón de la ciudad es contemplado desde la nostalgia, no el de tránsito y el uso frecuente. Bien es cierto que en él, unos cuantos clásicos de mi juventud seguían estando allí como llevan haciendo las dos últimas décadas lo que, claro está, no son los ejemplos más apropiados como cabezas visibles de según qué reivindicaciones.

Durante los últimos años hemos podido ver cómo los usuarios del parque Garrido han cambiado. Lo que hace años eran los hijos de las clases trabajadoras locales quienes hacían uso de sus columpios, fuentes y posibilidades han ido siendo sustituidos por los hijos de la población inmigrante que han ido asentándose en el barrio. Es un proceso global, los barrios obreros de ayer, en la mayoría de las ciudades europeas, son los barrios de las minorías de hoy. Estas poblaciones tiene su sentimiento de pertenencia en otras regiones muy distantes, son sus hijos los que podrían vincularse a este lugar pero se les va a negar la posibilidad al destruirse mientras estos lazos iban cobrando vigor.

La escasa actividad vecinal es uno de los lastres que el barrio arrastra. Bien es cierto que hace más de tres décadas, el barrio Garrido cuando estaba en pleno proceso de expansión, crecimiento y asentamiento de mucha familias tuvo una amplia actividad asociativa de carácter reivindicativo. Con aquellas acciones se consiguió traer el transporte público hasta el epicentro del barrio, el asfaltado de sus calles, mayores niveles de seguridad… Esta actividad, poco a poco, ha ido desapareciendo hasta prácticamente su extinción. No ha habido quien haya tomado el relevo en la actividad de estas asociaciones de vecinos, bien por desinterés, bien por rechazo a ceder el bastón de mando de sus dirigentes. La verdad es que son agrupaciones sociales que piden a gritos una renovación, un lavado de cara y la entrada de savia nueva con ganas de actuar por, para y con los vecinos del barrio. Es posible, lleva tiempo pero es necesario construir una identidad que compartan todos y cada uno de los vecinos  y comerciantes del mismo modo que sucede en otras zonas de la ciudad.

Los últimos motivos por los que Garrido no es Gamonal no son de carácter tan localista, sino que están relacionados con un problema a mayor escala. El anonimato de nuestra forma de vivir, el consumo del tiempo de ocio en espacios cerrados, la sociedad de las pantallas y la escasa importancia que le damos a la necesidad de disponer de espacios verdes en el interior de las ciudades provocan que medidas como ésta proliferen en las ciudades de hoy. Salamanca y el barrio de Garrido no son ajenas a este proceso que es revertible, lo primero que tenemos que pensar es qué ciudad queremos no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. La percepción que tengo desde mi ventana es que lo único que queremos, para nuestro hijos mientras les esperamos ansiosos asomados a los balcones, es que cuando vengan a vernos encuentren rápidamente una plaza de aparcamiento porque según creemos, el confort y el bienestar se encuentran entre cuatro paredes. Es lo mismo que opina mi tele.