domingo, 6 de julio de 2014

Según cómo Caminamos nos Amamos

Caminar con la mano en el trasero de la pareja habla de quién domina a quiñenUna pareja cuando camina junta habla del tipo de relación que mantiene. De lo mucho, o poco, que están enamorados el uno del otro. Quién es la persona dominante de la pareja. Por sorprendente que parezca es posible llegar a conocer el tipo de actividad sexual que mantienen. Para poder leer estos detalles, extraer toda esta información y llegar a conclusiones hemos de estar atentos a varios detalles de la comunicación no verbal de la que no escapa ningún ser humano. Las calles de las ciudades están repletas de gentes y parejas que las caminan, especialmente aquellas más concurridas, y que nos aportan muchos datos a los que no siempre prestamos atención.

La proximidad de los cuerpos al caminar en pareja va a ser una fuente muy valiosa de información del momento emocional que atraviesan, es decir, la distancia física que separa al uno del otro hablará de la intensidad emocional en la que la pareja se encuentra. A menor distancia física mayor intensidad emocional y mayor actividad sexual. Por el contrario, a mayor distancia menores niveles de actividad sexual pero también síntoma de mayor independencia de los miembros de la pareja.

La manera en que una pareja se coge de la mano, cómo se abrazan, cómo son las miradas que intercambian, si cuando caminan uno va delante y otro va un poco rezagado son también síntomas que nos hablan de cuál es el estado del vínculo que mantienen.  Hay muchas señales en el caminar que hablan del tipo de relación de pareja que se mantiene o de cómo están en ese momento concreto. Caminar juntos es un termómetro emocional de la relación, pues no deja de ser la exposición pública y social de la pareja y de cómo presentan su relación a los demás, de cómo la presentan como un uno que son los dos, así como cómo es el uno de cada cual dentro de ella. 


Es muy común al transitar las calles ver cómo muchas parejas caminan con las manos y dedos entrelazados. Este gesto es síntoma de un alto nivel de compenetración. Resulta  muy habitual poder verlo entre parejas jóvenes, no he visto, siendo sincero, a ninguna pareja de ancianos caminando así y a muy pocas de adultos. En este mantener tan estrecho contacto físico que es el mantener las manos unidas el sinónimo de proximidad sexual. Este modo de caminar, asidos el uno al otro con firmeza es todo un reconocimiento público de la existencia del amor y de la relación.Quién mejor que Alejandro Sanz, allá por los noventa, para hablarnos de lo que representa para una pareja ir cogidos de la mano por la calle con este tema inolvidable (no pierdas la oportunidad de reproducirlo porque la presentación es mejor aún, si cabe, que la canción).

Al entrelazar las manos también damos información, en función de quien pone la suya en el plano superior, de quién es la figura dominante en la relación. Con este modo de llevar las manos siempre el que pone la mano en el plano superior irá medio paso por delante arrastrando con ello a su pareja en la dirección que éste desea. Pero no sólo es un síntoma de dominancia, también lo es de protección.
Otro gesto de protección al caminar en pareja es rodear los hombros de la pareja por su espalda. Este gesto que también implica una postura de comodidad, habla al mismo tiempo de un sentimiento y deseo de protección de la pareja. Sentimiento proteccionista que aumenta cuando a este gesto va a acompañado del sujetar la mano del otro.

Pero y qué decir de esa práctica de poner la mano en el trasero de la pareja. Esta forma especialmente frecuente en parejas de adolescentes y parejas de jóvenes, tampoco he visto en ancianos ni adultos esta manera de caminar por los espacios públicos. Este gesto, además de tener su connotación sexual,  es ante todo un gesto de dominio y posesión. Es la reafirmación de que esa persona que es agarrada por el trasero es patrimonio de quien la agarra.

Para terminar con el análisis sí quiero dejar constancia de un modo muy característico del caminar de la población anciana por la calle y que podemos definir como un andar tradicional. Tiende, cuando hay contacto físico directo entre ambos, a que uno de los dos a coger el brazo por detrás de la pareja de forma cariñosa y afectuosa lo que habla de quién es la persona dominante en la relación. Quien sujeta el brazo es el miembro dominante, lo cual no quiere decir que siempre sea el hombre, aunque sí hay una tendencia, excepto en aquellos casos en los que se les ve con una cierta merma física. ¿Curioso verdad? Parece ser que el que mejor anda es el que manda.

Caminar un microcuento del antropologo Ignacio Bellido


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