domingo, 20 de julio de 2014

Secretos Escondidos en el Bolso

El contenido del bolso de una mujer es un misterio para el hombreEl bolso de una mujer es un mundo desconocido para un hombre, es un universo cargado de intriga. Los hombres se preguntan qué hay en el interior del bolso de una dama. Formulan hipótesis acerca de su contenido y de la cantidad de cosas, a su modo de ver, innecesarias que las mujeres acarrean con ellas a todas partes. ¿Cuáles son los útiles de supervivencia femenina? ¿Qué consideran necesario para afrontar y salir victoriosas de las batallas a las que hacer frente en la jungla de asfalto?

La respuesta puede resultar decepcionante pero habla de la mujer moderna y pragmática del siglo XXI. Si abrimos el bolso de una mujer encontraremos las llaves, monedero y el móvil como elementos imprescindibles. Junto a estos tres imprescindibles aparecerán: pañuelos, protector labial, compresas o tampones, bolígrafo, funda de gafas, medicamentos, pintalabios, maquillaje, una botella de agua, chicles... La verdad que el contenido no tiene nada de místico y parece que no dista mucho tampoco de lo que un hombre puede llevar encima en sus bolsillos, al margen, de los productos de higiene femenina. Así que, el contenido de un bolso nos va a dar poca información de la mujer que lo transporta ya que su capacidad de sorpresa es bastante reducida. Para compensar la desilusión me valgo de la versión del Knockin on Heaven's Door de Bob Dylan versionada por Ben Sidran cantada por Jorge Drexler.



La forma de llevarlo y el modelo de bolso nos da más información que su contenido. Bien es cierto que los bolsos de hoy son más ligeros que los que llevaban nuestras abuelas para poder hacer frente a la vida urbana. Hoy las mujeres le piden a un bolso, aparte de su valor estético, que sea cómodo y espacioso, debido a la necesidad de portar aparatos tecnológicos que años atrás no eran necesarios y que hacía de los bolsos algo más minimalista. El bolso habla del universo femenino en un momento del tiempo y le será útil a las siguientes generaciones para conocer el orden de preferencias de la mujer de la sociedad de la información.

El bolso, por tanto, tiene su significado y es todo un elemento simbólico. Es una extensión y un recurso usado para construir la imagen y el capital erótico de una mujer. Habla de los gustos y preferencias estéticas de quien lo lleva, de su estilo de vida, de la cita a la que acude o de la que regresa, alude a su poder adquisitivo y refleja aspectos de su personalidad. Pero sobre todo, el uso del bolso y su manera de llevarlo es una muestra de confianza en los demás.

Mucho se habla de las maneras de llevar el bolso y su necesidad de ir a juego con los zapatos, la única y gran norma que parece regir su manejo es llevarlo siempre del lado izquierdo para así tener la mano derecha libre para poder saludar a quien nos encontremos y poder hacer acciones básicas como realizar una compra o realizar una llamada telefónica. Pero como decía antes, el bolso y su manera de llevarlo es una muestra de confianza en los demás y en uno mismo.
Caminando por la calle o en lugares concurridos podemos ver cómo a menudo hay quien aprieta con fuerza el bolso contra sí. Esto es una muestra total de desconfianza hacia los demás ya que lo que nos dice es que está protegiendo el bolso con todo su ímpetu porque teme que se lo roben y ver usurpada su intimidad pero, también, es una muestra de inseguridad de quien lo lleva ya que puede que no sea el bolso lo que trate de proteger y defender sino a sí misma.

Llevarse el bolso  a la espalda, muy práctica porque nos deja ambas manos libres, no es una muestra de desconfianza pero sí puede ser entendida como una muestra de descortesía pues lo que podemos trasladar una imagen de despreocupación e informalidad no acordes con el escenario en el que podemos encontrarnos. Pero, sobro todo, si no ponemos atención puede que estemos ocupando el espacio vital de otra persona y conseguir con ello importunarla e incomodarla, lo mismo que sucede, si en una comida optamos por colocar el bolso encima de la mesa. Es esta una muy mala elección, tan mala como dejarlo en el suelo, su sitio es entre la espalda y el respaldo de la silla, nada de dejarlo colgado.

Un bolso es un depósito de confianza en el otro, una manera de entregarle la intimidad a otra persona, de demostrarle que no hay miedo a que conozca los secretos. Si una mujer abandona su bolso y le pide a quienes le acompañan que cuiden su bolso está haciendo un ejercicio de entrega emocional, es un medidor de confianza. El bolso es un mensaje que dice lo cerca que quiero que tu mundo lo esté del mío.

Ignacio Bellido Román escritor y formador


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