miércoles, 21 de mayo de 2014

Criticar Una Exposición Pública de las Diferencias

Siempre habrá alguien criticándoteEstamos expuestos a recibir y lanzar críticas. Hay escenarios, situaciones y entornos en los que es habitual su presencia. Sólo basta con prestar atención y tener un oído fino para descubrir cuán rápido aparece la crítica en cualquier corrillo hacia los ausentes. Hay entornos personales, sociales y, especialmente, laborales en los que la presencia de esta práctica de criticar es tan alta que el ambiente puede llegar a contaminarse por su sola presencia. Se crea una atmósfera tan tóxica, tan sumamente nociva que podemos llegar a pensar que vivimos en una situación tan catastrófica de la que seremos incapaces de huir. Veamos qué podemos hacer ante entornos tan enrarecidos.

Aceptar las críticas es necesario. No saber aceptarlas o verlas continuamente como un problema suele ser propio de personas que necesitan, continuamente, la aprobación de los demás para sentirse seguras.  Esta necesidad provoca la construcción de máscaras de hipocresía. La falta del atrevimiento y el valor suficiente para expresarse como  uno realmente es, decir a todo que sí para no ganarnos la enemistad de nadie puede derivar en una timidez exagerada. Se termina por ocultar la propia identidad y se comienza a vivir en la representación de una identidad fingida, impostada como podemos ver en los medios de comunicación que fomentan la construcción de estas identidades dando lugar a numerosos muñecos rotos.

El ejercicio continuado y continuo de la crítica crea muñecos rotos

Hemos de aprender a vivir sin estar continuamente pendientes de recibir la aprobación de los demás. Para ello, un primer paso es aprender a encajar las críticas. Es importante saber recibir una crítica porque todos somos criticados. Lo sabremos o no, pero en alguno de los numerosos mentideros de los que formamos parte, las críticas hacia nuestra persona están presentes. Las críticas siempre van a existir, existen y han existido. Unas veces nos condenarán por ser perverso, otras por pecar de santos, en alguna que otra ocasión por decir que no, otras veces sólo por decir que sí. Sea por una cosa u otra, por decir o por callar, por acción u omisión, siempre nos van a criticar. Sabiendo esto, vamos a expresar nuestras opiniones, pensamientos o sentimientos porque es algo de lo que no vamos a poder escapar.

quien se pasa la vida criticando sabe cómo vivir la vida de los demás pero no la propiaPara ser conscientes de que las críticas siempre van a estar allí hemos de aprender a ser conscientes de un hecho. Por cada tres personas que conocemos una nos va a criticar abiertamente, otra estará encantada de habernos conocido y para la tercera no seremos más que un adorno, alguien ante el que pasaremos sin pena ni gloria. Tomar conciencia de que estas opiniones tan diversas hacia nuestra persona forman parte del universo social, independientemente de su tamaño, en el que nos desenvolvemos dependerá, básicamente, del grado de exposición pública al que nos veamos sometidos. Así, si nuestra red de relaciones es muy reducida quizá no seamos conscientes de que nos critican. Si por el contrario el tamaño de mi red social es muy amplio el eco de las críticas aumentará, pero también hemos de tener presentes que lo mismo sucederá con los halagos.

Las críticas van en una doble dirección, no seamos hipócritas. De la misma manera que nos critican criticamos. Hay episodios en los que somos excesivamente críticos con los demás. Si este exceso de vehemencia en nuestras valoraciones se prolonga en el tiempo descubriremos lo perjudicial, dañino e insano que resulta. No porque deteriore nuestras relaciones con los demás, que también, sino sobre todo porque está hablando del modo en que nos tratamos a nosotros mismos. Si soy condescendiente y tolerante conmigo mismo, con mis defectos, errores y virtudes también lo seré con los demás. Al contrario, si soy excesivamente crítico con los demás sometiéndoles a juicios severos, lo que estoy haciendo es proyectar en ellos la misma legislación que empleo para valorarme a mí mismo.



Criticar forma parte de nuestra conducta social habitual y es una práctica normalizada. Como tal debemos aceptarlas y entenderlas.  Cada uno de nosotros criticamos a nuestros amigos y somos criticados por ellos.  Esto no quiere decir que no los queramos ni que seamos rechazados por ellos. ¿Quién no ha criticado en algún momento a un amigo? La crítica le da chispa a la vida, nos ayuda a combatir el tedio y es un buen antídoto para combatir la soberbia. En su justa medida nos ayudará a poner los pies en la tierra y a convertirse en un estímulo para la mejora. No hay nada como dice Fangoria en Criticar por Criticar que malgastar el talento criticando a los demás.


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