sábado, 3 de mayo de 2014

Anatomía Emocional de un Fan

El fenomeno fan lleva años instalado en nuestra sociedad

¿Cómo entender a un fan?

Tu vecino, tu mejor amigo, tu compañero de trabajo, tu pareja, tu padre… pueden ser personas totalmente racionales. Sin embargo, cuando la conversación gira en torno a su equipo de fútbol, su icono musical preferido e incluso hay quien de su partido político, pierden todo el sentido común. Se vuelve una persona incapaz de entrar en razón. Hay una fuerza mayor que se lo impide. Parece no existir antídoto o remedio que le saque de ese estado de excitación y apasionamiento.

Características de un fan

El forofo, el hincha, el fan, el entregado, puede ser cualquier persona. Son personas con una serie de características. Suelen ser personas muy rígidas, poco flexibles e incluso pueden pecar de intolerantes. La pasión por un equipo, una persona, una creencia puede conducir a la pérdida de la objetividad a la hora de analizar situaciones.  Un forofo no se limita a contemplar el espectáculo. Con sus gritos, sus opiniones, sus ánimos, sus muestras de afecto lo que pretende es participar. Cree que con ellas puede alterar el curso de los acontecimientos de cara a lograr el resultado que se desea. El marcador, el número de votos, la cantidad de discos vendidos se convierten en el termómetro del estado de ánimo.

El seguidor vive una montaña rusa emocional en función del comportamiento y los logros de sus equiposEl fútbol, como fenómenos de fan, se parece poco a otras disciplinas en las que el espectador adopta una actitud más fría, mayestática, como puede ser el espectador de cine o quien contempla otro espectáculo artístico. El fútbol afecta, toca los sentimientos de quien lo observa, alude a su identidad y a su proceso de construcción convirtiéndose en un despertador de emociones. El fútbol afecta tanto al espectador que el forofo no puede contemplarlo desde fuera. Pero esto no es solo un fenómeno exclusivo del fútbol.

Por ejemplo es intrínseco al propio juicio del hincha no sólo apoyar bajo cualquier circunstancia a su equipo. También es indispensable desear el mal ajeno al considerado como mayor enemigo. Así el hincha incondicional del Barcelona deseará el perjuicio del Real Madrid y viceversa. El forofismo va ligado a esto, considerar que el máximo rival, tu mayor competidor a la hora de obtener la gloria soñada, sufra el mayor número de desventuras y calamidades que le dificulten e impidan el acceso al trofeo anhelado.

¿Cómo es un fan?

Un fan es un entusiasta de algo o alguien. Apoya incondicionalmente a un equipo o deportista, un cantante o grupo musical, un icono cultural, una marca empresarial... Convierte a su icono en el ejemplo, el mesías, en el guía que le está mostrando el camino hacia el éxito. Su devoción y atención al icono, su entrega sentimental, es entendida como la condición para obtener una posición privilegiada que le permitirá descubrir el secreto del triunfo al modo de una profecía revelada. El éxito de sagas como Harry Potter, los miles de fans de iconos musicales como Justin Bieber, Take That, Back Street Boys… son ejemplos de figuras que se convierten en los portadores de los ingredientes del éxito para unos jóvenes que ansían descifrar el significado de la vida.


El fan recuerda que la historia comienza con la pertenencia a la manada a un grupo numeroso de personas. Se siente entusiasmado por pertenecer a la manada. El fan es una persona con una capacidad para la empatía muy desarrollada: disfruta, sufre, ríe, llora... Se trata de un especialista en ponerse en el lugar de la persona que idolatra. Adorar a un ídolo, un equipo, genera placer. El ídolo es un generador de sensaciones y experiencias positivas entre sus seguidores. Los sentimientos los movilizan, un seguidor es emoción pura. Los sentimientos experimentados y vertidos hacia su icono son el motor de su comportamiento.

Los aficionados experimentan una conexión emocional colectiva


El fan no esconde sus sentimientos. No oculta su idolatría hacia un equipo o una persona. Es el opuesto al hombre de la calle que trata, las veinticuatro horas del día en otros espacios sociales, de ocultarlos y minimizar su impacto. El placer de pertenencia de una manada es uno de los mayores placeres que podemos experimentar. El placer generado en miles y miles de personas experimentado por formar parte de un grupo, por esa comunión de muchos en un momento compartido, se convierte en una experiencia de placer inigualable. El fan, en definitiva, es un individuo que vive el goce de pertenecer junto a unos muchos.



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