jueves, 17 de abril de 2014

El Poder de los Invisibles

La invisibilidad de Messi y su búsqueda de individualidad perjudica la eficacia de los esfuerzos de sus compañerosEn la empresa, las escuelas, los hospitales… se puede estar en posesión de grandes estructuras, grandes protocolos, numerosa tecnología… Pero lo que hace que las acciones sean eficaces y la gente esté contenta por participar en un proyecto común, así como relacionarse con el resto de integrantes es el tipo de relación que mantiene con ellos. Siendo oportunista y tomando como ejemplo la situación del Fútbol Club Barcelona, parece éste ser un ejemplo de que hay algo que no termina de funcionar.

Cuando en una organización las relaciones internas o externas comienzan a estar contaminadas los protocolos de actuación dejan de cumplirse, la eficacia será menor, el cumplimiento de los acuerdos se relaja, la relación con los compañeros se deteriora y, consecuentemente, también ese deterioro afectará  las relaciones de la organización con el entorno. Se pierde la capacidad de conectar, de sumar energías al proyecto común y se deja de tener en perspectiva la búsqueda del bien común que pasa a ser sustituida por la persecución del beneficio individual.

Toda organización debe apostar por la construcción de relaciones sociales poderosas entre sus integrantes. Evitando conceptualizar cómo relación poderosa aquella basada en el  ejercicio del control y en detentar el poder sobre los otros. Una relación enérgica es la que se centra en la capacidad de poder hacer y poder transformar. Las relaciones de este tipo se relacionas con la libertad de acción, con la posibilidad de disfrutar de espacios en los que uno puede sentirse él mismo y hacer que quienes están a su lado convivan de una forma más fluida. En definitiva, se trata de ser conscientes de que jugando solos siempre se perderá ante un equipo.

Un problema al que hacer frente en una organización es la invisibilidad. Es probable que haya personas que les gusta ser invisibles y vivir en el anonimato pero esto no debe convertirse en sinónimo de falta de valía o competencia. Un ejemplo de invisibilidad lo encontramos en las ciudades, en ellas hay barrios que parece que nunca han estado.  Pero éste no es el único escenario en el que la invisibilidad de produce. En muchas aulas de nuestros colegios hay niños invisibles. Hay enfermedades invisibles.

los medios de comunicación dan un exceso de importancia las publicaciones en las redes sociales de NeymarLo invisible es la consecuencia de nuestra falta de reconocimiento. Cuando no reconocemos a alguien, sus acciones, sus palabras, lo que logramos es que esta persona, progresivamente, se vuelva invisible. Las relaciones son un juego de percepciones y visibilidad, aunque hemos de ser conscientes de que no por tener una relación invisible no quiere decir que no nos influya. En el Fútbol Club Barcelona los focos siempre se dirigen hacia alguno de sus jugadores. Todos los medios y las miradas se dirigen a Messi, a Neymar, a los regates de Iniesta… Este exceso de atención de los agentes externos como son los medios como a nivel interno pues, independientemente del miembro del club se le pregunte, la figura de Messi acaba apareciendo en la conversación, termina por trasladar la sensación se que las aportaciones del resto de jugadores carece de importancia y que son prescindibles e incluso innecesarias.

Kayta representa la importancia de los secundarios en toda organización
El problema es que los jugadores del Barcelona se han dejado arrastrar por esta invisibilidad. Teniendo poco peso en los medios la valoración que ellos mismos hacen de sus esfuerzos en pos del equipo se tornan más negativas, disminuye su valor percibido. Hace unos años, mientras Guardiola era el encargado de liderar y gestionar el equipo, se ocupa muy mucho de dar valor y reconocimiento público a todos sus jugadores evitando que la atención se cerrase en uno solo. Así, era frecuente que los halagos a sus futbolistas fueran públicos y frecuentes. Reconocimiento al papel que desempeñaban actores secundarios como Pedro, Keita, Abidal, Maxwell, Sylvinho… provocaba un sentimiento de unidad e integridad de todos los miembros de la organización. Hoy, ese sentimiento de unidad reconocimiento y fortaleza de las relaciones se ha perdido y tiene su reflejo en los resultados alcanzados por el equipo en los últimos tiempos.

Hay que esforzarse para que nos vean y para equilibrar muestras demandas y ofertas de ayuda, afecto, comprensión, solidaridad… Hay que cumplir los acuerdos, reconocer al otro, escucharlo. Reconocer al otro es importante porque se basa en el hecho de acreditar que el otro es otro tan legítimo como lo soy yo, aún siendo distinto de mí.  


No olvidemos que el reconocimiento es una de los actos de relación más complejos y necesarios que existen. Para que éste se dé la primera condición es ver al otro, la segunda es aceptar su diferencia, la tercera es ser capaces de identificar dónde están sus fortalezas y, por último, saber establecer unos límites. Saber respetar la diferencia es saber respetarse a uno mismo.


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