jueves, 24 de abril de 2014

El Miedo de los Enamorados

Los enamorados temen el amor no correspondido de su pareja

Mal de Amores o el temor a enamorarse

El mal de amores es el principal problema emocional que padecemos. Las dudas continuas acerca de si nuestros sentimientos por el ser amado son correspondidos. Si lo que expresa mediante palabras de amor son frases ciertas o sólo palabras vacías. Se trata de dudas, interrogantes e incertidumbres que rompen el equilibrio emocional que anhelamos y que deseamos encontrar al querer conectar con esa persona.

Primer miedo del enamorado: el abanndono

El miedo número uno a nivel amoroso es el miedo al abandono. Miedo a verse desamparado e indefenso. Verse abandonado da lugar a un episodio depresivo más o menos dilatado en el tiempo en función de los recursos personales y sociales del sujeto abandonado. Durante esta etapa el individuo comienza a lanzarse mensajes de la carencia de sentido de la vida, la infelicidad será el estado en el que se verá obligado a continuar la vida… Superar este miedo requiere de fuertes y frecuentes contactos sociales. El aislamiento en la propia pena sólo hará que agravar el estado depresivo al vivir continuamente en un pensamiento destructivo y un discurso victimista. Tomemos conciencia de poder de este miedo al abandono pues es el motivo principal que conduce a una persona al suicidio.

el miedo a la soledad impide poner fin a relaciones destructivas

Segundo miedo del enamorado: los celos

Los celos llevados al extremo son un obstáculo que puede impedir disfrutar de la relación amorosa. Las personas demasiado celosas viven en una tortura autoinflingida a nivel personal y que se proyecta en la persona amada a quien se le dificulta el poder disfrutar de uno, de sí mismo y de los demás. Los celosos extremistas construyen continuamente invenciones acerca de episodios e interpretaciones de los comportamientos del ser amado que no son más que proyecciones de los propios miedos e inseguridades.

Tercer miedo del enamorado: la dependencia

El exceso de dependencia del otro también es un problema al que todo enamorado debe hacer frente. Establecer relaciones amorosas en exceso dependientes puede dar lugar que aún viviendo una relación plenamente tóxica y nociva uno se vea imposibilitado a poner fin a la relación. El motivo, el miedo a la soledad.

Vencer estos miedos requiere tomar conciencia de que uno puede ser feliz sin tener a esa persona a su lado. Incluso, es más, uno debe darse cuenta de que incluso puede ser feliz sin tener ninguna pareja. La magnitud de los problemas mencionados  aumenta conforme, desde que uno se levanta hasta que se acuesta, se dice a sí mismos que sin tener al lado a una persona a quien amar y que le ame no puede alcanzar un mínimo nivel de felicidad y bienestar.  Este mensaje no es más que una idea que se repite una y otra vez en nuestras mentes. Si hacemos un esfuerzo real y consciente de que la realidad no es cómo se la está mostrando a sí mismo. Saber que uno puede hacer cosas maravillosas y extraordinarias por sí mismo, sin depender de nadie, la realidad emocional vivida da un giro radical.

La clave para vencer estos miedos de los enamorados y disfrutar en plenitud de nuestras relaciones amorosas es cambiar los mensajes que vinculamos a ellas.  “No puedo vivir sin ti”, “Te necesito”, “Me moriría si te vas”, “Sin ti no podría ser feliz”…  son mensajes que nos hacen vulnerables y dependientes. Si sustituimos éstos por otros del tipo “Te amo pero sin ti podré ser igualmente feliz, de otra manera, y aún así feliz”, “Terminar esta relación es un obstáculo no una circunstancia irresoluble”.


Un factor al que hemos de hacer frente y que suponen un alto esfuerzo son las creencias que la sociedad nos traslada acerca de la idea de amor. La sociedad nos lanza ideas e ideales del amor. Un ejemplo de estos mensajes nos lo ofrecen las radios musicales y las continuas canciones que narran episodios románticos de amor, pasión y desamor. Canciones que utilizan recursos verbales y estilísticos que dramatizan y exageran la gestión del amor y de las relaciones. Los mensajes de estas canciones y de muchas de las películas que vemos, en definitiva, a parte de nuestro modelos paterno es el único modelo de construcción del amor que poseemos debemos saber leer todo el componente fantasioso que tienen. Estas canciones y películas obvian que es imposible ser feliz en pareja si uno no es capaz de serlo consigo mismo.

La pareja no da la felicidad. La pareja no lo es todo. Amamos no por dependencia. Te amo no porque quiera mirarte sino porque hemos decidido mirar juntos el mismo horizonte. Horizonte que aunque no estés, seguiré conservando.



jueves, 17 de abril de 2014

El Poder de los Invisibles

La invisibilidad de Messi y su búsqueda de individualidad perjudica la eficacia de los esfuerzos de sus compañerosEn la empresa, las escuelas, los hospitales… se puede estar en posesión de grandes estructuras, grandes protocolos, numerosa tecnología… Pero lo que hace que las acciones sean eficaces y la gente esté contenta por participar en un proyecto común, así como relacionarse con el resto de integrantes es el tipo de relación que mantiene con ellos. Siendo oportunista y tomando como ejemplo la situación del Fútbol Club Barcelona, parece éste ser un ejemplo de que hay algo que no termina de funcionar.

Cuando en una organización las relaciones internas o externas comienzan a estar contaminadas los protocolos de actuación dejan de cumplirse, la eficacia será menor, el cumplimiento de los acuerdos se relaja, la relación con los compañeros se deteriora y, consecuentemente, también ese deterioro afectará  las relaciones de la organización con el entorno. Se pierde la capacidad de conectar, de sumar energías al proyecto común y se deja de tener en perspectiva la búsqueda del bien común que pasa a ser sustituida por la persecución del beneficio individual.

Toda organización debe apostar por la construcción de relaciones sociales poderosas entre sus integrantes. Evitando conceptualizar cómo relación poderosa aquella basada en el  ejercicio del control y en detentar el poder sobre los otros. Una relación enérgica es la que se centra en la capacidad de poder hacer y poder transformar. Las relaciones de este tipo se relacionas con la libertad de acción, con la posibilidad de disfrutar de espacios en los que uno puede sentirse él mismo y hacer que quienes están a su lado convivan de una forma más fluida. En definitiva, se trata de ser conscientes de que jugando solos siempre se perderá ante un equipo.

Un problema al que hacer frente en una organización es la invisibilidad. Es probable que haya personas que les gusta ser invisibles y vivir en el anonimato pero esto no debe convertirse en sinónimo de falta de valía o competencia. Un ejemplo de invisibilidad lo encontramos en las ciudades, en ellas hay barrios que parece que nunca han estado.  Pero éste no es el único escenario en el que la invisibilidad de produce. En muchas aulas de nuestros colegios hay niños invisibles. Hay enfermedades invisibles.

los medios de comunicación dan un exceso de importancia las publicaciones en las redes sociales de NeymarLo invisible es la consecuencia de nuestra falta de reconocimiento. Cuando no reconocemos a alguien, sus acciones, sus palabras, lo que logramos es que esta persona, progresivamente, se vuelva invisible. Las relaciones son un juego de percepciones y visibilidad, aunque hemos de ser conscientes de que no por tener una relación invisible no quiere decir que no nos influya. En el Fútbol Club Barcelona los focos siempre se dirigen hacia alguno de sus jugadores. Todos los medios y las miradas se dirigen a Messi, a Neymar, a los regates de Iniesta… Este exceso de atención de los agentes externos como son los medios como a nivel interno pues, independientemente del miembro del club se le pregunte, la figura de Messi acaba apareciendo en la conversación, termina por trasladar la sensación se que las aportaciones del resto de jugadores carece de importancia y que son prescindibles e incluso innecesarias.

Kayta representa la importancia de los secundarios en toda organización
El problema es que los jugadores del Barcelona se han dejado arrastrar por esta invisibilidad. Teniendo poco peso en los medios la valoración que ellos mismos hacen de sus esfuerzos en pos del equipo se tornan más negativas, disminuye su valor percibido. Hace unos años, mientras Guardiola era el encargado de liderar y gestionar el equipo, se ocupa muy mucho de dar valor y reconocimiento público a todos sus jugadores evitando que la atención se cerrase en uno solo. Así, era frecuente que los halagos a sus futbolistas fueran públicos y frecuentes. Reconocimiento al papel que desempeñaban actores secundarios como Pedro, Keita, Abidal, Maxwell, Sylvinho… provocaba un sentimiento de unidad e integridad de todos los miembros de la organización. Hoy, ese sentimiento de unidad reconocimiento y fortaleza de las relaciones se ha perdido y tiene su reflejo en los resultados alcanzados por el equipo en los últimos tiempos.

Hay que esforzarse para que nos vean y para equilibrar muestras demandas y ofertas de ayuda, afecto, comprensión, solidaridad… Hay que cumplir los acuerdos, reconocer al otro, escucharlo. Reconocer al otro es importante porque se basa en el hecho de acreditar que el otro es otro tan legítimo como lo soy yo, aún siendo distinto de mí.  


No olvidemos que el reconocimiento es una de los actos de relación más complejos y necesarios que existen. Para que éste se dé la primera condición es ver al otro, la segunda es aceptar su diferencia, la tercera es ser capaces de identificar dónde están sus fortalezas y, por último, saber establecer unos límites. Saber respetar la diferencia es saber respetarse a uno mismo.


jueves, 10 de abril de 2014

Cómo Derrotar Gigantes

“Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo, porque si el crece, tú te harás pequeño”. Estas palabras del Subcomandante Marcos sirven para ejemplificar que no siempre el más poderoso, el más fuerte, quien posee más recursos sale victorioso. Nos sobrecogen, nos emocionan y nos llenan de esperanza y confianza en nosotros mismos poder contemplar historias de superación.

Cada uno de nosotros, en algún momento de nuestra existencia hemos protagonizado no sólo una, sino varias de estas epopeyas. Hicimos, quizá lo estemos haciendo ahora en el presente, frente a un reto que veíamos como un imposible y que, finalmente, fuimos capaces de superar. De él extrajimos un aprendizaje que nos sirve como referencia para situaciones futuras. Los medios de comunicación están deseosos de publicar noticias amables que tratan de estas historias de superación. Relatos de vida de personas, grupos, comunidades que, partiendo de una situación de desventaja, logran superarse a sí mismos despertando con ello la admiración de los demás.

Estas historias de superación nos conmueven, nos resultan dignas de admiración, se convierten en un ejemplo vital. La fuerza de su impacto emocional en quien las descubre se debe a que nos proyectamos a nosotros mismos en estas historias. Admiramos las historias de personas que se superan como Albert Espinosa, Irene Villa, Teresa Perales... Nos hacemos seguidores de esos equipos humildes que desde sus limitaciones plantan cara a los más grandes como fue el caso del Numancia de Soria en los noventa, hace una par de años con el Mirandés u hoy con el Atlético de Madrid en su lucha con los más grandes de Europa.

Estas historias nos sitúan en la perspectiva de que un reto, que analizado desde el punto de partida, valorando los recursos disponibles y las capacidades de las que se disponen nos dictan unas probabilidades de éxito mínimas. Sin embargo, nos dan un lugar a la esperanza. En definitiva nos hacen volver a creer que el ser humano es extraordinario. Pasando de ser una personas limitadas, carentes de una capacidad o habilidades que creíamos indispensables para superar el desafío y centrando su atención únicamente en la carencia, a convertirse en un todo muy diferente del que se era en ese punto inicial con la proyección de otra serie de habilidades que no se contemplaban en un primer momento como posibilitadoras para el logro y que, una vez empleadas, demuestran ser de gran utilidad.


El mayor estímulo que tenemos para desarrollar nuestras capacidades está en ver mermada alguna de ellas. Tendemos a buscar situaciones y estados de equilibrio. En el momento en el que una de nuestras capacidades o recursos escasea otros se pondrán en marcha para compensar este déficit. Sucede que, en ocasiones, esta compensación se hace mediante habilidades de carácter destructivo de cara a empeorar la situación inicial. ¿Por qué hacemos esto? Porque si mermamos el contexto en el que vivimos nos ahorramos el gasto de esforzarnos por mantener el mismo nivel de bienestar que teníamos anteriormente. Hay quien prefiere deteriorar su vida y la calidad de sus relaciones con los demás y con su entorno sólo por no tener que hacer frente a un esfuerzo y el reconocimiento de una limitación. Todos hemos topado con personas así a lo largo de nuestras vidas. Personas cuyo único mensaje es culpar a las circunstancias, a los políticos, a la crisis, a dios, a los demás de la situación en la que se encuentran.


Las historias de superación nos hablan de no dejarnos arrastrar por este comportamiento. Un comportamiento racional nos dicta que debemos luchar por suplir la situación de carencia para continuar obteniendo los mismos resultados. Para evitar el conformismo y estimular la persecución de retos y desafíos necesitamos modelos de conducta a través de las experiencias de vida de otros. A través de ellas y las emociones que nos despiertan se arranca el motor de nuestra propia transformación. Sintiendo lo que otro siente, vivir como propio el triunfo del otro, aumenta la sensación de que uno mismo sería capaz de conseguir el mismo resultado si se encontrase en una situación similar a la del protagonista de la historia. Empelando para ello los mismos recursos y habilidades que hemos visto que ha utilizado: trabajo, esfuerzo, tesón, manejo de la frustración, toma de decisiones.

Las historias de superación pueden resumirse en la frase que guía los principios de la revista time en la película dirigida y protagonizada por Ben Stiller La vida secreta de Walter Mitty “Ver el mundo, afrontar sus peligros. Descubrir qué hay más allá de los muros. Encontrar a otras personas y sentir. Ése es el propósito de la vida”