domingo, 2 de marzo de 2014

La Transición de Evas a Adanes

El sexo de  feto durante las primeras semanas es femeninoTodos nosotros durante las primeras ocho semanas de concepción somos mujeres. A partir de esta semana, mientras permanecemos en el vientre materno, si poseemos un cromosoma Y experimentaremos una inyección de testosterona, que se mantendrá hasta la semana veinte, expandiéndose esta hormona por todo el cuerpo dando lugar a la masculinización del feto. Los niveles de testosterona caerán en este momento hasta el momento del nacimiento donde de nuevo repuntan sus niveles, pasando poco tiempo después a estar en unos niveles muy bajos durante años hasta la llegada de la pubertad.

La diferencia entre hombres y mujeres está en los niveles de testosterona en el organismo diez veces superior en el caso del hombre. Niveles determinados por ese cromosoma Y que mencionaba anteriormente. Pues bien, este cromosoma además de las diferencias sobradamente conocidas entre ambos sexos puede conducir a la desaparición del hombre. Al menos, es lo que vaticina Bryan Sykes profesor de la Universidad de Oxford. Sykes dice que en 5.000 generaciones el hombre ya no existirá sobre la faz de la tierra, si ninguna otra catástrofe natural o provocada hace que suceda antes, es la que el genetista denomina como la maldición de Adán.

La maldición de Adán sostiene que el hombre desaparecerá

Bryan Sykes argumenta para sostener esta teoría que la causa de la paulatina desaparición del hombre está en un error de funcionamiento del cromosoma Y.  El fallo está en no poder llevar a cabo lo que se conoce como recombinación genética, es decir, las reparaciones que se dan entre pares de genes de cara a renovar el material genético defectuoso o deteriorado. La razón por la que el cromosoma Y no puede hacerlo es sencilla, no dispone de otro cromosoma Y con el que intercambiar información para poder renovarse. Somos veintitrés pares de cromosomas, todos XX en el caso de las mujeres, veintidós en el caso de los varones que cuentan además con un par XY.

Lo que los investigadores tratan de descubrir es la causa que provoca las diferencias en los niveles de testosterona del feto cuando está en el útero. De momento, no se sabe la razón de sus diferencias, sin embargo, sí que se ha observado una correlación entre los niveles de testosterona y el orden de nacimiento. Se ha observado que los niveles de testosterona entre los nacidos en los últimos lugares son mayores y tienden a mostrar unos índices de agresividad más altos. La explicación a este suceso la encontramos en el mundo animal, en él observaremos cómo la crías nacidas en el último lugar tienden a ser más pequeñas y débiles que sus hermanos nacidos en los primeros lugares. Para combatir este hecho y no verse privados de su acceso a la comida durante los primero días y meses de vida en los que son dependientes de sus madres, han de mostrarse más agresivos y chillar mucho más alto para conseguir atraer la atención de sus madres. Ejemplos de estos comportamientos los vemos de manera frecuente en el día a día o a través de programas televisivos como Hermano Mayor y Supernanny. 


Al final terminamos volviendo a lo que éramos.

2 comentarios:

  1. Hay una buena objeción a esta hipótesis de Bryan Sykes: y es que el resto de los mamíferos —y no sólo los humanos—, equinodermos, moluscos y algunos pocos artrópodos tienen el mismo sistema de determinación del sexo conocido como XX/XY, y no por eso están en extinción.

    Un saludo

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