martes, 4 de febrero de 2014

Mohammed Salim: El primer futbolista asiático que jugó en Europa

Caminar descalzo para fortalecer el organismo

Caminar es uno de los mejores ejercicios que podemos practicar cada día para fortalecer nuestro organismo. Caminar nos conecta con la tierra que pisamos. Somos cada paso que damos, somos el camino que transitamos y no el pie que los anda.  De pies trata la historia de hoy, pies que se mostraron al mundo para enseñarle los pasos más dignos.

Caminar descalzo ofrece muchos beneficios al organismoCaminar descalzo no es práctica habitual. Gastamos grandes sumas de dinero para vestir nuestros pies. Hacerlo nos priva de algunas ventajas que nos ayudarían mejorar nuestra salud ya que nuestra circulación sanguínea mejora, eliminamos un mayor número de toxinas, fortalece el sistema nervioso… y, como muestra el libro Nacidos para correr de Chistopher  McDougall tomando como referencia los tarahumaras ayuda a prevenir las lesiones en los atletas.

Asociamos el caminar descalzo a algún tipo de penitencia, a un castigo que nos imponemos a nosotros mismos ya sea porque hemos pecado o porque hemos cometido el error de ponernos unos zapatos, muy bonitos, pero poco confortables para algún evento que los requería. Ver a alguien caminar descalzo no deja de sorprendernos ya que directamente lo asociamos con la idea de pobreza, indigencia y una total pérdida de dignidad del ser humano. Sin embargo, hay ocasiones en las que admiramos a quienes son capaces de caminar descalzos y envidiamos los logros que alcanzan. No quiero recurrir a ejemplos vinculados con el aspecto religioso sino centrarme, para abordar este tema, en ejemplos más terrenales.

Correr descalzo ayuda a prevenir lesionesMe viene a la mente el caso del atleta etíope Abebe Bikila, primer atleta africano en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, con su memorable carrera en el Maratón en los Juegos de Roma 1960, donde corrió descalzo y atravesó primero la línea de meta, en las que según sus propias palabras “quería mostrar al mundo un ejemplo de la determinación y heroísmo de los habitantes de mi país”. Bikila es el punto de partida del dominio del atletismo africano en las pruebas de gran fondo a lo que hay que sumar el impulso que ocho años después le daría Kipchoge Keino.

Mohammed Salin: el primer futbolista asiático en jugar en Europa

Considero que hay otra historia vinculada al deporte rey, el fútbol, que también debe conocerse. Es la historia del futbolista indio Mohammed Salim, primer futbolista del continente asiático que jugó en un club europeo. Las crónicas de la época decían de Salim que era un extremo con un gran talento capaz de enamorar a los aficionados con sus regates, sus pases milimétricos  y su velocidad para interpretar el juego. A todas estas virtudes había que sumarle un problema. Jugaba descalzo.

Jugar descalzo puede no parecer un problema a ojos de muchos, pero si lo hacemos contra jugadores y equipos escoceses, en mitad de la década de 1930, puede seguir sin parecer un problema, pero permítaseme la licencia de decir que, cuanto menos es un riesgo nada desdeñable. El interrogante que creo que es más importante resolver es el de cómo llega Mohammed Salim, nacido en Calcuta en 1904, a enfrentarse a once aguerridos escoceses en un campo de fútbol lejos de su tierra natal.

La respuestas es que en 1936 Mohammed Salim estaba en Escocia y formaba parte de la plantilla del Celtic de Glasgow. Salim era un futbolista referente en su país donde había sido campeón durante cinco años consecutivos con su equipo el Mahommedan Sporting Club. Tal era el nivel del hábil extremo que, evidentemente, fue llamado para disputar varios encuentros con la selección India. En una de las rondas de partidos que disputaba su selección Salim se escapó y, utilizando una ruta de escape que le llevó por El Cairo, consiguió llegar a Gran Bretaña donde quería probarse en donde se decía que estaban los mejores jugadores del mundo pues era allí donde se había inventado el deporte que adoraba.

Tras una breve estancia en Londres Mohammed viajó a Glasgow siguiendo la recomendación de su pariente Hasheem que había conseguido convencer al técnico del Celtic, Willie Maley, para que le dejara probar a entrenar unos días con el equipo y poder descubrir el talento del futbolista que quería mostrar que, aún descalzo, tenía cabida dentro de un equipo de fútbol profesional.  Tal fue la expectación que despertó que un futbolista descalzo quisiera formar parte del Celtic que más de mil aficionados acudieron al entrenamiento a ver con sus propios ojos todo lo que se especulaba acerca de Salim. Todos volvieron a sus hogares llenos de asombro por el derroche de facultades que el hindú mostró en el campo de entrenamiento.

Mohammed Salim fue el primer jugador asiático en jugar en EuropaDías después Mohammed se vestía la camiseta franjiverde en un amistoso frente al conjunto del Hamilton Accies. Las gradas del campo estaban a reventar porque querían ver cómo los dedos de los pies de Salim se desenvolvían en el barro escocés.  La victoria con gol del exótico debutante ayudó a que el nombre de Salim saltara de boca en boca por toda Escocia. El 28 de agosto, en las gradas del estadio de Parkhead no cabía un alfiler para ver si todo lo que se hablaba y especulaba acerca del futbolista era cierto. No salieron decepcionados en una nueva victoria y por goleada del Celtic de Glasgow ante el conjunto del Galston.


El éxito y admiración que despertaba entre los aficionados no lograba reducir su sentimiento de nostalgia de su Calcuta natal. No paraban de lloverle ofertas con suculentos contratos tanto en Escocia como en otros países europeos para que engrosase las filas de los equipos más punteros del momento. Sin embargo, Salim decidió volver a su tierra la India a disfrutar de los suyos pues ya se había demostrado que era capaz de competir con los mejores. Mohammed Salim se encontró a sí mismo en Escocia después de andar todos los pasos por todos los caminos que salieron a su paso. Igual que hicieron Mohammed Salim, Abebe Bikila, Kipchoge Keito y muchos otros, antes y después que ellos, sigamos caminando para encontrarnos.

Para terminar una canción de los primeros pasos de Shakira que la catapultaron a la fama con sus Pies Descalzos

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