jueves, 6 de febrero de 2014

La Ilusión de Elegir Pareja

Ilusionarse con cada nueva pareja

Pensamos que somos libres en cada una de nuestras decisiones, vivimos la ilusión de la elección. Creemos elegir libremente. Nos mentimos a nosotros mismos. No creemos libres a la hora de elegir a nuestra pareja, experimentamos la ilusión de la elección de pareja. Los habitantes de las sociedades occidentales creemos que podemos elegir con quién compartir nuestra vida y tener hijos sin otra exigencia que la del acuerdo mutuo.  Las opciones a la hora de elegir pareja  son, bajo este supuesto, tendentes a infinito.


Influencias al elegir pareja

A la hora de la verdad estamos más condicionados de lo que queremos pensar. Consideramos los matrimonios concertados, la figura de las casamenteras como tradiciones de un pasado remoto y nuestros patrones de búsqueda de pareja no están tan lejos. Tengamos en cuenta que en la formación de una pareja hay un paso previo en el que hay conocer a la persona con quien nos emparejamos, no nos hacemos novio o novia de una persona que no conocemos y con la que no compartamos una serie de inquietudes. Por lo tanto, la ubicación geográfica, el entorno económico, el entorno social, el entorno cultural, la edad, la disponibilidad, el sexo, un atractivo físico similar… Encontrar una persona que reúna todas estas características, deseadas e impuestas, limita las posibilidades de elección a un número reducido de alternativas. Un número similar de posibilidades al que se puede manejar en un matrimonio concertado.

Teniendo todos estos factores en cuenta quizá el matrimonio concertado no sea una idea tan descabellada. Cierto es que son los padres los que eligen pareja pero quizá no sea mejor elección de la que haríamos por nuestra cuenta ya que sopesan factores que quizá no tuviésemos en cuenta. Además, siempre existe el derecho de veto de la pareja que nuestros progenitores podrían plantearnos. Supondría volver a recuperar esas alianzas de familias de las que hablaba Claude Levi Strauss cuando analizaba las relaciones de parentesco.

¿Cómo encontrar la pareja ideal?

Encontrar la pareja ideal requiere de una elevada intervención de la suerte y, pese a ello, seguimos creyéndonos libres. Nos creemos tan libres por influencia de las llamadas disonancias cognitivas. Principio psicológico que aparece cuando entran en conflicto dos ideas, conductas o hechos contrapuestos. En esta tesitura lo que hacemos es elegir una de las dos alternativas y, a partir de ese momento, consideramos más valiosa la alternativa elegida sólo por el hecho de que hemos sido nosotros quienes hemos elegido. Aún a sabiendas de que en muchas ocasiones sabemos que hemos elegido la opción menos adecuada. Por eso le otorgamos mayar valor a la elección libre de pareja que al matrimonio concertado. Elegimos pareja y decimos que es el hombre o la mujer de nuestra vida movidos por el ego de decir que hemos elegido nosotros, no porque la elección realizada sea la mejor entre las posibles.

2 comentarios:

  1. El problema es que cada vez que escogemos pareja, si es que la escogemos porque la mía apareció de la nada y con gran ironía, además: ambos teníamos la pareja con la que creíamos que estaríamos para el resto de nuestras vidas. A veces no se escoge, a veces tan sólo aparecen.

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  2. Totalmente de acuerdo. Yo tampoco la elegí, simplemente apareció en un momento dado de mi vida. Permanecer con esa persona q apareció es lo que realmente podemos elegir

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