jueves, 13 de febrero de 2014

El Misterio de la Edad: Joseph Minala y las Mujeres

Jugar a adivinar la edad de una persona suele ser algo entretenido. Cuando se trata de mujeres llega un determinado momento en que no es aconsejable hacerlo para no ofenderlas. Por eso nadie sabe la edad de Ana Obregón. Pero hoy, relacionado con este tema quiero sacar a colación este tema que a día de hoy está muy candente en Italia. El motivo, la polémica acerca de cuál será la edad de un futbolista, Joseph Minala, de origen camerunés que el pasado fin de semana fue llamado por el primer equipo del Lazio de Roma para disputar el derbi de la ciudad.

La polémica estriba en que Minala afirma tener 17 años, tal y como consta en su pasaporte. Sin embargo, una página web senegalesa www.senego,net afirma que el futbolista miente y que en realidad tiene 42 años. Dejo a vuestra libre opinión el que hagáis la estimación de la edad que consideréis oportuna. Si nos fijamos en su rostro, se parece a Mazinho, sí que parece tener una edad más propia del inicio del declive que no de un adolescente en plena revolución hormonal. Si llevamos la atención al resto del físico sí que parece el de un adolescente. Lo que es incuestionable es que el tamaño de su cabeza es más que considerable.


Bromas aparte, resolver este entuerto requiere la aplicación de técnicas antropométricas que ayudan a determinar la edad de una persona. Pruebas, eso sí, que no son precisas el cien por cien, pero que realizadas varias de ellas pueden ofrecer un resultado bastante preciso. Este tipo de pruebas se realizan con muchos inmigrantes africanos que llegan a Europa y afirman ser menores de edad para no ser repatriados a sus países. El procedimiento habitual para determinar la edad de una persona es mediante las radiografías que midan el nivel de osificación de su muñeca, su clavícula y su dentadura (analizando su desgaste y mineralización)  acompañadas de una exploración de sus órganos sexuales. Sin embargo, puede que estas pruebas no sean del todo exactas, como dice, no hay método más exacto para conocerla edad de una persona que saber su fecha de nacimiento.

El caso de Joseph Minala, futbolista del Lazio, es el reflejo de muchos otros africanos que deciden dejar atrás a su familia, abandonar sus lugares de origen para vivir el sueño del fútbol en Europa. Al igual que muchos de ellos destinan los ahorros de sus familias para costearse un vuelo y el alojamiento para poder participar en las pruebas de selección de los equipos con más tradición de cantera de Europa; otros, engañados por falsos  agentes que les piden una suma de dinero a cambio de un contrato con un equipo menor que les servirá de lanzadera para dar el gran salto a ligas mayores, vagan en esos lugares en los fueron abandonados a su suerte con la incertidumbre y el desasosiego como únicos compañeros como en el caso de Minala. Algunos de estos jóvenes, junto a otros, desesperados en su lugar de origen por no poder ver cumplido su sueño, se embarcan en una larga travesía camino a Europa, a través de desiertos y mares a bordo de una patera aferrados al objeto que les acompaña: las botas de fútbol.


Este episodio que hoy revive Italia con Joseph Minala, esta polémica ya existió hace unos años con el brasileño Luciano Siquiera de Oliveira futbolista del Chievo Verona, es materia de libros como Niños Futbolistas de Juan Pablo Meneses o de la película Diamantes Negros de Miguel Alcantud. Es el drama de muchos jóvenes africanos que creen que el fútbol es el mejor medio para sacar adelante a sus familias, jóvenes que quizá hayan crecido jugando descalzos, en terrenos de juego en los que el barro y el polvo son su superficie y en el que un balón es más un producto de la imaginación y la creatividad humana que la representación de una esfera.


domingo, 9 de febrero de 2014

Deporte y Religión la lucha por el Dios del siglo XXI

Deporte y Religión: luchando por Dios

El deporte es un reflejo de la vida, incluso una religión para algunos. ¿Qué papel desempeña el deporte en la religión? ¿Qué papel desempeña la religión en el deporte? ¿Dónde se cruzan y dónde se separan? Hay varios patrones que los unen como el sacrificio, la pasión y la entrega. El deporte es una dimensión humana que traspasa fronteras sin importar nacionalidad, raza o sexo. El deporte, como la religión, tiene la capacidad de congregar multitudes alrededor de un sentimiento, una pasión, un miedo. Deporte y religión tocan lo más profundo del ser humano.

Papel de la religión en el deporte

El deporte es la mayor religión secular del mundo, estructurando la vida de millones de personas, más que cualquier otra realidad social. La religión aporta un sentimiento, una sensación colectiva de identidad. Ser seguidor de un deporte, como por ejemplo el fútbol, te convierte en miembro de uno de los mayores colectivos mundiales. Colectivo que posee sus propias divisiones internas con el seguimiento a un equipo concreto, así como diferentes fuentes acerca de la interpretación que se le da al juego y su modo de practicarlo. El fervor irracional que un aficionado puede sentir por su equipo guarda muchas similitudes con el sentimiento religioso. Ambas suponen una forma de ordenar la propia vida, de darle una armonía y una búsqueda de la felicidad.

Los recintos deportivos asemejan los templos religiosos en los que aparecen pasajes de sus credos

Vivimos el deporte como cualquier practicante religioso. Nos marcamos los momentos clave del calendario, citas ineludibles que son motivo de reunión y congregación de masas. En la religión nos encontramos con las multitudes que salen a la calle en las procesiones de Semana Santa, los millones de personas que peregrinan a La Meca, las largas esperas por poder disfrutar de una misa del Papa en alguna de sus visitas a cualquier rincón del planta… mientras que en el deporte congrega en estadios, delante de pantallas en las que poder contemplar el enésimo partido del siglo, el hecho histórico de presenciar a un deportista hacerse por primera vez con una prestigiosa victoria en lo que era un territorio inexpugnable.

La Mano de Dios es una reflejo de la comunión entre deporte y religión

Templos, santos y milagros deportivos

Igual que una religión tiene sus mártires, sus santos, sus iconos, el deporte ha construido los suyos: Wembley, Maracaná, la Centre Court de Wimbledon, los Campos Elíseos al finalizar el Tour de France… Figuras como Eddie Mercx, Pelé, Maradona, Michael Jordan, Jesse Owens…  Todos con sus hazañas y sus momentos de conversión, ése día en que vieron la luz y se mostraron a los demás como portadores de ella. Rafa Nadal con su victoria en aquella victoria en la final de la Copa Davis frente a Estados Unidos, Maradona y su partido en mundial de México 86 en aquel partido contra Inglaterra, Jesse Owens al proclamarse campeón en los Juegos Olímpicos de Berlín ante la mirada de Adolf Hitler.

El deportista y el practicante religioso se nos presenta como ejemplos de vida ascética, con unas rutinas y patrones de vida muy definidos. Vidas de privaciones en función de la disciplina practicada, las horas dedicadas a la oración se convierten en horas de entrenamiento. La vida de privaciones en el deportista se reflejan en su dieta. Una vida de reclusión monástica se convierte para el deportista en ausencia de contacto social, o cuanto menos limitado, con otros seres semejantes ajenos a la práctica deportiva… El cuerpo del deportista debe dar muestras en su estado físico de que cumple con las ordenanzas de sus escrituras o de sus líderes espirituales (entrenadores, medios de comunicación…),mostrarlo en público con cierta regularidad y de manera continuada. Ser la prueba palpable de que esa forma de vida reporta las recompensas espirituales que promete.

todo deportista debe mostrar en la forma de su cuerpo el seguimiento de su dogma de fé


Deporte y religión van de la mano, por eso se dice que el deporte es la religión del siglo XXI. Creo que deporte y la idea de Dios son muy semejantes, como se preguntaba  José Saramago en su libro In Nomine Dei “¿y si Dios no es más que el nombre que tiene?”. El deporte quizá sea la nueva forma de tratar de llegar y hacer visible esa idea.


jueves, 6 de febrero de 2014

La Ilusión de Elegir Pareja

Ilusionarse con cada nueva pareja

Pensamos que somos libres en cada una de nuestras decisiones, vivimos la ilusión de la elección. Creemos elegir libremente. Nos mentimos a nosotros mismos. No creemos libres a la hora de elegir a nuestra pareja, experimentamos la ilusión de la elección de pareja. Los habitantes de las sociedades occidentales creemos que podemos elegir con quién compartir nuestra vida y tener hijos sin otra exigencia que la del acuerdo mutuo.  Las opciones a la hora de elegir pareja  son, bajo este supuesto, tendentes a infinito.


Influencias al elegir pareja

A la hora de la verdad estamos más condicionados de lo que queremos pensar. Consideramos los matrimonios concertados, la figura de las casamenteras como tradiciones de un pasado remoto y nuestros patrones de búsqueda de pareja no están tan lejos. Tengamos en cuenta que en la formación de una pareja hay un paso previo en el que hay conocer a la persona con quien nos emparejamos, no nos hacemos novio o novia de una persona que no conocemos y con la que no compartamos una serie de inquietudes. Por lo tanto, la ubicación geográfica, el entorno económico, el entorno social, el entorno cultural, la edad, la disponibilidad, el sexo, un atractivo físico similar… Encontrar una persona que reúna todas estas características, deseadas e impuestas, limita las posibilidades de elección a un número reducido de alternativas. Un número similar de posibilidades al que se puede manejar en un matrimonio concertado.

Teniendo todos estos factores en cuenta quizá el matrimonio concertado no sea una idea tan descabellada. Cierto es que son los padres los que eligen pareja pero quizá no sea mejor elección de la que haríamos por nuestra cuenta ya que sopesan factores que quizá no tuviésemos en cuenta. Además, siempre existe el derecho de veto de la pareja que nuestros progenitores podrían plantearnos. Supondría volver a recuperar esas alianzas de familias de las que hablaba Claude Levi Strauss cuando analizaba las relaciones de parentesco.

¿Cómo encontrar la pareja ideal?

Encontrar la pareja ideal requiere de una elevada intervención de la suerte y, pese a ello, seguimos creyéndonos libres. Nos creemos tan libres por influencia de las llamadas disonancias cognitivas. Principio psicológico que aparece cuando entran en conflicto dos ideas, conductas o hechos contrapuestos. En esta tesitura lo que hacemos es elegir una de las dos alternativas y, a partir de ese momento, consideramos más valiosa la alternativa elegida sólo por el hecho de que hemos sido nosotros quienes hemos elegido. Aún a sabiendas de que en muchas ocasiones sabemos que hemos elegido la opción menos adecuada. Por eso le otorgamos mayar valor a la elección libre de pareja que al matrimonio concertado. Elegimos pareja y decimos que es el hombre o la mujer de nuestra vida movidos por el ego de decir que hemos elegido nosotros, no porque la elección realizada sea la mejor entre las posibles.

martes, 4 de febrero de 2014

Mohammed Salim: El primer futbolista asiático que jugó en Europa

Caminar descalzo para fortalecer el organismo

Caminar es uno de los mejores ejercicios que podemos practicar cada día para fortalecer nuestro organismo. Caminar nos conecta con la tierra que pisamos. Somos cada paso que damos, somos el camino que transitamos y no el pie que los anda.  De pies trata la historia de hoy, pies que se mostraron al mundo para enseñarle los pasos más dignos.

Caminar descalzo ofrece muchos beneficios al organismoCaminar descalzo no es práctica habitual. Gastamos grandes sumas de dinero para vestir nuestros pies. Hacerlo nos priva de algunas ventajas que nos ayudarían mejorar nuestra salud ya que nuestra circulación sanguínea mejora, eliminamos un mayor número de toxinas, fortalece el sistema nervioso… y, como muestra el libro Nacidos para correr de Chistopher  McDougall tomando como referencia los tarahumaras ayuda a prevenir las lesiones en los atletas.

Asociamos el caminar descalzo a algún tipo de penitencia, a un castigo que nos imponemos a nosotros mismos ya sea porque hemos pecado o porque hemos cometido el error de ponernos unos zapatos, muy bonitos, pero poco confortables para algún evento que los requería. Ver a alguien caminar descalzo no deja de sorprendernos ya que directamente lo asociamos con la idea de pobreza, indigencia y una total pérdida de dignidad del ser humano. Sin embargo, hay ocasiones en las que admiramos a quienes son capaces de caminar descalzos y envidiamos los logros que alcanzan. No quiero recurrir a ejemplos vinculados con el aspecto religioso sino centrarme, para abordar este tema, en ejemplos más terrenales.

Correr descalzo ayuda a prevenir lesionesMe viene a la mente el caso del atleta etíope Abebe Bikila, primer atleta africano en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, con su memorable carrera en el Maratón en los Juegos de Roma 1960, donde corrió descalzo y atravesó primero la línea de meta, en las que según sus propias palabras “quería mostrar al mundo un ejemplo de la determinación y heroísmo de los habitantes de mi país”. Bikila es el punto de partida del dominio del atletismo africano en las pruebas de gran fondo a lo que hay que sumar el impulso que ocho años después le daría Kipchoge Keino.

Mohammed Salin: el primer futbolista asiático en jugar en Europa

Considero que hay otra historia vinculada al deporte rey, el fútbol, que también debe conocerse. Es la historia del futbolista indio Mohammed Salim, primer futbolista del continente asiático que jugó en un club europeo. Las crónicas de la época decían de Salim que era un extremo con un gran talento capaz de enamorar a los aficionados con sus regates, sus pases milimétricos  y su velocidad para interpretar el juego. A todas estas virtudes había que sumarle un problema. Jugaba descalzo.

Jugar descalzo puede no parecer un problema a ojos de muchos, pero si lo hacemos contra jugadores y equipos escoceses, en mitad de la década de 1930, puede seguir sin parecer un problema, pero permítaseme la licencia de decir que, cuanto menos es un riesgo nada desdeñable. El interrogante que creo que es más importante resolver es el de cómo llega Mohammed Salim, nacido en Calcuta en 1904, a enfrentarse a once aguerridos escoceses en un campo de fútbol lejos de su tierra natal.

La respuestas es que en 1936 Mohammed Salim estaba en Escocia y formaba parte de la plantilla del Celtic de Glasgow. Salim era un futbolista referente en su país donde había sido campeón durante cinco años consecutivos con su equipo el Mahommedan Sporting Club. Tal era el nivel del hábil extremo que, evidentemente, fue llamado para disputar varios encuentros con la selección India. En una de las rondas de partidos que disputaba su selección Salim se escapó y, utilizando una ruta de escape que le llevó por El Cairo, consiguió llegar a Gran Bretaña donde quería probarse en donde se decía que estaban los mejores jugadores del mundo pues era allí donde se había inventado el deporte que adoraba.

Tras una breve estancia en Londres Mohammed viajó a Glasgow siguiendo la recomendación de su pariente Hasheem que había conseguido convencer al técnico del Celtic, Willie Maley, para que le dejara probar a entrenar unos días con el equipo y poder descubrir el talento del futbolista que quería mostrar que, aún descalzo, tenía cabida dentro de un equipo de fútbol profesional.  Tal fue la expectación que despertó que un futbolista descalzo quisiera formar parte del Celtic que más de mil aficionados acudieron al entrenamiento a ver con sus propios ojos todo lo que se especulaba acerca de Salim. Todos volvieron a sus hogares llenos de asombro por el derroche de facultades que el hindú mostró en el campo de entrenamiento.

Mohammed Salim fue el primer jugador asiático en jugar en EuropaDías después Mohammed se vestía la camiseta franjiverde en un amistoso frente al conjunto del Hamilton Accies. Las gradas del campo estaban a reventar porque querían ver cómo los dedos de los pies de Salim se desenvolvían en el barro escocés.  La victoria con gol del exótico debutante ayudó a que el nombre de Salim saltara de boca en boca por toda Escocia. El 28 de agosto, en las gradas del estadio de Parkhead no cabía un alfiler para ver si todo lo que se hablaba y especulaba acerca del futbolista era cierto. No salieron decepcionados en una nueva victoria y por goleada del Celtic de Glasgow ante el conjunto del Galston.


El éxito y admiración que despertaba entre los aficionados no lograba reducir su sentimiento de nostalgia de su Calcuta natal. No paraban de lloverle ofertas con suculentos contratos tanto en Escocia como en otros países europeos para que engrosase las filas de los equipos más punteros del momento. Sin embargo, Salim decidió volver a su tierra la India a disfrutar de los suyos pues ya se había demostrado que era capaz de competir con los mejores. Mohammed Salim se encontró a sí mismo en Escocia después de andar todos los pasos por todos los caminos que salieron a su paso. Igual que hicieron Mohammed Salim, Abebe Bikila, Kipchoge Keito y muchos otros, antes y después que ellos, sigamos caminando para encontrarnos.

Para terminar una canción de los primeros pasos de Shakira que la catapultaron a la fama con sus Pies Descalzos