viernes, 26 de diciembre de 2014

Unicornios contra la inteligencia

Existe una campaña protagonizada por un unicornio que atenta contra la inteligencia del espectador. Para mí, es la peor campaña de comunicación de todo el 2014. Por eso la considero la peor campaña del año.


Vive un momento unicornio es el peor anuncio de 2014

Os la describo. La campaña vive un momento unicornio es lanzada por un portal web just-eat.es encargado de ofrecer un servicio de entrega de comida a domicilio. En esta campaña se muestra a una pareja de adultos jóvenes (edad aproximada 30-35 años) que se encuentran en su domicilio ante el dilema de tener que preparar la comida, la mujer aparece en la zona de la cocina mientras el hombre está cómodamente sentado en el sofá navegando por internet. En ese momento, mientras el varón está usando una tablet se les ocurre pedir la comida a domicilio con lo que comienza a experimentar su momento unicornio: la escena cambia y aparece una situación de ensoñación en la que aparece el unicornio junto con el varón en una situación un tanto absurda.


¿Por qué creo que el momento unicornio es el peor anuncio de 2014? Ahora mismo te lo respondo. He de reconocer que siempre que veo este anuncio me aparece este pensamiento “¡¡¡¿¿¿pero qué…… es está???!!!”. Esta campaña me descoloca por completo porque me hace dudar de mi inteligencia al no encontrarle sentido ni razón de ser. Más aún cuando la campaña lleva en antena más de tres meses y sigue despertando el mismo sentimiento de antipatía que el primer día.

La verdad es que no acabo de comprender cómo esta campaña, de la cual me considero el target al que va dirigido, continúa en antena si todos aquellos a quienes he consultado sobre ella también afirman reconocer que no les gusta en absoluto. El intento por tratar de crear una campaña desenfadada, con un toque de humor absurdo  creo que no se ha conseguido en absoluto y por eso he optado por seleccionarla para que, por favor, si alguno de vosotros tiene en su mano la capacidad de hacer una campaña no hagáis una como esta.


Hay una máxima en todo proceso de comunicación “puedo olvidar lo que dices, puedo olvidar lo que haces, jamás olvido cómo me haces sentir” y creo que los publicistas de la campaña no han tenido en cuenta ese factor. Este es el principal valor que me enseña esta campaña, que no me acercaré a ti, sino que te repudiaré si lo que haces es que me sienta como un idiota. Como decía Eleonora Roosvelt “nunca dejes que nadie te haga sentir inferior sin tu consentimiento”.

Por otra parte un valor que aporta esta campaña es que la visibilidad de la marca o empresa no es útil si el reconocimiento que hacemos de ella va asociado a algo negativo. Cómo se me va a pasar la ridícula de volver a verte, de querer saber de ti, de ayudarte, si me haces sentir como un idiota. Lo siento pero conmigo no. ¿A ti cuál te parece el peor anuncio de 2014?


martes, 16 de diciembre de 2014

El Pequeño Nicolás que llevas dentro

Deseamos que nuestros equipos ganen para demostrar nuestra propia superioridad. Pero ¿ a quién? A nosotros mismos y a los demás. La razón, creemos que con ello aumentará nuestro prestigio. Si nos rodeamos de éxito pensamos, la consideración y valoración pública de nuestras aptitudes será más positiva.

Este es el motivo por el que, en España, la mayoría de aficionados al fútbol son seguidores o bien del Real Madrid o del Barcelona. En provincias no hay equipos que alcancen el éxito de manera frecuente, por eso se es del equipo local y de uno de los dos equipos más importantes. Queremos estar cerca del éxito y exhibirlo públicamente luciendo la camiseta del equipo de turno, colgando banderines en el retrovisor o grabando en la piel la fidelidad a un escudo. Todo un negocio éste del deseo de éxito para los clubes de fútbol.

El pequeño Nicolás es el ejemplo perfecto de que nos juntamos a las personas de éxito para que quienes nos ven con ellos nos asocien con élEl ámbito deportivo no es el único espacio donde este hecho sucede. Lo hemos visto recientemente con el caso del Pequeño Nicolás y cómo situándose próximo a personas con gran proyección pública quienes allí le contemplaban proyectaban en él un conjunto de cualidades positivas. No se trata de un fenómeno nuevo y menos en España. Al lado de alguien que triunfa o alcanza visibilidad pública aparece siempre una cohorte de sujetos que le acompañan. Los programas del corazón lo saben bien y con ello logran llenar horas y horas de televisión y miles de páginas de revistas.

Jugamos con la visibilidad nuestras relaciones de manera intencionada. Hay ocasiones en las que las escondemos. Otras veces alardeamos y  exhibimos públicamente con todo los altavoces que tenemos a nuestro alcance que conocemos a alguien. El motivo causar la impresión adecuada en las personas que descubren o ven esas conexiones. Exhibiendo las relaciones que hablan bien de nosotros y ocultando las negativas. El fin es siempre el mismo: gustar, y es que no podemos obviar que a todos nos gusta gustar.

El mocito feliz lleva años apareciendo junto a famosos en Andalucía para que su fama se le pegue y lo ha conseguidoNos gusta gustar y para eso pretendemos que nos asocien con cosas positivas. Buscamos vivir en las mejores zonas de la ciudad, acudir a restaurantes de gran reputación, llevar a los hijos a los mejores colegios y que estudien en las más afamadas universidades. Es por eso que nos gustan tanto los rankings, nos ayudan a saber qué posición ocupamos en la escala social, si estamos haciendo las cosas mal o bien para despertar la admiración de los demás. Las redes sociales con la cuantificación del número de seguidores ha facilitado el que sus usuarios puedan ubicarse y saber cuánto puede llegar a gustar, alivia conciencias, aumenta la competitividad, el exhibicionismo y, también, puede llegar a generar frustración e impotencia.

La mejor manera de saber cómo cada uno de nosotros busca asociarse con una persona, grupo, colectivo de la tipología que sea es más fácil de lo que pensamos. Simplemente, en las próximas conversaciones que mantengas analiza bien los pronombres que se utilizan: cuándo aparece el pronombre nosotros y cuándo el pronombre ellos. Con esa simple distinción estaremos descubriendo las cualidades que ésa persona cree tener y desea que quien le escuche proyecte en ella. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Marketing y Responsabilidad Social Corporativa

Marketing y Responsabilidad Social Corporativa es el tema que el pasado domingo tratamos en la Cadena Ser, dentro del programa A Vivir Castilla y León, presentado por Diego Merayo y al que acudí como experto en Marketing y psicología del consumidor.

Dentro de este espacio hablamos del papel que juega la Responsabilidad Social Corporativa en la empresa, su papel en las ventas y cómo debe formar parte de toda estrategia empresarial. Además, conocerás qué papel influye la responsabilidad social a la hora de decantar nuestras decisiones de compra.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Donde va Vicente?

Un buen método para decidir qué hacer es mirar a nuestro alrededor y ver qué están haciendo los demás e imitarles. Es lo que se conoce como la trampa del consenso social. Cuando estamos en una situación en la que no sabemos cómo actuar o cuál es el comportamiento más adecuado echamos un vistazo furtivo a nuestros semejantes y reproducimos los mismos comportamientos que están llevando a cabo.

Si pasamos por la calle, una pareja discute acaloradamente pero vemos que las personas que pasan junto a ellos no intervienen ni median en la discusión, el resto de transeúntes también pasará de largo. Si vemos a un hombre tendido en el suelo y un grupo de personas pasa a su lado probablemente no intervendrán ni se preocuparán por lo que a este sujeto le ocurre, es el poder del consenso social y la ignorancia plural.

Estar en una situación de incertidumbre o desconocida que nos generan inseguridad hace que recurramos a los demás para saber cómo actuar. Estas situaciones ambiguas hacen que recurramos a utilizar el modelo de cómo se están comportando los demás para tomarlo como el modelo correcto. Además, si las personas que me rodean se parecen a mí y me identifico con ellas aún seré más gregario e imitaré.

Aunque parezca mentira este es un tema de gran actualidad hoy en España. El reciente fallecimiento de un aficionado del Deportivo de La Coruña y la polémica acerca de los insultos en los estadios de fútbol. Son situaciones de gregarismo, imitación y consenso social por excelencia. El desafortunado incidente acaecido a la ribera del Manzanares se debió, sí en parte a una falta de intervención policial pero también a la fuerza de nuestra naturaleza social.

A la llegada a de los aficionados gallegos le secunda un ataque de los ultras rojiblancos. Esto desencadena una situación de incertidumbre en los aficionados gallegos que acaban de poner sus pies en la capital y cómo reaccionan, adoptando e imitando el comportamiento de los primeros en dar respuesta. Si los primeros en bajarse del autobús hubiesen sido aficionados menos exaltados que hubiesen tratado de calmar los ánimos, probablemente, la muerte del aficionado no habría tenido lugar.

Al ser los primeros en reaccionar a las provocaciones de los aficionados rivales los hinchas más radicales con un comportamiento violento y de no evitación del conflicto se convirtieron en los pioneros y referentes del comportamiento a seguir por parte del resto de aficionados que, en un situación de miedo, en un lugar desconocido, optan por hacer lo mismo que están haciendo los que consideran sus iguales. Cuando los pioneros decidieron que era el momento de escapar y huir y los demás trataron de imitarles hubo quien no encontró escapatoria y permaneció presa de su primer comportamiento gregario.

No caigamos en el error de pensar que este comportamiento es propio de personas impulsivas e irreflexivas, no. Es un comportamiento que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida y es una estrategia de supervivencia social. Cuando somos pequeños imitamos a nuestros padres o nuestros hermanos, en la adolescencia a nuestros amigos ante todas las situaciones nuevas y lo seguimos haciendo durante el resto de nuestra vida.

Esto lo conocen muy bien los profesionales del marketing, los publicistas y los comerciantes. Tratan de apelar al consenso social y al poder de la mayoría a la hora de que tomemos una decisión. Apelar a mensajes del tipo “el número 1 en USA·, los anuncios en los que actores que simulan ser una persona normal nos recomiendan el uso de un producto porque ellos son ahora mucho más felices o competentes, el comerciante que nos dice que nuestros vecinos siempre compran este producto son mensajes que siguen arrastrándonos en una dirección condicionada, aunque nos creamos inmunes a ello, de la imitación a los demás surgen las modas.


Somos vulnerables a los demás por lo que debemos tratar de no dejar que nuestras decisiones se tomen únicamente a partir de las acciones de los demás. Permanezcamos vigilantes a las conductas erróneas de los demás no nos dejemos arrastrar por las falsas demostraciones que empujan nuestra sensibilidad. Con ello, muchos de los escándalos de corrupción, probablemente, no habrían sucedido.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Compro-Metidos

Vivimos esclavos del deseo de ser y parecer consecuentes con nuestras decisiones. Cada vez que nos posicionamos ante un tema controvertido o tomamos una decisión quedamos atados. El motivo, las presiones personales y sociales que nos empujan a comportarnos de acuerdo con el compromiso contraído. De lo contrario corremos el riesgo de ser tachados de hipócritas.

el compromiso con mi yo pasado condiciona el resultado de las eleccionesTodos nosotros a lo largo de nuestra vida nos engañamos de vez en cuando para que nuestra forma de pensar y nuestras creencias sean consecuentes con nuestras conductas visibles. Un ejemplo, puedo tener una ideología de derechas y la defiendo en público ergo lo más lógico es que vote al Partido Popular, así lo he hecho y manifestado en público, he acudido a mítines que el partido organizó en mi ciudad… Estas muestras de mi modo de pensar me presionan para que en las próximas elecciones vote de nuevo por el partido aunque esté avergonzado por los continuos casos de corrupción o por las reformas laborales y económicas puestas en marcha en la última legislatura.

El compromiso con mi pensamiento manifestado en el pasado es más fuerte que la opinión que hoy mantengo. El resto de simpatizantes del partido e incluso mis conocidos de ideología opuesta esperan de mí que siga siendo coherente con el pensamiento del pasado. Esta presión por seguir siendo coherente con las opiniones políticas defendidas en el pasado hacen que el Partido Popular apenas pierda votos, gana elecciones ante desmovilizaciones de votantes de la izquierda porque la presión del compromiso hace que sus votantes teman ser tachados de desleales.

El compromiso con una decisión no sólo afecta a nivel político sino que impregna nuestro cotidiano. Por ejemplo, ahora que se acercan las fechas navideñas y el sorteo de lotería. Puede que aún hoy no hayamos comprado ningún décimo porque creemos poco probable que nos toque. Sin embargo, en el momento que tengamos en nuestro poder un billete viviremos con la ilusión de la probabilidad de que nos toque la lotería y le asignaremos mayor probabilidad de que resultemos premiados que antes de haber adquirido el billete.

las redes sociale snos comprometen porque nos obligan a ser coherentes con lo que manifestamosLas relaciones personales también están condicionadas por elpoder del compromiso. Más aún con la existencia de las redes sociales, especialmente WhatsApp. El compromiso nos obliga a actuar en consonancia con él con mayor entusiasmo y vinculación cuando éste ha sido expresado por escrito, es decir, si hemos dicho a través de un mensaje a alguien que acudiremos a la cena que ha organizado, aunque no tengamos ninguna más, el poder de este compromiso escrito hará que en muy contadas ocasiones traicionemos a la palabra dada. Más aún cuando esta puede ser utilizada en nuestra contra y en la cena el anfitrión mostrar al resto de comensales nuestra falta de compromiso, dañando con ello nuestra reputación y credibilidad.

El compromiso por tanto, condiciona nuestra vida y las decisiones que creemos tomar libremente. De esto se valen muy bien las empresas y vendedores con sus técnicas y estrategias de venta. Promueven pequeños compromisos que van dando lugar a otros mayores de los que obtendrán mayores beneficios económicos. Las operadores de telefonía lo saben muy bien y se valen de ello como recurso de marketing, para lo que nos van planteando preguntas a las que la respuesta condicionada es siempre sí, de cara a que, al final, de la interlocución nos brinden un servicio o producto que responde de manera congruente con todos esos sí condicionados que nos han obligado a manifestar. Con ello, nos ponen en la tesitura de traicionar nuestra palabra o adquirir el producto o servicio a cambio del bienestar psicológico y la satisfacción personal de mostrarnos fieles a nosotros mismos y a nuestra palabra.

Estos y otros son los riesgos del compromiso pero hemos de reconocer que tiene sus ventajas. Ser fieles a uno mismo nos evita el esfuerzo de tener que analizar cada una de las decisiones que hemos de tomar liberándonos de tiempo para dedicarlo a otras cosas y, sobre todo, nos evita tener que enfrentarnos a nosotros mismos y a la consciencia del inevitable paso del tiempo.


martes, 25 de noviembre de 2014

La Amenaza del Amigo Invisible

Francisco Nicolás el Rey de la Reciprocidad

La regla de la reciprocidad

La regla de la reciprocidad trata de promover el desarrollo de relaciones de intercambio entre individuos sin que exista el miedo a la pérdida. Esta regla es muy sencilla y puesta en práctica a diario por todos nosotros: devolver lo que otra persona nos ha dado.

La regla de la reciprocidad surge cuando una persona nos hace un favor, nos regala algo o nos presta ayuda sin haberlo solicitado. Este acto da lugar en la persona que se ha beneficiado del acto "altruista” un sentimiento de obligación, para con la otra persona, de devolver el beneficio recibido en la misma proporción, aunque sea en otra forma.

De la existencia de la reciprocidad ya habló Marcel Mauss y de las obligaciones sociales aparejadas a ellas cuando hablaba del poder del don en el intercambio de regalos entre distintas comunidades: existe la obligación de dar, la obligación de recibir y la obligación de devolver o corresponder a quien ha dado en virtud de lo recibido.

La práctica del amigo invisible es una prueba al cumplimiento de la regla de la reciprocidad

La reciprocidad es un regulador de nuestras relaciones

La reciprocidad es un regulador de nuestras relaciones sociales, de las relaciones económicas y políticas entre comunidades y países. Una situación muy común del poder de esta ley reguladora de intercambios lo tenemos con la práctica del “amigo invisible”. Puede ocurrir que en alguna ocasión nos hayamos esforzado en hacer un buen regalo a la persona que el azar determinó que teníamos que hacer un regalo. Después de mucho tiempo, dedicación y un esfuerzo económico descubrimos que hemos acertado de pleno al ver la satisfacción con que ese regalo ha sido recibido. Sin embargo, el regalo que recibimos es una baratija, que denota la poca implicación y nulo esfuerzo que la otra persona ha puesto en la tarea. Nos sentimos decepcionados y agraviados. Es el poder de la reciprocidad manifestado en toda su expresión.

La reciprocidad genera obligaciones futuras

La reciprocidad genera obligaciones futuras y esto en política lo podemos presenciar de forma habitual. Las empresas hacen donaciones a los diferentes partidos políticos no porque crean en sus programas electorales. Financian a los partidos porque con ello crean el sentimiento de estar en deuda en los dirigentes de estos partidos que, cuando ocupen el poder, o bien regularán el marco legislativo para favorecer a estas empresas, les facilitarán sus procesos de internacionalización y expansión, o harán la vista gorda ante prácticas competitivas cuestionables.

¿Cómo usan las empresas la regla de la reciprocidad?

Las empresas también explotan la regla de la reciprocidad como técnica de venta en las relaciones con los consumidores. El regalo de muestras gratuitas o los servicios añadidos sin coste alguno tienen como propósito crear en la mente de estos obligaciones de compra u otro tipo de contraprestaciones (rellenar formularios, cuestionarios de evaluación, asistir a un encuentro...). Sí, es cierto, que este truco ya nos lo sabemos y podemos creernos inmunes a esta táctica. Pero hay otra práctica asociada que es la realización de concesiones.


Cuando rechazamos un propuesta estamos más predispuestos a aceptar la segunda, siempre y cuando ésta suponga un coste inferior a la primera. Si alguien nos pide diez euros, rechazamos la petición, y poco después nos pide cinco, estaremos más predispuestos a entregarle el dinero en esta segunda petición. Es la reciprocidad que sigue funcionando aunque camuflando su forma de aparecer. Un no inicial facilita un sí posterior si la demanda es inferior a la que generó la negativa inicial.

Un lugar en el que se trata de poner en práctica de manera recurrente la regla de la reciprocidad es en los bares y lugares de ocio nocturno. Allí los hombres invitan a tragos a las mujeres con el propósito de obtener de ellas una obligación sexual a cambio. Quizá le resultaría más eficaz, económico y rotundo utilizar recursos como esta canción Nena del Cuarteto Manuel Jiménez. Acierto seguro.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Como Progresar en las Redes Sociales

como progresar en las redes sociales es sencillos si conocemos el concepto de conectoresProgresar en las redes sociales es uno de los deseos que como seres humanos hiperconectados tenemos. Anhelamos estar en contacto con muchas personas ya que nos ayudará a tener acceso a más oportunidades y más recursos económicos, sociales y personales estarán a nuestra disposición.

Deseamos progresar en las redes sociales porque relacionarnos con nuestros semejantes es una respuesta de nuestro instinto de supervivencia. Buscamos a los demás para seguir con vida. Formamos parejas para dejar descendencia y construimos familia para que, una vez fallecidos, no sólo pervivamos en los genes sino también en los recuerdos de quienes nos sobrevivieron.

Queremos ocupar un lugar importante en las redes sociales pero no todos pueden ocupar esa posición destacada. Existen en las redes sociales la figura de los conectores, no son muy numerosos pero sólo son la cantidad de conexiones o contactos que tienen. Son personas que fácilmente tienen acceso a muchas personas.

Cada uno de nosotros somos conectores dentro de nuestras posibilidades, es decir, tendemos a estar en contacto con otros semejantes a nosotros mismos. A modo de ejemplo, si analizamos nuestra lista de contactos en las redes sociales veremos que los que forman parte de ellas poseen un número aproximado de seguidores y amigos al mío. Si soy una persona relevante, tendré pocos contactos directos propios, alrededor de 200, pero poseedores de muchos seguidores quizá cada uno de ellos tendrá un número de seguidores que se contarán por miles. Si por contra, tengo un número de seguidores de 200 tendré 200 contactos con los que mantendré interacciones más o menos frecuentes que, como emdia, tendrán alrededor de ese mismo número de contactos.

Con la irrupción de las redes sociales digitales el deseo de muchos de los usuarios es ocupar ese lugar destacado, tener un gran número de seguidores que estén informados de cualquier novedad publicada a través de estos medios. Para llegar a ser una persona influyente en los social media y progresar en las redes sociales es conveniente tener en cuenta varios consejos que se detallan en la siguiente presentación. Espero que os sea de utilidad.


martes, 11 de noviembre de 2014

Unionistas de Salamanca Futbol y Revolución Social

"Todo lo que sé acerca de la moral y de las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol" Albert Camus


Unionistas una iniciativa que da el protagonismo a sus aficionados

El fútbol es un lugar de aprendizaje y un transmisor de cultura.

El fútbol es el espejo de la sociedad que lo practica, lo sigue, lo juzga y lo contempla. El fútbol, como sostenía el escrito francés, te hace consciente de tus habilidades y de tus limitaciones. Es un azote de realidad, un lugar donde el talento puede ser vencido por el esfuerzo y, donde campan a sus anchas muchos de los vicios y las virtudes de la sociedad: la corrupción, el culto al ego, las tremendas brechas entre ricos y pobres, el racismo y la homofobia, el machismo...

Pese a todos estos reflejos también el fútbol nos ofrece un ejemplo del poder de lo colectivo. De la necesidad que tenemos de los demás para alcanzar nuestros logros o, simplemente, para desarrollarnos o poder crecer y evolucionar. Los esfuerzos individuales resultan improductivos si no van acompañados de las aportaciones de los demás. Llámese el propósito marcar un gol o no encajarlo. El fútbol es un proyecto colectivo que implica coordinación, orden, voluntad y desea de unos cuantos en pos de un objetivo o desafío compartido.

En la consecución de este proyecto, continuamente revisado y renovado, participan no solo los jugadores que saltan al campo, lo hacen también quienes se quedan en el banquillo, el cuerpo técnico, los aficionados, el grupo directivo que busca recursos para facilitar la consecución del logro, los aficionados, quienes hablan de la existencia de ese proyecto...

Un equipo de fútbol es un ser social que busca encontrar su sitio dentro de un medio ambiente.


El primer encuentro oficial de Unionistas de Salamanca se disputó en CarbajosaPara encontrar ese lugar necesita de una identidad que ha de construirse entre todos, con todos y para todos. El proyecto de Unionistas, el equipo salmantino surgido a raíz de la iniciativo de los aficionados de la extinta UDS, es un cuerpo social surgido en Salamanca del que sus ciudadanos deberían estar orgullosos. Así lo muestran cada fin de semana acudiendo, alrededor de un millar de aficionados, a presenciar sus partidos de categoría Provincial.

Unionistas es un reflejo de un sentimiento de insatisfacción

Del hartazgo de la corrupción, de la ausencia de asunción de responsabilidades ante las malas prácticas, del proteccionismo de las grandes fortunas, del acallamiento de los inconformes... El proyecto Unionistas representa al mundo del fútbol y a la sociedad salmantina lo que Podemos representa en la esfera política nacional: un deseo de empoderamiento.

El equipo Unionistas es la prueba fehaciente, un modelo a seguir, de que la implicación en un proyecto común puede remover y despertar conciencias, deseos y conductas que permanecían aletargadas. Es el deseo de una generación que clama por tener voz, por poder participar, de sentir en sus manos la satisfacción de construir un armazón colectivo.

Tenemos en Salamanca, gracias a Unionistas, un proyecto que se rebela contra el establishment. Su modelo asambleario como respuesta al autoritarismo de las grandes fortunas. Su modelo de transparencia comunicativa contra la opacidad y juegos del lenguaje de los portavoces. Una respuesta de responsabilidad compartida frente a la disolución de responsabilidades, como las de Juan José Hidalgo, de quienes deciden, del mirar para otro lado de las Administraciones Públicas.

Unionistas es el vivo ejemplo de lo que podemos construir entre todos. Las emociones y sentimientos que nos igualan y nos dice que no existen diferencias sociales entre unos y otros cuando un balón echa a rodar. Un ejemplo de democracia ejercida y sentida. La imagen de la solidaridad comunitaria. Como dice Víctor del Árbol en su libro Un millón de gotas "La primera gota es la que comienza a romper la piedra".

Unionistas de Salamanca un proyecto colectivo de fútbol

miércoles, 29 de octubre de 2014

El Misterio del Centro Comercial Los Cipreses

El centro comercial Los Cipreses el primero de SalamancaSemana de duelos, muertos y ánimas es la última del mes de octubre. El otoño se ha apoderado del clima y contemplamos, una vez más, en el caer de las hojas y la temprana hora en la que la noche llega, la muerte de la naturaleza. En el barrio Garrido de Salamanca una de sus avenidas principales conmemora este hecho: la avenida de Los Cipreses. En ella, además encontramos un monumento dedicado a la nada: el Centro Comercial Los Cipreses.

Los cipreses son árboles que se caracterizan por su longevidad –puede llegar a vivir tres siglos-, su verdor incólume y su estilizada figura. El ciprés es en Europa un símbolo para el duelo, los encontramos en cementerios y era para un pintor como Van Gogh un símbolo recurrente mediante el que expresar la proximidad de la muerte.

En Garrido la avenida de Los Cipreses está en un continuo duelo ante el edificio fúnebre que alberga: el Centro Comercial Los Cipreses.

Esta construcción lleva años adornando lo que hace años era la frontera norte de Salamanca, más allá de ella, hasta no hace mucho, cuando se llamaba Merca80 , todo lo que quedaba era campo.

Antiguo Merca 80 en lo que hoy es el centro Comercial Los Cipreses

Con la llegada del nuevo milenio se acometió un proceso de renovación y modernización de esta infraestructura comercial. El Tragoz que albergaba desapareció y las calles comerciales de su interior fueron rediseñadas. De repente, el Merca80 pasó a ser el Centro Comercial Los Cipreses, el primer centro comercial en la historia de Salamanca. Era tal la importancia de este evento que en su inauguración el grupo de moda del momento, Melon Diesel, ofrecieron un concierto para festejar por todo lo alto tan insigne acontecimiento.

Los cines Ábaco, un supermercado Eroski Center, diferentes franquicias de comida como Pans & Company, un Mc Donalds (único negocio que pervive), tienda de deportes InterSport, un sala de recrativos, una tienda de zapatos llamada Zabots, otra de piercing y tatuajes, una administración de lotería… Muchos eran los negocios que se asentaron y decidieron abrir sus puertas movidos por la ilusión y la euforia de tener en la ciudad uno de los signos de la modernidad.

Los primeros meses fueron un momento inolvidable para las paredes del centro comercial que aún recuerdan aquellos buenos momentos. Los salmantinos se acercaban a diario a conocer y disfrutar de lo que hasta entonces sólo se conocía por lo visto en series y películas americanas. Salamanca y Garrido se abrían al mundo mientras que, los cipreses de la avenida observaban cómo, poco a poco, muchos sueños se cerraban a portazos.

La apertura de nuevos centros comerciales de mayores dimensiones como Vialia, ubicado a apenas un kilómetro de distancia, y el Centro Comercial El Tormes hicieron que la afluencia de público cayera en picado. El tiempo pasaba para todos y los únicos que siguen manteniendo su esplendor son los árboles que adornan las aceras y las luces amarillas de la hamburguesería por excelencia.

¿Qué provoca que un centro comercial no funcione? 

Sobre el papel debería ser un éxito. Flanqueado a un lado por los colegios San Mateo y Montessori, el instituto Francisco Salinas, al otro por una instalación como el Multiusos Sánchez Paraíso que a diario atrae a un gran número ge usuarios y que, cuando acoge algún evento o concierto, moviliza a miles de personas, un supermercado Mercadona y unas instalaciones deportivas  con campo de fútbol y pistas de pádel que acercan a la zona a jóvenes y padres, especialmente, en fin de semana. Todo esto dentro del barrio más poblado de la ciudad.

Sin embargo, el Centro Comercial Los Cipreses no funciona. Apenas quedan hoy activos una carnicería, una pescadería y un bar. Los demás locales permanecen vacío. ¿El motivo? A mi modo de ver es que este centro comercial priva a quien lo visita de algo muy importante. La capacidad de deambular. No ofrece apenas espacio ni ocupa tiempo suficiente para que quienes allí acuden puedan caminar libremente por su interior. Caminar despreocupado, anónimo, no vigilado. El recorrido del paseo es breve, en apenas tres minutos, has recorrido toda la superficie interior, por eso, los salmantinos prefieren otros lugares de ocio, porque dan la posibilidad de transitar por ellos durante más tiempo.

Esta es sólo una teoría, una especulación. Lo único cierto es que, en una infraestructura tan decrépita y moribunda como Los Cipreses nos manda el mensaje que, alrededor de ella y con ella, se construye la vida. Actualmente, está en marcha un proyecto de revitalización de este espacio ¿Qué errores no deberían cometerse de nuevo? ¿Qué propuestas de negocio o de acción se podrían tener en cuenta para relanzarlo? No se encontrarán nunca mejores respuestas que las vuestras.

lunes, 27 de octubre de 2014

Marketing Viral Digital Social Media por Ignacio Bellido

Del fuego al Marketing digital y Viral en los social media. Trucos para conseguir que tu contenido se expanda por las redes sociales. por Ignacio Bellido es una ponencia llevada a cabo en Valladolid dentro del curso Community Manager para el Ayuntamiento de Valladolid dentro del programa CREA.





El ser humano se ha desarrollado a partir de grupos sociales, muy reducidos, constituidos alrededor del fuego a poblar el planeta con siete mil millones de habitantes que, con el desarrollo de la tecnología digital, puede hacer llegar un mensaje, aún estando separados por miles de kilómetros, de manera sincrónica a millones de personas. Las claves para que un mensaje, una iniciativa o una moda se expandan a un velocidad inesperada llegando a los bolsillos de miles de ciudadanos la encontramos en estos vídeos "Del fuego al Marketing Digital y Viral" por Ignacio Bellido.




jueves, 2 de octubre de 2014

Por qué Garrido no es Gamonal

Las obras del parking de Garrido ya han comenzadoLas obras del parking en el Parque de Garrido han comenzado. Varios años después de que el proyecto se planteara y tras varios intentos fallidos, finalmente, la construcción del aparcamiento subterráneo han comenzado. El proyecto, como todos, tiene como en los toros división de opiniones: a quienes afirman que es necesario por la escasez de aparcamientos en la zona y quienes no quieren ver cómo un espacio público queda en manos privadas.

Esta semana han iniciado las obras. Durante varias semanas un grupo de salmantinos se han estado reuniendo de manera asamblearia tratando de paralizar las obras y que éste rincón de la ciudad siga siendo de los vecinos del barrio. El seguimiento de su actividad, por qué no reconocerlo, ha sido digamos que escaso. Este grupo de vecinos, tomando como ejemplo lo sucedido hace unos meses en el barrio de Gamonal en la cercana ciudad de Burgos, han querido emular sus reivindicaciones. No en el uso de la violencia, sino tratar de emplear su ejemplo para despertar las conciencias de los vecinos del barrio de que todos son responsables de la construcción y la identidad que quieren darle al barrio más populoso de Salamanca. El barrio Garrido, nos guste o no reconocerlo, carece de estas señas identitarias y de implicación vecinal en la construcción del barrio como sí ocurre en el barrio del Oeste.


Los motivos por los que Garrido no es Gamonal y, por tanto, las obras del parking en el parque de Garrido son varios. El primero, aun habiendo proliferado varios portales en las redes sociales en los que se trataba de recuperar el sentimiento de pertenencia al barrio como son Garridois not Spain, Garrido monumental o No eres de Garrido sino muchas de las personas que forman parte de ellos ya no residen en el barrio, se criaron en él, pero se mudaron, por motivos laborales o de movilidad social, a otras zonas de la ciudad o a otros lugares de la geografía española. Por tanto, el sentimiento de arraigo y de vinculación con este rincón de la ciudad es contemplado desde la nostalgia, no el de tránsito y el uso frecuente. Bien es cierto que en él, unos cuantos clásicos de mi juventud seguían estando allí como llevan haciendo las dos últimas décadas lo que, claro está, no son los ejemplos más apropiados como cabezas visibles de según qué reivindicaciones.

Durante los últimos años hemos podido ver cómo los usuarios del parque Garrido han cambiado. Lo que hace años eran los hijos de las clases trabajadoras locales quienes hacían uso de sus columpios, fuentes y posibilidades han ido siendo sustituidos por los hijos de la población inmigrante que han ido asentándose en el barrio. Es un proceso global, los barrios obreros de ayer, en la mayoría de las ciudades europeas, son los barrios de las minorías de hoy. Estas poblaciones tiene su sentimiento de pertenencia en otras regiones muy distantes, son sus hijos los que podrían vincularse a este lugar pero se les va a negar la posibilidad al destruirse mientras estos lazos iban cobrando vigor.

La escasa actividad vecinal es uno de los lastres que el barrio arrastra. Bien es cierto que hace más de tres décadas, el barrio Garrido cuando estaba en pleno proceso de expansión, crecimiento y asentamiento de mucha familias tuvo una amplia actividad asociativa de carácter reivindicativo. Con aquellas acciones se consiguió traer el transporte público hasta el epicentro del barrio, el asfaltado de sus calles, mayores niveles de seguridad… Esta actividad, poco a poco, ha ido desapareciendo hasta prácticamente su extinción. No ha habido quien haya tomado el relevo en la actividad de estas asociaciones de vecinos, bien por desinterés, bien por rechazo a ceder el bastón de mando de sus dirigentes. La verdad es que son agrupaciones sociales que piden a gritos una renovación, un lavado de cara y la entrada de savia nueva con ganas de actuar por, para y con los vecinos del barrio. Es posible, lleva tiempo pero es necesario construir una identidad que compartan todos y cada uno de los vecinos  y comerciantes del mismo modo que sucede en otras zonas de la ciudad.

Los últimos motivos por los que Garrido no es Gamonal no son de carácter tan localista, sino que están relacionados con un problema a mayor escala. El anonimato de nuestra forma de vivir, el consumo del tiempo de ocio en espacios cerrados, la sociedad de las pantallas y la escasa importancia que le damos a la necesidad de disponer de espacios verdes en el interior de las ciudades provocan que medidas como ésta proliferen en las ciudades de hoy. Salamanca y el barrio de Garrido no son ajenas a este proceso que es revertible, lo primero que tenemos que pensar es qué ciudad queremos no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. La percepción que tengo desde mi ventana es que lo único que queremos, para nuestro hijos mientras les esperamos ansiosos asomados a los balcones, es que cuando vengan a vernos encuentren rápidamente una plaza de aparcamiento porque según creemos, el confort y el bienestar se encuentran entre cuatro paredes. Es lo mismo que opina mi tele.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Envejecemos con cada decisión

La magia de los líderes radica en su ambivalencia. Su capacidad para seducir y conseguir que la gente le siga es posible gracias a las contradicciones. Por un lado, debe ser visto como una persona frágil y sensible, al mismo tiempo, se debe tener la certeza de cuáles son sus fortalezas, de su convicción a la hora de decidir lo más acertado en situaciones que implican mucho riesgo, que siempre sabrá elegir la mejor opción y que posee un gran repertorio de soluciones a poner en práctica sin el menor atisbo de duda. En su paso por esta situación de ambivalencia, de incertidumbre continuada, desencadena que los procesos de envejecimiento se aceleren en situaciones en las que la toma de decisiones tiene repercusiones directas sobre otras personas. Lo vimos en el caso de Zapatero una vez que asumió la presidencia del gobierno, el deterioro físico de Guardiola en sus cuatro años al frente del Barcelona y en otro gran número de ejemplos. Aún así, hay quien no se ve afectado por este mal. como puede ser el presidente Mariano Rajoy que al no tomar decisiones más allá del tono de tinte a emplear sus procesos de maduración se han ralentizado.

La autoridad del líder se consigue en base a la actitud que demuestra en los buenos y en los malos momentos. Por los aciertos y también por los errores. En los últimos días aparece en la prensa deportiva un debate continuo en torno a las decisiones que los entrenadores de los principales equipos de fútbol en España adoptan. Las decisiones de Ancelotti con respectoal debate de la portería entre Iker Casillas y Keylor Navas, los pitos de la afición del Vicente Calderón ante la decisión de Simeone a la hora de realizar un cambio, la política de rotaciones de Luis Enrique en el Barcelona… En política la decisión del gobierno de retirar la ley del aborto y la consiguiente dimisión del ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón y cada quien, en su vida personal también decide entre un conjunto de alternativas que tiene a su alcance, siendo con ello evaluado por los demás yu por sí mismo, acerca de la capacidad de gestionar su devenir.

Decidir implica riesgo, la posibilidad de equivocarnos o de acertar. Tomamos decisiones que sólo nos afectan de manera individual y otras que afectan a quienes tenemos cerca o a terceros a los que ni siquiera conocemos. Cada una de nuestras decisiones tiene repercusión directa sobre alguien, por ello para tomarlas hemos de tomar distancia emocional con los afectados por la misma (pudiendo ser uno mismo). El caso del gran futbolista holandés Marco Van Basten me va a ayudar a explicar y entender cómo afecta la toma de decisiones y la resolución de conflictos a su autoevaluación y la evaluación del grupo del que forma parte y al que afectan sus decisiones.

Marco Van Basten, fue considerado el mejor delantero del mundo de finales de los ochenta y principios de los noventa. Un jugador que por sí solo era capaz de desequilibrar cualquier partido. Fue, como futbolista, un delantero contracorriente pues pese a su altura, que a ojos de los espectadores le encasillaban como un jugador torpe y de escasa técnica, se rebeló como todo lo contrario. Marco Van Basten, en cada partido, tenía que tomar decisiones en centésimas de segundo: pasar a un compañero u otro, chutar a puerta, aguantar la pelota o tratar de regatear a cuantos adversarios le salieran a hacer frente. En este escenario sus decisiones, aún siendo individuales, se diluyen entre las de sus compañeros puesto que ellos también están tomando decisiones a cada instante así, tanto el acierto como el error, no recae sobre sus espaldas sino que recae sobre los once jugadores que están en el campo.

Tras su carrera como futbolista, a la que Van Basten tuvo que poner fin a consecuencia de una lesión de tobillo, opta por hacerse entrenador. Su primera experiencia al más alto nivel es siendo seleccionador de Holanda, a la que le sigue una temporada como entrenador del Ajax, equipo donde aprendió a ser futbolista, y el Heerenveen. Para esta nueva temporada había decido hacerse cargo del banquillo del AZ Alkmaar con el objetivo de clasificar para las competiciones europeas. Al poco de dar comienzo la Erediviese fallece su padre lo cual deriva en el entrenador holandés en un conjunto de problemas cardíacos que le tienen de baja por espacio de dos semanas.

Tras quince días de ausencia la sorpresa aparece cuando, en su regreso, anuncia que vuelve al equipo pero no cómo primer entrenador sinocomo entrenador asistente. Marco Van Basten afirma que el ejercer de entrenador, hoy por hoy, le genera un alto nivel de malestar tanto a nivel físico como mental, lo que ha venido derivando en varios episodios de estrés. El hecho de tener que ocuparse de un sinfín de tareas, la exposición pública de su figura, la percepción de estar siendo continuamente evaluado por miles de ojos que analizan cada uno de sus gestos y, sobre todo, la pérdida de pasión en la búsqueda de soluciones a las situaciones que se plantean dentro de un campo de fútbol le han llevado a tomar esta inesperada y sorprendente decisión.


Dedicarse a una actividad en la que nuestra pasión está ausente, donde no encontramos la motivación para hacer frente de lo que conlleva, de disfrutar y sufrir con ello termina por destruir al individuo. Pero esto no debe ser sólo aplicable al desempeño profesional, sino también a nuestras relaciones personales, por qué seguir compartiendo la vida con alguien que no nos apasiona, con quien no deseamos compartir nuestro tiempo ni nuestras vivencias. Estaríamos igualmente destruyéndonos.

Decía Pep Guardiola a sus ayudantes y al cuerpo técnica, cuando se hizo cargo, del Barcelona y optó por prescindir de Ronaldinho y Deco, o posteriormente con Eto'o e Ibrahimovic, “todo aquello que suceda debe ser la consecuencia de las decisiones que hayamos tomado nosotros y no terceros”. El mismo criterio fue el que siguió cuando optó por abandonar el equipo blaugrana, había perdido la pasión, el deseo de encontrar soluciones y, lo mismo debió pensar cuando dio su rueda de prensa más comentada antes del enfrentamiento con el Real Madrid, dirigido por José Mourinho, en las semifinales de la Liga de Campeones cuando quiso que lo que, sucediese, dejando de lado todas las presiones que han podido con Van Basten y, al igual que el holandés, dejar que lo que aconteciese fuese el resultado de una decisión que libremente había escogido.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Escucha para ganarte mi confianza

La confianza es la actitud con la que afrontamos el porvenir, el futuro, es el asidero del que nos servimos en el presente para enfrentarnos a la incertidumbre del futuro. Confiamos en nosotros mismos y en los demás en base a unas expectativas que hemos depositado y que esperamos no ver defraudadas. Le damos valor a la palabra, a los hechos que antecedieron, a las promesas realizadas públicamente o con solemnidad.

Nos llegan a diario cientos de mensajes demandando nuestra confianza: nos la piden los políticos para que la depositemos en las instituciones de gobierno, los anunciantes en los productos que venden, los economistas en los mercados, los directores piden confianza en la empresa a sus empleados… Sin embargo, los seres humanos solo confiamos en las personas, en quienes han establecido con nosotros el compromiso de actuar de una manera determinada. Así, ante estos mensajes, consejos, sugerencias, proclamas o anuncios que escuchamos desde los medios de comunicación guardamos cierta distancia ya que, consideramos, al sujeto muy lejano de uno mismo.

Cuanto más cercano lo percibamos mayor será nuestro nivel de confianza, es lo que estos días ha realizado el número uno del PSOE Pedro Sánchez visitando El Hormiguero o interviniendo en Sálvame. Las redes sociales son muy exitosas porque emplean este lenguaje de la confianza. Así, con las informaciones de nuestras redes sociales y nuestros hábitos de navegación, los programadores informáticos construyen una serie de logaritmos que nos darán sugerencias acerca de qué nos puede gustar tomando como referencia lo que le gusta a alguien cercano a nosotros.

La confianza es el cemento de nuestra vida social pues es la herramienta de la que nos valemos para hacer frente al futuro. La confianza, unida al amor físico (besos, abrazos, caricias) y verbal, la seguridad y el respeto forjan nuestra manera de relacionarnos con el mundo. Confiar y que los demás confíen en mi nos reporta seguridad, la certeza de que seremos capaces de hacer cosas hasta en los momentos más complicados, haciendo ver que respetamos las decisiones de esa persona porque hemos escuchado los motivos que la impulsaron y que nuestro amor es incondicional.

La confianza es escucha. En una relación la confianza se construye desde que el momento en que sé que estás interesado por mí, en el momento en el que llega el desinterés la confianza se resquebraja y va perdiendo su vigor. En otros momentos, la confianza, depositada en los demás, se pierde porque le pedimos a los demás aquello que nosotros no nos damos ni damos, es decir, le pido a los demás que me animen cuando yo a mi mismo me digo que soy incapaz, le demando a mi pareja que sea más cariñosa conmigo cuando llevo meses sin abrazarla antes de dormir, le pido a mis padres ayuda cuando no colaboro con ellos en las tareas del día a día en las que tienen dificultad…

Confiar requiere aceptar que habrá partes del otro que no nos gustan, aceptarlas, aún sabiendo que en muchos momentos nos irritirán. Decía el filósofo Félix de Azúa en su libro Historia de un idiota contada por él mismo que  Lo más difícil de una relación es cuando empiezas a ver en el otro el reflejo de ti mismo, que es ahí donde comienza el fin de una etapa de la relación, que puede ser la última, o la primera de otras muchas que vendrán tras hacer frente a esa primera dificultad a la que toda relación, antes o después debe hacer frente.

Como dice la canción Enamorado de The Sandpipers ay ay ay tú me haces llorar







lunes, 8 de septiembre de 2014

La felicidad del cavernícola Cómo sobrevivir sin smartphone

Desde hoy ya está disponible "La felicidad del cavernícola. Cómo sobrevivir sin smartphone" de Ignacio Bellido. En esta obra se analiza el uso de las actuales tecnologías de comunicación y cómo éstas han transformado la manera de relacionarnos con los demás.

La felicidad del cavernícola, disponible sólo en formato digital, ofrece siete consejos tomados de los modos de vida de nuestros antepasados que, recién iniciado el segundo milenio, nos seguirán siendo útiles para alcanzar la felicidad, el equilibrio emocional y una relación armónica con el medio ambiente en el que nos desenvolvemos. Una lectura sencilla, rápida y agradable que ayudará a entender quiénes somos y cómo hemos llegado a serlo.


lunes, 18 de agosto de 2014

El Orgullo de los Imperfectos


Su silencio le hace fuerte. 


No habla para no perder la concentración. Piensa que el aire debe ser traspasado de forma sutil y sin vacilaciones, las palabras no son más que dudas y rasguños tratando de quebrar su propia atmósfera. Sus gestos son serios, sobrios, contenidos propios de quien ha estado largo tiempo guardando lo que siente porque no quiere hablar del sinsentido.

Nunca le ha gustado jugar. Mentira. Sus juegos fueron siempre solitarios. Puede resultar algo normal cuando uno se ha criado en un entorno como son los Alpes. Inmediatamente  vienen a la mente imágenes de prados verdes, de infancias felices, de niños conviviendo de tú a tú con la naturaleza. Pasatiempos cargados de inocencia. Montañas nevadas y aires heladores que parecen haber congelado el rostro y palidecido la piel del primer hombre blanco en recorrer cien metros en menos de diez segundos, el atleta francés Christophe Lemaitre.

El atletismo, como todo juego, es una forma de buscar un significado a la propia existencia

Como bien sabe Christophe Lemaitre  gracias al atletismo el rubio francés nació de vida al cumplir los quince años. Hasta entonces, el pálido velocista, no era más que un espectro que  apenas salía del cuarto de su casa en Aix Les Bains en donde, nada más alcanzar el umbral de la puerta se descalzaba y atravesaba sigilosa y velozmente la casa para evitar  preguntas acerca de su día en la escuela. La habitación era su refugio, un fortín donde sentirse impenetrable. El rincón donde buscaba el remedio contra la eterna tristeza del que descubre, quizá demasiado pronto, que la vida es imperfecta.

Hasta cumplida la quincena Christophe Lemaitre era conocido por su silencio, por estar siempre solo, por rehuir la compañía de los chicos de su edad. En las veinticuatro horas que tiene un día apenas llegaba a pronunciar más de cien palabras, que le convertía, a ojos de sus vecinos, profesores y familiares, en el sinónimo del eterno infeliz. Todos especulaban acerca de los motivos de su silencio sin saber que la mutilación de su lenguaje era provocada por una lengua que se contenía. Nada sabían ellos del drama en el que vivía, del sacrificio que se imponía a sí mismo, de la persecución silenciosa que sufre quien es el divertimento de los más fuertes en una cárcel de pupitres.


El verano era su liberación, una libertad efímera como sólo puede serlo el verano en los valles alpinos. Una moratoria propia para dejarse arrastrar antes de que se produzca un nuevo encierro. Lemaitre pasaba los veranos calmado pero liberado como lo están los alumnos que van avanzando cursos, de puntillas, sin que nadie espere nada de ellos. De la misma manera es como esperaba que pasaran las fiestas de verano en la Venecia de los Alpes, con discreción, sin sobresaltos y con el sentimiento de desconsuelo que esa fecha significaba en su calendario, el inicio de una nueva cuenta atrás para volver de nuevo al rincón ausente de un aula. El comienzo de la cuenta atrás lo empezaría después de esa absurda carrera de cincuenta metros a la que un amigo de sus padres, organizador del evento, se empeñó en apuntarle en un vano intento de que el mortecino adolescente fuese capaz de estar rodeado, fuera de los muros de la escuela y por primera vez en los últimos veranos, de jóvenes de su edad durante diez segundos.

Fueron menos de diez segundos lo que duró la carrera. Un visto y no visto. Aún hoy, en esta zona de los Alpes franceses se habla de aquella competencia. Los vecinos recuerdan con admiración al joven blanco surcado por el acné que, como un fantasma, corría sin tocar el suelo, de unos ojos candentes por la rabia de un adolescente que, al cruzar la meta, lanzó un grito que aún hoy retumba en las montañas, el grito de alivio y triunfo de quien ha puesto fin a su martirio al saber que ha derrotado a quienes le flagelan. Sus padres no olvidan jamás esos cincuenta metros, porque fue en ellos donde encontraron la sonrisa perdida de un hijo que creían absorbido por la melancolía.

Los héroes clásicos libraban batallas con toda clase de monstruos, obstáculos, adversidades y tentaciones a las que debían hacer frente y de las que salir indemnes para ganarse el favor de sus conciudadanos y un lugar en sus recuerdos que compartirían, recurriendo a palabras grandiosas, con las siguientes generaciones. Los héroes de hoy se forjan en el mundo del deporte. El mundo admira a quien es capaz de crecer a través de las grandes dificultades y consigue ganarse la admiración de sus semejantes.

Christophe Lemaitre no quiere saber nada de los héroes modernos

Sabe que el público lo mira como lo miraban en la escuela sus compañeros, como durante años lo juzgaban los adultos que le conocían, como un raro. Alguien que no se sabe muy bien por qué está, de quien lo único que se espera es verle padecer una nueva humillación que sumar a la lista, más cruel por tantas veces repetidas, por los que cree sus semejantes. Sin más premio que la compasión de quienes observan, indiferentes, el espectáculo de lo que creen es el resquebrajamiento de una vida ajena, una víctima más que cae a lo más hondo del infierno que es lo que espera a aquellos que osan comprometer el orden establecido.

Lemaitre rechaza cumplir el papel de víctima

 que la sociedad tiene reservado a los que considera marginados, pues ya estuvo condenado a ese ostracismo durante años. Lo hoy que quiere es ser un emblema de quienes se rebelan. Un adalid de los inconformistas. El azote inesperado de los que se empeñan en decir que no se puede. El quebranto de quienes se compadecen de los demás por temor a su propia fragilidad. El orgullo de los que se saben imperfectos.

Christophe Lemaitre no quiere que hablen de él como ese blanco que corre como un negro, ni como alguien que trata de poner en jaque el dominio sobre el tartán de los atletas de color. La lucha del francés trasciende esta meta que no es la suya sino la de periodistas en busca de una noticia inesperada. Su particular cruzada está en ser una muestra de que es posible romper barreras psicológicas como él hizo, en su primera carrera, con las que sus compañeros de secundaria llevaban tiempo erigiendo para él. En el atletismo como en la vida el deseo, la ambición, la voluntad y el trabajo constante no sólo derriban muros sino que construyen caminos.



miércoles, 13 de agosto de 2014

La Taquilla Cerrada del Vestuario

Las gradas no dejan de corear Michel Maricón por tocar los genitales de Valkderrama

El deporte es un reflejo de los valores de la sociedad donde se practican.


 El deporte se asienta en valores como la resistencia, el esfuerzo, la valentía, la agresividad, la capacidad de sacrificio o la lucha continua por defender unos valores y un estilo así como el alarde de unas capacidades físicas. Todas estas características son apreciadas y valoradas en la sociedad y también en los deportistas. Sin embargo, hay un pequeño reducto de comportamiento que ya la sociedad tolera y ha asimilado que aún no ha calado en el terreno deportivo: la libre aceptación de la orientación sexual de los deportistas.

El deporte, especialmente las disciplinas colectivas, son un reflejo de los modelos clásicos de la sociedad: los deportistas de élite se casan a edades tempranas, tienen hijos y éste parece ser el patrón más extendido. Estos modelos a la antigua usanza han creado unos estereotipos muy arraigados a los que resulta muy complicado hacerles frente. En primer lugar si tomamos como referencia a los propios seguidores de estos espectáculos. En los estadios las apelaciones a los deportistas a que hagan muestras de su hombría y masculinidad son continuas, recurriéndose al uso de términos como maricón a aquellos que no muestran ese compromiso con la masculinidad. Es frecuente escuchar en los estadios de fútbol a los aficionados utilizando ese término para menospreciar a los jugadores del equipo rival. La gradas de los estadios son una sociedad masculina.


La homosexualidad ha sido perseguida históricamente y repudiada socialmente, aún hoy existen países en las que es un delito.Nno es algo sencillo y cómodo superar este lastre histórico, más aún cuando estamos convirtiendo en una exigencia pública saber la orientación sexual de quienes nos rodean. Parece que dentro del protocolo social y la cortesía hay ahora que acompañar a nuestro nombre, cada vez que nos presentamos, en sociedad no el apellido o la profesión, sino nuestras preferencias sexuales. A un heterosexual no se le pide que haga público reconocimiento de su orientación sexual como tampoco ha de solicitárselo a un homosexual, la cuestión es que el segundo no tenga que reprimir la manifestación de su conducta sexual del mismo modo que sucede con el primero. 


Un deportista homosexual no solo ha de hacer frente a las burlas del aficionado sino que también ha de hacer frente a la consideración que de él hagan sus compañeros de vestuario. 



El vestuario de un equipo está formado por personas que conviven muchas horas y comparten  su tiempo de ocio. 

Es tal su relación que un vestuario acaba construyendo una identidad común basado en unos principios, valores y tradiciones en los que el diferente no es bien recibido. Recordemos que los deportes colectivos se rigen a día de hoy de un modelo muy clásico y tradicional en cuanto a los valores, normas, costumbres que los han forjado. Si volvemos la vista a la antigua Grecia veríamos que el famoso Batallón Sagrado de Tebas estaba integrado por parejas hombres, muy fieros y belicosos, que luchaban mejor que el resto porque estaban en plena batalla estaban defendiendo a su amor.

Me resulta llamativo que de los más de seiscientos jugadores que participaron en el pasado Mundial de Fútbol, ninguno sea homosexual. Estadísticamente creo que no es posible, a no ser que se trate de un entorno en el que se da una extraordinaria capacidad para la selección de jugadores atendiendo, como un aspecto relevante, su orientación sexual o porque los futbolistas que llegan al más alto nivel posean unos niveles de testosterona y un ideal de masculinidad tradicional tan arraigado que haga imposible su deriva sexual del patrón tradicionalista.

Reconocer a homosexualidad en el deporte es un hándicap que puede acabar determinando la carrera deportiva e incluso la personal.

Justin Fasahanu fue el primer futbolista en reconocer suhomosexualidad pero también el primer jugador negro por el que se pagó un millón de libras en el fútbol inglés. Pues bien, reconocer su homosexualidad le valió para recibir el desprecio de su entrenador Brian Clough lo que provocó la caída de su carrera como futbolista y, varios años después, de su propia vida al ahorcarse tras ser acusado de mantener relaciones sexuales con un menor.

Justin Fashanu fue el primer futbolista en reconocer su homosexualidad

Fashanu no es el único jugador que ha reconocido su orientación sexual en público varios lo han hecho después que él pero todos siguiendo un patrón bastante similar, lo han reconocido prácticamente al final de su carrera deportiva como es el caso del futbolista alemán Thomas Hitzlsperger o el estadounidense Robbie Rogers. El principal motivo para ocultar hasta el final este hecho, aparte del componente social, puede ser el económica al considerar que el reconocimiento público de su homosexualidad puede perjudicar su carrera deportiva y su fuente de ingresos. Se estima que, Martina Navratilova, dejó de percibir alrededor de seis millones de euros que podría haber obtenido en contratos publicitarios de no haber reconocido su condición de lesbiana.

El jugador Jason Collins reconoció su homosexualidad casi al final de su carrera

El fútbol no es el único deporte  en el que la homosexualidad es silenciada.


 En el baloncesto también sucede, el primer jugador de baloncesto que reconoció públicamente su homosexualidad fue John Amaechi, quien jugó varios años en la NBA. Las reacciones a su declaración por parte de algunos jugadores no deja de resultar sorprendentes. La superestrella LeBron James decía “si eres y gay y no lo admites no eres sincero. Tienes que ser sincero con tus compañeros de equipo es una cuestión de confianza”. El exjugador Tim Hardaway decía sobre la homosexualidad en la NBA que “no debería estar en el vestuario mientras nosotros estuviésemos allí porque siempre estaríamos preocupados porque nos haría sentir incómodos”. Cinco años después otro jugador, Jason Collins hizo pública su homosexualidad casi al final de su carrera deportiva lo que le valió el reconocimiento público del presidente norteamericano Barack Obama. Este gesto del inquilino de la Casa Blanca habla de un proceso de cambio y aceptación experimentado en apenas un lustro y que va mostrando su impronta en la sociedad y, por ende, en el deporte.

Por mi parte toda mi admiración y respeto para estos deportistas capaces de reconocer abiertamienta su condición sexual. Han tenido que enfrentarse y lidiar en  un contexto homofóbico donde las burlas, agresiones, rechazo y desprecio hacia un colectivo de personas por su “supuesta condición sexual” por lo que seguro, han debido luchar ante crisis de autoestima, sentimiento de discriminación, represión sentimental, ocultación indentitaria, ausencia de asertividad, dependencia emocional… muchos obstáculos para poder mostrarse en su totalidad y en plena libertad. Quizá, cuando se sienten capaces de hacerlo es, viendo próximo el fin de sus carreras deportivas o éstas ya han terminado, descubren otros entornos en los que esta represión no existe y pueden vislumbrar un horizonte nuevo libre de ansiedad y del homófobo que cargaba consigo. Estos ejemplos son la muestra de que un gay feliz es que el ayuda a otros a serlo, su gesto, cargado de simbología, es el comienzo de un camino que hará posible la felicidad de quienes vengan detrás.