domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Qué hace una Rubia ante el Espejo?

Nuestro peinado y el color de nuestro pelo nos ayuda a reafirmar nuestra identidadEl pelo es un elemento clave de nuestra identidad. Mediante nuestro pelo y nuestros cabellos definimos quién somos, reafirmamos y mostramos nuestro yo, tanto presente como el que anhelamos ser en el futuro, al mismo tiempo que mostramos nuestro estado de ánimo. El pelo si bien, no es una parte que comprometa la supervivencia del ser humano (de serlo los calvos hace tiempo se habrían extinguido, es fundamental a la hora de presentarnos ante los demás. Fijémonos en cómo Miley Cyrus a través de los cambios en su cabello y en su peinado nos muestra cómo su identidad se ha ido transformando, siendo la misma, es otra.

El pelo es un elemento de gran simbolismo y de gran carga sentimental. Esta carga significativa no es producto de la sociedad de consumo y de la imagen actual, sino que si nos remontamos en la historia encontraremos ejemplos de historias relativas a la cabellera. El primero que me viene a la cabeza es el caso de Sansón, el  primer culturista del que tenemos noticias, quien se dejó embelesar por los encantos de la filistea Dalila confesándole su punto débil al decirle que si le cortaban el pelo perdería su asombrosa fuerza.  Fuerza que acabaría perdiendo al verse despojado de su larga cabellera y condenado a trabajar moliendo grano para los filisteos una vez que le han arrancado los ojos.  Pero, los filisteos, no caen en la cuenta de que el pelo crece de nuevo, con lo que Sansón recupera su fuerza y vigor, y cuando se disponen a ofrecerlo en sacrificio Sansón hace alarde de sus fuerzas derribando las columnas del templo de Dagón donde miles de espectadores filisteos ansiaban verlo muerto.

El cabello, su peinado y longitud tienen un significado culturalEn otras culturas antiguas como la egipcia el cabello era símbolo de estatus social, entre los celtas representaba fuerza y fertilidad, en el mundo griego el pelo rizado representaba cambio, libertad, disfrute de la vida de ahí toda representación de los pensadores de la época, como Platón o Aristóteles, aparecen representados con pelo rizado.

La importancia del pelo como elemento simbólico perdura en la actualidad. Nuestro cabello es un vehículo para dar rienda suelta a nuestras ficciones. Empleamos el pelo para reafirmar quiénes somos (“porque yo lo valgo”) o para representarnos el deseo de quién queremos ser. Modelar nuestro pelo a nuestro gusto, poder colorearlo del color que queramos, recurrir al uso de pelucas nos permite parecer algo que podemos no ser. Es tal el poder simbólico de nuestros cabellos y su peso en la construcción de nuestra identidad que cuando nos equivocamos en la elección de un peinado, hemos elegido un color de tinte que nos da un resultado diferente del esperado o cualquier producto capilar que percibimos que nos daña el pelo, el yo se ve seriamente comprometido. Nuestra identidad queda en una situación de verdadera incertidumbre y el estado de ánimo se inserta en el desasosiego.

Esta semana leía en un libro titulado “Lo que se esconde bajo el sofá” cómo el hecho de que alguien le corte el pelo a otros sin su consentimiento, puede vivirse (siempre desde el cuidado con las comparaciones) como un ataque que deja en un estado de indefensión similar al que se puede experimentar tras una violación.  Dejemos de lado, temas escabrosos y adentrémonos en la frivolidad analizando, gracias a las aportaciones de Grant McCracken en su libro “A Journey into the Transformation of the Self” el universo de las rubias.

Tener el pelo rubio se ha vinculado en el caso de las mujeres, especialmente gracias a los modelos que el cine y la televisión han presentado en los salones de nuestra vivienda, con la independencia femenina con respecto al sometimiento al hombre. Con una personalidad fuerte y que no tiene miedo a asumir riesgos, sin perder ese aura de vulnerabilidad emocional que va inherente a la concepción de mujer. McCracken estableció una tabla periódica de las rubias, en la obra antes citada, categorizando a seis tipos o categorías de rubias.

Pamela Anderson representa el icono de rubia explosivaUna primera categoría de rubia es la rubia explosiva o sex symbol que se caracteriza por su exuberante figura con forma de reloj de arena, unos grandes pechos y un elevado atractivo sexual. Marilyn Monroe, Mae West, Pamela Anderson o Britney Spears son las representantes ideales de este tipo de mujer.

Junto a la rubia explosiva aparece la rubia radiante que se nos parece como una mujer luminosa, optimista y que irradia simpatía (Goldie Hawn, Cameron Diaz o Jennifer Anniston). 

La rubia descarada es otra tipología para el antropólogo canadiense, esta se caracteriza por ser una mujer desinhinibida, que carece de complejos y de frenos a la hora de decir lo que piensa, el personaje de Samanta, interpretado por Kim Cattrall, en la serie Sexo en Nueva York representa de manera muy fiel este tipo de mujer rubia.

El pesonaje de Samanta en Sexo en Nueva York es todo desinhibición y libertad sexual

La rubia peligrosa la encarna a la perfección Sharon Stone en Instinto Básico, una mujer manipuladora movida por la ambición, carente de escrúpulos a la hora de conseguir lo que desea y capaz de hacerse valer de todos los recursos a su alcance.

La rubia sociable, como C.Z. Guest o Carmen Lomana en su versión española, representaría el modelo más cándido, hace mención a esa mujer a la que le encanta  tener frecuentes contactos sociales. Candidez y aparente inocencia que emplea para intentar alcanzar un estatus elevado. Es una mujer a la que le gusta resaltar su figura pero evitando el componente sexual en su indumentaria y en el contenido de sus conversaciones.

Por último estaría la rubia fría, representadas a la perfección por mujeres como Grace Kelly o Eva Marie Saint (ganadora de un Oscar por su papel en “La ley del Silencio” junto a Marlon Brando) que tratan de ocultar sus emociones y sentimientos mostrando una aparente frialdad emocional, presentándose como personas distantes y esquivas.


Pero sin lugar a dudas, a parte del hecho de querer ser rubia o no serlo. Si ha habido un movimiento cultural y social que haya empleado el pelo como elemento identitario es el movimiento punk. El punk con sus peinados imposibles y el uso de colores hasta entonces inconcebibles para el cabello (posible gracias al desarrollo de la industria de la cosmética) siempre y cuando uno quisiera mostrarse como una persona de bien. El punk trata de romper con los convencionalismos del momento (años setenta e inicios de los ochenta) empleando como principal elemento simbólico el pelo, junto con una indumentaria y un movimiento musical asociado. El punk se vale del cabello como contestación y rebeldía a lo que socialmente trata de imponerse como lo que uno debe ser, el punk habla y expresa lo que el individuo quiere ser. Larga vida a los y las punkis rubios.

Para no dejar de lado a las rubias, un tema de Joaquin Sabina "Rubia de la Cuarta Fila" que formó parte de la banda sonora de la película Isi Disi, sinceramente lo único rescatable.




1 comentario:

  1. Sería interesante conocer la opinión femenina con respecto al pelo canoso en los varones...

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