miércoles, 6 de noviembre de 2013

Me Gusta Gustar y sus Gestos Narcisistas

Muchos de nuestros tienen un interés consciente de despertar el interés en el otroNos gusta gustar, que nos elogien, ser, en ocasiones, el centro de atención. La cultura en la que crecemos nos enseña patrones de conducta, los movimientos del cuerpo se incluyen en ellos, para indicarnos cuáles son los comportamientos sociales aceptables dentro del grupo. Estos modelos de comportamiento los aprendemos desde la niñez, modelos que, entre otras cosas, indican las pautas que diferencian a un hombre y a una mujer a través de su lenguaje corporal.

La cultura y el entorno en el que crecemos nos dan pautas de comportamiento gestual diferenciado en base a una diferencia de género. Hoy, tomando como referencia estas diferencias de género, me gustaría analizar el comportamiento gestual diferenciado entre hombres y mujeres que poseen un rasgo común: el narcisismo, es decir, personas a las que le gusta gustar y ser el centro de atención de todas las miradas.

Cada uno de nosotros dentro de nuestros círculos sociales nos hemos topado con alguien que podemos encasillar como narcisista, es más, puede que incluso el mismo narcisista sea uno mismo. A todos nos gusta gustar y sentir que quienes nos rodean nos atienden,  ya sea por interés real hacia nosotros o por mera cortesía.

¿Cómo podemos identificar a una persona narcisista? Si atendemos a una serie de rasgos cada uno de nosotros seremos capaces de hacerlo. Un buen momento para identificar a este tipo de personas lo encontramos al analizar qué ocurre cuando tiene lugar una reunión social, especialmente en la escena de llegada. La persona narcisista pondrá mucho cuidado, no se trata de un comportamiento espontáneo, en ser el primero o el último en llegar a la cita para así ganar notoriedad y poder atraer la atención de todos los presentes.  Por ejemplo, en esta escena de llegada, especialmente en caso de que sea la última persona en llegar y, más aún, cuando se avista en la distancia su llegada, podremos observar con todo detalle uno de los gestos que mejor desvelan a las personas a quienes les gusta gustar: el andar consciente (ya sea exagerando el movimiento de las caderas en el caso de una mujer o el balanceo de los hombros en el caso de un hombre).

Vinculado directamente a esta escena de llegada hay otra microconducta a la que prestar especial atención: el lugar que ocupan en el espacio, ya que siempre tenderán a buscar el lugar considerado más importante o desde el cual poder captar la atención de los presentes y dirigir la conversación hacia los temas que más le interesen, esto es una muestra de su escasa empatía. Buscarán ocupar un lugar central en el espacio para tener un control continuado de hacia dónde se dirigen las miradas de las personas con quien se encuentra. Una vez ubicados en el lugar deseado del espacio social veremos que sus gestos se exagerarán teniendo poco de improvisación y espontaneidad, habrá un control muy riguroso de la postura, especialmente, de la espalda…
Las personas narcisistas siempre repiten el mismo perfil y gesto en cada fotografía
Las personas narcisistas son personas que saben perfectamente posar para una foto, saben cuál es la expresión que mejor partido les saca y en todas las fotos adoptarán esa expresión. Actúan como si siempre estuviesen delante de una cámara de fotos. Su vestuario es más atrevido o sexy con el propósito de llamar la atención buscando un estatus social elevado, aunque no les corresponda, empleando como a recurso su apariencia especialmente cuando se trata de mujeres.

Veamos ahora las diferencias en las gestualidad narcisista entre hombres y mujeres. Los hombres tratan de destacar por su inteligencia, su pericia aunque también le prestan mucho cuidado a su aspecto físico tanto a nivel de indumentaria como de mostrar un cuerpo musculoso y fibroso.

El hombre trata de destacar en base a su inteligencia o alguna pericia

Las mujeres, por su parte, recurrirán a gestos de seducción femeninos: tocarse el pelo, jugarán con la boca, pasarse la mano por el cuello o el escote…

Las mujeres recurren a tocarse el escote o el cuello como gesto de seducción y desviador de la atención

Este tipo de comportamiento puede derivar con más facilidad de lo que pensamos en patológico. Este comienza a manifestarse en aquellas situaciones en las que se  es incapaz de tolerar que alguien les robe el protagonismo e importancia que creen merecer, muestran, en estos episodios, continuos gestos y señales de contrariedad  o tensión en su rostro,  se tornan fácilmente irascibles. Un recurso muy habitual de estas personas que ya han adoptado un comportamiento patológico consiste en  simular una enfermedad, un desmayo, para atraer la atención.

En definitiva, ahora ya sabemos cómo actúan a quien le gusta gustar. Ahora es responsabilidad de cada cual decidir si quiere ser quien le guste a quien le guste gustar. Sobre gustos no hay nada escrito

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