martes, 26 de noviembre de 2013

Dormir en Pareja en el Mismo Lado de la Cama

Dormir juntos en la misma cama es un indicador de la existencia de un vínculo afectivoAceptamos sin cuestionamiento, cuando tenemos pareja, que el hecho de dormir juntos en la misma cama supone una reafirmación del vínculo afectivo, más o menos intenso, así como la constatación de un compromiso, más o menos duradero en el tiempo. Compartir cama a la hora de dormir con la presencia de ronquidos, de batallas silenciosas en un ir y venir de sábanas y otras muchas desventuras que puedan acontecer, es un factor de debate científico entre quienes defienden que empeora el descanso y el sueño, y entre aquellos que promulgan que el hecho de compartir cama es beneficioso para la salud.

Compartir cama implica que nos vamos a mover más en la cama y cambiaremos en más ocasiones de postura que si durmiésemos solos, la presencia de ronquidos, problemas de temperatura (uno tiene frío y otro calor) provocan que el descanso se resienta. Además, el hecho de tener que colaborar un espacio reducido de interacción con alguien con quien hemos tenido una o varias interacciones negativas apenas unas horas antes no parece la mejor idea. En esta situación los niveles de cortisol (hormona del estrés) serán altos por lo que se tardará más tiempo en alcanzar un estado de relajación que favorezca el sueño.

Pese a estos inconvenientes, mayores deben ser los beneficios derivados del hecho de dormir juntos para que toda pareja opte por ello. Aún cuando el descanso pueda resentirse, según estudios llevados a cabo en la Universidad de Pittsburg, sostienen que dormir acompañado, siempre que la relación de pareja sea armoniosa, ayuda a tener mejor salud, aumentar la esperanza de vida, conciliar antes el sueño (especialmente en el caso de las mujeres), favorecerá que se produzca mayores encuentros sexuales y con ello la liberación de dopamina.

Dormir juntos implica una continua negociación del espacio. Esta negociación representada en la adopción de una postura u otra puede escenificar el estado de conexión emocional y la confianza mutua entre ambos miembros de la pareja. Descubriremos parejas que necesitan dormir abrazadas, otras en las que cada uno duerme en un lado de la cama disfrutando de sus sueños y defendiéndose sólo en sus pesadillas… Durante el sueño, no podemos fingir quiénes somos, nos mostramos sin disfraces, sin dobleces, mostramos a las claras cuál es nuestra personalidad y nuestro estado de ánimo. Si lo hacemos a nivel individual, también lo reflejamos como pareja. La manera de dormir juntos es un reflejo de nuestros hábitos. Analicemos pues varias de las posturas que podemos adoptar mientras dormimos en pareja.

La posición más habitual es dormir espalda con espalda, sin que exista contacto. Esta postura indica que aún estando conectados cada uno disfruta de la suficiente independencia como para dormir por separado. Dormir en esta misma postura, pero con la existencia de contacto, habitual en parejas que llevan poco tiempo juntas, nos dice que estando juntos las dos personas se sienten cómodas, relajadas y que comparten altos niveles de intimidad en sus intercambios comunicativos.

Dormir en pareja adoptando una posición fetal indica altos niveles de sexualidad
Durante los primeros meses y años de la relación, toda vez que el compromiso se ha afianzado, es dormir uno detrás del otro, acurrucados, adoptando una posición fetal en la que casi todo el cuerpo entra en contacto con el del otro. Es más frecuente que sea el hombre quien abrace a la mujer cuando se adopta esta postura que a la inversa, pues se relaciona con quién adopta el rol de protector y lleva la iniciativa en la relación. Adoptar esta posición demuestra un alto nivel de sexualidad y de seguridad en la relación, también evidencia que, probablemente, hace frío y ambos optan por recurrir al contacto corporal para aumentar la temperatura corporal.

Dormir sobre el pecho del otro conlleva una elevada carga romántica en la relación de pareja
El abrazo postcoital, frecuente en las películas más edulcoradas de la industria del cine, es una postura muy frecuente y que rápidamente nos viene a la mente. Se trata de la postura cargada de altas dosis de romanticismo en la que uno de los miembros de la pareja (habitualmente el hombre) permanece tumbado boca arriba mientras el otro se recuesta, acurrucado, sobre su pecho u hombro. Es una postura muy íntima, reveladora del inicio de una nueva relación o de que acaba de finalizar un encuentro sexual (más o menos satisfactorio). Podríamos decir que es la postura que refleja un amor que nace, cargado de energía y ansioso de seguir con vida. Qué simbólica e ideal es esta postura pero no nos engañemos, me gustaría conocer una pareja que haya sido capaz de dormir en esta postura toda una noche y cuál es su opinión a la mañana siguiente de su exceso de romanticismo.

Dormir cara a cara con nuestra pareja nos indica que hay muchos silencios y secretos en la relaciónOtra postura muy “romántica” consiste en dormir enfrentados, cara a cara, tocándose parcial o plenamente con pies, rodillas, pecho… Es frecuente en parejas insatisfechas. Uno, o los miembros, sienten que no obtienen lo suficiente el uno del otro y por ello se miran de frente mientras duermen manifestando un deseo de establecer una mayor frecuencia de intercambios comunicativos y que éstos sean más profundos, es decir, que den lugar a conexiones emocionales verdaderas.

La última postura de la que quiero hablar se da cuando el proyecto común de la pareja se tambalea, da síntomas de agotamiento.  Sería la postura en que cada miembro de la pareja duerme por su lado, cada uno en un lado de la cama sin que exista ningún contacto físico. Tampoco lloremos ni hagamos una drama de esto si descubrimos que esta noche nuestra pareja se ha alejado de nosotros a la hora de dormir, quizá sea que necesite descanso o que simplemente estamos roncando como salvajes y haya preferido, por prudencia y mero instinto de supervivencia, alejarse de la bestia. Eso sí, si este alejamiento se mantiene y prolonga en el tiempo es buen indicador de la conveniencia de mantener un diálogo sincero acerca de los sentimientos, dudas e inquietudes de la pareja con respecto al proyecto común que decidieron emprender tiempo atrás.

Dormir en la misma cama pero distantes muestra que la pareja puede estar atravesando un época de crisis

Nuestra postura en la cama no es otra cosa que el reflejo de las rutinas y los hábitos de una pareja. La búsqueda que llevan a cabo para encajar, como si fuera un puzzle, dos personalidades. Cómo encajan las piezas reflejan el estado de la relación y el ánimo de cada uo de sus componentes. Por eso, si, de repente, descubrimos un cambio en la forma de dormir juntos tengamos por seguro que algo en la relación ha cambiado. Puede que para mejor o para peor, la prueba para saber si es para mejor o peor es entrelazar las manos con las de nuestra pareja mientras estamos intentando conciliar el sueño, en función de su respuesta, sabremos la deriva que tomará la relación.


Qué bonitas, intensas y hermosas son las batallas iniciales, como dice Zenet, por querer dormir en el mismo lado de la cama.

3 comentarios:

  1. Me ha parecido un artículo muy interesante. Lo ideal es tener unos colchones con unas medidas grandes para que cada uno tengo su propio espacio y descansar mejor.

    ResponderEliminar
  2. Dice mi amigo Justi que compartir cama, escuchar los ronquidos y soportar los movimientos de la pareja es el precio que hay que pagar para que de vez, en cuando, ésta se acueste encima de ti durante un ratito o al revés.

    ResponderEliminar

Tu opinión es importante