martes, 26 de noviembre de 2013

Dormir en Pareja en el Mismo Lado de la Cama

Dormir juntos en la misma cama es un indicador de la existencia de un vínculo afectivoAceptamos sin cuestionamiento, cuando tenemos pareja, que el hecho de dormir juntos en la misma cama supone una reafirmación del vínculo afectivo, más o menos intenso, así como la constatación de un compromiso, más o menos duradero en el tiempo. Compartir cama a la hora de dormir con la presencia de ronquidos, de batallas silenciosas en un ir y venir de sábanas y otras muchas desventuras que puedan acontecer, es un factor de debate científico entre quienes defienden que empeora el descanso y el sueño, y entre aquellos que promulgan que el hecho de compartir cama es beneficioso para la salud.

Compartir cama implica que nos vamos a mover más en la cama y cambiaremos en más ocasiones de postura que si durmiésemos solos, la presencia de ronquidos, problemas de temperatura (uno tiene frío y otro calor) provocan que el descanso se resienta. Además, el hecho de tener que colaborar un espacio reducido de interacción con alguien con quien hemos tenido una o varias interacciones negativas apenas unas horas antes no parece la mejor idea. En esta situación los niveles de cortisol (hormona del estrés) serán altos por lo que se tardará más tiempo en alcanzar un estado de relajación que favorezca el sueño.

Pese a estos inconvenientes, mayores deben ser los beneficios derivados del hecho de dormir juntos para que toda pareja opte por ello. Aún cuando el descanso pueda resentirse, según estudios llevados a cabo en la Universidad de Pittsburg, sostienen que dormir acompañado, siempre que la relación de pareja sea armoniosa, ayuda a tener mejor salud, aumentar la esperanza de vida, conciliar antes el sueño (especialmente en el caso de las mujeres), favorecerá que se produzca mayores encuentros sexuales y con ello la liberación de dopamina.

Dormir juntos implica una continua negociación del espacio. Esta negociación representada en la adopción de una postura u otra puede escenificar el estado de conexión emocional y la confianza mutua entre ambos miembros de la pareja. Descubriremos parejas que necesitan dormir abrazadas, otras en las que cada uno duerme en un lado de la cama disfrutando de sus sueños y defendiéndose sólo en sus pesadillas… Durante el sueño, no podemos fingir quiénes somos, nos mostramos sin disfraces, sin dobleces, mostramos a las claras cuál es nuestra personalidad y nuestro estado de ánimo. Si lo hacemos a nivel individual, también lo reflejamos como pareja. La manera de dormir juntos es un reflejo de nuestros hábitos. Analicemos pues varias de las posturas que podemos adoptar mientras dormimos en pareja.

La posición más habitual es dormir espalda con espalda, sin que exista contacto. Esta postura indica que aún estando conectados cada uno disfruta de la suficiente independencia como para dormir por separado. Dormir en esta misma postura, pero con la existencia de contacto, habitual en parejas que llevan poco tiempo juntas, nos dice que estando juntos las dos personas se sienten cómodas, relajadas y que comparten altos niveles de intimidad en sus intercambios comunicativos.

Dormir en pareja adoptando una posición fetal indica altos niveles de sexualidad
Durante los primeros meses y años de la relación, toda vez que el compromiso se ha afianzado, es dormir uno detrás del otro, acurrucados, adoptando una posición fetal en la que casi todo el cuerpo entra en contacto con el del otro. Es más frecuente que sea el hombre quien abrace a la mujer cuando se adopta esta postura que a la inversa, pues se relaciona con quién adopta el rol de protector y lleva la iniciativa en la relación. Adoptar esta posición demuestra un alto nivel de sexualidad y de seguridad en la relación, también evidencia que, probablemente, hace frío y ambos optan por recurrir al contacto corporal para aumentar la temperatura corporal.

Dormir sobre el pecho del otro conlleva una elevada carga romántica en la relación de pareja
El abrazo postcoital, frecuente en las películas más edulcoradas de la industria del cine, es una postura muy frecuente y que rápidamente nos viene a la mente. Se trata de la postura cargada de altas dosis de romanticismo en la que uno de los miembros de la pareja (habitualmente el hombre) permanece tumbado boca arriba mientras el otro se recuesta, acurrucado, sobre su pecho u hombro. Es una postura muy íntima, reveladora del inicio de una nueva relación o de que acaba de finalizar un encuentro sexual (más o menos satisfactorio). Podríamos decir que es la postura que refleja un amor que nace, cargado de energía y ansioso de seguir con vida. Qué simbólica e ideal es esta postura pero no nos engañemos, me gustaría conocer una pareja que haya sido capaz de dormir en esta postura toda una noche y cuál es su opinión a la mañana siguiente de su exceso de romanticismo.

Dormir cara a cara con nuestra pareja nos indica que hay muchos silencios y secretos en la relaciónOtra postura muy “romántica” consiste en dormir enfrentados, cara a cara, tocándose parcial o plenamente con pies, rodillas, pecho… Es frecuente en parejas insatisfechas. Uno, o los miembros, sienten que no obtienen lo suficiente el uno del otro y por ello se miran de frente mientras duermen manifestando un deseo de establecer una mayor frecuencia de intercambios comunicativos y que éstos sean más profundos, es decir, que den lugar a conexiones emocionales verdaderas.

La última postura de la que quiero hablar se da cuando el proyecto común de la pareja se tambalea, da síntomas de agotamiento.  Sería la postura en que cada miembro de la pareja duerme por su lado, cada uno en un lado de la cama sin que exista ningún contacto físico. Tampoco lloremos ni hagamos una drama de esto si descubrimos que esta noche nuestra pareja se ha alejado de nosotros a la hora de dormir, quizá sea que necesite descanso o que simplemente estamos roncando como salvajes y haya preferido, por prudencia y mero instinto de supervivencia, alejarse de la bestia. Eso sí, si este alejamiento se mantiene y prolonga en el tiempo es buen indicador de la conveniencia de mantener un diálogo sincero acerca de los sentimientos, dudas e inquietudes de la pareja con respecto al proyecto común que decidieron emprender tiempo atrás.

Dormir en la misma cama pero distantes muestra que la pareja puede estar atravesando un época de crisis

Nuestra postura en la cama no es otra cosa que el reflejo de las rutinas y los hábitos de una pareja. La búsqueda que llevan a cabo para encajar, como si fuera un puzzle, dos personalidades. Cómo encajan las piezas reflejan el estado de la relación y el ánimo de cada uo de sus componentes. Por eso, si, de repente, descubrimos un cambio en la forma de dormir juntos tengamos por seguro que algo en la relación ha cambiado. Puede que para mejor o para peor, la prueba para saber si es para mejor o peor es entrelazar las manos con las de nuestra pareja mientras estamos intentando conciliar el sueño, en función de su respuesta, sabremos la deriva que tomará la relación.


Qué bonitas, intensas y hermosas son las batallas iniciales, como dice Zenet, por querer dormir en el mismo lado de la cama.

martes, 19 de noviembre de 2013

Quién Sueña lo que Soñamos

Mientras dormimos no podemos fingir nuestro lenguaje corporal, adoptamos una postura que no cambiamos con el paso de los años pues es un reflejo de los pilares más básicos de nuestra personalidad. Al caer rendidos en la cama mostramos quiénes somos, cómo somos y cuál es nuestro estado de ánimo. Dormidos somos honestos, nos libramos de las máscaras y nos mostramos limpios, sin dobleces, es el momento del día en el que somos del todo honestos y, al mismo tiempo, cuando somos más vulnerables.

Los científicos han intentado saber qué significa la postura que adoptamos a la hora de dormir. Si ésta es un reflejo de la personalidad. Los estudios más avanzados en este sentido se han realizado en el Instituto del Sueño y han sido coordinados por Chris Idzikowsky, director del Servicio de Evaluación del Sueño. En este estudio Idzikowsky ha analizado las seis posturas más habituales a la hora de dormir a través de lo que ha descubierto que cada una de ellas está vinculada a un tipo de personalidad.

Dormir en una postura fetal habla de que estamos ante una persona sensible
Dormir en posición fetal es la postura más común. Se corresponde con personas que son muy sensibles pero que tienden a mostrarse como personas rudas, frías y distintas en el momento en el que conocen a alguien. Eso sí, conforme van profundizando en el conocimiento de la otra persona se relajan y esa fachada de rudeza se desploma mostrándose tal y como son.

Las personas que duermen de lado con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo (posición tronco)son personas que confían mucho en el ser humano, pudiendo ser tomadas como personas muy inocentes o crédulas. Les encanta sentirse parte del grupo y tienen un gran desarrollo de las habilidades sociales.

Otra de las posturas que adoptamos al dormir de lado, ésta sin recoger las piernas como hacemos con la postura fetal, es la denominado por Idziwosky como orador: dormir de lado con los brazos estirados hacia el frente. Quienes adoptan esta postura al dormir son personas que necesitan mucho tiempo para tomar una decisión ya que, cuando han decidido, no están dispuestas a cambiar su elección.

Dormir boca arriba favorece la aparición de ronquidosSi nos giramos un poco y cambiamos de postura, quedando boca arriba,con los brazos abiertos y las manos a la altura de la cabeza estaremos adoptando la postura estrella de mar. Esta postura, que favorece que los ronquidos aparezcan y, con ellos, el descanso no sea todo lo reconfortante que se desearía, la adoptan personas que no quieren ni les gusta ser el centro de atención (quién lo diría en mitad de la noche mientras tararean melodías con el aire que inspiran y expiran). Son personas muy cooperativas, siempre están dispuestas a colaborar y ayudar cuando les necesitan, y son propensas a crear fuertes vínculos de amistad.

Siguiendo boca arriba esta vez con los brazos pegados al cuerpo, adoptando una postura similar a la que adopta un soldado mientras forma en el patio de un cuartel, nos acercamos al final. Las personas que adoptan esta postura son personas tienden a mostrarse tranquilas y reservadas, con grandes expectativas depositas en lo que son capaces de hacer y conseguir por sí mismas y, en la propia capacidad del ser humano, para conseguir aquello que se propone. Como en el caso anterior los ronquidos suelen ser sus compañeros de cama cada noche.

Dormir boca abajo facilita la digestiónIntentando seguir durmiendo y escapar de los ronquidos podemos adoptar la última postura que falta. Éso es, dormir boca abajo. Esta postura es muy buena cuando tenemos digestiones pesadas, como ocurre después de algún  homenaje gastronómico que realizamos en honor de nosotros mismos, pues facilita la digestión. Quienes adoptan esta postura mientras sueñan dormidos son personas muy sociables y con una gran capacidad para adaptarse a situaciones y escenarios nuevos. Sin embargo, también son personas que pueden ser fácilmente susceptibles e irritables, mostrándose muy nerviosos con cierta frecuencia.


Los resultados de esta investigación del Instituto Británico del Sueño nos llevan a concluir que los estados psicológicos de cada individuo afectan a la postura que adoptamos a la hora de dormir y lo reparador o no de nuestro descanso. Por mi parte, después de dormir menos horas de las deseadas y queriendo seguir soñando haré como decía José Saramago que hacía Jesús en su libro "El Evangelio según Jesucristo" y despierto soñaré el sueño de cuando duermo.

Como punto final os dejó este temazo de Emmanuel "Quiero Dormir Cansado"


domingo, 17 de noviembre de 2013

El Poder de la Primera Impresión

Ya está disponible El Poder de la Primera Impresión. En este manual podrás descubrir la importancia que tienen los primeros instantes en que conocemos a una persona. En apenas unos segundos ya nos habremos formado un juicio y evaluado a nuestro interlocutor, juicio que condicionará nuestro comportamiento y actitud con él en el futuro. Sí, se trata de algo instintivo e incompleto, pero aún sabiéndolo nos dejaremos arrastrar por este primer juicio y buscaremos en él las informaciones que sean coherentes con esta valoración inmediata que acabamos de realizar.

La Primera Impresión es determinante a la hora de conseguir lo que deseamos del otro
En nuestra vida social, en el mundo empresarial, en la esfera laboral dejarnos llevar por una primera impresión equivocada puede tener consecuencias indeseadas. Por ello, si queremos cumplir nuestro deseo de querer gustar a todo el mundo hemos de tener en cuenta una serie de factores, que aparecen reflejados en El Poder de la Primera Impresión, para aumentar nuestras probabilidades de éxito. 

Pero no se trata de que únicamente nos centremos en querer gustar al otro, sino que también hemos de ser flexibles y tener en cuenta que cada uno de nosotros nos dejamos llevar por el inconsciente a la hora de evaluar a quien acabamos de conocer. Por ello, hemos de hacer el esfuerzo consciente de esperar a tener más informaciones de la otra persona antes de elaborar una evaluación definitiva.

"El Poder de la Primera Impresión. Puedo olvidar lo que haces, puedo olvidar lo que dices. Nunca olvido lo que me haces sentir" es un trabajo especialmente dirigido a todas aquellas personas que, por su profesión, están continuamente manteniendo interrelaciones de corta duración con personas que acaban de conocer : vendedores, comerciales, atención al cliente, médicos, funcionarios, trabajadores sociales, policías... Con este manual se trata de que sean capaces de transformar un primer encuentro en algo más racional y menos emocional de cara a que esta relación fugaz sea recordada como una experiencia grata para las dos partes.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El Deporte Extremo es para Optimistas

La práctica de deportes extremos como el salto base requiere no atender a los riesgosLas personas optimistas tienen una mayor capacidad para influir en los demás. Se trata de personas que confían en sí mismas u están dispuestas a asumir mayores riesgos, más incluso de los que ellas mismas contabilizan. Creen que actúan de manera prudente cuando, en realidad, no lo son. Los deportistas extremos son optimistas por naturaleza. Una persona pesimista nunca podría practicar este tipo de deportes porque su exceso de atención a los peligros y a los riesgos no le permitirían avanzar en la práctica de este tipo de deporte.

¿Por qué practicamos deportes de riesgo o extremos? ¿Qué nos impulsa a superar nuestros propios límites o nuestros miedos? Cada vez hay más personas esperando disfrutar sus propias sensaciones por encima del miedo.  Valoramos esta valentía y arrojo de los deportistas extremos, al mismo tiempo que consideramos que corren riesgos innecesarios.

El riesgo en los deportes extremos se habla de errores, porque un error en la práctica de estas disciplinas puede tener  consecuencias fatales. Son deportes en los que se expone la vida por encima del riesgo de lesión que puede estar asociado a otras disciplinas deportivas más clásicas.

Las personas que practican estas disciplinas de riesgo son descritas por el resto como personas felices, con una sonrisa siempre en el rostro que transmiten continuamente una sensación de bienestar y de estar a gusto consigo mismos, con la vida que viven. Son personas que de manera continuada se plantean sueños por cumplir y actúan para alcanzarlos. Es gente que tiene claros los objetivos que desea alcanzar y que utiliza todos los medios a su alcance para lograrlos.

Según Killian Jornet, las carreras de ultradistancia requieren un enfoque optimista de las circunstancias que se viven en ellasLos deportistas extremos, como el resto de seres humanos, se dejan arrastrar por un sesgo cognitivo: el hecho de creerse superiores a casi todos los demás. Nos creemos superiores a los demás y pecamos de exceso de confianza lo cual tiene sus consecuencias pues nos lleva a tomar decisiones equivocadas. Pero también tiene su beneficio: nos hace más resistentes a los contratiempos y nos sirve para defender la imagen que tenemos de nosotros mismos. El optimismo nos ayuda a creer en el éxito y tolerar mejor los fracasos.

Uno de los mayores beneficios que reportan la práctica de deportes es extremos es que ofrecen la posibilidad de vivir momentos en los que se produce una armonía entre las habilidades necesarias para su práctica con las duras exigencias del medio en la que se deben poner en práctica. Se trata de encontrar esos momentos perfectos, de escasa duración,  lo que se conoce como fluidez en el que todo sale bien dando lugar a una experiencia gratificante y satisfactoria recordándose como un episodio de gran intensidad emocional y de gran valor psicológico.

Los deportistas extremos practican su disciplina de manera apasionada, se trata de una actividad que les llena y que constituyen un elemento muy importante de su propia identidad. Se definen a sí mismos como saltadores, buzos, escaladores… Lo que se trata es de canalizar estas actividades con el día a día y ver si es posible canalizarlas con otras cosas a las que hay que dedicar tiempo en la vida: pareja, familia, trabajo, amistades, higiene…

El salto desde la estratosfera de Baumgartner supone la ruptura de un límite que, en unos años, tendrá su aplicación en nuestra vida cotidiana
¿Son estos deportistas los nuevos héroes modernos? Si nos encomendamos a la concepción de héroe debemos tener en cuenta que todo héroe, con su historia vital y sus gestas, transmite a un mensaje destinado a mejorar la comunidad, la sociedad o la cultura que lo idolatra. Un héroe es tal porque supera los límites humanos y cada generación ha ido construyendo estos modelos de superación, sin ellos no habría habido desarrollo ni evolución. Como dice la nadadora Andrea Fuentes “lo mejor de uno sólo sale al llegar al límite”.

El concepto de riesgo de estos deportistas varía con los años, con el desarrollo de una trayectoria deportiva, con la personalidad. Estos deportistas son conscientes de la existencia de los riesgos existentes en cada momento, aún así, en ocasiones pecan de imprudentes. Aún así, si se quiere disfrutar de estos deportes de riesgo se ha de ser extremadamente racional porque, de lo contrario, apenas se durará disfrutando del deporte porque antes o después se producirá un daño, quizá irreversible.


En este caso, los deportistas extremos se enfrentan a una situación muy curiosa. Realizan un deporte caracterizado por la gran descarga e intensidad emocional de su práctica, con unos niveles de adrenalina muy altos, pero, al mismo tiempo, deben de tener una gran capacidad de control para no dejarse arrastrar por las emociones que pueden incorporar nuevos riesgos, peligros y amenazas a los ya inherentes a la propia actividad.

Ejemplos de llevar la práctica deportiva al extremo la encontramos en Alexander Polli. Alexander Polli  cruzó a 250km/h de atravesar la Roca Foradada de Montserrat lo cual él mismo calificaba como "una forma de autoexpresarse".


martes, 12 de noviembre de 2013

El Poder de un Gesto para Cambiar el Mundo

Nuestra forma de expresarnos influye en nuestro entorno. No somos del todo conscientes de la influencia de nuestros gestos y de lo pueden llegar a conseguir. En muchas ocasiones, nos dejamos llevar por nuestras emociones, las preocupaciones nos arrastran, nuestros enfados nos limitan, los estados de ira nos condenan e incluso por las ganas de decirle a otro que no hace las cosas bien. Esto conlleva que toda nuestra expresión gestual y de lenguaje no verbal refleje únicamente emociones negativas. Las emociones negativas tienen el poder de contagiarse con mucha facilidad a través de los gestos, de la expresión no verbal, de la mirada, de la expresión facial con mucha mayor claridad que a través de las palabras que podemos llegar a decir y que incluso podemos llegar a silenciar.

No nos dejemos llevar por el abatimiento, porque tan fácil como es contagiar las emociones negativas lo es hacerlo con las positivas. La diferencia estriba, cuando queremos transmitir emociones y energía positiva, en que debemos tomar consciencia de que deseamos y queremos hacerla llegar para poder influir con ella en los demás. Lo importante en este caso es cómo lo vamos a lograr, para ello debemos decidir poner en práctica gestos, movimientos y comportamientos en positivo para conseguir que nuestro interlocutor se sienta valorado, feliz, consolado… en definitiva conseguir que se sienta mejor a lo largo del día.

Las caricias y las sonrisas nos acercan al otroSi nos mostramos abiertos los demás, normalmente, nos corresponderán porque cuando entramos en contacto con alguien alegre, optimista, positiva, que está abierta a una relación nos resulta mucho más sencillo acercarnos a ella ya que no existen barreras.  Nos gusta aprovechar estas ocasiones de relación con el otro porque es mucho más agradable estar al lado de personas positivas que de personas negativas. Por tanto, tenemos la capacidad de influir sobre nuestro entorno mostrándonos como personas abiertas mediante gestos que le digan a los demás que los estoy viendo, los estoy apreciando y valorando positivamente.

El simple hecho de mirar a alguien ya es una forma de decirle te estoy viendo, estás aquí y eres importante para mí. La mirada no es otra cosa que la distancia más corta entre dos personas. Una caricia, un gesto de apoyo, una sonrisa o un beso son comportamientos que debemos incluir en nuestro cotidiano para ayudar a que las personas de quienes nos rodeamos se sientan queridos y valorados.

Un gesto puede ayudar a cambiar el mundo. Es lo que se conoce como el efecto mariposa. La idea de este efecto es que el aleteo de una mariposa, por leve que pueda parecernos, puede influir y desencadenar un huracán en la otra parte del mundo. Cada uno de nosotros también poseemos este poder. Si empiezo el día con una sonrisa dirigida a las personas que tengo cerca o las personas con quien me encuentro en mi puesto de trabajo conseguiré que tengan un mejor humor debido al contagio de esta energía positiva. Esta energía positiva que les he trasladado a su vez, llegará a las personas con quienes ellos entren en contacto por lo que se generará una cadena de repercusión en el bienestar de las personas con que le rodean. Por ejemplo, esta campaña comercial de Telecom y el poder de un bostezo muestran claramente cómo actúa el contagio emocional, la viralidad y el efecto mariposa.



Desconocemos el poder de nuestra sonrisa. El contagio emocional es un arma muy poderosa, por ello debemos de tomar conciencia de qué es lo que provocamos en los demás cuando nos comunicamos. Despleguemos nuestras mejores sonrisas y rebosemos de gestos amables.


Iván FErnández indica con un gesto el camino a seguir a Abel MatuiUn ejemplo de gesto amable lo vimos en el cross de Burlada en Navarra cuando Iván Fernández Anaya se negó a ganar. El motivo, según él, es que “no me merecía ganar y por eso hice lo que hice”. Iván corría en segunda posición lejos del atleta Abel Matui que dominaba claramente la prueba. Poco antes de entrar en meta el atleta keniata se equivocaba de camino, Iván pudo aprovechar las circunstancias y ganar la prueba. Sin embargo, optó por quedarse detrás del que había sido bronce olímpico dejándole ganar. Decía el atleta español al terminar la prueba cuando todos le preguntaban por lo que acababa de hacer “Él era el justo vencedor. Me sacaba una distancia tan grande que, de no haberse equivocado, nunca habría sido capaz de recuperar”.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Me Gusta Gustar y sus Gestos Narcisistas

Muchos de nuestros tienen un interés consciente de despertar el interés en el otroNos gusta gustar, que nos elogien, ser, en ocasiones, el centro de atención. La cultura en la que crecemos nos enseña patrones de conducta, los movimientos del cuerpo se incluyen en ellos, para indicarnos cuáles son los comportamientos sociales aceptables dentro del grupo. Estos modelos de comportamiento los aprendemos desde la niñez, modelos que, entre otras cosas, indican las pautas que diferencian a un hombre y a una mujer a través de su lenguaje corporal.

La cultura y el entorno en el que crecemos nos dan pautas de comportamiento gestual diferenciado en base a una diferencia de género. Hoy, tomando como referencia estas diferencias de género, me gustaría analizar el comportamiento gestual diferenciado entre hombres y mujeres que poseen un rasgo común: el narcisismo, es decir, personas a las que le gusta gustar y ser el centro de atención de todas las miradas.

Cada uno de nosotros dentro de nuestros círculos sociales nos hemos topado con alguien que podemos encasillar como narcisista, es más, puede que incluso el mismo narcisista sea uno mismo. A todos nos gusta gustar y sentir que quienes nos rodean nos atienden,  ya sea por interés real hacia nosotros o por mera cortesía.

¿Cómo podemos identificar a una persona narcisista? Si atendemos a una serie de rasgos cada uno de nosotros seremos capaces de hacerlo. Un buen momento para identificar a este tipo de personas lo encontramos al analizar qué ocurre cuando tiene lugar una reunión social, especialmente en la escena de llegada. La persona narcisista pondrá mucho cuidado, no se trata de un comportamiento espontáneo, en ser el primero o el último en llegar a la cita para así ganar notoriedad y poder atraer la atención de todos los presentes.  Por ejemplo, en esta escena de llegada, especialmente en caso de que sea la última persona en llegar y, más aún, cuando se avista en la distancia su llegada, podremos observar con todo detalle uno de los gestos que mejor desvelan a las personas a quienes les gusta gustar: el andar consciente (ya sea exagerando el movimiento de las caderas en el caso de una mujer o el balanceo de los hombros en el caso de un hombre).

Vinculado directamente a esta escena de llegada hay otra microconducta a la que prestar especial atención: el lugar que ocupan en el espacio, ya que siempre tenderán a buscar el lugar considerado más importante o desde el cual poder captar la atención de los presentes y dirigir la conversación hacia los temas que más le interesen, esto es una muestra de su escasa empatía. Buscarán ocupar un lugar central en el espacio para tener un control continuado de hacia dónde se dirigen las miradas de las personas con quien se encuentra. Una vez ubicados en el lugar deseado del espacio social veremos que sus gestos se exagerarán teniendo poco de improvisación y espontaneidad, habrá un control muy riguroso de la postura, especialmente, de la espalda…
Las personas narcisistas siempre repiten el mismo perfil y gesto en cada fotografía
Las personas narcisistas son personas que saben perfectamente posar para una foto, saben cuál es la expresión que mejor partido les saca y en todas las fotos adoptarán esa expresión. Actúan como si siempre estuviesen delante de una cámara de fotos. Su vestuario es más atrevido o sexy con el propósito de llamar la atención buscando un estatus social elevado, aunque no les corresponda, empleando como a recurso su apariencia especialmente cuando se trata de mujeres.

Veamos ahora las diferencias en las gestualidad narcisista entre hombres y mujeres. Los hombres tratan de destacar por su inteligencia, su pericia aunque también le prestan mucho cuidado a su aspecto físico tanto a nivel de indumentaria como de mostrar un cuerpo musculoso y fibroso.

El hombre trata de destacar en base a su inteligencia o alguna pericia

Las mujeres, por su parte, recurrirán a gestos de seducción femeninos: tocarse el pelo, jugarán con la boca, pasarse la mano por el cuello o el escote…

Las mujeres recurren a tocarse el escote o el cuello como gesto de seducción y desviador de la atención

Este tipo de comportamiento puede derivar con más facilidad de lo que pensamos en patológico. Este comienza a manifestarse en aquellas situaciones en las que se  es incapaz de tolerar que alguien les robe el protagonismo e importancia que creen merecer, muestran, en estos episodios, continuos gestos y señales de contrariedad  o tensión en su rostro,  se tornan fácilmente irascibles. Un recurso muy habitual de estas personas que ya han adoptado un comportamiento patológico consiste en  simular una enfermedad, un desmayo, para atraer la atención.

En definitiva, ahora ya sabemos cómo actúan a quien le gusta gustar. Ahora es responsabilidad de cada cual decidir si quiere ser quien le guste a quien le guste gustar. Sobre gustos no hay nada escrito

lunes, 4 de noviembre de 2013

Llorar para Empezar de Nuevo

La autoexigencia no ocnduce a tener que gestionar el sufrimientoEmpleamos la autoexigencia para evaluarnos en función de la cantidad de errores que cometemos. Uno de los mayores riesgos a los que nos enfrentamos y  que pone en riesgo nuestro equilibrio emocional está en no saber perdonarnos nuestros propios errores. Podemos llegar a ser nuestros propios torturadores imponiéndonos la insostenible autoexigencia de no cometer ningún error.
Este fin de semana, las lágrimas del jugador del Rayo Vallecano Anaitz Arbilla, tras ser sustituido cuando su equipo acaba de encajar el 0-3 ante el Real Madrid, son un reflejo de cómo la autoexigencia tiene un coste capaz de quebrantar  el equilibrio emocional de un individuo. Podríamos afirmar que en estos momentos nos autodestruimos, nos vencemos a nosotros mismos. Las lágrimas de Arbilla, mientras buscaba consuelo debajo de su abrigo, son reflejo de la impotencia del héroe moderno al saber que una mala decisión le ha llevado a perder la guerra y fallar a los suyos.


Los deportistas profesionales, al igual que cualquier otro trabajador, estudiante o sujeto, llevan a cabo, cada día, lo que se conoce como práctica deliberada. La práctica deliberada es el intento consciente, voluntario e intencionado de aumentar el nivel actual de dominio de una habilidad o de precisión a la hora de ejecutar una tarea. No se trata de mera repetición o de acumulación de experiencia mediante la continua repetición, sino que se trata de una voluntad de mejora continua. Este deseo de superación provocará que el fracaso aparezca con mucha frecuencia.

No saber lidiar con estos fracasos que, inevitablemente van a parecer, pueden conducir a estados depresivos y a otras situaciones más dramáticas como la de Robert Enke, quien fuera guardameta de la selección de Alemania, del Barcelona o del Benfica, quien optó por suicidarse debido al miedo, abatimiento y sufrimiento que le generaba el más mínimo error que podía cometer en un partido.


La práctica deliberada exige disponer de una mentalidad siempre insatisfecha. Una mentalidad que no acepta el presente porque considera que es posible alcanzar un estado mejor en el futuro. Es vivir en un estado de autocrítica y autoexigencia constante. Vivir en un estado de inquietud y agitación permanente para lograr el objetivo de ser bueno en algo. Para conseguirlo necesitaremos recursos, mentalidad, estrategias adecuadas y, sobre todo, tiempo, mucho tiempo, para practicar no sólo cada día sino cada día a lo largo de los años.

Robert Enke no se permitía ningún error con lo que sus elevados niveles de exigencia se convirtieron en un problema
Vivir en este estado de tensión continuada que la práctica deliberada puede provocar requiere que el fracaso y el error se entienda como algo necesario e incluso deseado porque su vivencia puede entenderse como necesaria. Hay que estar preparado para ello y hay quienes no lo están como era el caso de Robert Enke.

A mi modo de ver, el fracaso y el error, debe formar parte de la educación en una sociedad que únicamente nos presenta continuamente modelos de éxito.  Para mí, recuerdo, que muchos de los errores cometidos durante mi época de estudiante en la educación secundaria (repetir cuso, ser expulsado del centro) son los que desencadenaron el deseo de seguir aprendiendo, de ver y experimentar con los propios ojos una realidad y capacidad que, a ojos de otros, no posees, que nunca podrás experimentar.

El poeta Emerson nos muestra la importancia de aprender incluso de las situaciones más adversas, dramáticas y dolorosas que podemos vivirHace unos días he terminado de leer el libro de Chad Harbach “El arte de la defensa” y en él se menciona una pasaje de la vida de Ralph Waldo Emerson, poeta y filósofo estadounidense, relacionado con su primera mujer. Ésta murió muy joven, con apenas diecinueve años, víctima de la tuberculosis. Meses después de su fallecimiento Emerson volvió al cementerio en el que estaba enterrada su mujer, excavó la tumba, abrió el ataúd y miró en el interior. Allí estaban los restos de la mujer que amaba. Una experiencia terrible pero que Emerson necesitaba ver para intentar entender la muerte.


La práctica deliberada y la autoexigencia que de ella se deriva nos coloca en un plano similar al del poeta norteamericano, el hacer frente a las situaciones más adversas, más difíciles, para, a partir de ellas, tratar de sacar un aprendizaje que nos ayude a entendernos a nosotros mismos y conseguir lo que anhelamos: conocimiento, pasión, triunfo… cualquier meta o sueño que tengamos por lejano e inaccesible que pueda parecernos. Todo lo que necesitamos es esforzarnos y seguir nuestro propio ritmo.