lunes, 21 de octubre de 2013

Cómo saber si te caigo mal

Por educación, cortesía y por no poner en entredicho nuestras habilidades sociales, todos, en alguna ocasión, hemos fingido que nos cae bien una persona cuando en realidad no es así. Silenciamos verbalmente nuestra verdadera opinión de esa persona. Pero nuestro lenguaje gestual o comunicación no verbal nos traiciona al convertirse en el delator de los verdaderos  pensamientos acerca de esa persona que albergamos en nuestra cabeza.

¿Podemos saber si alguien está con nosotros únicamente por compromiso y no por un verdadero deseo de gozar de nuestra compañía? Claro que sí, únicamente necesitamos convertirnos  en muy buenos observadores y prestar atención a los pequeños detalles. Si dirigimos nuestra atención al lenguaje no verbal podemos ser capaces de adaptar nuestros mensajes y comportamientos hacia  esta persona que hemos descubierto que nos rechaza. De esta menara nuestras habilidades sociales y comunicativas se tornarán más eficientes ya que sabrán gestionar mejor la situación en la que el encuentro se produce.

Los gestos son la clave de la comunicación no verbal
Desde el primer momento de la interacción podemos descubrir si realmente le caemos mal a la persona con la que interactuamos. Una primera señal es visible a distancia, simplemente prestando atención a su reacción en el momento en el que detecta nuestra presencia. Si, nada más vernos, esta persona se toca el pelo hacia atrás, indistintamente que sea hombre o mujer, nos encontramos ante una señal positiva pues es un reflejo del recuerdo positivo que guarda de nosotros.



Otra señal positiva sería que nos haga un saludo abierto que muestra el deseo de ser vista por nosotros. Sin embargo, si las ganas de vernos brillan por su ausencia tratarán de pasar desapercibidos para ver si pueden evitar el encuentro. Todos los gestos de expansión, de ganar volumen, de ocupar una mayor cantidad de espacio y ocupar el campo visual de la otra persona debemos considerarlos como gestos positivos.

La forma en cómo nos saludan a distancia es señal de la simpatía que despertamos

En las distancias cortas la cara se convierte en el reflejo del interés que despertamos. Si nuestro interlocutor continuamente aparta su mirada y la dirige hacia otra parte nos está lanzando una señal clara de que no le despertamos el menor interés: mirando hacia fuera y observando continuamente a las personas que pasan alrededor. 
La dirección de la mirada es una pieza clave en la comunicación

La presencia de una sonrisa rígida, poco expresiva, que intenta ser amable también es una señal evidente de fatalidad ante el encuentro. Incluso morderse el labio también puede ser interpretado como una señal de inquietud, de tensión y ansiedad que la situación ha desencadenado, gesto que, de venir acompañado de un rápido pestañeo es sintomático de lo desagradable que es nuestra presencia para el otro.

La rigidez de la sonrisa es una clara señal de impostura

La posición de los pies también juegan un papel crucial como delatores de los verdaderos sentimientos que nos invaden, tanto si estamos sentados (piernas cruzadas y dirección de las mismas) como si estamos de pie. Tengamos presente que cuando estamos de pie los pies pueden estar indicando direccionalidad, es decir hacia dónde queremos desplazarnos: puede ser hacia la persona o hacia una vía de escape. Dar golpecitos con el pie mientras hablamos también es señal inequívoca de que le caemos rematadamente mal.


De igual manera, el cuerpo también puede ser el que nos envía señales con su postura y hacia dónde está dirigido, puede que la cabeza nos mire a nosotros pero el cuerpo estar dirigido hacia otra parte. Por último, la próxima vez que os acerquéis a una persona, poner especial atención a la hora de haceros una foto, atended a si la persona a la que os aproximáis da un paso hacia atrás o inclina el cuerpo lejos de nosotros, por mucho que le agarremos de la cintura para fomentar el contacto personal nunca llegaremos más lejos de eso. Y, si, además, sujeta el bolso, el abrigo o cualquier otro objeto que trata de interponer entre nosotros más vale que nos dediquemos a otra cosa mariposa.


3 comentarios:

  1. Estoy bastante de acuerdo con la explicación. Añadiría quizá, el hecho de que la sonrisa se haga y se deshaga con rapidez. Eso indica que es forzada. Un saludo.

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    1. Gran aportación la que haces Iván acerca de la intermitencia de la sonrisa en este tipo de situaciones. Gracias.

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  2. Sería interesante conocer este tipo de cosas cuando no tienes a tu interlocutor en frente...nos ahorraríamos mucho esfuerzo, tanto si es uno mismo el que cae mal como si es el que intenta evitar una conversación sin parecer grosero.

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