jueves, 29 de agosto de 2013

Estilos de Liderazgo: Trabajar de Equipo para Lograr la Victoria

Superar los retos y desafíos que se nos van presentando en el día a día nos hace sentir bien y, al mismo tiempo, nos prepara y espolea para encarar nuevas aventuras, ayuda a construir la denominada psicología del ganador. José Mourinho y Pep Guardiola, de nuevo rivales en la Supercopa de Europa que enfrenta a Bayern de Munich y Chelsea,  representan el ejemplo moderno de personas que se hacen cargo de un equipo para conducirlos al éxito, cada uno de ellos con su propia metodología como ya quedó comentado en “Conductistas vs Cognitivistas”.

La persecución del éxito y el deseo de ganar obliga a establecer relaciones de cooperación, estrechar lazos entre las personas involucradas en el proyecto, mejorar el entorno… mientras perseguimos el logro de un conjunto de objetivos comunes. Cada entrenador busca la consecución del objetivo desde un planteamiento de partida diferente.  Guardiola trata de hacerse comprender por sus jugadores, tratando de ganar seguidores a través de la exposición sus ideas y de su interpretación de lo que es el juego a través de un lenguaje claro. Por otro lado Mourinho pretende, al modo de General, busca de sus jugadores su entrega incondicional a sus órdenes y proclamas, sin que quepa espacio a ningún cuestionamiento ni idea contraria a sus enunciados.

Existen varios modelos para ejercer el liderazgo: Moorinho y Guardiola representan escuales antagónicasLos dos entrenadores, al margen de todos los cruces de declaraciones y polémicas alimentadas por la prensa, representan no un duelo de egos como trata de presentársenos en los medios sino la lucha entre dos corrientes de pensamiento en el fútbol. Sin lugar a dudas todo un espectáculo repleto de intensidad futbolística y con alta carga emocional que hay que evitar perderse. Dos conceptos entran en liza, así como dos formas de gestionar el éxito. Mientras que el entrenador del Bayern lo hace desde este enunciado que traslada a sus jugadores “Pensar por vosotros y por vuestros compañeros” (toda una declaración de intenciones), el portugués del Chelsea “Si controlo el ambiente controlo el comportamiento de los míos” como ya quedó señalado en "Tu dedo nos señala el camino".

La llegada tanto de Guardiola como de Mourinho a sus respectivos banquillos ha disparado las expectativas de los seguidores de cada uno de sus equipos, más aún en el caso del catalán que debe lidiar con el triplete legado por Jupp Heynckes. Un nivel tan alto de expectativas en los seguidores de uno y otro equipo puede provocar la rápida saturación del aficionado que, inmediatamente, exigirá unos resultados y un rendimiento inmediatos que pueden ser difíciles de encontrar ya que ambos clubes se están incorporando a una nueva dinámica de trabajo y nuevas interpretaciones del juego tanto a nivel individual como colectivo.

Saber gestionar del éxito es uno de los requisitos fundamentales de todo buen líderPara que tanto Guardiola como Mourinho se hayan convertido en los entrenadores de referencia en el fútbol mundial ambos han tenido que conseguir que sus jugadores fuesen capaces de lograr el éxito. Han tenido que hacer conscientes a sus jugadores que son poseedores de un extraordinario talento, en este caso para el mundo del fútbol, pero talento no entendido como un don divino, sino como una capacidad personal que cada jugador tiene en sus manos la capacidad de desarrollar a través del entrenamiento, el esfuerzo y la constancia. Descubrir a cada jugador de que esa capacidad que poseen es valiosa y útil para el logro del objetivo común que el equipo persigue. La diferencia entre uno y otro está en la respuesta a la siguiente pregunta: ¿para qué ponerlo en práctica? En ambos la finalidad es la obtención de la victoria pero como ya hemos indicado desde supuestos diferentes: un concepto más estético como pueda ser el de Guardiola frente a otro plenamente pragmático como es el de Mourinho.

El líder debe lograr convencer de que sus ideas conducirán al resultado deseado
En la final de la Supercopa veremos por tanto dos conceptos diferentes pero en los que hay elementos comunes. La creencia de que en el momento de que se trate de conseguir una victoria desde el individualismo, antes o después, aparecerá un equipo que nos derrotará. Por eso ambos entrenadores construyen su liderazgo desde la premisa de que es imposible lograr grandes resultados desde el individualismo. Sus jugadores han de comprender lo antes posible la necesidad de colaborar y cooperar desde el respeto a cada uno de sus compañeros y a la idea que defienden, por ello la importancia del respeto y la confianza mutua (por aquí es por donde comenzó a resquebrajarse la continuidad de uno y otro en sus anteriores banquillos), en la disposición de cada jugador para prestar ayuda a cada uno de sus compañeros… Para lograrlo los dos entrenadores deben ser capaces de movilizar y despertar pasiones, ser depositarios de la confianza de sus pupilos mostrarse como buenos gestores del talento, mostrar el deseo de cooperar desde el propio ejemplo…


Sirva como ejemplo las palabras que pronunció Josep Guardiola en su discurso tras recibir la medalla de oro del Parlamento de Cataluña en septiembre de 2011 “He aprendido a ganar y celebrarlo con mucha moderación me ha enseñado a perder, lo que duele de verdad. Las excusas no sirven de nada, cuando pierdes es responsabilidad tuya, también cuando las cosas no van...” Tomen ejemplo los que, mediante los votos recibidos, hacen llamarse representantes del pueblo.


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