martes, 18 de junio de 2013

Cuando Tener Talento para Jugar al Fútbol no es Suficiente

La selección española sub21 de fútbol se acaba de proclamarse campeona de Europa tras vencer a Italia 4-2 en Israel, renovando el título conseguido dos años antes en Dinamarca. El combinado español ha logrado el campeonato gracias a la conjugación de talentos para el juego del fútbol.  Pero este título esconde un factor que incide en quiénes son los integrantes del equipo y quiénes se quedan fuera. Si analizamos los componentes del equipo descubriremos que la mayoría de los jugadores ha nacido durante los primeros meses del año, mientras que quienes han nacido en los últimos meses son menos pero, probablemente, poseedores de una capacidad especial para la práctica de este deporte que les hace merecedores de un puesto en el conjunto nacional.

La fecha de nuestro nacimiento es un indicador fiable del éxito que podemos alcanzar en nuestra carrera futbolística. La causa que explica esta incidencia es más sencilla de lo que aparenta. Los clubes más importantes de cada región realizan continuamente procesos de selección de cara a reclutar los jugadores que pasarán a engrosar las plantillas de sus equipos en las categorías inferiores. Esta selección se hace en edades tempranas de cara a poder edificar y dar forma al talento de cada jugador para exprimir todo su potencial. Con ello, también se pretende que el joven futbolista construya su identidad mediante la vinculación y el compromiso con unos colores.

Nacer durante los primeros meses del año permite tener una mayor capacidad para superar estas pruebas de selección.  Los nacidos en Enero, Febrero o Marzo se encuentran en un grado de desarrollo físico y mental superior a aquellos que han nacido a final de año. Esta diferencia en edades tempranas es evidente: mayor altura, superior nivel de desarrollo cerebral…  Esta diferencia en el desarrollo físico y mental entre unos y otros provoca que los nacidos en los últimos meses del año deban aprender a convivir con continuas frustraciones.


Esta diferencia en la fecha de nacimiento genera que los nacidos a principios de año tengan una mayor facilidad para tener acceso a recursos especializados. Podrán entrenar en un entorno mejor preparado, tendrán un acceso más sencillo a las opiniones e instrucciones de expertos en la materia, dispondrán de una atención más individualizada y totalmente especializada. Pero éste no es el único factor, existen otros que predicen nuestra capacidad nuestra carrera futbolística si lees el siguiente artículo “Dime tu DNI y te diré qué puedes llegar a ser” que ya fue publicada en El Efecto Bellido tiempo atrás.

sábado, 8 de junio de 2013

El poder mental de Rafa Nadal - Ignacio Bellido

El poder mental de Rafa Nadal

El poder mental Nadal Ignacio Bellido


Para Rafa Nadal la victoria comienza en el esfuerzo que se ha realizada para intentar conseguirla


La carrera deportiva de Rafa Nadal se sustenta en su fe inquebrantable en sus posibilidades de obtener la victoria. Las pistas de tenis de todo el mundo han sido los escenarios donde los aficionados al deporte han contemplado la forja de este gran deportista.

Si hay un escenario donde Nadal se encuentra en su territorio éste se encuentra en París, en Roland Garros y sus pistas de tierra batida. En ellas, durante la última década, hemos podido contemplar cómo se ha levantado el halo de heroicidad que envuelve a la figura del tenista de Manacor. Pero, a lo largo de toda su carrera, tanto en Australia, como Inglaterra y Estados Unidos han podido disfrutar de su convencimiento. Su creencia ciega en que, a través del trabajo, el esfuerzo continuado, a convicción en las propias posibilidades se pueden alcanzar los resultados deseados.

El último episodio de esta historia digna de la mitología griega lo estamos viendo en el último Open de Australia. Nadal, que ha aterrizado en el torneo australiano tras superar varias lesiones los últimos meses y ha sabido sobreponerse a sus fantasmas mentales, , ha añadido un nuevo capítulo a su leyenda a la eterna resurrección del héroe caído, del que todos daban por enterrado, tras una nueva lucha sin cuartel que para él es cada uno de los partidos que afronta. Cada partido está formadode distintos momentos, en los que todos cuentan y que sirven para contar historias diferentes. El partido tendrá diferentes lecturas, análisis y valoraciones de lo acontecido, tarea que lego en los expertos en la materia.

Lo que me interesa sacar a relucir hoy es el proceso de transformación que experimenta Rafa Nadal cuando se dispone a entrar en una pista de tenis. Cuentan sus familiares y el propio Rafa que en su vida personal Rafa es una persona temerosa, dubitativa, frágil, insegura y repleto de ansiedades. Sin embargo, cuando agarra una raqueta se convierte en ese guerrero hipermusculado e irreductible al que todos los tenistas que quieren ser grandes temen enfrentarse. Un enemigo que muestra en su cuerpo los estragos de guerras anteriores, con una resistencia mental que le permite gestionar cualquier contratiempo. Aparecer como una figura intimidatoria que le permite doblegar el ánimo de sus rivales.


El tenis es un deporte en que el rival más dura al que enfrentarse es la propia cabeza y las voces que en ella se alojan. En la cabeza de Nadal sólo parece haber una voz “has de aguantar todo lo que te venga al paso para tener la oportunidad de ganar el siguiente punto”. Este es el pensamiento que invade la cabeza del mallorquín durante cada partido. Es un ejercicio completo de autosugestión en el que se aísla de todo lo que sucede a su alrededor e intenta alejarle de su convicción en la victoria. Por eso, sus gestos y su lenguaje corporal apenas cambia a lo largo de un partido. No hay lugar al intrusismo emocional que le desvíe de su camino aún cuando a ojos de los demás todo parece estar perdido o le acomode cuando la meta se encuentra a la vista. Por eso, a ojos de los demás parece jugar un partido que juega el solo.

Para poder alcanzar este estado realiza antes de cada partido un rito de paso. Gracias a este rito Nadal pasa de ser un joven inseguro a transformarse en un héroe movido por las más férreas convicciones que le lleva a librar batallas épicas. Este proceso de transformación se lleva a cabo de manera gradual cada día de partido: comienza con el entrenamiento horas antes del partido, los masajes que disponen a sus músculos para el fragor de la contienda, la música de su reproductor de música instalada en sus oídos mientras coloca las empuñaduras de las raquetas, los vendajes rutinarios que protejan sus articulaciones, colocarse la cinta… Pero si hay dos momentos clave que se convierten en los momentos álgidos de este proceso de cambio. El primero ocurre dentro del vestuario: es una ducha de agua fría que despierta al Rafa batallador que le hace consciente de la energía y la fuerza que su cuerpo alberga. El segundo ocurre en la pista, es la búsqueda de sus familiares en la grada.

Antes de dar comienzo el partido y en cada uno de los descansos, hay una curiosa rutina que se repite y que tiene como protagonistas a dos botellas de agua. Rafa siempre pone dos botellas de agua a la izquierda de su banquillo, de la misma forma y bebe un sorbo de cada una de las botellas. Puede parecer una extravagancia pero le sirve para poner orden en el entorno, es un recurso para que, a partir de la colocación de esas botellas, el orden de pensamientos de su cabeza no se quiebre. Se trata de una secuencia más del orden de acontecimientos que tienen que suceder para alcanzar la victoria. . Todo este conjunto de rutinas le sirven para confirmar que el proceso de transformación ha comenzado, se ha producido y se mantiene


Esta transformación en un superhombre es posible por la extraordinaria capacidad mental de Nadal para controlar la situación. Probablemente, en su cotidiano Rafa no sienta esa capacidad de control sobre el entorno, capacidad que sí demuestra en la práctica deportiva. De ahí ese empeño en seguir ejecutando, día tras día, durante años, unas mismas rutinas que le ayudan a convertirse en otra cosa. Un rito de paso con vuelta al estado anterior al volver al vestuario al acabar el partido. Es éste el lugar mágico que transforma a Nadal de la misma manera que Clark Kent empleaba las cabinas telefónicas. Cada uno de nosotros, en nuestro entorno y con nuestras posibilidades, también tenemos nuestra propia zona mágica que nos transforma, para bien y para mal.