lunes, 27 de mayo de 2013

Marketing Deportivo y Fútbol: Beckham Football Brand


David Beckham es al fútbol lo que Michael Jordan al baloncesto. Si bien no en tanto en cuanto a ser un referente en su deporte por su habilidad para el juego, sino que ambos han sido personajes clave para que el fenómeno global de cada una de sus disciplinas deportivas. El reciente anuncio de la retirada de los terrenos de juego del futbolista inglés tras disputar sus últimos minutos con el París Saint-Germain añadiendo un nuevo título de Liga a su palmarés (ha ganado la Premier inglesa, la Liga española, la Major League Soccer de Estados Unidos y la Ligue de Francia). La principal aportación de Beckham al fútbol ha sido la capacidad de un futbolista para atraer la atención de los medios de comunicación (deportivos, generalistas, prensa rosa…), el interés de las grandes empresas, su capacidad para generar ingresos… en definitiva Beckham ha sido el primer icono de marketing en un deporte como el fútbol. Otros futbolistas  han intentado imitar su capacidad con más o menos fortuna: Ronaldinho, Messi, Sergio Ramos, Casillas… y el que parece ser destinado a ser su sucesor, Cristiano Ronaldo, quien parece llevar una trayectoria profesional y personal similar a la de la estrella británica.


La trayectoria del futbolista inglés es un reflejo del cambio de modelo en el mundo del fútbol. Durante las dos últimas décadas el mundo del fútbol ha cambiado los referentes y las vías habituales de financiación por otras nuevas que les garantizan un mayor volumen de ingresos. A mayor volumen de ingresos, en principio, mayor es la capacidad de supervivencia de un club de fútbol. Hasta los años 90 la principal vía de obtención de ingresos de un club la representaban sus aficionados con sus abonos y su compra de entradas. Era la capacidad de un club para atraer aficionados al campo de fútbol lo que maximizaba su capacidad de supervivencia. De ahí que en las décadas anteriores se apostase por construir grandes estadios en los que dar cabida a toda la masa social y aumentar la recaudación de la taquilla. Hasta los 90 era habitual que los clubes apostaran por realizar grandes fichajes para atraer aficionados al estadio: ejemplos de ellos son los fichajes de Di Stefano, Puskas, Hugo Sanchez, o Prosinecki  por el Real Madrid;  Kubala, Cruyff, Lineker  por el Barcelona, Kempes por el Valencia, Ben Barek, Futre, Leivinha por el Atlético de Madrid… Los equipos se peleaban por conseguir grandes futbolistas de cara a alcanzar éxitos deportivos y  llenar su estadio.



El modelo de gestión del fútbol cambió a mediados de los años 90. La aparición de diferentes operadores de televisión dispuestos a invertir millonadas a cambio de los derechos televisivos de una y otra liga,  la utilización de la camiseta del equipo como  espacio publicitario  -el pionero en esta práctica fue el Leeds United  quien a mediados de los 70 incluyó en su camiseta la marca de firma que le suministraba la ropa-, la propia personalización de la camiseta, los ingresos provenientes de disputar competiciones internacionales, la aparición de fondos de inversión dispuestos a invertir en el fútbol… Esta cantidad de flujos monetarios que comienzas a rodear el mundo del fútbol da lugar al futbol verdaderamente profesionalizado y globalizado. Los clubes dejan de ser instituciones locales pasando a convertirse en marcas globales. Esta expansión e internacionalización del mundo futbolística lleva a los clubes a la disyuntiva de seguir fichando para llenar sus estadios o fichar para atraer patrocinadores que diversifiquen la procedencia de las fuentes de ingresos y puedan optar a un mayor volumen de los mismos que hagan al club más competitivo.


David Beckham aparece en el panorama futbolístico en el momento en el que este cambio de modelo se produce. El mediocampista irrumpe en la Premier con toda fuerza en el año 95, con apenas 20 años consigue anotar 7 goles en 33 partidos, llega a debutar con la selección inglesa,  y es nombrado mejor jugador joven de la Premier no sólo ese año sino también la temporada siguiente. He de reconocer que la aparición de Beckham en el fútbol no despertaba especialmente mi atención más allá de sus continuos cambios de look, cada cual más arriesgado, y su particular manera de colocar el cuerpo a la hora de golpear la pelota, especialmente en los lanzamientos a balón parado, sin lugar a dudas su valor diferencial.



El David de sus primeros años como futbolista despertaba la simpatía de los aficionados ingleses, especialmente del sexo femenino, debido a sus orígenes humildes, su padre era un montador de cocinas, y su cara de niño bueno. Los tres primeras temporadas de Beckham en la elite fueron plácidas en lo deportivo, mientras que a su alrededor surgían continuamente rumores acerca de su tendencia sexual debido a que la estética de sus peinados y el cuidado que parecía prestar a su imagen era contrario al estereotipo inglés representado por aquel entonces por Paul Gascoigne. La primera vez que Beckham hubo de hacer frente de verdad a la presión de los medios tuvo lugar el verano del 98, en Francia, cuando fue expulsado frente Argentina en el encuentro de los octavos de final tras agredir a Simeone.


 Inglaterra quedó eliminada en los penaltis y la afición inglesa culpó a David de la derrota. A partir de entonces Beckham viviría continuamente perseguido por los medios, más aún, tras su matrimonio con Victoria Adams , integrante de las Spice Girls, que le situó en el escaparate de la prensa del corazón de todo el mundo.


Desde su matrimonio David se convirtió en todo una estrella, un icono por que las grandes marcas se peleaban. Beckham, aparte de futbolista, pasó a ser un producto publicitario en todo regla. Una fuente inagotable de ingresos para el club que se hiciera con sus servicios como futbolista debido a su enorme capacidad para atraer patrocinadores y ser una fuente inagotable de noticias gracias a su matrimonio, el nacimiento de sus hijos, sus escarceos amorosos, cada nuevo look o el último tatuaje con el que ha decidido decorar su cuerpo. 

Pero el verdadero despegue mediático del inglés se produce con su fichaje por el Real Madrid, hasta entonces, Beckham era un personaje reconocido pero su impacto fuera del Reino Unido no era muy elevado. Su fichaje por el club blanco y el increíble espectáculo de marketing, en el que Beckham aparecía como un nuevo Tótem que añadir al Madrid del los galácticos ideado por Florentino, son hechos que representan perfectamente el momento cumbre de la burbuja financiera y económica en la que España había dado la bienvenida al nuevo milenio.


David llegó al Madrid a cambio de 25 millones de euros y tras que éste no alcanzara un acuerdo con el Barcelona pese a existir un acuerdo de traspaso entre el equipo azulgrana y el Manchester United (se dice que a causa de que Beckham era imagen de Adidas y al Barcelona lo equipaba Nike). El Real Madrid rápidamente amortizó lo invertido en el futbolista inglés al ganar capacidad de negociación para los nuevos contratos con sus patrocinadores, para disputar partidos amistosos, le abre nuevos mercados como el asiático.  Es tal la capacidad que Becks tiene para generar ingresos que su  salario apenas representa el 15% de sus ingresos anuales, lo cual no es desdeñable cuando se hace referencia al futbolista que más ingresos ha generado en el pasado 2012.

Beckham representa al primer futbolista global de la era moderna, la confluencia del marketing con lo deportivo, si bien no se trata sólo de un mero figurante que debe estar en el campo. Con su esfuerzo y profesionalidad ha demostrado su compromiso con el deporte al que ama, superando situaciones críticas como las vividas en el Mundial de Francia, al verse apartado del Real Madrid de Capello y verse fuera de la selección inglesa, su lucha por volver al primer nivel futbolístico tras su desembarco en el fútbol norteamericano yéndose cedido al Milán para poder estar disponible para el Mundial de Sudáfrica aunque una lesión en el tobillo finalmente le dejase fuera, su fichaje por el Paris Saint Germain en donde todo lo que cobró ha sido donado a una fundación en defensa de los derechos de la infancia… David Beckham ha sabido vincular su destino futbolístico de cara a reforzar su propia imagen de marca, las ciudades elegidas no han sido una cuestión de azar desde su salida de Manchester: Madrid, Los Ángeles, Milán, París. David ha sabido estar y percibir los lugares en los que, en cada momento, se ha demandado hacer mayores exhibiciones de poder económico sobre un terreno de juego. La empresa Beckham tiene la innegable capacidad para identificar los lugares de la exuberancia. Su último destino París así lo confirma, no deja de ser la puerta de entrada para el nuevo paraíso de la ostentación: Qatar.

sábado, 18 de mayo de 2013

El Portero de Fútbol y la Emoción Deportiva: el Guardián del Estado de Ánimo


El portero es el jugador más diferente al resto que podemos encontrar en un equipo de fútbol. En los últimos meses y, durante los próximos días nos llegaran historias y enredos que tienen como protagonistas a los encargados de proteger las redes de su portería de la amenaza de un balón que  anhela agitarlas. La actuación de Thibaut Courtois, portero del Atlético de Madrid, en la final de la Copa del Rey es un ejemplo de la importancia de un portero a la hora de decantar el curso de un partido hacia la victoria o la derrota. De ser capaz de desatar la euforia y reafirmar la convicción de un equipo en el esfuerzo que están llevando a cabo con sus paradas o, en caso de sucumbir al asedio de los delanteros rivales sumir a sus compañeros en el abatimiento.

En la última final, Courtois fue quien sustentó el estado de ánimo de su equipo, quien mantuvo la viva la llama de la esperanza en la victoria. Cada  nueva intervención era un puente tendido desde el que asediar al ejército blanco. El joven meta belga mostró ayer que está en posesión de las capacidades físicas, con estiradas como la que impidió el tanto del empate de Ozil, y mentales necesarias para sostener a todo un equipo. La parada al alemán mostró al Courtois más primitivo, un ser plagado de instintos que le llevan a lanzarse sobre su presa antes de que la amenaza se convierta en un daño real. Un portero es en gran medida reflejos, como ya había mostrado unos minutos antes ante un disparo a bocajarro de Higuaín. Un portero es la último bastión defensivo en el que descansa el ánimo de todo un equipo, es quien tiene la capacidad de parar el tiempo y encoger el corazón de todo un estadio.


Un portero no es sólo reflejos, sino que es todo un gestor emocional y para ello tiene que conocer y manejar la inteligencia emocional. La actuación y rendimiento de un guardameta está directamente relacionado con su confianza en sí mismo, en su capacidad para concentrarse y en su valor para enfrentarse sin dejarse arrastrar por lo que sucede a su espalda. Un portero es, ante todo, el reflejo de sus dudas. Cuanta más incertidumbre rodee cada decisión de un portero menor será su capacidad para hacerse con el balón, sea cual sea la circunstancia, y mayor su impacto negativo en el estado emocional de sus compañeros y aficionados. Un guardameta que toma sus decisiones desde el convencimiento y la seguridad en lo que hace, sin atisbos de dudas, ayudará a reafirmar la identidad del colectivo que defiende y la certeza de que los intereses que defiende son los ciertos.


Una portería es un lugar en el que quien llega sabe que le espera permanecer en ella largo tiempo. El guardián de los palos debe tener tiempo para conocer la idiosincrasia y el significado de lo que defiende. Permanecer atento e identificar qué lleva a convulsionar a sus aficionados y reducir los síntomas que les agitan. Debe establecer una relación afectiva con el riesgo, aprender a vivir en una situación permanente de conflicto que derivará en esa inevitable locura emocional que invade a quien se pone unos guantes: Higuita y su escorpión en Wembley,


 Jorge Campos cambiándose la equipación de portero por la de su equipo para situarse como delantero centro,

 el Mono Burgos y su peculiar manera de vivir cada partido,

 Kidiaba, portero de la selección del Congo y su particular forma de celebrar los goles...

jueves, 16 de mayo de 2013

Internacionalización de Empresas: la PYME 2.0

"Internacionalización de Empresas" es una presentación realizada por Ignacio Bellido, formador en Salamanca, para El Efecto Bellido acerca de los factores que toda PYME, si quiere ser una PYME 2.0, debe tener en cuenta si decide superar la comodidad y el riesgo de los mercados locales, para emprender el reto de estar presente en los mercados internacionales y en el entorno globalizado del siglo XXI.





miércoles, 8 de mayo de 2013

Tiempo en Pareja una Prueba de Supervivencia al Amor


Gran parte de las reformas laborales y la reordenación de la estructura ocupacional que intenta llevar a cabo el gobierno obvia un área sobre el que incide de forma directa: las relaciones de pareja. Una de las medidas que se plantea llevar a cabo imita una ya implantada en Alemania. Esta medida plantea a las empresas de que no despidan a ninguno de sus trabajadores a cambio de reducir sus días de trabajo. En el momento en el que el mercado se recupere se irán recuperando también el número de jornadas laborales. Ejecutar esta medida pone en jaque los matrimonios y las relaciones de pareja de los implicados al aumentar el número de horas en que los cónyuges coincidirán bajo el mismo techo. Las parejas deberán hacer frente a un aumento del número de problemas domésticos al no existir la protección de los espacios propios que ofrece un puesto de trabajo. Por sorpresa, el número de separaciones se reduce bajo estas situaciones de inestabilidad laboral o de crisis económica como la que atravesamos, lo cual, no esconde la existencia de conflictos en la pareja. La cuestión es que ante la ausencia de oportunidades laborales se realiza un sacrificio del deseo de independencia.

Un puesto de trabajo garantiza que muchas de las horas del día estarán ocupadas en atender las obligaciones profesionales a lo que hay que añadir el tiempo invertido en los desplazamientos, especialmente en las grandes urbes. Trabajar implica la reducción del tiempo de convivencia de la pareja que observa cómo el tiempo compartido es en su gran mayoría un tiempo de carácter instrumental. Se comparte tiempo y espacio pero con una finalidad no de disfrute de la pareja, sino de ejecución de tareas: atender las tareas domésticas, cuidar a los niños o al perro, hacer la compra… Una vez atendidos estos deberes queda para la pareja un tiempo que adquiere un valor residual y por tanto pasivo: ver la televisión, pegar una cabezada en el sofá… Los niveles de comunicación se reducen al mínimo y los temas de conversación sólo versan acerca de aspectos prácticas. Si mencionamos el aspecto sexual los encuentros pasan a ser regulados de forma administrativa en las que los momentos en los que esta pueda aflorar quedan circunscritos a momentos breves y que han sido planificados. La espontaneidad de la pasión de la pareja prácticamente ha desaparecido, la ternura y los pequeños gestos de afecto se han visto apartados y los prólogos al encuentro sexual son cada vez más breves. Las parejas en las que ambos trabajan y cuyos períodos de descanso semanal o vacacional no coinciden se ven abocados a este ritmo afectivo tan desesperante, vacío y decepcionante.

Esta escasez de tiempo para el encuentro mina la relación construida de manera individualizada, cada miembro observa cómo se va resquebrajando su proyecto de vida en común, pero como sus pautas de comunicación han quedado limitados a solventar asuntos prácticos a vistas de los observadores externos la pareja puede trasladar una impresión de completa normalidad. Normalidad falseada porque el nivel afectivo de la relación está bajo mínimos y con ello varios de los pilares sobre los que se sustenta. La pareja pervive porque sigue tomando como razón para su continuidad el compromiso adquirido en algún momento del pasado, aunque los otros dos pilares el deseo y la intimidad se hayan derrumbado.


No hemos sido educados para aprender a gestionar nuestras relaciones de pareja y no sabemos identificar muchas de las señales o los síntomas de que ésta viéndose comprometida. Las mujeres no sabes que los hombres sólo son locuaces durante el noviazgo para, con el tiempo, ir cayendo poco a poco en el silencio afectivo. Los hombres no saben que las mujeres escuchan más y mejor en esta etapa del noviazgo, con lo que van a seguir demandando y viviendo con la expectativa de seguir recibiendo los mismos mensajes que percibieron en las primeras citas. No hemos aprendido la importancia de que un pareja se entregue gratificaciones mutuas y se envíe estímulos agradables periódicamente que ayudarán a volver a situaciones de bienestar tras períodos de conflicto. Toda persona necesita que su pareja le ayude a lograr un estado de bienestar, a aumentar sus oportunidades de crecimiento, a encontrar el placer, a sentirse cómodo, acogido, protegido y reconocido. La presencia de estos estímulos hará de la pareja una unidad indestructible, su ausencia la convertirá en una pareja precaria.


La pasión y el deseo son elementos claves par poder mantener una relación de pareja satisfactoria, aunque puede también actuar como un engaño, si no va acompañado de la necesidad de expresar sentimientos íntimos. Compartir una intimidad como si ésta se tratara de una labor de gestión empresarial terminará por derivar en una comunicación de carácter unidireccional en el que uno y otro sólo se trasladan mensajes de las tareas y los objetivos a conseguir. La pareja entonces se volverá algo estático y circular en la que una y otra vez se reproducirán las mismas situaciones sin que haya la percepción de ir avanzando.  La pareja estará inmerso en una realidad distorsionada que no debe de se contemplada como algo inevitable. Por eso, le pongo remedio.