martes, 30 de abril de 2013

Matar a al Rey para Legitimar la Monarquía


Una de las noticias del día es la ceremonia de abdicación de la reina Beatriz de Holanda en su hijo Guillermo. Este hecho poco habitual, que un monarca en vida ceda sus derechos al trono al siguiente en la línea sucesoria sin que haya existido ningún tipo de revolución o amotinamiento que lo genere ha destapado el mismo debate en España. La monarquía española se encuentra en entredicho debido a los escándalos que la han sacudido en los últimos 24 meses: el Rey que se rompe la cadera en Botswana a donde ha acudido con su amante amada Corina, una  hija y un yerno que se lucran a costa de utilizar su nombre a través de una fundación sin ánimo de lucro, una sociedad que le demanda transparencia y rigor en el ejercicio de sus funciones…

Ésta es la situación de la monarquía a día de hoy y que se remonta a una tradición de siglos que les dicta que lo mejor que pueden hacer es conservar su posición de poder y privilegio el mayor tiempo posible, a poder ser, hasta el día de su muere. En la antigüedad esto no era así. En muchos territorios se limitaba el mandato de un monarca a un período de 10-12 años. Una vez cumplido este tiempo el monarca era asesinado.  Esta práctica que puede parecernos brutal era tenida como necesaria  por los miembros de la comunidad y era aceptada como un sino inevitable por el monarca que sabía que su muerte sería cruel y violenta, una muerte tenida como digna por el propio rey.

¿Por qué asesinaban estas comunidades al monarca? Porque en aquellos tiempos el monarca ocupa esa posición de poder y privilegio porque era la persona que tenía la capacidad para “escuchar la voz” en nombre del pueblo, es decir, era quien estaba en contacto directo con Dios y trasladaba sus designios. El monarca era, en definitiva, el vehículo de conexión con el mundo de los espíritus, con lo carente de explicación, con lo desconocido. El acto de ejecutar el rey era un ejercicio de equilibrio entre la conciencia y el ejercicio del poder. ¿En las monarquías actuales o en el resto de formas de gobierno es habitual la búsqueda de este equilibrio? Creo que la respuesta es no. Me gustaría que alguien me ofreciese un ejemplo de lo contrario

1 comentario:

  1. Técnicamente, en mi opinión, en las democracias sobre todo las parlamentarias, existe un juego de fuerzas políticas que pueden servir a ese equilibrio que mencionas. Por otra, parte ese poder político está también equilibrado por el poder judicial. La monarquía y la república, teóricamente también. Pero desde el corazón de la democracia se han creado mecanismos que posiblemente rompan ese equilibrio. Políticos aforados por ejemplo y que parece que tienen un escudo protector. A nuestra costa, claro.
    Un saludo.

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