lunes, 15 de abril de 2013

Autoestima y Dinámica de Grupo: La Caída del Líder


La autoestima es un aspecto que debe formar parte de la dinámica de un grupo. La autoestima de cada uno de sus componentes y la del grupo como unidad construyen el factor humano del equipo.  La mentalidad, la confianza, la motivación, el sacrificio, la lucha, la resistencia… se expresarán y pondrán en liza en aras de un objetivo común mientras los integrantes del grupo se estimen a sí mismos y entre ellos. La autoestima se convierte así en un aspecto clave en la dinámica de grupo ya que determinará la tendencia del individuo y del grupo hacia la proximidad de un logro.

El ser humano es optimista por naturaleza: es mayor el número de personas que cree ser mejor de lo que es que el de aquellas que se consideran inferiores a sus semejantes, por lo que podemos inferir que los niveles de autoestima de la humanidad son altos. Sin embargo, esta creencia enfrenta al riesgo de toparse bruscamente con la realidad y caer en un estado depresivo y de descrédito de las propias capacidades. El ser humano tiende a pensar que los sucesos futuros actuarán a su favor y que su realidad futura será mejor que la presente.


Esta creencia a pensar en un futuro mejor y asignar probabilidades más altas a que nos ocurran cosas positivas que negativas se conoce como sesgo optimista. En la liga española de fútbol este sesgo optimista aparece con elevada frecuencia cada vez que un equipo decide cambiar de entrenador con la ilusión de con ello se revertirá la dinámica del equipo y que, con ello, aumentarán las posibilidades de obtener mejores resultados. Esta temporada han sido siete los equipos que han cambiado de entrenador a lo largo de los últimos meses, de ellos sólo dos equipos han conseguido el objetivo perseguido: Espanyol y Deportivo de la Coruña (eso sí, tras cambiar hasta en dos ocasiones de entrenador).

Los dirigentes de los clubes de fútbol optan por cambiar de entrenador movidos ente otros motivos como la presión social o el miedo a verse señalados como culpables por un falso optimismo. Los dirigentes creen que pueden trasladar a su equipo su entusiasmo y su creencia en que son capaces de revertir la situación con un cambio de líder. La destitución del líder es el recurso posibilita al presidente de turno poder lanzar el mensaje a sus pupilos y seguidores que él cree en ellos, en  sus capacidades, y les traslada la idea de que son capaces de superar la situación de crisis en la que se encuentran. Todo mediante el simple gesto de destituir al que hasta entonces era su entrenador.

El presidente de un club de fútbol no es un rara avis de al especie humana. Al igual que el 80% de los seres humanos cree que su equipo es mejor que los demás y que les irá mejor en el futuro que al resto. Por ello cae en otro sesgo psicológico directamente vinculado al sesgo optimista: la ilusión introspectiva. Esta ilusión de nuestra mente les lleva a encontrar sobrados motivos para justificar el despido del entrenador, aunque si hiciese caso a la realidad objetiva que le ofrecen los números y las estadísticas de los últimos años descubriría la idoneidad de no hacerlo.

No creo que esta praxis se erradique del mundo del fútbol ya que forma parte del cotidiano de este deporte. El presidente de un club de fútbol se cree poseedor de la capacidad de subir la autoestima a jugadores y aficionados y revertir la dinámica de un grupo. Tiene la falsa creencia de que con la sustitución de un líder por otro conseguirá reducir la ansiedad y el estrés de sus aficionados y jugadores, y que aumentará el rendimiento del equipo que preside porque los jugadores se esforzarán más y serán más perseverantes. Mientras, el todopoderoso presidente permanecerá inamovibles, anclado al sillón presidencial desde el que pedirá la cabeza de un entrenador tras otro para que el circo del fútbol siga disfrutando de su espectáculo.

1 comentario:

  1. La primera vez que tuve conocimiento del concepto de "sesgo optimista" fue al enterarme de que en Gran Bretaña en los planes arquitectónicos o de construcción de infraestructuras se habían dado cuenta de que los períodos de ejecución eran mayores que los previstos. Precisamente por este fenómeno o sesgo de minimizar los contratiempos. Con respecto a los entrenadores de fútbol. Es más rentable y fácil despedir a uno que no a once. Claro. Con respecto a los entrenadores, creo que la mayor diferencia se da, no en conocimientos técnicos sino en la capacidad de ser un auténtico líder. Y el que se adapta mejor con los mimbres que tiene.

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