miércoles, 30 de enero de 2013

Relaciones de Pareja: a Quién Quieren las Mujeres


Una de las preguntas que han estado presente en la mente de los hombres a lo largo de los siglos y que, pese a los avances en el conocimiento, parece un misterio irresoluble es "¿Qué buscan las mujeres en un hombre para que sea su pareja?" Las preferencias femeninas a la hora de buscar compañero parece uno de los principales enigmas del universo.


Una de las cualidades que debe poseer un hombre para optar a conseguir una pareja estable es la de tratarse de una persona generosa, como ya ha quedado reseñado en post anteriores, con la mujer. Pero, los hombres ya detectamos esta preferencia de las mujeres por los hombres espléndidos y nos mostramos como tales en los primeros encuentros, por lo que, necesariamente deben entrar en juego otros factores que las mujeres valoren para elegir al hombre con quien compartir un proyecto vital.

¿Qué cualidades pueden ser estas? Podemos citar la empatía, la capacidad atlética, el atractivo físico, la capacidad de trabajo, la constancia, el sentido del humor las redes familiares y sociales, estatus social, carácter alegre, un caminar ágil y decidido, altos nivel de energía…  Pero no son las únicas, ya que éstas cualidades a todas vistas positivas que deben compensar las posibles cualidades negativas que hombre pueda tener: tendencia a la promiscuidad, tener hijos de otra pareja, ser egoísta, poseer un carácter agrio… La evaluación de unas y otras harán de quienes posean más cualidades de las segundas unos candidatos perfectos a la soltería.

Sin embargo, las preferencias y gustos de las mujeres, como las de los hombres, no son estáticas sino que son cambiantes. Una mujer evaluará ciertas características de su pareja como deseables a los quince años, que no serán las mismas que los veinte, ni a los treinta ni a los sesenta. Lo que siempre está presente en la evaluación de una potencial pareja por parte de una mujer, no es sólo la valoración en el presente sino que valorará su potencial futuro. Potencial que es evaluado desde una perspectiva personal, individual y adecuada al contexto en el que se realiza. De tal manera que, un mismo candidato que quiera optar al amor de dos mujeres que valoren en igual medida las cualidades individuales, recibirá evaluaciones distintas en función del contexto de referencia en el que cada mujer se encuentra donde las influencias del grupo social cobran su importancia.


Concretando, una primera cualidad que la mujer acoge con agrado en un hombre es su capacidad económica. Los hombres que poseen pocos recursos, normalmente, permanecen solteros. ¿Por qué son tan importantes los recursos económicos de un hombre? Aunque se trate de un tema controvertido las mujeres esperan de los hombres que dediquen su capacidad económica en el bienestar de su mujer y sus hijos. Además, el hombre debe demostrar su valía para defender esos recursos de las amenazas externas, mostrarse como un buen gestor de los mismos capaz no sólo de evitar la merma de los mismos sino siendo capaz de aumentarlos. Estas cualidades le hacen saber a la mujer que estar sólo con ese hombre es mejor que estar con varios.


La capacidad económica de un hombre tiende a ir unido con otro de los aspectos apreciados por las mujeres: el estatus social. Un hombre que ocupe un lugar elevado en la jerarquía social será visto como más deseable ya que se realiza la siguiente asociación de ideas: a mayor estatus más capacidad económica y mayor control de recursos. Una elevado posición social habla de otra cualidad del hombre que es la de ser considerado como una persona que no se deja someter fácilmente por otros hombres y que, por tanto, se trata de una persona respetada dentro del grupo social. Una mujer por ello, preferirá casarse con un médico que un celador, con un constructor que con un peón, con un catedrático que con un bedel…Ligado a lo que acabamos de mencionar aparece una cualidad: la ambición. Ésta es una cualidad valorada como positiva por las mujeres ya que, a partir de ella, un hombre puede alcanzar una posición social mayor frente a aquellos otros que carecen de la motivación necesaria

La edad también es un factor que entra en juego a la hora de elegir acompañante. Las mujeres suelen preferir hombres mayores que ellas (alrededor de tres años) porque a mayor edad de un hombre en principio, mayor es su capacidad económica y más elevada su posición social (algo que es común en todas las culturas). Es importante destacar que esta preferencia por hombres mayores desaparece cuando el varón es capaz de garantizar recursos económicos y estatus social, independientemente de su edad, en el presente y para el futuro. Lo importante es que un hombre ponga a disposición de su mujer sus recursos para que pueda invertirlos en ella misma y en su descendencia.

Junto a la edad, el equilibrio emocional del hombre es un factor decisivo en la elección de pareja. Mostrarse como “quejica” equivale a minimizar las oportunidades de emparejarse. Un hombre debe mostrase como alguien fuerte y resistente psicológicamente ante situaciones adversas o comprometidas. Exhibir constancia en el trabajo, confianza en los recursos personales para hacer frente a situaciones de estrés y su utilización como vehículo para solventar estos y otros problemas despierta en la mujer el deseo por dicha personalidad tan magnética.

La última cualidad a tener en cuenta es la compatibilidad entre los dos integrantes de la pareja. Compatibilidad reflejada en que ambos comparan un proyecto vital y decidan establecer una alianza de cooperación para lograr beneficios comunes. Por eso, a la hora de buscar pareja la mujer no elige a alguien similar a ella, sino a alguien que la complemente y posea habilidades y recursos diferentes a los suyos. Eso sí, estos rasgos diferenciales entre uno y otro deben ser capaces  de encajar como un puzle para poder iniciar y desarrollar la cooperación. Sin embargo, existen cierto tipo de cualidades que las mujeres quieren que sea similar a ellas en el hombre: valores morales, religiosos y éticos compartidos, una inteligencia similar y la pertenecía al mismo grupo social. Esta búsqueda por la semejanza se realiza porque ayuda a evitar conflictos en la pareja, da lugar a que se coordinen esfuerzos en aras de unos objetivos compartidos, reduce el riesgo de abandono…

En definitiva, una mujer ansía en un hombre un grupo de cualidades que pueda tomar como indicadores de la probabilidad de mantenerse fiel y seguir canalizando recursos hacia ella y sus vástagos. Que el hombre sea capaz de brindarle, en cualquier momento y ante cualquier situación, su apoyo emocional dando evidencias de que es capaz de desviar sus esfuerzos y su atención de sus objetivos individuales y trasladarlos a satisfacer las necesidades de su pareja.

FUENTES CONSULTADAS
DAVID M. BUSS “La evolución del deseo” Alianza Editorial. 2004. Madrid

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