viernes, 4 de enero de 2013

Relaciones de Pareja e Interés Sexual: El Poder del Aquí y Ahora


Las relaciones de pareja se consolidan y cimientan gracias a la construcción de un clima de seguridad que garantice su unidad a lo largo del tiempo. Aparecen las rutinas y dejamos que la previsibilidad se apodere de la relación. Se reduce hasta tal punto el nivel de incertidumbre que cualquier actividad en pareja que se salga de lo habitual es vista como una transgresión que puede poner en peligro el equilibrio logrado durante años: una renuncia a comer en casa de los padres de la pareja como es costumbre un determinado día de la semana, no cumplir con las obligaciones reproductivas maritales el día que está establecido o no hacerlo en lugar acostumbrado y de la forma esperada, no acudir a comprar al supermercado habitual…


Los humanos nos adaptamos muy rápidamente a pautas constantes y a estímulos sensoriales repetitivos. Sencillamente nos acomodamos. Las parejas viven el mismo proceso, llega un punto en la relación en la que todo se torno previsible y uniforme. Para poder mantener viva la llama de la relación es necesario que los estímulos cambien y seamos capaces de atraer la atención de nuestra pareja. Pensemos cómo atraen nuestra atención algunos estímulos para que prestemos atención ante un cambio en el ambiente. Un ejemplo lo muestran las luces de emergencia a las que recurrimos cuando encontramos una situación anómala en la carretera y mediante las que avisamos a otros conductores de que están próximos a una situación peligrosa y que deben extremar la precaución. Simplemente con la intermitencia de las luces logramos atraer la atención del resto de conductores hacia un estímulo que rompe la uniformidad del entorno. La efectividad de una señal de emergencia se reduciría si las luces fuesen fijas en vez de intermitentes. Lo mismo sucede con las alarmas sonoras de un vehículo o de un hogar, recurren a secuencias de notas ante los que nuestros sentidos de alerta se activan. Si recurriesen a una melodía más armónica dejaríamos rápidamente de prestarle atención ya que terminaríamos por acostumbrarnos a ella y seguiríamos con nuestros quehaceres tan plácidamente.


Una relación de pareja pasa por los mismos procesos.  Intentamos atraer la atención de nuestra pareja recurriendo a diferentes estrategias como un cambio de peinado, la compra de un conjunto de ropa interior nuevo y más sugerente, el anuncio de un cambio en los sentimientos hacia la otra persona o la aparición de nuevos sentimientos hacia una tercera persona. No son más que demandas a nuestra pareja para que vuelva a dedicarnos el tiempo y entrega que nos brindaba durante los primeros meses de la relación. Pero no caemos en la cuenta de que estamos atravesando una fase distinta en la que a la atención que despertamos en un principio ya no le acompaña el interés por descubrirnos. No hay interés porque nos hemos vueltos predecibles.

Después de tanto tiempo de convivencia y de conocimiento el uno del otro, se han interiorizado los conceptos por los que estereotipamos y definimos la pareja. Sabemos, o creemos saber, lo que va a ocurrir y cuál va ser su comportamiento en cualquier situación ya sea por lo repetitiva de la misma o por los patrones de conducta que hemos visto desarrolla ante situaciones o estímulos nuevos.Hemos perdido la capacidad de sorprendernos. Es el momento en el que la relación está tocada por el germen de la infelicidad y el acomodo, por la falsa creencia de que el futuro será tal y cómo vemos y entendemos el presente. Nos negamos el derecho a cambiar.

Todo cambio implica un nuevo gasto de tiempo y energía hasta que logramos adaptarnos a él. Requiere que hagamos un esfuerzo de análisis acerca de qué es lo que sucede y reflexionemos sobre ello. Por eso, cuando las certidumbres se apoderan de la relación estrategias como la manifestación del cambio de los sentimientos hacia nuestra pareja o el cambio en alguna de las rutinas se hacen con la intención de plantear un misterio que haga revivir el ansia de descubrimiento de los primeros encuentros. Encuentros planteados como oportunidades para dar respuestas a las preguntas que se apoderaban de nuestra mente: ¿qué sucederá a continuación? y, ¿estoy en lo cierto?. Es la búsqueda de sintonía, no la sintonización por defecto, la que construye y ayuda a pervivir una relación. Es el poder del aquí y el ahora.

1 comentario:

  1. Viendo la cantidad de divorcios creo que cada vez más gente opta por cambiar por completo el paquete de estímulos, cambiando de pareja. Aunque como dice Wody Allen la principal causa de las separaciones es el matrimonio...

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