miércoles, 17 de octubre de 2012

Sociedades Agrícolas y Conducta Sexual: Infieles por Naturaleza

La invención de la agricultura y la domesticación de las primeras especies animales: la vaca, la oveja, el perro y el caballo, propició un cambio en la jerarquía social y la adopción de nuevos modos de movilidad social. Aparecieron nuevas clases sociales como los artesanos, la clase militar, la clase religiosa… apareció la propiedad privada y todo un sistema de herencias de dichas propiedades, las sociedades agrícolas sufrieron hambrunas, déficts vitamínicos, se redujo la esperanza de vida, afloraron las enfermedades, la estatura media de las poblaciones se redujo en torno a diez centímetros.... Pero, el principal cambio que se produjo, que suele ser obviado, se produjo en la conducta sexual que hasta ese momento habíamos seguido.

Antes de las sociedades agrícolas y ganaderas el ser humano se integraba en grupos pequeños,  alrededor de ciento cincuenta miembros, en los que no se producía un control de los recursos por parte de nadie y había una gran libertad sexual. El rol de las mujeres en estos grupos era similar al de los hombres ya que tenían acceso directo a la comida, sabían defenderse de los animales y tenían conocimientos acerca de cómo combatir la enfermedad. En estas sociedades la comida, el cuidado de los miembros débiles del grupo y las parejas sexuales eran compartidas por todos los miembros. La conducta sexual de los miembros de estas sociedades de cazadores y recolectores era un vehículo de interacción social, era un modo por el que favorecer la formación y el mantenimiento de relaciones sociales.

Esta situación llevaba a que las mujeres pudieran llegar a disfrutar de varios amantes en una sola noche, lo cual puede ser una de las razones de por qué las mujeres son multiorgásmicas y la razón por la que las mujeres suelen ser más ruidosas a la hora de hacer el amor, porque con sus gemidos pueden estar haciendo llamadas para reclamar a más hombres. Del mismo modo, esta disponibilidad sexual de las hembras, más allá del período de ovulación como ocurre en la mayoría de especies, propició una diferencia anatómica de los hombres respecto a otras especies: tener los testículos externos. Esta ubicación externa de los testículos permite que los espermatozoides estén a una temperatura inferior a la del resto del cuerpo y poder conservarlos durante más tiempo lo que conduce a tener una disponibilidad sexual inmediata. Además, al tener un pene más grande y grueso que el resto de especies le permite competir con el resto de amantes de la hembra al hacer un ejercicio de succión en la vagina de la mujer que le permite eliminar los espermatozoides que pueden encontrarse en el interior del tracto reproductivo de la mujer.

La llegada de las sociedades agrícolas y la noción de propiedad cambió para siempre la conducta sexual. Apareció la monogamia y con ella el control de las conductas sexuales de las mujeres ya que la paternidad se convirtió en una gran preocupación para los hombres que tenían un estatus  privilegiado dentro de estas sociedades. Ningún hombre quería que sus bienes cayeran en manos de un hijo que no tenía sus genes. Este miedo de los hombres hacia la relación con el sexo de las mujeres y la angustia de vivir bajo una paternidad cuestionada, dio lugar que la mujer dejase de tener una valoración social similar a la del hombre y comenzase a ser vista como alguien que se valía de sus armas sexuales para manipular al hombre y ascender socialmente.


FUENTES CONSULTADAS
CRHISTOPHER RYAN y CACILDA JETHÁ "En principio era el sexo: los orígenes de la sexualidad moderna. Cómo nos emparejamos y qué nos separa" Paidós. 2012.

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