martes, 7 de agosto de 2012

Sincronía: Lenguaje Corporal en el Agua


La natación sincronizada es un baile que se realiza en el agua. Requiere, como toda danza, de la capacidad de las nadadoras de transmitir un mensaje a través del movimiento de su cuerpo. Supone dotar a la capacidad comunicativa del lenguaje corporal de un significado en sí mismo. Durante los tres minutos que dura una coreografía en la piscina nos vemos, como espectadores, sometidos a un ejercicio de comprensión y empatía que nos permita interpretar los sentimientos y captar una información proveniente de una secuencia de movimientos de piernas, brazos y manos.


La natación sincronizada es una disciplina en la que la capacidad de coordinarse del ser humano es su distintivo. En todo coreografía se pone en escena el espectáculo de la sincronía. Esta sincronía no es más, ni menos, que la habilidad de un grupo de personas de ofrecer una respuesta similar, ejecutada al mismo tiempo, espacio y secuencia de movimientos ante un problema similar, surgido en un mismo tiempo, espacio y que requiere de una réplica inmediata, sin dilaciones.

El equipo de sincronizada español ha logrado, no sólo un gran número de medallas y reconocimientos en grandes acontecimientos, convertir un deporte residual en un ejemplo de gestión que ha conseguido resultados inaccesibles en otros deportes con mayor número de seguidores y practicantes. Pero éste no es su único mérito, sino que acompañan su trabajo y esfuerzo de la capacidad de sorprender con sus ejercicios en cada competición a la que acuden. Han conseguido cambiar el concepto de su propia disciplina deportiva, pasando de un mero esfuerzo por lograr la coordinación de movimientos, llevando la expresividad y la carga dramática a sus actuaciones haciendo de cada figura se convierta en un gesto artístico.

Nadadoras como Andrea Fuentes, Gemma Mengual, Ona Carbonell o Paula Tirados han competido durante la última década con los mejores equipos del mundo, convirtiéndose ellas mismas en un referente. Pero a lo largo de todos estos años no sólo han competido contra rusas, chinas, japonesas, canadienses… sino que su primer rival, como ellas mismas reconocen han sido sus propias compañeras de equipo. Frente a ellas cada una ha tenido que hacer el esfuerzo de suplir sus propias carencias puestas en escena por las virtudes de sus compañeras.

Este obstáculo, presente durante cada hora y cada día de entrenamiento a lo largo de años de entrenamiento, se rebasa gracias a un gran esfuerzo mental. Esfuerzo que permite a las nadadoras ser conscientes de que son dos yo que deben ser capaces de transformarse en uno solo, no de dos unos separados e inconexos. Esta capacidad de convertirse en uno solo es posible gracias a la emanación a través de sus cuerpos de un mensaje cargado de amor por este deporte, de felicidad y de fuerza de un grupo de chicas que las han llevado al Olimpo de los más grandes deportistas que ha dado nuestro deporte.


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