jueves, 2 de agosto de 2012

Dopaje y Muerte: El Doping Principios del Siglo XX


La prueba atlética del Maratón es uno de los momentos épicos de los Juegos Olímpicos. En ella se conmemora la gesto del soldado Filípides quien, cumpliendo las órdenes de Milciades, recorrió la distancia entre el campo de batalla, en Maratón,  y Atenas para anunciar la victoria de los atenienses sobre los persas. Una vez comunicada la noticia, víctima de su agotamiento, el soldado falleció.

La muerte de Filípìdes inspiró a Pierre de Coubertin, a sugerencia del filológo, Michel Breal, decidió conmemorar las gesta del soldado incluyendo la prueba en los Juegos Olímpicos de la era moderna. En un primer momento la prueba se realizaba sobre un recorrido de 40km, la misma distancia recorrida por Filípides, no fue hasta los Juegos Olímpicos de Londres en 1908 cuando la distancia se aumentó llegando a los 42,195km que se disputan en la actualidad como consecuencia del deseo de la por entonces Reina de Inglaterra de que la línea de meta estuviese situada frente al palco presidencial del Estadio Olímpico.

Fue durante el transcurso de la agónica prueba del Maratón, como no podía ser de otra manera, donde se produjo la primera muerte de un atleta en los Juegos Olímpicos de la era moderna. El fallecido fue un atleta portugués de 24 años, llamado Fernando Lazaro, quien mientras disputaba la carrera del Maratón  un 14 de Julio de 1912 durante Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912, falleció a consecuencia del uso de productos destinados a mejorar el rendimiento de los deportistas.  


Lazaro, en torno al km 29 de la carrera, mientras hacía frente a la subida a la colina de Ofver-Jarva, la mayor dificultad orográfica de la prueba, cayó desplomado al suelo en varias ocasiones, hasta que víctima de un colapso fue incapaz de recuperar la consciencia. La madrugada del día 15, Fernando Lazaro falleció provocando una conmoción entre el resto de atletas y compatriotas, era el primer portugués en participar en unos Juegos Olímpicos. Esta sacudida en el estado de ánimo de los atletas estuvo muy relacionada por la causa de la muerte del atleta portugués, quien, llevando a cabo una práctica muy extendida entre los deportistas de la época había untado su cuerpo con grasa a fin de calentar su musculatura.

Las altas temperaturas que asolaron Estocolmo en estas fechas, en torno a los 30 grados, contribuyeron a la deshidratación de Lazaro ya que sus poros se encontraban obstruidos impidiendo la sudoración y la regulación de la temperatura corporal.  Esta práctica de untarse el cuerpo con esencia de terebintina y vinagre, junto con la más que probable ingesta de estimulantes, práctica muy frecuente entre los fondistas y ciclistas de principio de siglo desembocaron en la trágica muerte del maratoniano. La autopsia apuntó a un cuadro de deshidratación e insolación.


La muerte de Fernando Lazaro causó una gran conmoción y la movilización de la masa social que quiso despedirse con todos los honores del portugués. Una semana después del fallecimiento, tuvo lugar el funeral en memoria del carpintero portugués al que acudieron más de 20.000 personas además de una recaudación de fondos para la viuda del atleta. Lazaro, muy a su pesar, además de ser el primer portugués en participar en una prueba olímpica, ha pasado a la historia por ser el primer fallecido por doping de la historia moderna.

1 comentario:

  1. Han habido después otros fallecimientos a causa del dopaje. Éste qué comentas en tu interesante artículo, de untarse de grasa es más que nada psicológico (supongo). Lo de los estimulantes lógicamente no.
    Estoy aprendiendo mucho en este interesante blog. En mi vida deportiva he realizado, hasta la fecha, dos maratones. Ambos por debajo de las tres horas, precisamente en los dos, los dos últimos kilómetros han sido, con diferencia, los más duros y ahora me he enterado que fue una gracia de la graciosa majestad de Inglaterra. La madre que la ....

    ResponderEliminar

Tu opinión es importante