sábado, 21 de julio de 2012

El Poder del Contexto: Nadal y El Dolor del Abanderado


En Estados Unidos han realizado un estudio a través del cual afirman que somos capaces de aguantar durante más tiempo el dolor si, cuando lo padecemos, tenemos la posibilidad de decir tacos. El experimento llevado a cabo para demostrar esta teoría, consistía en introducir a los participantes en una piscina llena de cubos de hielo. A una grupo de ellos se les permitió decir tacos y gritar mientras se encontraban dentro, mientras que al grupo de control se le negó esta posibilidad e incluso hablar. Los resultados obtenidos muestran que el grupo de participantes al que se les permitió expresarse libremente soportó durante un mayor tiempo medio dentro de la piscina de hielo que el grupo de control.
Este estudio me da pié a poder hablar de otros factores relevantes que influyen en la percepción del dolor y que sería necesario conocer y tener en cuenta para no caer en el error de tomarlo como un enunciado incuestionable. Para poder hablar y comprender el problema de análisis del dolor es imprescindible tener en cuenta los distintos factores que influyen en su percepción.
Factores biológicos: el sexo de la persona es una de los elementos que mayor influencia tienen en la percepción del dolor. Las mujeres experimentan dolor con mayor intensidad que un hombre debido a la diferente composición hormonal de mujeres y hombres (a mayores niveles de testosterona mayor capacidad para soportar el dolor), la posesión de órganos reproductivos distintos así como una estructura cerebral diferenciada (al percibir el dolor en los hombres e activan las áreas cerebrales relacionadas con la planeación y la toma de decisiones, mientras que en las mujeres se activan áreas relacionadas con las emociones y los sentimientos).
Factores psicológicos: son los que el estudio antes citado tiene en cuenta, puesto que a través del lenguaje liberamos tensiones del cuerpo y podemos desviar la atención del estímulo doloroso. Otros factores psicológicos que inciden en la percepción del dolor son las experiencias anteriores , el estado de ánimo de la persona, las expectativas y la autoestima del sujeto que se expone al estímulo doloroso. Un ejemplo muy popular de este tipo de factor lo tenemos en el conocido como efecto placebo.
Factores sociales y culturales: condicionan de una manera muy clara cómo percibir y afrontar el dolor aunque no solemos prestarle al atención que debiéramos. Dentro de esta categoría de análisis estaría la edad, la familia, la religión, la clase social…
En las sociedades occidentales, basadas en una concepción individualista y egocéntrica de la sociedad, sus miembros sufren menos y que son capaces de combatir el dolor ya que consideran que poseen el conocimiento científico suficiente para combatirlo y eliminarlo. En otras sociedades como las asiáticas o las mediterráneas es más importante el vínculo familiar y tienen la creencia que sin el apoyo familiar no es posible superar el dolor y por ello, no ocultan los síntomas de la enfermedad como sí ocurre en las sociedades “occidentales” en las que el dolor se oculta y al enfermo se le suspende temporalmente de su condición de miembro de la sociedad.
Las religiones son otro ejemplo de estrategias de afrontamiento del dolor. El cristianismo defiende que el dolor es una forma de acercamiento a Dios y la vía para la purificación del alma y el perdón de los pecados. Para la tradición judía el dolor ni redime ni acerca adiós por lo que hay que combatirlo con los medios de los que la comunidad dispone. En el islam el dolor se vive con resignación, como la voluntad de Alá, por lo que no hay que evitarlo sino que hay que sufrirlo puesto que ésa es la voluntad de Alá y no es posible rebelarse ante ella, lo cual no quiere decir que no se le combata a través de la oración y del conocimiento de la comunidad. Por último, el budismo entiende el dolor como una oportunidad de crecimiento, una posibilidad de mejora y una fuente de enseñanza.
Como conclusión se puede afirmar que la percepción de un estímulo doloroso no depende exclusivamente de la intensidad con la que dicho estímulo aparece, sino que hay que tener en cuenta otro conjunto de factores que influyen sobre nuestras capacidades perceptivas y sobre los significados atribuidos a esos estímulos. Así debemos considerar el dolor como una experiencia subjetiva que dependerá siempre de la situación y contextoen el que el estímulo doloroso se presente, un ejemplo nos lo ofrece, casi en cada partido, Rafael Nadal. Sin embargo, la noticia de que el jugador renuncia a disputar los Juegos Olímpicos y vuelve a generar el debate en torno al abanderado español en la ceremonia inaugural me plantea la siguiente pregunta ¿Habría renunciado Rafa a seguir en los Juegos en caso de haber iniciado la competición? No, porque el sentimiento de pérdida seria mucho mayor, la medalla estaría más cerca y el dolor de la retirada se multiplicaría. Recordemos que el dolor por una pérdida es siempre mayor a la felicidad vivida por conseguirlo.

2 comentarios:

  1. Me ha llamado especialmente la atención los factores biológicos en la percepción del dolor. Dices que el dolor en los varones estimula los centros del cerebro relacionados con la planificación y ejecución y, en cambio, en las mujeres las zonas relacionadas con las emociones. ¿Quiere esto decir que ante fuertes dolores, un varón puede quedarse bloqueado, y paralizado, mandándolo todo a tomar viento fresco y por contra una mujer seguir adelante con sus actividadades aunque acabe con una depresión?
    Un saludo.

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    1. Como muy bien dices hombres y mujeres actuamos de forma diferente en presencia de un estímulo doloroso ya que la región del cerebro que se activa en cada caso es diferente. En los varones se activa el área cerebral relacionada con la toma de decisiones lo que le lleva adoptar conductas que le alejen del estímulo doloroso, recuperando así su equilibrio homeostático. Por su parte, las mujeres reaccionan ante un estímulo doloroso ahondando en las emociones que éste desencadena, lo que quiere decir que no se queden estancadas en su dolor, sino que siguen otra estrategia para evadirlo.
      Para profundizar más acerca del dolor puedes consultar el trabajo de investigación titulado "La distancia que separa del sufrimiento" en donde podrás descubrir cómo atribuimos significados diferentes al dolor desde que es percibido hasta que, en algunos casos, tomamos, conscientemente, la decisión de padecerlo. Para ello sólo tienes que seguir este enlace http://issuu.com/ignaciobellido/docs/ladistanciaqueseparadelsufrimiento/3

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