martes, 22 de mayo de 2012

Drogas de Esclavos: Café, Copa y Puro


El consumo de drogas es una de las preocupaciones fundamentales de las sociedades del hoy. Millones de euros se destinan al desarrollo de políticas de prevención y de campañas educativas dirigidas a informar acerca del peligro que entraña el consumo de drogas para nuestro organismo así como para nuestras pautas de relación con uno mismo como con el resto de miembros de la sociedad.

Cada año se publican diferentes estudios, elaborados por diferentes instituciones, que nos alertan acerca del consumo de drogas en nuestra sociedad atendiendo a diferentes variables como la edad, el sexo, la sustancia consumida, el nivel educativo… Uno de los últimos estudios, cuyos resultados se presentaron en febrero de este año 2012, elaborado por la Universidad de Sevilla dentro del proyecto de investigación “Health Behavior in School-aged children” nos dice que el 60% de los adolescentes españoles, con edades entre los 13 y los 18 años, no consume drogas y que las sustancias más consumidas en estas edades son el tabaco, el alcohol y el cannabis. 


En todas las sociedades y culturas el consumo de drogas y sustancias psicoactivas es una práctica habitual que determina el desarrollo de cada una de ellas en función de cuál sea la sustancia de consumo. Así, por ejemplo, las sociedades europeas se han desarrollado en base al alcohol, mientras las islámicas lo han hecho en base al cannabis, los budistas en base al opio, los indios norteamericanos en base el tabaco, los indios sudamericanos en base a la ayahuasca…

Cada droga ha orientado el desarrollo de una cultura y ha dado lugar a una serie de rituales y tradiciones que adquieren la connotación de sagrados, tanto el ritual como la sustancia. Entre los jíbaros el consumo de ayahuasca es una práctica cultural muy respetada y cargada de un profundo significado espiritual. Consumen para buscar espíritus, para visitar a parientes lejanos, para enfrentarse a algún miedo… Pero este significado también se le da a otras sustancias de consumo, denominadas enteógenas (generadoras de Dios dentro de uno mismo) como pueden serlo además de la ayahuasca, el peyote, el LSD, la Amanita Muscaria… Todas estas drogas son consideradas como liberadoras de la mente al suponer una alteración del estado habitual de conciencia y su consumo implica un paseo por todos los rincones de la mente humana. Ayudan a enfrentarse a uno mismo y sus temores, al miedo y a la locura, a abrir las posibilidades de la mente. Por eso, aquellas sociedades que las incorporan a su práctica cultural la consideran una práctica religiosa y muy seria.

Por el contrario, las sociedades occidentales consideran el consumo de sustancias como una práctica de diversión. Consumen drogas no para profundizar en el conocimiento de uno mismo sino para alterar la percepción del tiempo, la realidad que les rodea y las estrategias de relación con su entorno. En definitiva, en occidente el consumo de drogas es un consumo de esclavos, en gran parte condicionado por el tipo de sustancias consumidas: café para estimular los músculos, alcohol como embotador de la mente y las capacidades perceptivas… Sustancias que inducen a trabajar mucho y pensar poco.


1 comentario:

  1. Como muy bien dices, cada cultura y cada sociedad tiene sus drogas. Mientras que para occidente el consumo de alcohol está muy extendido, en cambio el del cannabis está pensado y el mundo islámico justo al contrario. Con respecto al café, aunque es también una droga, creo que un consumo moderado de él, es beneficioso y aunque prepare al cuerpo para un esfuerzo no lo imposibilita para pensar, al contrario. Un consumo moderado de alcohol en la edad adulta creo que también puede permitirse y lo digo yo que soy complemente abstemio. Eso sí, reconozco que el café es mi debilidad.
    Interesantísimo blog.
    Un saludo.

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