martes, 29 de mayo de 2012

Resilencia: Una Respuesta Admirable En La Tragedia


El pasado domingo 27 de mayo se cumplieron 20 años de un hecho estremecedor que descubrí gracias a la lectura del libro “El violonchelista de Sarajevo” de Steven Galloway. A las 16:00 mientras se producía el cerco a la ciudad de Sarajevo, los disparos de varios morteros alcanzaron a un grupo personas que esperaban para comprar el pan tras más de 40 días de asedio, sin luz, ni agua.

22 personas fallecieron y más de 70 resultaron heridas. Este grupo de personas habían aprovechado la tregua de disparos y bombardeos que había tenido lugar por la mañana para salir de sus escondites y comprar el pan, único alimento que, en aquel momento, se fabricaba en la ciudad de Sarajevo.

Este terrible acontecimiento provocó un comportamiento conmovedor: al día siguiente y durante los 22 días siguientes (uno por cada víctima del ataque) un violonchelista, llamado Vedran Smailovic, miembro de la Orquesta Filarmónica de Sarajevo interpretó en el mismo lugar de la masacre, entre restos de sangre y polvo, el triste Adagio de Albinoni.



Curiosa elección por parte del violonchelista ya que el Adagio del músico italiano es una obra musical incompleta, ya que la pieza está reconstruida en base a los fragmentos rescatados a mediados del siglo XX de entre las ruinas de la Biblioteca de Dresde que había sido arrasada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Un mensaje cargado de significado de Smailovic.


Se considera que la capacidad para reponernos de los golpes y adversidades que nos presenta la vida es una capacidad poco frecuente, producto de una naturaleza excepcional. Sin embargo, Smaillovic y otros muchos sujetos ponen de manifiesto que la resilencia (capacidad de superar una situación dolorosa y traumática) es un comportamiento común en el ser humano. La gente es capaz de sobreponerse a lo peor valiéndose de comportamientos muy diferentes entre sí, pero guiados por un mismo propósito: demostrar que, tras la tragedia, es posible seguir generando y experimentando emociones positivas.

martes, 22 de mayo de 2012

Drogas de Esclavos: Café, Copa y Puro


El consumo de drogas es una de las preocupaciones fundamentales de las sociedades del hoy. Millones de euros se destinan al desarrollo de políticas de prevención y de campañas educativas dirigidas a informar acerca del peligro que entraña el consumo de drogas para nuestro organismo así como para nuestras pautas de relación con uno mismo como con el resto de miembros de la sociedad.

Cada año se publican diferentes estudios, elaborados por diferentes instituciones, que nos alertan acerca del consumo de drogas en nuestra sociedad atendiendo a diferentes variables como la edad, el sexo, la sustancia consumida, el nivel educativo… Uno de los últimos estudios, cuyos resultados se presentaron en febrero de este año 2012, elaborado por la Universidad de Sevilla dentro del proyecto de investigación “Health Behavior in School-aged children” nos dice que el 60% de los adolescentes españoles, con edades entre los 13 y los 18 años, no consume drogas y que las sustancias más consumidas en estas edades son el tabaco, el alcohol y el cannabis. 


En todas las sociedades y culturas el consumo de drogas y sustancias psicoactivas es una práctica habitual que determina el desarrollo de cada una de ellas en función de cuál sea la sustancia de consumo. Así, por ejemplo, las sociedades europeas se han desarrollado en base al alcohol, mientras las islámicas lo han hecho en base al cannabis, los budistas en base al opio, los indios norteamericanos en base el tabaco, los indios sudamericanos en base a la ayahuasca…

Cada droga ha orientado el desarrollo de una cultura y ha dado lugar a una serie de rituales y tradiciones que adquieren la connotación de sagrados, tanto el ritual como la sustancia. Entre los jíbaros el consumo de ayahuasca es una práctica cultural muy respetada y cargada de un profundo significado espiritual. Consumen para buscar espíritus, para visitar a parientes lejanos, para enfrentarse a algún miedo… Pero este significado también se le da a otras sustancias de consumo, denominadas enteógenas (generadoras de Dios dentro de uno mismo) como pueden serlo además de la ayahuasca, el peyote, el LSD, la Amanita Muscaria… Todas estas drogas son consideradas como liberadoras de la mente al suponer una alteración del estado habitual de conciencia y su consumo implica un paseo por todos los rincones de la mente humana. Ayudan a enfrentarse a uno mismo y sus temores, al miedo y a la locura, a abrir las posibilidades de la mente. Por eso, aquellas sociedades que las incorporan a su práctica cultural la consideran una práctica religiosa y muy seria.

Por el contrario, las sociedades occidentales consideran el consumo de sustancias como una práctica de diversión. Consumen drogas no para profundizar en el conocimiento de uno mismo sino para alterar la percepción del tiempo, la realidad que les rodea y las estrategias de relación con su entorno. En definitiva, en occidente el consumo de drogas es un consumo de esclavos, en gran parte condicionado por el tipo de sustancias consumidas: café para estimular los músculos, alcohol como embotador de la mente y las capacidades perceptivas… Sustancias que inducen a trabajar mucho y pensar poco.


jueves, 17 de mayo de 2012

Biónica: La Frontera entre el Ser Humano y la Máquina

Este verano se disputan los XXX Juegos Olímpicos de la era moderna en Londres  y durante dos semanas los ojos del mundo no se apartarán de la capital británica.  Varios serán los momentos con los que los espectadores no perderán detalle de lo que suceda en Londres, el primero de todos será la ceremonia de apertura, pero si nos centramos en lo meramente deportivo, el mundo contemplará expectante la pista de atletismo del Estadio Olímpico de Londres para descubrir qué es capaz de hacer el jamaicano Usain Bolt en la carrera de los 100 y 200 metros lisos. Se contemplará la carrera de Bolt como un desafío a cómo el ser humano es capaz de rebasar los límites impuestos por la naturaleza.


La carrera de los 400 metros lisos será otro de los momentos cumbres de la próxima edición de los Juegos. En ella podremos comprobar cómo un ser humano, Oscar Pistorius, pone en entredicho los límites que la naturaleza le impuso desde su nacimiento y los obstáculos que se le han puesto en el camino para impedir su presencia en Londres. Pistorius, atleta sudafricano, se ha convertido en atleta de fama mundial y en imagen publicitaria de marcas como Nike, Oakley y Ossür, y su presencia en Londres será un acontecimiento histórico. Cuando Pistorius salte a la pista del Estadio Olímpico  será la primera persona que compite con prótesis en una cita olímpica.
Con su participación en los Juegos volverá a estar de actualidad el debate acerca de la influencia en el rendimiento deportivo del atleta sudafricano que tienen las prótesis de carbono que emplea a la hora competir. Surgirán de nuevos los miedo más ancestrales del ser humano al verse compitiendo con un ser imperfecto, con una bestia, con una criatura que pone en primer plano lo que todas las sociedades tratan de ocultar: la enfermedad, la discapacidad, la imperfección.

 Descubre más acerca del ejemplo de superación que nos aporta Oscar Pistorius y del debate en torno al uso de la tecnología en el deporte en el siguiente artículo "Oscar Pistorius: Una Larga Carrera por el Sueño Olímpico" de Ignacio Bellido


martes, 8 de mayo de 2012

Neuronas Espejo y Marcadores Somáticos: Comprar con los Sentidos


Cada vez que realizamos una compra, en contra de lo que creemos, son nuestras emociones, las que en un 85% de los casos toman las decisiones. Sin embargo, tenemos y manifestamos la creencia errónea de que tomamos decisiones basándonos en lo que nuestro raciocinio ha finalmente creído más conveniente tras un proceso de búsqueda de información y un proceso deliberado de evaluación de cada una de las alternativas.

Nuestro raciocinio y nuestra capacidad cognitiva queda, a la hora de comprar, relegada a un segundo plano cuya función pasa a ser la de elaborar los argumentos que utilizaremos para justificar una decisión tomada a un nivel más primitivo e instintivo determinado por las emociones.  Hemos de saber la mitad de los productos con los que salimos del supermercado no habíamos previsto comprarlos antes de cruzar las puertas del establecimiento, sino que hemos optado por adquirirlos en el propio punto de venta.

Este dato nos permite hacernos a la idea de lo instintivo y espontáneo de nuestras elecciones. ¿Cómo es posible que a la hora de comprar nos volvamos tan primitivos e impulsivos? ¿Cómo es posible que decidamos qué producto comprar en menos de 2 segundos? La respuesta nos la ofrece el hecho de que antes de comprar ya tenemos interiorizados un montón de información, experiencias y juicios asociados a cada producto, ya sea configurados a través de la publicidad o en base a experiencias propias o ajenas con ese producto, que nos ayudan a tomar una decisión en un brevísimo lapso de tiempo.

Estos conjuntos de información en torno a un objeto o persona que nos ayudan a decidir son llamados marcadores somáticos, concepto acuñado por Antonio Damasio, conectan una información, como puede ser el reconocimiento de un objeto, producto o marca, con una reacción emocional determinada, ya sea de agrado o de rechazo.

No debemos caer en el error de entender los marcadores somáticos como simples respuestas reflejas. Las informaciones que tenemos de cada producto van cambiando y ampliándose, pudiendo derivar en una respuesta emocional y conductual distinta hoy diferente a la que tuve meses atrás ante ese mismo producto. La razón de este cambio de parecer es que la información que tengo del mismo ha cambiado, también cambia mi relación emocional con él y con ello la respuesta conductual asociada.

¿Pueden las empresas y fabricantes fomentar nuestras conductas impulsivas en un punto de venta? Por supuesto que sí. Son sobradamente conocidas las estrategias de Merchandising: técnicas de venta utilizadas para favorecer la venta de productos en el propio establecimiento de venta. Estas estrategias van desde la colocación de los productos en el establecimiento, los colores del establecimiento, la música que suena en él, su olor, la iluminación, la forma de presentar el producto, el escaparate…

El merchandising está directamente unido a una nueva corriente dentro de la gestión de empresas y comercialización de productos conocida como Marketing Sensorial. El marketing sensorial tiene como objetivo la vinculación de experiencias perceptivas a un producto o marca concreta. Se trata de que rápidamente asociemos un color, un olor, un sonido a una marca. Los fabricantes, actualmente, dedican mucho esfuerzo en ofrecer en sus productos toda una experiencia sensorial en cada uno de sus productos, de tal manera que asociemos la percepción de un estímulo con el reconocimiento de una marca y con ella una relación emocional positiva con ese producto.

Un ejemplo lo encontramos en las patatas Pringles y su famoso eslogan “Cuando haces pop ya no hay stop” que trata de vincular el sonido que se produce al abrir el envase con la marca para que, cada vez que escuchemos ese sonido sepamos identificarlo como marca y desatar reacciones cerebrales que, a través sólo de la percepción del sonido, activen las áreas de actividad vinculadas a él: reconocimiento visual experiencia olfativa y gustativa, tacto… Estas reacciones cerebrales despertarán una emoción, probablemente aflorará un deseo y con ello la probabilidad de realizar una conducta de compra.

¿Cómo realizamos estas asociaciones entre la percepción de un estímulo y una marca? Se lo debemos a nuestras neuronas espejo. Las neuronas espejo son capaces de a través de una experiencia perceptiva formar en nuestra mente una imagen mental muy poderosa. Por ejemplo, si por la mañana percibimos desde la cama el olor a café tostado podemos rápidamente asociarlo a que hay una taza de café caliente y recién hecho esperándonos. Así, a través del olor nuestro cerebro ha generado la imagen de la taza de café e impulsará nuestra conducta para ir a disfrutar rápidamente de ella antes de que se enfríe.

Lo mismo sucede con otras experiencias perceptivas como puede ser el sonido. Rápidamente somos capaces de identificar la melodía de un teléfono con su fabricante como puede suceder en el caso de Nokia, que tiene una melodía fácilmente reconocible. Así, al oír la melodía, sabemos identificarlo y representar en nuestro cerebro un teléfono de esa marca aunque no coincida de manera exacta con el modelo concreto. Es la misma relación que mantenemos con otros sonidos como puede ser la voz de un ser querido, la sirena de una ambulancia, una canción… todos ellos ayudan a que nuestro cerebro haga una representación mental de conjunto de la fuente generadora de ese estímulo y una experiencia emocional y relacional con el mismo que mediatizará nuestra forma de interactuar con ella.

¿Podría dar algún ejemplo concreto de cómo manipular nuestra percepción para inducir nuestras compras? Lo tenemos en los supermercados. Si hemos estado atentos a los cambios introducidos en los supermercados en los últimos años habremos descubierto que la gran mayoría ha instalado panaderías en su interior. ¿Para facilitarnos el acceso a este producto de primera necesidad? No, ni siquiera porque tengan la intención de darnos una sensación de calidez, cercanía, en definitiva, de que estamos en nuestro hogar. No caigamos en el error, los supermercados han instalado panaderías porque han descubierto que ésta les permite aumentar las ventas de otros productos. ¿Cómo? El aroma de pan recién horneado nos despierta una sensación de hambre que provoca que añadamos a nuestra cesta de la compra más productos de los que teníamos intención de comprar.

La emoción es la fuerza fundamental que impulsa nuestras decisiones de compra. Decisiones directamente unida s las experiencias sensoriales e informaciones que continuamente llegan a nuestro cerebro. En definitiva, las asociaciones realizadas entre producto y persona son las que llenan la cesta de la compra.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Neuronas Espejo y Empatía: ¿Por qué me alegro de tus errores?

Las neuronas espejo son aquellas que se activan en nuestro cerebro cuando realizamos una actividad o cuando vemos a alguien realizarla. Estas neuronas están alojadas en dos regiones cerebrales: la corteza frontal inferior y el lóbulo parietal superior. Gracias a la existencia de estas neuronas aprendemos a imitar el comportamiento de nuestros semejantes y a empatizar con ellos, con sus sentimientos y reacciones en la situación que observamos.

A estas neuronas le debemos, entre otras cosas, el hecho de que bostecemos en el momento en el que vemos a una persona bostezar, o que nuestras ganas de bostezar aumenten cuando leemos la palabra bostezo.

Hace unos días tuvimos todos los espectadores de las semifinales de la Liga de Campeones activamos al mismo tiempo nuestras neuronas espejo. Ya fuese en el penalti fallado por Leo Messi como por Sergio Ramos nuestros cerebros reaccionaron como si fuésemos nosotros mismos los lanzadores de la pena máxima. Junto a la puesta en marcha en nuestro cerebro de las áreas cerebrales encargadas de llevar a cabo las acciones motrices del lanzamiento también afloraron los sentimientos de placer o sufrimiento, en función del equipo del que seamos seguidores.

Ante el fallo de Leo Messi los seguidores del Real Madrid no experimentaron el sufrimiento o la frustación del jugador por el hecho de haber marrado el lanzamiento, lo mismo sucedió en los seguidores del Barcelona cuando Sergio Ramos marró su penalti. ¿Por qué sucede este hecho? La respuesta la obtenemos si analizamos con detalle la actividad del cerebro en ese momento.


 
 Cuando presenciamos el lanzamiento de quien consideramos nuestros enemigos o rivales, nuestras neuronas espejo funcionan, como ya se ha señalado anteriormente, de la misma manera que las del lanzador pero con una menor intensidad. En definitiva, nuestro nivel de empatía con el sujeto se reduce y, con contentos con esto, en el momento en el que vemos que el rival no ha acertado con la portería los niveles de actividad de los centros de gratificación de nuestro cerebro se disparan con lo que obtenemos placer al contemplar el error.

Debemos, por tanto, a las neuronas espejo nuestra capacidad se sentir placer cuando vemos a alguien sentirlo, así como sentir dolor cuando vemos a alguien sufrir, llorar o caerse. Pero vemos que éstas no funcionan de manera involuntaria, sino que, su actividad también se ve mediatizada por la identidad que le hayamos asignado a la persona a quien observamos vivir una experiencia emocional.