lunes, 30 de abril de 2012

Capital Erótico: Me Odian por Ser tan Guapo


Ser guapo tiene una gran cantidad de ventajas en la vida. La primera de todas es que las personas del sexo contrario se muestras más receptivas a mantener contactos e iniciar una interacción cuando se posee un rostro bello, suelen promocionar a posiciones más altas tanto a escala social como laboral consecuencia de que tendemos a proyectar cualidades positivas hacia ellas como una mayor sensibilidad y un mayor equilibrio emocional.

La belleza ha sido y es una fuente de poder. La belleza, cualidad que viene incorporada en nuestra dotación genética, la utilizamos como un indicador de buena salud y ausencia de infecciones. La simetría facial y corporal, una piel lisa y suave, la ausencia de manchas, unos ojos limpios y brillantes, unos labios gruesos, una determinada proporcionalidad corporal  son símbolos considerados como sexualmente atractivos e indicadores de la fertilidad de su portador. Por tanto, nuestro fenotipo habla de nuestras posibilidades de encontrar pareja y de tener descendencia, así como de las probabilidades de ocupar un puesto o estatus destacado dentro de nuestro grupo. Es la importancia del concepto de Capital Erótico acuñado por Catherine Hakim y del que ya hablamos en otro post hace un tiempo (Invierte en tu Capital Erótico)

Estas proyecciones sobre las personas hermosas suponen una ventaja competitiva a la hora de encontrar un empleo. Así, a la hora de aspirar a un puesto de trabajo resulta ventajoso para los guapos y guapas adjuntar en su currículum una foto en la que pueda contemplarse la hermosura de su rostro. Ante candidaturas similares la probabilidad de ser reclamados para una futura entrevista de selección si se es físicamente agraciado aumenta considerablemente.

Sin embargo, esta afirmación esconde un hecho sorprendente. Esta tendencia o convención no se cumple en el caso de las mujeres. Según un estudio elaborado por los investigadores israelíes Bradley Ruffle y Ze’ev Shtudiner, las mujeres atractivas son menos solicitadas para una entrevista de selección si incluyen una fotografía en su currículum que en caso de no incluirla. Según el estudio, llevado a cabo en Israel, una mujer atractiva debe remitir en once ocasiones su candidatura, en caso de incluir una fotografía, para pasar a la siguiente fase de un proceso de selección, mientras que le habría sido suficiente con haberlo hecho en siete ocasiones en caso de no remitir una foto adjunta al curriculum.

¿Cuál puede ser la causa de esta diferencia en el efecto de la belleza entre hombres y mujeres? Una hipótesis plausible sería que esta diferencia de trato dependería del entorno cultural en el que nos encontremos y de la valoración que de la belleza haga dicho grupo cultural. Un cliché social muy extendido es que la belleza es inversamente proporcional a la inteligencia.

 Otra posible explicación podríamos encontrarlas en cuál es el sector o actividad profesional a la que se dirige la candidatura pues si se trata de puesto ocupados tradicionalmente por hombres la candidatura de una mujer tenderá a ser menospreciada. 

Una última explicación, ofrecida por Ruffle y Shutdiner, la causa por la que la belleza de una mujer en Israel no se convierte en un valor añadido en un proceso de selección es debido a que, en el estudio, la gran mayoría de los encargados de realizar la selección de personal son mujeres, de mediana edad y con una concepción estética un tanto anticuada, lo cual, según los investigadores, provocaba una discriminación hacia las candidatas más bellas y actuales a consecuencia de los celos y el rechazo hacia a ciertos patrones estéticos. Este patrón de rechazo, muy específico de la sociedad israelí, será contrario en todas aquellas sociedades en las que la mayoría de puestos de selección de personal estén ocupados por hombres como puede ser el caso de los países asiáticos.

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