viernes, 2 de marzo de 2012

Hoy Es Siempre Todavía

Las manifestaciones de estudiantes que se han producido durante los últimos días, sumadas a las de profesores hace unos meses, en contra de los recortes en la educación pública me traen a la mente los versos de Machado. Estas protestas nos hablan de la necesidad de cumplir las promesas que nos hicimos hace unos años y que aún no hemos cumplido. Posponerlas para mañana hará que futuras generaciones de estudiantes vivan un presente en el que el futuro se les niega como le ocurre a los estudiantes del hoy. 

Comprometer la palabra a favor o en contra de una u otra postura o movimiento lleva consigo el deber de hablarla, por medio de definiciones y compromisos. Es el reto con el que desafío al folio en blanco con el único arma de las letras impresas pero con la seguridad que otorga la contundencia de los mecanismos digitales. Haber conseguido esta arma forma parte de un cambio tecnológico para el que se ha de estar debidamente preparado y formado para no caer en una vorágine, con la consiguiente falta de control, en la que la rapidez de los cambios a menudo nos introduce. La era digital en la que vivimos, caracterizada por un continuo fluir de información, exige la disponibilidad de los medios necesarios para poder acceder a sus contenidos e informaciones, así como demanda el desarrollo de las capacidades que permitan su interpretación y análisis crítico.

La información se transmite por diferentes canales y medios, unos de corte más tradicional y más extendidos, que en su momento también supusieron un gran cambio social, y otros de uso más reciente que han dado lugar a la llamada sociedad de la información y del conocimiento, pues es bien notorio que a todo cambio tecnológico le sigue un cambio social. Es conveniente que ante este proceso de cambio al que nos estamos sumergidos, se ponga a disposición de todos los miembros de la sociedad los mecanismos y herramientas que ofrezcan la oportunidad de sumarse al cambio.



Hacerlo en momento presente evitará los desajustes que producirá retardar esta tarea. Si la sociedad posterga esta misión conseguirá aumentar desigualdades y crear otras nuevas. No podemos, ni debemos, introducir nuevos elementos que modifican el funcionamiento y la dinámica social que sean dominados y dirigidos a un segmento de la sociedad. Si introducimos novedades, y más cuando se hacen de forma voluntaria, éstas tienen que afectar e incluir a todos. Un todos entendido como término globalizado, tan propio de ésta denominada sociedad de la información y del conocimiento.

En la sociedad del conocimiento es de justicia rechazar y evitar el desconocimiento. Introducir los cambios tecnológicos en los distintos ámbitos de la educación, sean del carácter que sean, es una tarea ineludible. Mantener al margen del sistema educativo las nuevas herramientas tecnológicas y no atender las demandas sociales hace que el propio sistema educativo pierda validez, eficacia y eficiencia. No olvidemos que el objetivo último de la educación consiste en dotar al individuo de las destrezas y capacidades necesarias que le permitan desarrollarse y valerse de forma autónoma con la realidad en la que interactúa. Si negamos el acceso o lo permitimos de forma restringida, estaremos negando una parte de nuestra realidad allí donde nos enseñan a conocerla.

¿Por qué los estudiantes se manifiestan? ¿Para qué exponerse al juicio de la opinión pública con sus protestas? Porque quieren demostrarnos que les estamos preparando para una sociedad que ya no existe. Nos están mandando el mensaje de que el sistema educativo le impide y dificulta acceder a una información y conocimientos que quizá por otros cauces no alcanzan o se les niegan.



Son manifestaciones contra aquellos que niegan el acceso a fuentes de información y conocimiento. Porque desde  los tiempos en los que los dioses eran el día y la noche, la palabra fue siempre la llave para resolver los misterios y afrontar las dificultades que nos encontramos. Negar la palabra al amparo de la existencia de nuevos códigos significa que no trazamos un camino, un rumbo, sino que elegimos un resultado a partir de la construcción mental del beneficio que nos reporta en nombre de un solo camino y al ritmo de un único paso.

Buscar el éxito individual es el fracaso del hombre, la destrucción de su ser colectivo. Éxito construido en la destrucción del otro, de ese ser colectivo que todos somos. Tenemos que reflexionar no únicamente sobre nosotros mismos sino sobre la realidad en la que nos movemos. Para conseguirlo debemos atender y escuchar todas las voces e informaciones, y no fijarnos en quién nos habla o informa sino desde donde lo hace.

La palabra lanzada por los estudiantes, al margen de intervenciones y debates políticos y mediáticos, nos dice que se debe escuchar lo que se habla por quien tiene el deber de escucharlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es importante