viernes, 9 de marzo de 2012

Comunicación Química: El Olor de mis Sentimientos

Existe un tipo de comunicación que todos los seres vivos compartimos desde el origen de la vida: la semioquímica o comunicación química. Diferentes señales químicas son utilizadas para emitir información a nuestro organismo acerca de nuestro estado o para informar a otros para modificar su conducta. El único requisito para que esta comunicación pueda tener lugar es la existencia de un emisor capaz de emitir la señal y de un receptor capaz de percibirla.

La comunicación química es la primera forma de comunicación entre organismos. Los primeros organismos unicelulares conocidos, las bacterias, ya se servían de ella para detectar y encontrar nutrientes que le garantizasen la supervivencia.

Los seres humanos, aunque no seamos conscientes de ello, también nos valemos de señales químicas para comunicarnos. No fue hasta la década de los 70 del siglo XX que se descubrió cómo las señales químicas emitidas por los seres humanos regulan nuestra psicología y nuestro comportamiento.

Martha McClintock publicó su estudio titulado “Sincronía ysupresión menstrual” en el que mostraba cómo los ciclos menstruales varían y entran en sincronía entre mujeres que pasaban mucho tiempo juntos. El argumento que se utilizaba para justificar este hecho era la existencia de señales químicas entre las mujeres.

Estas señales químicas reciben el nombre de feromonas. Las feromonas son moléculas diminutas que portan mensajes químicos entre individuos de la misma especie y que son emitidas con la intención de influir en la conducta del receptor. Tengamos presente que las feromonas no se liberan únicamente para sincronizar los ciclos reproductores, sino que también nos ayudan a identificar a nuestros parientes, responder a estados de estrés de otras personas y reaccionar al estado anímico del emisor.

Las feromonas son producidas por glándulas específicas exocrinas, es decir, por aquellas que en vez de liberarlas al torrente sanguíneo son emanadas al exterior, bien sea liberándola al aire o al agua, impregnándose a uno mismo, objetos o congéneres. Las principales productoras son las glándulas sudoríparas y las glándulas apocrinas (axilas, pezones, genitales), llegando a producir señales químicas formadas por más de 100 compuestos.

Como decía anteriormente las feromonas son emitidas con diferentes objetivos: despertar la atracción sexual, activar señales de alarma, identificar a los miembros del grupo… Pero cómo son detectadas. Hemos de saber que las señales químicas actúan por debajo de nuestros umbrales de detección pero aún así su influencia se nota en nuestras conductas.

Un momento en el que la comunicación química tiene una gran relevancia es durante los primeros meses de vida. En esta etapa del ciclo vital madre e hijo entran en sintonía gracias a la señales químicas emitidas, tengamos en cuenta que durante los primeros días de vida el olfato se convierte en el sentido que nos pone en contacto con el mundo.



Las relaciones de pareja también están mediatizadas por las señales químicas. Cuanto más tiempo pasamos por la pareja más capacitados estamos para detectar el estado anímico de nuestra pareja a través de su olor corporal, detectando si se encuentra feliz, triste o temerosa.



La comunicación química no es un descubrimiento reciente, los antiguos griegos ya aventuraban hipótesis acerca de cómo las perras en celo debían secretar algún elemento misterioso que alteraba sobremanera el comportamiento de los machos. Darwin también aventuraba que existían señales químicas que interviene en el proceso de selección sexual. En la actualidad sabemos de la existencia de estas señales y hemos llegado a descubrir cuál es la feromona específica de nuestra especie: la androstadeinona.

Pero las señales químicas también entrañan una serie de riesgos puesto que éstas pueden ser detectadas por quién no deseemos ya que carecemos de la capacidad para dirigirlas de forma efectiva. De la misma manera requiere la cercanía del receptor y que éste ponga en práctica una respuesta inmediata, lo cual dificulta su eficiencia estando como estamos expuestos a multitud de estímulos que pelean por captar nuestra atención.

4 comentarios:

  1. El momento madre e hijo siempre lo he pensado que debe de haber algo con lo que se comuniquen y siempre he deseado experimentar ese momento.
    También me he pregunto si existe esa química con un hermano gemelo.

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    1. Podría ser que existiera como una primera muestra de lo que podemos llamar "lenguaje gemelar", es decir, los sistemas de comunicación propios que los hermanos gemelos suelen desarrollar entre ellos.

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  2. 8 meses con la persona que mas quiero, y ni beso

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