domingo, 19 de febrero de 2012

Invierte en tu Capital Erótico

El atractivo físico es una fuente de poder, éxito y riqueza. Presentarnos a la sociedad como alguien atractiva física y personalmente nos facilita la obtención del éxito profesional, social y político.  A este atractivo como valor la socióloga Catherine Hakim lo denomina Capital Erótico. Este capital que, tradicionalmente ha sido un factor de desequilibrio y un activo en el mercado del matrimonio y del apareamiento, ha traspasado estas barreras y se ha incorporado al mercado laboral, político, deportivo, cultural y social.

Dice la Psicología Evolucionista que el objetivo de todas las conductas que observamos en la naturaleza es reproducirnos. Legar sus genes a las siguientes generaciones es el objetivo de todo ser vivo. Para conseguirlo utilizamos gran cantidad de despliegues conductuales y adaptaciones fisiológicas que hablen de la capacidad de cada cual para sobrevivir, para garantizar la supervivencia de sus descendientes (transmitiéndoles genes saludables y garantizando una inversión parental en su cuidado) y para traspasarles cualidades que serán apreciadas y codiciadas por el sexo contrario.



La belleza ha sido y es una fuente de poder. La belleza, cualidad que viene incorporada en nuestra dotación genética, la utilizamos como un indicador de buena salud y ausencia de infecciones. La simetría facial y corporal, una piel lisa y suave, la ausencia de manchas, unos ojos limpios y brillantes, unos labios gruesos, una determinada proporcionalidad corporal  son símbolos considerados como sexualmente atractivos e indicadores de la fertilidad de su portador. Por tanto, nuestro fenotipo habla de nuestras posibilidades de encontrar pareja y de tener descendencia.



Sin embargo, el ser humano, al igual que el resto de seres vivos, utiliza el engaño para trasladar la imagen deseada. La industria de la cosmética, la moda, la importancia de las marcas, la cirugía estética ,son recursos que el ser humano utiliza para, a través del engaño manifiesto o del realce de virtudes y capacidades que ya se poseen, informar a los miembros del sexo contrario de la valía de sus genes, de los recursos disponibles y del estatus social ocupado. Estos dos últimos factores hablan de la inversión parental que se está dispuesto a realizar para garantizar la supervivencia y crecimiento de sus descendientes.

Chatherine Hakim, tomando como punto de partida estos argumentos, nos expone la importancia creciente del capital erótico. En las sociedades agrícolas y ganaderas del pasado, así como en las sociedades industriales, la importancia del atractivo era mínima. La importante era la posesión de cualidades que garantizasen la cobertura de las necesidades de supervivencia. Se premiaban en estas sociedades los físicos robustos, resistentes a la enfermedad y capaces de soportar altas cargas de trabajo físico.



Actualmente, las sociedades están dominadas económicamente por el sector servicios. Las relaciones sociales son fundamentales para el éxito en este sector y es donde el capital erótico cobra importancia. Más aún, si tenemos en cuenta la importancia y el valor que se le da a la imagen en nuestra sociedad de las pantallas. La belleza aumenta las posibilidades de encontrar un puesto de trabajo. Puesto que, dejando de lado hipocresías, nos gusta y halaga que seamos atendidos por personas físicamente agraciadas. Nos predispone de forma positiva para la relación y este es algo sabido por los directivos de las empresas. Un ejemplo nos lo muestra la política de imagen y de eventos de la empresa Abercrombie & Fitch como se pudo ver en su establecimiento en Madrid.


Si bien la belleza es importante, no lo es todo. Como indicaba anteriormente, es muy importante la capacidad de generar y mantener relaciones sociales. La belleza contribuye a dar pié al inicio de una relación pero no es un predictor de su mantenimiento. Es aquí donde cobra importancia el capital erótico que, según Hakim, se compone de seis elementos:
  1. La belleza facial que, evidentemente se hereda genéticamente, pero que también se puede cultivar.
  2. La belleza corporal que se hereda y también se trabaja. Dentro de esta belleza se incluye la forma de caminar.
  3. El tercero es la buena presencia que se plasma en el buen gusto al vestir, el peinado, la higiene…
  4. La vitalidad, entendida como la energía que transmitimos a los demás con nuestros comportamientos y nuestro lenguaje. Nos valdremos de ambos elementos para mostrar interés en los otros.
  5. Ser elegante, cortés, simpático. En definitiva,  cumplir con las normas establecidas en cada contexto social en el que nos encontremos y siendo, por tanto, flexibles.
  6. El último es el atractivo sexual. Tengamos en cuenta que el atractivo sexual actúa como la promesa que estamos haciendo a los demás. Promesa que hemos de cumplir si no queremos defraudar sus expectativas, eso sí, sólo a quienes le demos, voluntariamente, dicho acceso.

Visto todo asoma una última reflexión. Pienso en personajes de referencia que se valgan de este capital erótico para  alcanzar el éxito y acuden a mi mente deportistas como David Beckham, Anna Kournikova; políticos como Christina Lagarde, Cristina Kirchsner, Soraya Saéz de Santamaría, Trinidad Jiménez… También me vienen imágenes de ejemplos opuestos como Van Rompuy o Katherine Ashton lo cual me lleva a pensar en si la inversión en capital erótico realizada guarda algina relación con la importancia asignada a la tarea, institución o empresa a la que se representa.


3 comentarios:

  1. Muy interesante este concepto de "capital erótico", Ignacio. Con tu permiso, comparto en mi fb tu entrada...

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  2. Muy interesante este artículo sobre el capital erótico. Oservando a nuestro actual ministro de economía o al de Hacienda, es evidente que el capital erótico solo influye en algunas ocasiones. Creo que el capital erótico puede ayudar a conseguir determinadas cosas: trabajo, ascensos, conocer gente, etcétera, pero si no va respladado por un buen saber hacer, en seguida se le verá el plumero. Por otra parte esos seis puntos que mencionas sobre el capital erótico están también muchos de ellos relacionados con una buena educación. Y eso lo puede conseguir todo el mundo.

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    1. Es cierto que el concepto de capital erótico guarda mucha relación con el aspecto educativo. Pero en este caso se trata de educar el cuerpo y saberlo utilizar para que, gracias a él,seamos capaces de mandar el mensaje que queremos mandar y causar la impresión deseada. No se trata de construir una imagen física a modo de maníquí que pueda causar admiración cuando se la contempla, sino que cuando el cuerpo entre en movimiento saberlo emplear para construir un mensaje armónico y de valía de las cualidades físicas y cognitivas que a través de él podemos enviar.

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