martes, 28 de febrero de 2012

Mis Sueños Son Los Tuyos



Nuestros sueños son representaciones mentales de situaciones ideales que queremos alcanzar en los que la característica fundamental es la ausencia de miedo. Para alcanzar nuestros sueños necesitamos una elevada dosis de confianza y compromiso, personal y de nuestra red de apego, con las expectativas depositadas en su consecución. El amor de aquellos a los que nos sentimos próximos  y su respeto hacia las metas que nos planteamos nos genera confianza, mejora nuestra capacidad de pensar, aumenta nuestra energía, eficacia y eficiencia.
 

Cada persona elige los objetivos que quiere alcanzar. Algunos de nuestros objetivos son de carácter inconsciente y se resuelven mediante respuestas instintivas inscritas en nuestros genes. Por ejemplo, cuando sentimos calor desarrollamos conductas instintivas como sudar, jadear o la vasodilatación que cumplen con el propósito de reducir nuestra temperatura corporal sin que hayamos decidido, consciente y deliberadamente,  ponerlas en práctica.

El otro grupo de objetivos que perseguimos son de carácter consciente y planteados por cada individuo. Cada ser humano persigue sus propios objetivos. ¿Cómo lograr su consecución? Mediante el aprendizaje. Aprendemos a través de pruebas de ensayo y error o de tanteo de situaciones a elaborar y poner en práctica el protocolo de acción que nos lleve a conseguir nuestros objetivos. Por ejemplo, aprendemos las conductas que pueden ayudarnos a reducir la temperatura corporal: buscar un lugar fresco, hidratarnos y/o quitarnos la ropa son respuestas que hemos aprendido bien socialmente porque alguien nos las enseñó o bien mediante procesos de tanteo en situaciones similares.

Nuestra capacidad de aprendizaje es, gracias al tamaño de nuestro cerebro, lo que realmente nos diferencia del resto de mamíferos. Los seres humanos  hemos ideado un sistema de transmisión de conocimientos que nos permite aprender e interiorizar respuestas adaptativas que aumentan nuestra capacidad de supervivencia.  Para ello nos servimos del lenguaje y de otros mecanismos de aprendizaje como la observación, la imitación, para poner en juego conductas que se han demostrado valiosas. Además, somos capaces de realizar modificaciones de parte de esas conductas a fin de que sigan siendo útiles en situaciones diferentes a las originales, o bien idear conductas sustitutivas.

Sin embargo, el resto de mamíferos con los que compartimos el planeta tienen que idear continuamente, mediante el ensayo y error, conductas, que otros antepasados ya pudieron haber puesto en práctica, para problemas que siempre se encuentran presentes en su ambiente. Por ejemplo, un chimpancé puede haber descubierto que introduciendo una rama en un termitero puede obtener alimento sin realizar un alto coste energético. El problema está en que es incapaz de transmitírselo al resto de sus compañeros. Sólo pondrán en práctica esa conducta aquellos que lo hayan visto y decidan imitarle. Si no hay nadie para observar el éxito de su respuesta adaptativa, jamás trascenderá ni podrá legarse a futuras generaciones. Generaciones que deberán aprender por sí mismas la utilidad de introducir una rama en un termitero mediante el ensayo y error, con la alta inversión energética y de tiempo que este método representa.

Cada ser humano persigue objetivos inconscientes (primitivos) y objetivos conscientes (elaborados). Profundicemos en los segundos ya que sobre ellos tendremos capacidad de control. Nuestros objetivos conscientes están directamente influenciados y determinados por las personas a las que nos encontramos apegados. Las metas que cada individuo se plantea alcanzar deben ser apreciadas por las personas a las que se siente unido. Si esta coherencia no se produce existen dos alternativas: romper con la red de apego o abandonar los objetivos planteados. Por lo tanto, los objetivos individuales son, al mismo tiempo, objetivos sociales.

Un ejemplo de la influencia que tiene la red social de apego en el planteamiento de objetivos y en el empeño puesto en su consecución lo ofrece la nadadora estadounidense Janet Evans. Esta deportista, de 40 años de edad, que consiguió tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, a las que añadir un oro y una plata en Barcelona’92,  ha decidido volver a competir en unas olimpiadas 16 años después de su última participación en Atlanta. Sin embargo, los objetivos que ahora se plantea son muy distintos a los que la llevaban a lanzarse al agua de la piscina hace 20 años.



Evans, madre de dos hijos Sydney y Jake, está dispuesta a competir frente a más de 1000 participantes (sólo los dos primeros tendrán plaza para Londres) en los “trials”de los 400 y 800 metros libres  que tendrán lugar en Junio. ¿Qué lleva a una atleta a prepararse de nuevo para la alta competición tras tantos años de ausencia? La respuesta está en que su red de apego, en este caso su familia, la apoya y motiva en este reto. “Sé que hay quien piensa que si me he propuesto este reto es porque deseo estar en los Juegos olímpicos y que si no lo consigo habrá fracasado” decía Evans en un artículo publicado por el New York Times. Sin embargo, Janet está más centrada en el proceso que en el resultado final “No lo hago por estar en los Juegos, lo hago para demostrarme que mi cuerpo es capaz de hacer cosas que mi mente le dice que puede lograr”.



Para llevar adelante este reto, Evans necesita del apoyo de su familia a la cual no está dispuesta a renunciar. Para poder compartir el tiempo de sus hijos se levanta cada día a las 4:30 de la madrugada para ir a entrenar a la piscina, mientras sus hijos duermen, estar de vuelta en casa a tiempo para prepararles el desayuno y llevarles al colegio y continuar con su entrenamiento una vez los ha dejado en el colegio.



La muestra de la importancia de la respuesta positiva hacia los objetivos propuestos por Janet y las conductas que pone en práctica para conseguirlas queda reflejada en la siguiente afirmación “Nunca valoré el hecho de ser una gran atleta porque se deba por sentado. Sin embargo ahora entiendo lo duro que es y lo divertido que me resulta decirle a mi marido lo que he tenido que hacer cada día para afrontar esta locura”. El apoyo de su marido y la ilusión y admiración de sus hijos hacia su madre son los pilares que sostienen el reto de Janet Evans. La nadadora ya posee la respuesta instintiva de supervivencia en el medio acuático, es su red social quien debe encargarse de ofrecerle el apoyo, la seguridad y los recursos para seguir viendo viable el reto iniciado. Para ello toda su red se encargó de que Janet reestructurara sus objetivos y prioridades.





En Junio sabremos si ha sido capaz de conseguir una plaza para los Juegos de Londres. No es un imposible. En los Juegos de Beiijing 2008 otra nadadora estadounidense, Dara Torres, consiguió ganar tres medallas de plata a los 41 años y con su hijo entre el público. Esperemos ver en Londres a Janet y a toda su red de apego entre el público. Seremos así conscientes de lo verdaderamente necesario para cumplir un sueño.

jueves, 23 de febrero de 2012

Decisiones Instintivas y Cerebro Reptiliano

Gracias a los dinosaurios poseemos un cerebro que vela por nuestra supervivencia al que le hemos añadido un conjunto de capas que han permitido desarrollar el carácter social y cultural que nos define como especie. Manda sobre nosotros el reptil que llevamos dentro, aunque para vivir en sociedad nos gusta pensar y hacer pensar a los demás que pensamos.

El 80% de la información que nuestro cerebro procesa es de tipo visual, por eso soñamos con imágenes. La importancia de los estímulos visuales es una herencia evolutiva de los reptiles, quienes comparten con nosotros el cerebro primario y las conexiones de los ojos con él. El cerebro primario o primitivo está integrado por el tallo cerebral y el cerebelo. Su funcionamiento es eminentemente emocional, guiado por estímulos visuales, y tiene como misión gestionar nuestras respuestas instintivas (muy resistentes al cambio) y  situándonos en el presente, sin otro horizonte temporal, con el objetivo la supervivencia.



¿Cómo detectar el funcionamiento del cerebro primitivo?  Se consigue mediante la medición de respuestas reflejas como los latidos del corazón, la respiración, la sudoración, la temperatura corporal…  Según el especialista en neuromarketing PatrickRenvoise el 99% de nuestras decisiones son tomadas por nuestro cerebro primitivo, quedando un 1% a las decisiones tomadas desde un nivel consciente. Somos seres instintivos por naturaleza y tratamos de enmascarar estos instintos a través de la justificación racional de decisiones tomadas desde un nivel instintivo. Tengamos en cuenta la cantidad de decisiones que diariamente tomamos, entendidas como comportamientos a seguir. Si racionalizáramos cada una de las decisiones aumentaríamos el coste de tiempo e inversión energética en decidir siquiera el camino a seguir para acudir a una cita.



Revestimos las decisiones instintivas de un aura de razón porque deseamos justificar nuestras conductas, queremos tener la sensación de dominio sobre nuestras acciones, deseamos tener una ilusión de control acerca de nuestras decisiones. Un ejemplo de esta ilusión lo demostramos cuando vamos a realizar una compra, nosotros desde niveles inconscientes ya hemos decidido entre las alternativas a nuestra disposición cuál es el producto que vamos a elegir. Sin embargo, demandamos la presentación de venta por parte del vendedor para sentirnos persuadidos, para justificar con los argumentos que ha utilizado una decisión que probablemente ya hemos tomado a otro nivel.



La racionalización de los instintos y su control es una conducta que es premiada socialmente y muy apreciada por las culturas, especialmente las orientales. ¿Cómo intentamos demostrar que hemos dejado de ser instintivos? Sirviéndonos del lenguaje. Empleamos las palabras para manifestar decisiones que nos hagan quedar bien y ganar prestigio dentro del contexto o grupo en el que nos encontremos, aunque nuestro cerebro primitivo se decante por otra alternativa. El lenguaje nos sirve para dotar de razones a y argumentos que embellezcan nuestros instintos. Su uso es apreciado por el resto de miembros del grupo ya que hablan de nuestra inteligencia y puede reportanos un estatus elevado dentro del grupo.



¿Podemos medir la actividad de nuestro cerebro primario frente al cerebro racional? Es posible y ya se ha hecho. Antonio Damasio, a mediados de los años 90, realizó un experimento por el que demostró cómo los instintos son más eficaces a la hora de dar una respuesta. Realizó para ello un experimento, mediante el que medía diferentes constantes  (frecuencia cardíaca, respiración, sudoración) de los sujetos que participaban en el experimento. El ejercicio consistía en un juego de apuestas en la que se presentaban dos barajas, una de las cuales estaba trucada. El experimento demostró que nuestro cuerpo emitía señales de haber detectado la trampa muchas jugadas antes de que éste hecho se manifestase a un nivel consciente.

Para terminar propongo un ejercicio que puede ayudarte a entender cómo funciona tu cerebro reptiliano. Un ejercicio clásico es comprobar nuestros reflejos rotulianos, nos golpeándonos en la rótula vemos que instintivamente nuestro cuerpo reacciona.



Otra actividad que demuestra el funcionamiento de nuestros instintos es el tiempo de reacción desde que se presenta un estímulo hasta que ejecutamos la acción. Para este ejercicio necesitamos una regla de unos 50cm de longitud y a otra persona. La dinámica es sencilla, una persona sujeta la regla, de manera que este queda en perpendicular con el suelo, mientras que la otra por debajo, en un punto bien definidor de la regla (por ejemplo en la marca de 10cm) con los dedos índice y pulgar abiertos alrededor de la regla sin tocarla. La persona que sujeta la regla la suelta cuando crea oportuno, sin aviso, y la otra persona debe intentar agarrarla cuando se dé cuenta de que ha sido soltada.



Una vez sujetada, teniendo en cuenta la distancia que la regla ha caído desde esos 10 cm que tomamos como punto de partida y la aceleración de la fuerza de la gravedad (9,8m/s) podemos calcular el tiempo de reacción.

Una última propuesta consiste en cronometrar el tiempo que se tarda en golpear ,25 veces cada uno, con la palma de la mano el área de dos círculos, equidistantes (20 cm) de un punto intermedio, situado encima de una mesa. El procedimiento es muy simple, se coloca al sujeto, con las piernas ligeramente separadas, delante de una mesa en la que están los dos círculos. Se pone la mano menos hábil en el centro de la mesa y se cruza por encima de ella la mano dominante (esta es la posición de partida). A la señal convenida se golpean con la mano dominante, alternativamente cada círculo, siempre pasando por encima de la mano situada en el centro de la mesa.
Se cronometra el tiempo y se compara con la gráfica que aparece a continuación, lo cual nos dará una información acerca de la movilidad y la agilidad de nuestra extremidad superior.


domingo, 19 de febrero de 2012

Invierte en tu Capital Erótico

El atractivo físico es una fuente de poder, éxito y riqueza. Presentarnos a la sociedad como alguien atractiva física y personalmente nos facilita la obtención del éxito profesional, social y político.  A este atractivo como valor la socióloga Catherine Hakim lo denomina Capital Erótico. Este capital que, tradicionalmente ha sido un factor de desequilibrio y un activo en el mercado del matrimonio y del apareamiento, ha traspasado estas barreras y se ha incorporado al mercado laboral, político, deportivo, cultural y social.

Dice la Psicología Evolucionista que el objetivo de todas las conductas que observamos en la naturaleza es reproducirnos. Legar sus genes a las siguientes generaciones es el objetivo de todo ser vivo. Para conseguirlo utilizamos gran cantidad de despliegues conductuales y adaptaciones fisiológicas que hablen de la capacidad de cada cual para sobrevivir, para garantizar la supervivencia de sus descendientes (transmitiéndoles genes saludables y garantizando una inversión parental en su cuidado) y para traspasarles cualidades que serán apreciadas y codiciadas por el sexo contrario.



La belleza ha sido y es una fuente de poder. La belleza, cualidad que viene incorporada en nuestra dotación genética, la utilizamos como un indicador de buena salud y ausencia de infecciones. La simetría facial y corporal, una piel lisa y suave, la ausencia de manchas, unos ojos limpios y brillantes, unos labios gruesos, una determinada proporcionalidad corporal  son símbolos considerados como sexualmente atractivos e indicadores de la fertilidad de su portador. Por tanto, nuestro fenotipo habla de nuestras posibilidades de encontrar pareja y de tener descendencia.



Sin embargo, el ser humano, al igual que el resto de seres vivos, utiliza el engaño para trasladar la imagen deseada. La industria de la cosmética, la moda, la importancia de las marcas, la cirugía estética ,son recursos que el ser humano utiliza para, a través del engaño manifiesto o del realce de virtudes y capacidades que ya se poseen, informar a los miembros del sexo contrario de la valía de sus genes, de los recursos disponibles y del estatus social ocupado. Estos dos últimos factores hablan de la inversión parental que se está dispuesto a realizar para garantizar la supervivencia y crecimiento de sus descendientes.

Chatherine Hakim, tomando como punto de partida estos argumentos, nos expone la importancia creciente del capital erótico. En las sociedades agrícolas y ganaderas del pasado, así como en las sociedades industriales, la importancia del atractivo era mínima. La importante era la posesión de cualidades que garantizasen la cobertura de las necesidades de supervivencia. Se premiaban en estas sociedades los físicos robustos, resistentes a la enfermedad y capaces de soportar altas cargas de trabajo físico.



Actualmente, las sociedades están dominadas económicamente por el sector servicios. Las relaciones sociales son fundamentales para el éxito en este sector y es donde el capital erótico cobra importancia. Más aún, si tenemos en cuenta la importancia y el valor que se le da a la imagen en nuestra sociedad de las pantallas. La belleza aumenta las posibilidades de encontrar un puesto de trabajo. Puesto que, dejando de lado hipocresías, nos gusta y halaga que seamos atendidos por personas físicamente agraciadas. Nos predispone de forma positiva para la relación y este es algo sabido por los directivos de las empresas. Un ejemplo nos lo muestra la política de imagen y de eventos de la empresa Abercrombie & Fitch como se pudo ver en su establecimiento en Madrid.


Si bien la belleza es importante, no lo es todo. Como indicaba anteriormente, es muy importante la capacidad de generar y mantener relaciones sociales. La belleza contribuye a dar pié al inicio de una relación pero no es un predictor de su mantenimiento. Es aquí donde cobra importancia el capital erótico que, según Hakim, se compone de seis elementos:
  1. La belleza facial que, evidentemente se hereda genéticamente, pero que también se puede cultivar.
  2. La belleza corporal que se hereda y también se trabaja. Dentro de esta belleza se incluye la forma de caminar.
  3. El tercero es la buena presencia que se plasma en el buen gusto al vestir, el peinado, la higiene…
  4. La vitalidad, entendida como la energía que transmitimos a los demás con nuestros comportamientos y nuestro lenguaje. Nos valdremos de ambos elementos para mostrar interés en los otros.
  5. Ser elegante, cortés, simpático. En definitiva,  cumplir con las normas establecidas en cada contexto social en el que nos encontremos y siendo, por tanto, flexibles.
  6. El último es el atractivo sexual. Tengamos en cuenta que el atractivo sexual actúa como la promesa que estamos haciendo a los demás. Promesa que hemos de cumplir si no queremos defraudar sus expectativas, eso sí, sólo a quienes le demos, voluntariamente, dicho acceso.

Visto todo asoma una última reflexión. Pienso en personajes de referencia que se valgan de este capital erótico para  alcanzar el éxito y acuden a mi mente deportistas como David Beckham, Anna Kournikova; políticos como Christina Lagarde, Cristina Kirchsner, Soraya Saéz de Santamaría, Trinidad Jiménez… También me vienen imágenes de ejemplos opuestos como Van Rompuy o Katherine Ashton lo cual me lleva a pensar en si la inversión en capital erótico realizada guarda algina relación con la importancia asignada a la tarea, institución o empresa a la que se representa.


martes, 14 de febrero de 2012

Ritmo Circadiano: Distinguir el Día de la Noche

Nuestro cuerpo y todas las células que lo componen están regulados por un reloj biológico que de forma natural se ajusta a los ciclos de día y noche tomando como referencia los ciclos de luz y oscuridad. Esta respuesta espontánea de nuestro organismo también se produce en personas ciegas. ¿Cómo influye este reloj biológico en nuestro día a día? ¿Qué puede ocurrir si lo desajustamos?

Los seres vivos poseemos un reloj biológico endógeno que regula la actividad de nuestro organismo durante las 24 horas del día. A esta regulación diaria se la denomina ritmo circadiano, que no es otra cosa que la función biológica y la adaptación ambiental que prepara al organismo para cumplir funciones fundamentales para su supervivencia: regular endógenamente la temperatura corporal, iniciar un proceso de regeneración y reparación celular y regular los ciclos sueño-vigilia.



Los ritmos circadianos son una respuesta adaptativa que ha permitido la explotación de diferentes nichos ecológicos: diurnos (ser humano) o nocturnos (ratones),  que requieren la activación del organismo a una hora determinada. Por ejemplo, en los seres humanos la activación orgánica tiene lugar durante el día, que es cuando se produce un mayor gasto energético y unos altísimos niveles de actividad motora y cognitiva. Durante la noche, el ritmo de actividad fisiológica se desploma ya que durante esta fase se pone un marcha un proceso de activación metabólica destinada a reparar los daños cerebrales que se consigue gracias a la reducción del gasto energético que está destinado fundamentalmente al mantenimiento de la temperatura corporal.

La activación de los relojes biológicos y su ajuste diario se hace en base señales externas asociadas a los ciclos de luz-oscuridad de la tierra. La consideración de este factor ambiental permite regular el sueño pero no es el único, puesto que el sueño es también regulado endógenamente mediante la secreción de melatonina que nos indica cuándo dormir.



Cada célula de nuestro cuerpo sabe la hora del día en la que nos encontramos, gracias a los mecanismos de regulación endógena de actividad fisiológica. Así, aunque nos encontrásemos en una situación de oscuridad constante, como le ocurre a las personas ciegas, nuestras células conocen su hora biológica como ya comprobó Clyde E. Keller en los años veinte del siglo pasado. Esta es una de las razones por las que sufrimos jet lag (manifestación más evidente de dsintonía circadiana) como consecuencia de los viajes rápidos, ya que nuestro cuerpo necesita un proceso de ajuste a las horas de luz cuando se producen saltos en los husos horarios o cuando se producen los cambios de hora en octubre y marzo.

Una investigación reciente "The circadian molecular clock creates epidermal stem cells heterogenety", realizada por Peggy Janich y otros investigadores, ha demostrado que las células madre encargadas de la regeneración de la piel en ratones se rigen por los ritmos de actividad circadianos. Según esta autora la actividad de estas células es mínima durante la mañana y las horas centrales del día, realizando su actividad de regeneración por la tarde (es por ello que se recomienda el consumo de cítricos a estas horas de la tarde ya que contribuyen a este proceso de regeneración). Estos diferentes ritmos de actividad pueden afectar la posibilidad del daño sobre la piel cuando este proceso de regeneración se pone en funcionamiento, por ejemplo, exponerse a radiación solar cuando se pone en marcha este proceso de regeneración puede provocar la aparición de mutaciones.

La conclusión más relevante que Janich presenta es la relación entre la alteración constante de los ritmos biológicos y la probabilidad de la aparición de enfermedades y tumores. Someter al organismo a situaciones continuas de bruscos reajustes de los ritmos circadianos a través de los cambios de los estímulos externos que ayudan a regularlo, como sucede al viajar frecuentemente entre diferentes husos horarios o el hecho de desempañar trabajos en turnos rotativos (mañana, tarde, noche) podemos provocar que el reloj biológico no funcione correctamente y los procesos de regeneración no tengan lugar en el momento debido ni actúen con la eficacia debida. Este desajuste eleva el riesgo de sufrir enfermedades cadiovasculares, trastornos gastrointestinales o cáncer.

La muestra de las consecuencias de los desajustes de los ritmos circadianos la encontramos en que los mayores accidentes ocurren de noche. Un ejemplo  lo encontramos en la catástrofe de la planta química sucedida en Bophal en 1984, la más reciente del crucero Costa Concordia en Italia, o los accidentes de tráfico nocturnos, consecuencias muchos de ellos a la reducción de los niveles de vigilancia de los implicados.




El desajuste de nuestro reloj biológico no sólo es producido por la brusca alteración de los ciclos de luz-oscuridad. Cada uno de nosotros puede contribuir a su desajuste mediante el consumo de fármacos y drogas. Un estudio realizado en la Universidad de Yale por el biólogo Anthony Van den Pol ha demostrado la influencia de la marihuana en el desajuste del reloj biológico. Según este estudio, los componentes químicos de la marihuana alteran las neuronas encargadas de la actividad de nuestro reloj encargada de regular las horas de las comidas dando lugar a interrupciones en su funcionamiento.


Una última aportación de las investigaciones llevadas a cabo por Janich radica en conocer si la eficacia de los fármacos pudiera ser mayor si se tuviese en cuenta nuestro reloj biológico de cara a optimizar los tratamientos de las enfermedades, intentando predecir la hora del día a la que serán más eficaces.

viernes, 10 de febrero de 2012

Correr Aumenta el Éxito Reproductivo

Los atletas que participan en carreras de fondo son rápidos, disciplinados, delgados… y, como otros muchos deportistas, se lesionan con cierta frecuencia debido al estrés al que someten a sus músculos y a sus huesos. Las lesiones de los corredores es una tema por el que se han interesado diferentes disciplinas científicas, desde la biomecánica hasta la biología evolucionista, pero ninguno de los estudios realizados ha conseguido impedir que millones de corredores se lesionen cada año.



Las teorías que se han elaborado al respecto señalan la incidencia de diferentes factores en la tendencia a lesionarse de un atleta. Unas teorías se centran en la incidencia que tiene el hecho de correr por una superficie dura como el asfalto y el efecto rebote de las fuerzas a las que se ven sometidas las rodillas; otra teoría habla de la influencia de seguir una dieta inadecuada; acumular demasiados kilómetros de entrenamiento o demasiado pocos también se señalan como indicadores que aumentan la probabilidad de sufrir lesiones.
La teoría que más incidencia ha tenido durante la última década se la debemos a Daniel Lieberman, (Universidad de Harvard), y a Dennis Bramble (Universidad de Utah) y su estudio acerca de cómo ha afectado el acto de correr a la evolución humana (puedes leerlo pinchando aquí). Según estos autores, en el pasado, en el seno de las sociedades de cazadores-recolectores, los individuos mejor preparados para correr eran capaces de obtener más recursos alimentarios a través de la caza, lo cual les garantizaba un mayor acceso sexual a las hembras, aumentando así sus posibilidades de alcanzar el éxito reproductivo y con ello las perpetuación de sus genes en las generaciones posteriores.

Durante el desarrollo de esta teoría Lieberman y Bramble descubrieron la relación que tiene la forma de correr y el riesgo de sufrir lesiones. Para esclarecer esta relación prestar especial atención a analizar la forma en la que el pie entra en contacto con el suelo y ver si guarda alguna relación con la tendencia a sufrir lesiones. Los autores sostienen que correr descalzo, como los cazadores-recolectores,  es el patrón de carrera para el que nuestro cuerpo está preparado y mediante el cual la primera parte de nuestro cuerpo en entrar en contacto con el suelo es la parte anterior de pie lo cual es una forma más eficiente de correr (en cuenta produce un menor gasto de energía y un mayor impulso) y que, a su vez, repercute en una menor frecuencia a lesionarse.



El lanzamiento de esta hipótesis, cuya alcance se ha visto multiplicado gracias al libro "Nacidos para correr" de Christopher MacDougall, provocó un terremoto entre los fabricantes de calzado deportivo que veían peligrar una de sus principales fuentes de ingresos y resquebrajarse todos sus esfuerzos y mensajes en los que sostienen las virtudes de sus zapatillas. Lieberman sostiene que el hecho de utilizar zapatillas de alta tecnología no previene de la aparición de lesiones sino que más bien las fomenta. El uso de zapatillas ha obligado a miles de corredores a cambiar su estilo natural para la carrera, transmitido genéticamente durante generaciones, pasando a utilizar como primer elemento de apoyo durante la carrera el talón, estilo que aumenta la probabilidad de sufrir lesiones.





Las afirmaciones de Lieberman fueron atacados por la industria del calzado utilizando el argumento de que dichas afirmaciones carecen de contrastación empírica. Para defender su tesis valiéndose del método científico, Lieberman ha podido valerse de una base de datos en la que quedaban registrados los entrenamientos de los atletas del equipo de atletismo de la Universidad de Harvard durante cuatro años, en la que también dejaban constancia de si habían sufrido alguna lesión que les impidiese entrenar durante más de dos días seguidos, así como de grabaciones en vídeo del estilo de pisada de cada uno de estos atletas. Los datos obtenidos arrojaron, sobre una muestra de 52 corredores, el 69% utilizan el talón como primer elemento de apoyo, mientras que el 31% restante utiliza la parte anterior del pie (estas proporciones son iguales indistintamente del sexo). Puedes leer el estudio aquí

El dato más relevante obtenido en el estudio fue que dos terceras partes de los atletas sufrieron alguna lesión, eso sí, la incidencia de las lesiones en los corredores que apoyan primero el talón es dos veces superior a la que sufren los atletas que apoyan la parte anterior del pie. Este descubrimiento no hace otra cosa sino que incentivar aún más el debate acerca de si es mejor correr descalzo.

¿Quiere esto decir que aquellos que corren apoyando primero el talón deben cambiar su forma de correr? La respuesta que Lieberman ofrece es que sólo debe producirse este cambio en la forma de correr en caso de sufrir lesiones con mucha frecuencia y si se repite con frecuencia recaídas de una misma lesión.
Un caso de un deportista que haya tenido que modificar su forma de correr lo encontramos en el futbolista holandés Arjan Robben. El futbolista, durante su estancia en el Real Madrid (2007-2009), sufrió gran cantidad de lesiones que le llevaron a perderse prácticamente la mitad de partidos en esta etapa, llegando durante sus primeros meses en el equipo blanco, a perderse 14 de 23 partidos como consecuencia de alguna lesión.



El cuerpo médico del Real Madrid llegó a la conclusión de que tan elevada frecuencia de lesiones se debía a la mala técnica de carrera del holandés. Por ello, en su periplo madridista Robben se vió sometido a una proceso de reeducación a través de una rutina de ejercicios, creciente en complejidad, que le llevara a adoptar una nueva técnica de carrera, incidiendo en el apoyo de los metatarsos, hasta convertirla en un reflejo condicionado.

Antes de someterse a este tratamiento Robben corría apoyando los talones con gran fuerza lo cual sometía a un gran estrés a sus músculos flexores, dejando la cadera muy atrás y exigiendo un gran esfuerzo a su zona lumbar que se traslada a la parte posterior de los muslos, provocando una gran cantidad de lesiones musculares. Frente a esta tesitura Robben no tuvo más remedio que aprender a correr como si estuviera sobre los pedales de una bicicleta y el campo fuese un tapiz rodante que debe empujar hacia atrás.


lunes, 6 de febrero de 2012

La Vulnerabilidad del Deportista

El Tribunal Arbitral del Dopaje ha sancionado en el día de hoy al ciclista Alberto Contador con dos años de sanción, despojándoles de sus victorias en el Tour de 2010 y en el Giro de 2011 por su positivo por clembuterol durante la disputa del Tour de Francia en 2010. Dejando de lado las valoraciones y juicios hacia la figura de Alberto Contador, descubramos cuáles son los motivos que llevan a un deportista a valerse del dopaje para favorecer su rendimiento.



La relevancia del deporte en la sociedad actual radica en su capacidad para crear continuamente nuevos héroes con los que los jóvenes, principales grupo de consumo, puedan identificarse. Este fenómeno no es nuevo, ya en la antigua Grecia los deportistas que conseguían vencer en los Juegos eran tratados con honores y adquirían un puesto de prestigio en la sociedad helena puesto que se les consideraba como sujetos beneficiarios de cualidades divinas, por ello recibían una porción de tierra, un sueldo y pasaban a ser los encargados de dirigir las tropas encargadas de la defensa de su ciudad.

Toda deportista tiene el deseo de querer ser uno de esos héroes que la sociedad demanda pero éste anhelo puede llevarle a cometer el pecado del dopaje. La pregunta que nos viene a la mente es ¿cómo puede un deportista cometer un error que no le permite competir en el deporte que le gusta y con el que disfruta? La respuesta está en que muchos deportistas, una vez se encuentran compitiendo al máximo nivel, olvidan las motivaciones intrínsecas que de jóvenes les llevaron a la práctica deportiva: diversión, satisfacción, disfrute… y comienzan a centrar su atención en las recompensas que el entorno en el que viven les ofrece, es decir, las motivaciones extrínsecas se convierten en las verdaderamente importantes y las impulsoras para seguir con la práctica deportiva. La retroalimentación  o la respuesta del entorno a los méritos del deportista pasan a ser medidos en virtud de las recompensas obtenidas: dinero, imagen, estatus social, etc, que llevan a que el afán competitivo del deportista aumente exponencialmente.



Todo ser humano posee unas limitaciones fisiológicas y psicológicas que imponen la existencia de unos límites de rendimiento que intenta traspasar.El deportista no es ajeno a esta limitación y es  más consciente que nadie de la  existencia de límites en su rendimiento- ya sea porque su cuerpo no es capaz de correr más rápido o porque el conocimiento técnico actual impone una barrera a ese rendimiento- está en una búsqueda permanente de los productos y de las técnicas más novedosas que le permitan aumentarlo o cuanto menos que no se vea reducido. Esta búsqueda de la novedad esconde la necesidad del atleta de obtener una recompensa que le lleva a realizar comportamientos asociados a un adolescente: fijar la atención en la recompensa obviando los peligros que corre ya que siente que arriesgando no pierde nada. La personalidad del atleta que se dopa se sustenta en el anhelo egoísta de querer más, de conseguir más, impuesto en parte por esa necesidad de la sociedad de tener héroes a los que admirar. Esto lleva al deportista a no conformase con lo que tiene y a buscar la felicidad en lo que se tiene y no en lo que se es. El deportista termina convirtiéndose en un mero objeto de consumo que lleva a que cada vez más, deportistas que en su momento fueron héroes que la sociedad que les encumbró acabó devorando (Marco Pantani, “Chava Jimenez, Yago Lamela…), al terminar sus carreras cargando con la culpa de sentirse incapaces de mantener las recompensas que con tanto ímpetu persiguieron.



¿Cómo es posible que un deportista en el momento cumbre de su carrera deportiva opte por doparse? La justificación a esta pregunta la encontramos en la presencia de presiones reales o imaginadas que ejercen sobre el deportista personas o grupos de personas relevantes para el deportista. Estas presiones inducen al deportista a llevar a cabo comportamientos contrarios a la propia moral del deportista y su idiosincrasia con el propósito de obtener la recompensa deseada (afecto del grupo de referencia) o evitar el castigo. La mejor manera de inducir este cambio radica en infundir en el deportista el miedo, la presencia (real o imaginada, de una amenaza que atenta contra el statu quo en el que cada uno tenía una posición. Alberto Contador vió peligrar su reinado en el ciclismo en el verano de 2010, la demostración de Andy Schleck de poder discutirle su posición de dominio pudo provocar mucha incomodidad en su entorno (equipo ciclista), y como respuesta Contador pudo obrar como podría hacerlo cualquier ser humano y dejarse llevar por las opiniones de individuos que, en esas situaciones, actúan como expertos o tienen una posición de autoridad en el tema tratado (director de equipo).