jueves, 19 de enero de 2012

Emociones Básicas

El hecho de hablar lenguas distintas no impide sentir emociones idénticas. El proceso de experimentación de la emoción es el mismo en todos los seres humanos, nos inunda sin más, sin avisarnos de su llegada, dejándonos sumergidos en la búsqueda de las palabras precisas que nos ayuden a describirla.

Durante gran parte del siglo pasado se pensaba que las emociones son conductas aprendidas, siendo la cultura la encargada de transmitirlas, del mismo modo que se transmite una lengua. Esta forma de pensamiento, llamada teoría culturalista, sostiene que para poder sentir tristeza, alegría… primero hemos de ver esa emoción en otra persona. Siguiendo este argumento podríamos afirmar que cada cultura tiene su propio repertorio emocional.

Esta teoría culturalista se mantuvo hasta la irrupción del antropólogo Paul Ekman (en cuyos conocimientos se basa la serie de tv “Lie to Me”) y  de su estudio comparativo entre las emociones experimentadas y expresadas gestualmente ante determinados relatos en la tribu fore de Nueva Guinea y en la ciudad de San Francisco. Los resultados obtenidos permitieron a Ekman llegar a la conclusión de que existen un conjunto de emociones que no son aprendidas sino que forman parte de la naturaleza humana y, por tanto, poseen carácter universal. Llamó a estas emociones: emociones básicas.



Las emociones básicas se caracterizan por ser innatas y universales, además de por la inmediatez en su aparición y su muy limitada duración en el tiempo. Son incluidas en esta categoría seis emociones: alegría, tristeza, sorpresa, ira, asco y miedo. En todas las culturas estas emociones se encuentran presentes y utilizan los mismos gestos para expresarlas.  Por lo tanto, las emociones básicas deben de formar parte de la configuración del cerebro. Esta afirmación gana fuerza al descubrir las expresiones faciales típicas de cada una de estas emociones en bebés ciegos de nacimiento: si un individuo que nunca ha podido visualizar la expresión corporal de una emoción ¿cómo puede ser capaz de reproducirlo? La respuesta nos la ofrece la razón anterior.



Estar dotados de un mismo conjunto de emociones permite a cualquier ser humano establecer vínculos que superen los obstáculos y barreras culturales. Esta comunicación efectiva es posible porque las experiencias subjetivas que dan lugar a una emoción son similares, en caso de que las diferencias fuesen notables el proceso comunicativo sería vería seriamente dificultado. Prestemos atención al hecho de que hago referencia a experiencias subjetivas y no a detonantes de la emoción presentes en el entorno, es decir, el miedo es experimentado mediante las mismas respuestas fisiológicas en todos los seres humanos. Sin embargo, el detonante de ese miedo es un aspecto cultural o contextual como tenemos la posibilidad de comprobar en el programa Perdidos en la Ciudad o Perdidos en la Tribu.




Las emociones básicas están presentes en nuestros genes porque forman parte de la selección natural ya que en algún momento ayudaron a la supervivencia de nuestros antepasados. El miedo permite huir rápidamente ante la presencia de un peligro, el asco permite descartar alimentos que por su olor o aspecto puedan contaminarnos, la sorpresa acontece ante la presencia de estímulos nuevos y prestarle mayor atención, la tristeza ante la desaparición de seres queridos ya que dificulta el éxito reproductivo… 

El interrogante que actualmente se nos plantea y del que deberemos aguardar la respuesta es: ¿Dejarán de formar parte, como consecuencia de la selección natural, las emociones básicas de nuestra estructura cerebral? El paso de los años nos dará la respuesta.

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