jueves, 29 de diciembre de 2011

Dime tu DNI y te diré Qué Puedes Llegar a Ser

El lugar en el que nacemos es un indicador muy fiable de las posibilidades que tenemos de tener éxito. Pero éste no es el único, es de sobra sabida la importancia que tienen nuestra herencia genética, así como el nivel de renta de nuestras familias, su nivel educativo… Pero existen otros factores como el día que nací, el año y el lugar que afectan directamente a la probabilidad de tener éxito.


El día del año en el que nacemos determina mis posibilidades de triunfo. Así, las personas nacidas durante los tres primeros meses del año tienen más posibilidades de tener acceso a mejores recursos y a entornos especializados que quienes lo hacen a finales de año. Un ejemplo para comprender este hecho lo podemos encontrar en el mundo del fútbol, más concretamente en la selección española sub20 que el pasado verano se proclamó campeona de Europa. En esta selección de los 21 jugadores que la integraban, 17 de ellos habían nacido durante los seis primeros meses del año, mientras que sólo 4 lo hicieron en los seis restantes. Es más, 13 de los jugadores habían nacido entre enero y abril.



¿Cómo es posible que la fecha de nacimiento sea un indicador de una futura carrera futbolística? La respuesta está en que a edades tempranas, alrededor de los 10-12 años, los equipos importantes de cada región hacen la selección de los jugadores que van a formar parte de sus categorías inferiores y ¿quiénes tienen más probabilidades de superar esas pruebas? Los nacidos durante los primeros meses del año porque se encuentran en un grado más avanzado de desarrollo (la diferencia de crecimiento entre una persona nacida en enero y diciembre suelen ser evidentes, al menos, en cuanto al físico) y esto les permite superar con mayor facilidad las pruebas. Una vez superadas, de ahí en adelante, lo que ganan es un conocimiento especializado de la disciplina y un mayor número de horas de entrenamiento. Lo mismo sucede en la escuela, las diferencias de desarrollo a nivel neuronal entre los nacidos en enero y diciembre dentro de un mismo curso son más que evidentes, más aún en edades tempras, ¿qué provoca este hecho? Que los nacidos durante los últimos meses del año vivan parte de su proceso de aprendizaje y desarrollo como un entrenamiento continuo en la frustración (a mi no me han salido pelos en el pubis y a mis amigos sí, no entiendo conceptos que se explican, incapacidad para interpretar situaciones complejas…).

El año en el que nacemos también es un indicador de éxito. Es preferible nacer en años en los que el número de nacimientos sea bajo ya que recibiremos mayor atención en toda nuestra etapa formativa, se dará una atención individualizada y especializada, las oportunidades para desarrollar una carrera profesional serán mayores, etc, que en caso de haber nacido en años con alta tasa de natalidad, ya que tendrían muchos más competidores para acceder a los mismos recursos.

Es también importante el año en que nacemos puesto que nos ubica en una edad determinada cuando se produzca un cambio social, por ejemplo, los nacidos en España entre 1910 y 1925 no se les puede considerar afortunados porque debieron de hacer frente a una Guerra civil con lo que sus proyectos vitales se vieron irreversiblemente condicionados y restringidos.

Por último el lugar en el que nacemos también es un indicador de nuestras oportunidades de desarrollo, en este caso dentro de una cultura. Según Geer Hofstede, antropólogo holándes, cada cultura es gestionada de una manera concreta, pero todas ellas comparten una serie de dimensiones culturales comunes:
  • Distancia del poder: el grado en el que una sociedad acepta las desigualdades distribuciones del poder, es decir, el grado de separación entre administradores de la sociedad y ciudadanos. La percepción de esta distancia es baja en países como Estados Unidos o los países nórdicos, mientras que es alta en España, Portugal, Grecia. Así un ciudadano en estos últimos países ve muy complicado acceder a puestos altos de la jerarquía administrativa.
  • Evitación de la incertidumbre: el grado en el que los habitantes de un país manejan situaciones inciertas o instrucciones ambiguas. En países con puntuaciones altas en esta variable como Portugal o Italia, sus habitantes rechazan realizar acciones ambiguas ya que las consideran como una amenaza contra su seguridad y prefieren realizar tareas concretas siguiendo un patrón de instrucciones muy bien definidas.
  • Individualismo-Colectivismo como forma de organizar la sociedad y su funcionamiento. Estados Unidos es un país netamente individualista, en los que uno sólo se preocupa de sí mismo y de su familia cercana, descuidando completamente a la familia extensa. De ahí la inexistencia, hasta hace bien poco, de prestaciones sociales consideradas básicas como la sanidad o rentas mínimas de inserción para los más desfavorecidos.
  • Masculinidad-Femineidad: las culturas masculinas sobrevaloran la figura del hombre y todo lo relacionado con conductas heroicas y la valentía, así como con la adquisición de riquezas por lo que consideran como pilar fundamental de la sociedad el mundo laboral. Es porpia de culturas como la japonesa, la estadounidense y la mexicana. Por su parte, las culturas femeninas, como son las escandinavas, velan por el cuidado de las relaciones interpersonales y el equilibrio entre la esfera laboral y doméstica.
  • Orientación a corto plazo-largo plazo: la importancia otorgada dentro de una cultura a las preocupaciones del corto plazo, centradas en las obligaciones sociales, o por el contrario a las de más largo plazo, más preocupadas por el ahorro y la constancia.

Para triunfar y tener éxito parece que hay que tener en cuenta mucho más factores y elementos que aquellos que en un principio creíamos. La genética, el nivel de renta, el nivel educativo junto con la capacidad de esfuerzo y sacrificio son elementos que pueden ayudarnos a alcanzar los objetivos que nos proponemos dentro de nuestros proyectos vitales pero, por lo que acabamos de ver, parece que no son suficientes.

martes, 20 de diciembre de 2011

Hermano Mayor

Ante el próximo cambio de gobierno y la celebración en los próximos días de la Navidad, veamos cómo se relacionan el orden de nacimiento con nuestro carácter y nuestra predisposición a cambiar de mentalidad.

Según el profesor de la Universidad de California FrankSulloway, en su obra “Nacido para Rebelarse”, el orden de nacimiento determina el carácter de una persona y, más concretamente, su capacidad para aceptar los cambios o adaptarse a nuevas circunstancias.  El autor sostiene que los primogénitos tienen más dificultades para cambiar de opinión y suelen tener ideas más conservadoras ya que tienden a reproducir los pensamientos y puntos de vista de sus padres, mostrando una tendencia a ejercer el control de manera autoritaria y agresiva.



El método empleado por Sulloway para sostener estos argumentos está en la aceptación de los enunciados de Charles Darwin y sus teorías sobre el origen de las especies. Los resultados del estudio evidencian que los primogénitos son más reacios a aceptar los portulados darwinistas, mientras que aquellos que ocupan el tercer o cuarto lugar en el orden de nacimientos son mucho más receptivos a esta teoría mostrando una tendencia mayor a la aceptación de nuevas ideas y teorías.

Extrapolando los resultados a un punto de vista político, Sulloway utiliza múltiples ejemplos para demostrar que figuras políticas como Hitler, Mussolini, Sadam Hussein, Stalin… eran los primogénitos de sus respectivas familias, es más, sus padres, a su vez, eran los primogénitos en su familias de procedencia, lo cual viene a significar según el autor una mayor probabilidad de ejercer la autoridad mediante la agresión física o verbal, un menor deseo de incurrir en riesgos y una tendencia menor a querer apartarse del pasado.

Por su parte, figuras como Gandhi, Luther King, Lenin… eran los hijos más pequeños en sus familias lo cual les facilita la asunción de ideas innovadoras y a realizar conductas más aventureras, así como también, muestran una mayor tendencia a la homosexualidad. Del mismo modo que en el caso de los primogénitos, ser el hijo menor de unos padres que, a su vez, son los menores en su familia de procedencia hace que haya más probabilidades de albergar ideas creativas y ser más receptivo a los cambios en la dinámica social.

¿Cuál puede ser la causa de estas diferencias de carácter derivadas del orden de nacimiento? La justificación que se nos ofrece es que es debida a la dinámica familiar, puesto que a mayor número de hermanos mayor es la diversificación de la atención por parte de los padres en el cuidado de la prole, siendo este hecho determinante a la hora de forjar el carácter de una persona, ya que el carácter se construye como respuesta a la existencia de conflictos entre padres-hijos y hermano-hermano.

En definitiva, antes de pedirle un aumento de sueldo a nuestro jefe o de elegir el lugar donde celebraremos el día de Navidad si con nuestra familia o la de nuestra pareja, es conveniente conocer si estamos ante el hermano mayor.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Conductistas Vs Cognitivistas

Mourinho y Guardiola han trascendido el escenario limitado de  trabajo, el banquillo, y han conseguido convertirse en líderes de sus respectivos equipos y, a su vez, en líderes de la gente. Uno consiguiendo que la grada se entregue a él de forma enardecida y otro que intenta sosegar a la suya. Analicemos las pautas seguidas por los entrenadores para la preparación de un nuevo clásico.

A lo largo de nuestra vida cambiamos de forma de pensar en multitud de ocasiones, cierto es que lo hacemos con mayor frecuencia cuando somos más jóvenes un ejemplo es la cantidad de ocasiones en las que cambiamos nuestras preferencias por uno u otro equipo deportivo. Un mecanismo por el que favorece el cambio de mentalidad está en la posesión de una personalidad sumisa que provoca que asumamos los puntos de vista que nos vienen dados.  Otra vía por la que cambiamos nuestra perspectiva sucede cuando nuestro punto de vista choca con el punto de vista de un grupo numeroso y con acceso a recursos.  En este caso asumiremos el nuevo punto de vista de para así tener un sentimiento de pertenencia al grupo y garantizarnos un acceso ventajoso a los recursos disponibles.

José Mourinho y Josep Guardiola  además de ser entrenadores de fútbol son conductores de grupo y , dentro de ellos, aunque en este caso trascendiéndolos, en líderes ideológicos. Cada uno de ellos trata de conseguir que sus jugadores, directivos y aficionados asuman su manera de entender el fútbol y el deporte.






Mourinho, como un buen líder de masas que apela al orgullo, la hombría y entrega incondicional de sus seguidores, intenta hacer prevalecer su punto de vista desde una perspectiva conductista (como ya se indicó en el post anterior) mediante la que es fácil mantener el punto de vista dominante ya que ofrece recompensas y recursos, por lo cual sus jugadores realizan conductas que conduzcan a esas recompensas e, incluso, puede que las pongan en práctica porque están convencidos de hay argumentos razonables para llevarla a cabo, como pudimos comprobar en partidos pasados respecto a las críticas arbitrales. Sin embargo, en el momento en que las pautas de obtención de las recompensas cambien, igual de rápido cambiarán las conductas y expondremos argumentos nuevos para justificar la nueva conducta que reporta beneficios, como ocurre con el cambio de discurso que ha tenido lugar por parte de Mourinho desde la última derrota del Real Madrid en su partido contra el Levante.

Esta perspectiva de Mourinho  trabaja la mentalidad de su equipo y de sus seguidores a un nivel superficial y los cambios de pensamiento en todo el club se producen a ese mismo nivel.
 
Por otra parte, Guardiola se vincula a la figura de un maestro de escuela que rige su enseñanzas y discursos por la perspectiva cognitiva. El cognitivismo  trata de conocer y descubrir los elementos subyacentes a la manifestación de la conducta, es decir, las representaciones mentales que la subyacen, por ello Guardiola intenta transmitir una idea y un conjunto de valores que se manifiestan en un estilo de juego romántico y que supone un avance frente a las concepciones tradicionales que pueden representar las propuestas de Mourinho. 


Guardiola desde su puesto de entrenador ha realizado un gran esfuerzo para comprender cuáles son los argumentos que fundamentan la representación mental que los seguidores blaugranas se hacían de su equipo y ha intentado que sus jugadores plasmaran en el terreno de juego las conductas  y  elaboraran los discursos y  argumentos nuevos que dieran pie a un cambio en la representación mental del barcelonismo, dejando de considerarse como un equipo cíclico y víctima de una persecución por parte de las instituciones futbolísticas, y verse a sí mismo como potenciales ganadores provocando, por consiguiente, un cambio  en la conducta tanto de los jugadores como de la institución.



Pep, como buen conocedor de la psicología, sabe que las representaciones mentales  sólo cambian si se sigue el siguiente patrón, por ejemplo, si mi punto de vista es X, sólo me dejaré convencer por argumentos X+1 ya que se encuentran en un nivel de complejidad superior que se encuentra en mi zona de desarrollo personal, concepto acuñado por Vigotsky. Si se me intenta convencer desde argumentos X+2, X+3 o X-1 mi nivel de atención se reduce ya sea porque me demandan la realización de un esfuerzo mayor para poder asimilarlo o sea porque lo considero como un pensamiento inferior. Por ello, cada año Pep propone un argumento nuevo desde el que promover e incitar a un desarrollo continuado y progresivo de su equipo, es ésta la razón por la que sólo firma los contratos con una duración anual, porque conoce que llegará un momento en el que tendrá que proponer un paso atrás en sus propuestas para el equipo con lo que los jugadores se desmotivarán y los seguidores dejarán de prestar atención, o bien ofrecer una propuesta demasiado innovadora para la cual la institución y sus miembros pueden no estar `preparados.

Pese a que Mourinho y Guardiola sigan perspectivas tan diferentes a la hora de inculcar sus conceptos, sí existe un recurso del que ambos se valen para alcanzar mejores resultados de su equipo y extraer el máximo rendimiento de sus jugadores. Se trata del andamiaje, concepto acuñado por Vigotsky que sostiene que cuando una persona rinde mal en una tarea es conveniente ofrecerle de forma metódica y ordenada el apoyo suficiente para poder mejorar los resultados de un individuo en una tarea que se resiste, por ejemplo, en el caso de Guardiola su trabajo con Keita, Bojan, Ibrahimovic.. y de Mourinho con Kaká, Pedro León, Benzema.... Este andamiaje consiste en ofrecer un protocolo de actuación y una orientación acerca de los criterios y variables a tener en cuenta para poner en práctica conductas adecuadas y mejorar los resultados de la tarea. Sin embargo, esta ayuda debe retirarse rápidamente ya que el proceso debe ser interiorizado por la mente del sujeto y ser capaz de elaborar conversaciones y representaciones en la mente de ese andamiaje que conduzcan a los resultados deseados, aunque puede producirse que sin la ayuda necesaria no se consiga formar la representación deseada, lo cual genera frustración y el cuestionamiento del método empleado tenemos un ejemplo en cada bando con los casos de Ibrahimovic y Pedro León.



En definitiva, esperemos que este nuevo clásico nos permita disfrutar con las propuestas de ambos entrenadores y que propongan, para cada bando, un equipo construido en base a la representaciones idealizadas que ambos han creado y difundidos de sus equipos que nosotros, seguidores, crearemos los argumentos para continuar contemplándolos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Tu dedo nos señala el camino

Dentro de unos días se celebra un nuevo clásico entre Real Madrid y F.C. Barcelona, por ello he decidido recuperar un post publicado hace unos meses con motivo del duelo de Supercopa del pasado verano y mediante el que podemos evocar de nuevo las razones que hacen de José Mourinho el mejor entrenador del mundo.

Cada día damos muestras de nuestra falta de madurez en un acto que resulta ser liberador a nivel individual como revelador a nivel social, eludir cualquier tipo de responsabilidad. El victimismo es uno de los rasgos que caracterizan las sociedades contemporáneas y un ejemplo muy ilustrativo lo hemos podido comprobar los últimos días con todo lo sucedido alrededor de la pasada Supercopa de fútbol. Las protestas, quejas, juicios, lamentos, críticas acerca del incidente del dedo de Mourinho han llenado hojas de periódicos y horas de radio y televisión, que lo que realmente muestran, aunque a primera vista quede oculto  detrás de fotos y titulares, es que nos sentimos cómodos asumiendo un rol de víctimas. Víctimas que se encuentran en un mundo injusto en el que todos los sufrimientos y problemas que padecemos tienen su origen en los demás, olvidando que nuestras circunstancias presentes son, en gran medida, el resultado de las decisiones que hemos venido tomando a lo largo de nuestra vida.



Las víctimas se sienten impotentes, carentes de las capacidades necesarias para revertir su situación, incapaces de transformar en real aquello que creen posible alcanzar. Como seres humanos que somos buscamos ver realizadas nuestras posibilidades, mostrarnos competitivos ante los demás, enseñar nuestras habilidades porque nos hace sentir placer. En el preciso instante en el que nos convertimos en víctimas, inmediatamente, esas capacidades tan apreciadas quedan ocultas. A partir de entonces volvemos la cabeza buscando a la persona poseedora del poder que sentimos como nuestro y que creemos haber perdido para hacer frente a la situación en la que soy víctima. Esperando de ella, como decía Napoleón, la oferta de un porvenir, de una salida a la situación de la que queremos escapar.

Mourinho se ha convertido para el madridismo en el líder buscado, aquel que va a despojarles de su rol de víctima, pero primero como gran líder Mou ha hecho consciente a todo seguidor del Real Madrid de que está siendo perseguido. Para conseguir la movilización de los sentimientos de la afición, Mourinho se ha valido de los supuestos esenciales postulados por el psicólogo Skinner. Estos supuestos afirman que si soy capaz de controlar el ambiente soy capaz de controlar la conducta porque todo estímulo provoca una respuesta. Mourinho ha conseguido controlar el comportamiento de sus jugadores y de sus seguidores a través del control del flujo de estímulos que a éstos les envía, a unos utilizando el vestuario como lugar desde el que emitir los estímulos y la sala de prensa para estimular a unos y otros. El poder que ostenta el hoy entrenador madridista parece omnipotente, capaz no sólo de influir en el comportamiento de su equipo, sino de mediatizar y condicionar el comportamiento tanto de sus rivales , de medios de comunicación, de aficionados así como de instituciones futbolísticas. Lo visto la última semana es posible porque caemos en el error de atribuir a Mourinho la capacidad de ejercer poder más allá de los contextos concretos y específicos en los que puede ejercerlo, y sabedor de eso Mourinho se sirve de la ficción del poder, esa por la que lo que importa no es el poder real que tengo, sino la creencia del otro del poder que poseo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Lenguaje Mental del Homo Economicus

Según una teoría de la psicología todos los seres humanos llevamos a cabo las mismas operaciones lógicas para construir pensamientos y, por tanto, para dar lugar a las mismas conductas. Esto quiere decir que empleamos los mismos criterios que Messi para elaborar un pensamiento, por lo que, en situaciones similares ambos realizaríamos las mismas conductas en caso de encontrarnos en contextos y situaciones similares.




En psicología hay una postura que defiende que la mente funciona utilizando un solo lenguaje, el lenguaje mental. Según esta perspectiva, denominada mentalés, tanto el pensamiento como el acto de pensar se originan gracias a estímulos neuroeléctricos que componen operaciones sintácticas definidas a partir de una serie de representaciones mentales. Para entenderlo de una forma más sencilla, el mentalés no es otra cosa que el idioma universal del pensamiento, es decir, independientemente del idioma, los seres humanos empleamos los mismos patrones de pensamiento para identificar signos o símbolos existentes como fragmentos de realidad a los cuales podemos, posteriormente, atribuir varios significados y verbalizarlos de forma diferente en función del contexto en el que nos encontremos.

Por ejemplo, en todas las culturas que han estado en contacto con la nieve, existe alguna palabra para designarla: nieve, snow, la neige, schnee, neve, kar… por lo que tienen que existir patrones de pensamiento en el ser humano similares para que culturas diferentes hayan llegado a hacer una misma fragmentación de un elemento presente en el entorno. El factor diferenciador es el lenguaje de cada cultura, pero el lenguaje mental que construye el concepto es el mismo para todos. Pero hay que tener en cuenta un factor muy importante como es el contexto, ya que éste determina la amplitud de palabras que empleamos para clasificar una misma porción de realidad, en este caso la nieve. Para mí no hay diferenciaciones ni matices a la hora de identificar la nieve, utilizo el mismo término para referirme a la que encuentro sobre mi automóvil en un frío día de invierno como la que puedo ver en las cumbres de una montaña. Sin embargo, para un esquiador existen diferentes matices en un mismo símbolo como es la nieve. Para un esquiador existe la nieve virgen, la nieve en polvo, nieve primavera, nieve húmeda porque en el ambiente en el que el esquiador interactúa es relevante el uso de tales precisiones de cara a optimizar su relación con el entorno.

La adopción del mentalés como perspectiva desde la que analizar la realidad me presenta un problema: no construimos ni tampoco interpretamos la realidad en nuestro cerebro a través del lenguaje, sino que fundamentalmente recurrimos a imágenes mentales, las cuales posteriormente vinculamos e insertamos en un discurso gracias al lenguaje. Ante esta disyuntiva el mentalés no niega la existencia de imágenes mentales, lo que sí dice es que emplearlas no es pensar, porque lo importante es el proceso de vinculación de las mismas con el uso del lenguaje mental. Adoptar esta perspectiva supondría defender que Mozart, Messi, Einstein, Merkel, Falete y Belén Esteban siguen las mismas secuencias de pensamiento para dar lugar a sus conductas. Ciertamente sería algo peligroso.



El mentalés supondría la defensa de que el holocausto nazi y el David de Miguel Ángel fueron creados por el mismo patrón de pensamiento. De acuerdo con este pensamiento, se muestra que los seres humanos tenemos una tendencia hacia el mal y también una tendencia hacia el bien. Desconcertante cuanto menos. Pero descubramos qué se esconde detrás, el Plan Bolonia se ha planteado desde el punto de vista del mentalés: si todos realizamos las mismas operaciones lógicas de pensamiento, universalicemos la enseñanza para que todos lleguemos a pensamientos y ejecutemos conductas similares. Bolonia no es más que condicionar la vida a un criterio de economicidad: mismas enseñanzas + mismos pensamientos + mismas conductas = producción homogénea. Se produce mucho del mismo producto lo cual repercute en una reducción de costes. Es despreciable y de miserables. Lo mismo ocurre con el hecho de acudir a una academia para aprobar una oposición, es la exageración de la economicidad y la parálisis de la sociedad.

Estamos frente a un disyuntiva ante la que tendremos que elegir entre la libertad de pensamiento y de conducta, o en el adoptar y asumir, sin cuestionar, el pensamiento universal que haga de nosotros verdaderos homo economicus.