miércoles, 31 de agosto de 2011

Correr en tiempos de crisis




En los últimos diez años podemos observar un fenómeno que paso a paso, se ha ido apoderando de los espacios públicos y calles de nuestras ciudades y de los caminos que las rodean. Me refiero a la aparición a la vuelta de cada calle de corredores que nos marcan con el tic tac de sus piernas el paso del tiempo.


Si prestamos más atención a estos corredores descubriremos que en su gran mayoría se trata de personas comprendidas entre los 30 y 50 años, personas que en este momento vital se encuentran en pleno proceso de madurez y proyección laboral. ¿Qué puede motivar a estas personas a lanzarse a la calle a agotar sus cuerpos y luchar contra el impulso de frenarse? La respuesta de 5.000.000 de personas paradas en España puede que pueda ser tachada como frívola. No se trata de que al haber un alto número de personas sin empleo, muchas de ellas se deciden a ocupar su tiempo libre en practicar deporte. Esta simplificación de la respuesta es exagerada a la vez que peligrosa. La respuesta no está relacionada únicamente con una mayor disponibilidad de tiempo libre, sino con una frustración relacionada con el tiempo laboral.
A lo largo de la primera década del segundo milenio España comenzó con un tiempo de bonanza y prosperidad económica, que en los últimos tres años s vio súbitamente interrumpida. Si atendemos a las estadísticas de las grandes pruebas de fondo descubrimos que la participación en las mismas ha ido creciendo de forma progresiva e ininterrumpida. Así, tanto en el momento en el que una tendencia positiva de creación empleo situaba la tasa de paro alcanzaba el 9% como con la actual de 21%, la participación en pruebas de fondo ha ido en aumento. Por tanto, relacionar el aumento de participantes en pruebas de fondo con una mayor disponibilidad de tiempo libre no es una respuesta del todo acertada puesto que datos de años anteriores, en los que la disponibilidad de este tiempo era menor desmienten esta hipótesis.


Se habla mucho en la prensa estos días de no dar lugar a una generación perdida: jóvenes altamente formados y cualificados que no encuentran una ubicación profesional en la que poder poner en práctica los conocimientos y habilidades adquiridos durante su etapa formativa. Esta generación perdida ya existe y las carreras de fondo nos la enseñan. Las carreras de fondo son el reflejo de la incapacidad de la sociedad, a día de hoy, de ofrecer alternativas de ocupación a través de las cuales canalizar y emprender desafíos laborales capaces de movilizar el conocimiento técnico y científico adquirido por toda una generación. Ya se perdió en el pasado reciente ofreciendo como alternativa de progreso, crecimiento y desarrollo social, cultural, económico y personal al cemento y al ladrillo.


El sentimiento de incomprensión sentido por el individuo al querer formar parte del mercado laboral en el que participa o del que quiere ser miembro activo, le impide mostrar y ver reconocidas muchas de sus capacidades y habilidades. Es ésta la razón por la que a diario miles de personas se atan los cordones , se echan a correr y emprenden su lucha contra el asfalto de nuestras ciudades. “Recorrer” de nuevo esas calles y lugares que transita en su vida diaria desde una nueva perspectiva y un nuevo Yo igual que el anterior, pero con la capacidad de enseñar y hacer visible a esa misma sociedad a la que pertenece su capacidad de autocontrol y su madurez psicológica para alcanzar los resultados y las metas propuestas, simplemente observando el reloj de sus muñecas y el asfalto adherido a las suelas de sus zapatillas.









No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es importante