jueves, 29 de diciembre de 2011

Dime tu DNI y te diré Qué Puedes Llegar a Ser

El lugar en el que nacemos es un indicador muy fiable de las posibilidades que tenemos de tener éxito. Pero éste no es el único, es de sobra sabida la importancia que tienen nuestra herencia genética, así como el nivel de renta de nuestras familias, su nivel educativo… Pero existen otros factores como el día que nací, el año y el lugar que afectan directamente a la probabilidad de tener éxito.


El día del año en el que nacemos determina mis posibilidades de triunfo. Así, las personas nacidas durante los tres primeros meses del año tienen más posibilidades de tener acceso a mejores recursos y a entornos especializados que quienes lo hacen a finales de año. Un ejemplo para comprender este hecho lo podemos encontrar en el mundo del fútbol, más concretamente en la selección española sub20 que el pasado verano se proclamó campeona de Europa. En esta selección de los 21 jugadores que la integraban, 17 de ellos habían nacido durante los seis primeros meses del año, mientras que sólo 4 lo hicieron en los seis restantes. Es más, 13 de los jugadores habían nacido entre enero y abril.



¿Cómo es posible que la fecha de nacimiento sea un indicador de una futura carrera futbolística? La respuesta está en que a edades tempranas, alrededor de los 10-12 años, los equipos importantes de cada región hacen la selección de los jugadores que van a formar parte de sus categorías inferiores y ¿quiénes tienen más probabilidades de superar esas pruebas? Los nacidos durante los primeros meses del año porque se encuentran en un grado más avanzado de desarrollo (la diferencia de crecimiento entre una persona nacida en enero y diciembre suelen ser evidentes, al menos, en cuanto al físico) y esto les permite superar con mayor facilidad las pruebas. Una vez superadas, de ahí en adelante, lo que ganan es un conocimiento especializado de la disciplina y un mayor número de horas de entrenamiento. Lo mismo sucede en la escuela, las diferencias de desarrollo a nivel neuronal entre los nacidos en enero y diciembre dentro de un mismo curso son más que evidentes, más aún en edades tempras, ¿qué provoca este hecho? Que los nacidos durante los últimos meses del año vivan parte de su proceso de aprendizaje y desarrollo como un entrenamiento continuo en la frustración (a mi no me han salido pelos en el pubis y a mis amigos sí, no entiendo conceptos que se explican, incapacidad para interpretar situaciones complejas…).

El año en el que nacemos también es un indicador de éxito. Es preferible nacer en años en los que el número de nacimientos sea bajo ya que recibiremos mayor atención en toda nuestra etapa formativa, se dará una atención individualizada y especializada, las oportunidades para desarrollar una carrera profesional serán mayores, etc, que en caso de haber nacido en años con alta tasa de natalidad, ya que tendrían muchos más competidores para acceder a los mismos recursos.

Es también importante el año en que nacemos puesto que nos ubica en una edad determinada cuando se produzca un cambio social, por ejemplo, los nacidos en España entre 1910 y 1925 no se les puede considerar afortunados porque debieron de hacer frente a una Guerra civil con lo que sus proyectos vitales se vieron irreversiblemente condicionados y restringidos.

Por último el lugar en el que nacemos también es un indicador de nuestras oportunidades de desarrollo, en este caso dentro de una cultura. Según Geer Hofstede, antropólogo holándes, cada cultura es gestionada de una manera concreta, pero todas ellas comparten una serie de dimensiones culturales comunes:
  • Distancia del poder: el grado en el que una sociedad acepta las desigualdades distribuciones del poder, es decir, el grado de separación entre administradores de la sociedad y ciudadanos. La percepción de esta distancia es baja en países como Estados Unidos o los países nórdicos, mientras que es alta en España, Portugal, Grecia. Así un ciudadano en estos últimos países ve muy complicado acceder a puestos altos de la jerarquía administrativa.
  • Evitación de la incertidumbre: el grado en el que los habitantes de un país manejan situaciones inciertas o instrucciones ambiguas. En países con puntuaciones altas en esta variable como Portugal o Italia, sus habitantes rechazan realizar acciones ambiguas ya que las consideran como una amenaza contra su seguridad y prefieren realizar tareas concretas siguiendo un patrón de instrucciones muy bien definidas.
  • Individualismo-Colectivismo como forma de organizar la sociedad y su funcionamiento. Estados Unidos es un país netamente individualista, en los que uno sólo se preocupa de sí mismo y de su familia cercana, descuidando completamente a la familia extensa. De ahí la inexistencia, hasta hace bien poco, de prestaciones sociales consideradas básicas como la sanidad o rentas mínimas de inserción para los más desfavorecidos.
  • Masculinidad-Femineidad: las culturas masculinas sobrevaloran la figura del hombre y todo lo relacionado con conductas heroicas y la valentía, así como con la adquisición de riquezas por lo que consideran como pilar fundamental de la sociedad el mundo laboral. Es porpia de culturas como la japonesa, la estadounidense y la mexicana. Por su parte, las culturas femeninas, como son las escandinavas, velan por el cuidado de las relaciones interpersonales y el equilibrio entre la esfera laboral y doméstica.
  • Orientación a corto plazo-largo plazo: la importancia otorgada dentro de una cultura a las preocupaciones del corto plazo, centradas en las obligaciones sociales, o por el contrario a las de más largo plazo, más preocupadas por el ahorro y la constancia.

Para triunfar y tener éxito parece que hay que tener en cuenta mucho más factores y elementos que aquellos que en un principio creíamos. La genética, el nivel de renta, el nivel educativo junto con la capacidad de esfuerzo y sacrificio son elementos que pueden ayudarnos a alcanzar los objetivos que nos proponemos dentro de nuestros proyectos vitales pero, por lo que acabamos de ver, parece que no son suficientes.

martes, 20 de diciembre de 2011

Hermano Mayor

Ante el próximo cambio de gobierno y la celebración en los próximos días de la Navidad, veamos cómo se relacionan el orden de nacimiento con nuestro carácter y nuestra predisposición a cambiar de mentalidad.

Según el profesor de la Universidad de California FrankSulloway, en su obra “Nacido para Rebelarse”, el orden de nacimiento determina el carácter de una persona y, más concretamente, su capacidad para aceptar los cambios o adaptarse a nuevas circunstancias.  El autor sostiene que los primogénitos tienen más dificultades para cambiar de opinión y suelen tener ideas más conservadoras ya que tienden a reproducir los pensamientos y puntos de vista de sus padres, mostrando una tendencia a ejercer el control de manera autoritaria y agresiva.



El método empleado por Sulloway para sostener estos argumentos está en la aceptación de los enunciados de Charles Darwin y sus teorías sobre el origen de las especies. Los resultados del estudio evidencian que los primogénitos son más reacios a aceptar los portulados darwinistas, mientras que aquellos que ocupan el tercer o cuarto lugar en el orden de nacimientos son mucho más receptivos a esta teoría mostrando una tendencia mayor a la aceptación de nuevas ideas y teorías.

Extrapolando los resultados a un punto de vista político, Sulloway utiliza múltiples ejemplos para demostrar que figuras políticas como Hitler, Mussolini, Sadam Hussein, Stalin… eran los primogénitos de sus respectivas familias, es más, sus padres, a su vez, eran los primogénitos en su familias de procedencia, lo cual viene a significar según el autor una mayor probabilidad de ejercer la autoridad mediante la agresión física o verbal, un menor deseo de incurrir en riesgos y una tendencia menor a querer apartarse del pasado.

Por su parte, figuras como Gandhi, Luther King, Lenin… eran los hijos más pequeños en sus familias lo cual les facilita la asunción de ideas innovadoras y a realizar conductas más aventureras, así como también, muestran una mayor tendencia a la homosexualidad. Del mismo modo que en el caso de los primogénitos, ser el hijo menor de unos padres que, a su vez, son los menores en su familia de procedencia hace que haya más probabilidades de albergar ideas creativas y ser más receptivo a los cambios en la dinámica social.

¿Cuál puede ser la causa de estas diferencias de carácter derivadas del orden de nacimiento? La justificación que se nos ofrece es que es debida a la dinámica familiar, puesto que a mayor número de hermanos mayor es la diversificación de la atención por parte de los padres en el cuidado de la prole, siendo este hecho determinante a la hora de forjar el carácter de una persona, ya que el carácter se construye como respuesta a la existencia de conflictos entre padres-hijos y hermano-hermano.

En definitiva, antes de pedirle un aumento de sueldo a nuestro jefe o de elegir el lugar donde celebraremos el día de Navidad si con nuestra familia o la de nuestra pareja, es conveniente conocer si estamos ante el hermano mayor.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Conductistas Vs Cognitivistas

Mourinho y Guardiola han trascendido el escenario limitado de  trabajo, el banquillo, y han conseguido convertirse en líderes de sus respectivos equipos y, a su vez, en líderes de la gente. Uno consiguiendo que la grada se entregue a él de forma enardecida y otro que intenta sosegar a la suya. Analicemos las pautas seguidas por los entrenadores para la preparación de un nuevo clásico.

A lo largo de nuestra vida cambiamos de forma de pensar en multitud de ocasiones, cierto es que lo hacemos con mayor frecuencia cuando somos más jóvenes un ejemplo es la cantidad de ocasiones en las que cambiamos nuestras preferencias por uno u otro equipo deportivo. Un mecanismo por el que favorece el cambio de mentalidad está en la posesión de una personalidad sumisa que provoca que asumamos los puntos de vista que nos vienen dados.  Otra vía por la que cambiamos nuestra perspectiva sucede cuando nuestro punto de vista choca con el punto de vista de un grupo numeroso y con acceso a recursos.  En este caso asumiremos el nuevo punto de vista de para así tener un sentimiento de pertenencia al grupo y garantizarnos un acceso ventajoso a los recursos disponibles.

José Mourinho y Josep Guardiola  además de ser entrenadores de fútbol son conductores de grupo y , dentro de ellos, aunque en este caso trascendiéndolos, en líderes ideológicos. Cada uno de ellos trata de conseguir que sus jugadores, directivos y aficionados asuman su manera de entender el fútbol y el deporte.






Mourinho, como un buen líder de masas que apela al orgullo, la hombría y entrega incondicional de sus seguidores, intenta hacer prevalecer su punto de vista desde una perspectiva conductista (como ya se indicó en el post anterior) mediante la que es fácil mantener el punto de vista dominante ya que ofrece recompensas y recursos, por lo cual sus jugadores realizan conductas que conduzcan a esas recompensas e, incluso, puede que las pongan en práctica porque están convencidos de hay argumentos razonables para llevarla a cabo, como pudimos comprobar en partidos pasados respecto a las críticas arbitrales. Sin embargo, en el momento en que las pautas de obtención de las recompensas cambien, igual de rápido cambiarán las conductas y expondremos argumentos nuevos para justificar la nueva conducta que reporta beneficios, como ocurre con el cambio de discurso que ha tenido lugar por parte de Mourinho desde la última derrota del Real Madrid en su partido contra el Levante.

Esta perspectiva de Mourinho  trabaja la mentalidad de su equipo y de sus seguidores a un nivel superficial y los cambios de pensamiento en todo el club se producen a ese mismo nivel.
 
Por otra parte, Guardiola se vincula a la figura de un maestro de escuela que rige su enseñanzas y discursos por la perspectiva cognitiva. El cognitivismo  trata de conocer y descubrir los elementos subyacentes a la manifestación de la conducta, es decir, las representaciones mentales que la subyacen, por ello Guardiola intenta transmitir una idea y un conjunto de valores que se manifiestan en un estilo de juego romántico y que supone un avance frente a las concepciones tradicionales que pueden representar las propuestas de Mourinho. 


Guardiola desde su puesto de entrenador ha realizado un gran esfuerzo para comprender cuáles son los argumentos que fundamentan la representación mental que los seguidores blaugranas se hacían de su equipo y ha intentado que sus jugadores plasmaran en el terreno de juego las conductas  y  elaboraran los discursos y  argumentos nuevos que dieran pie a un cambio en la representación mental del barcelonismo, dejando de considerarse como un equipo cíclico y víctima de una persecución por parte de las instituciones futbolísticas, y verse a sí mismo como potenciales ganadores provocando, por consiguiente, un cambio  en la conducta tanto de los jugadores como de la institución.



Pep, como buen conocedor de la psicología, sabe que las representaciones mentales  sólo cambian si se sigue el siguiente patrón, por ejemplo, si mi punto de vista es X, sólo me dejaré convencer por argumentos X+1 ya que se encuentran en un nivel de complejidad superior que se encuentra en mi zona de desarrollo personal, concepto acuñado por Vigotsky. Si se me intenta convencer desde argumentos X+2, X+3 o X-1 mi nivel de atención se reduce ya sea porque me demandan la realización de un esfuerzo mayor para poder asimilarlo o sea porque lo considero como un pensamiento inferior. Por ello, cada año Pep propone un argumento nuevo desde el que promover e incitar a un desarrollo continuado y progresivo de su equipo, es ésta la razón por la que sólo firma los contratos con una duración anual, porque conoce que llegará un momento en el que tendrá que proponer un paso atrás en sus propuestas para el equipo con lo que los jugadores se desmotivarán y los seguidores dejarán de prestar atención, o bien ofrecer una propuesta demasiado innovadora para la cual la institución y sus miembros pueden no estar `preparados.

Pese a que Mourinho y Guardiola sigan perspectivas tan diferentes a la hora de inculcar sus conceptos, sí existe un recurso del que ambos se valen para alcanzar mejores resultados de su equipo y extraer el máximo rendimiento de sus jugadores. Se trata del andamiaje, concepto acuñado por Vigotsky que sostiene que cuando una persona rinde mal en una tarea es conveniente ofrecerle de forma metódica y ordenada el apoyo suficiente para poder mejorar los resultados de un individuo en una tarea que se resiste, por ejemplo, en el caso de Guardiola su trabajo con Keita, Bojan, Ibrahimovic.. y de Mourinho con Kaká, Pedro León, Benzema.... Este andamiaje consiste en ofrecer un protocolo de actuación y una orientación acerca de los criterios y variables a tener en cuenta para poner en práctica conductas adecuadas y mejorar los resultados de la tarea. Sin embargo, esta ayuda debe retirarse rápidamente ya que el proceso debe ser interiorizado por la mente del sujeto y ser capaz de elaborar conversaciones y representaciones en la mente de ese andamiaje que conduzcan a los resultados deseados, aunque puede producirse que sin la ayuda necesaria no se consiga formar la representación deseada, lo cual genera frustración y el cuestionamiento del método empleado tenemos un ejemplo en cada bando con los casos de Ibrahimovic y Pedro León.



En definitiva, esperemos que este nuevo clásico nos permita disfrutar con las propuestas de ambos entrenadores y que propongan, para cada bando, un equipo construido en base a la representaciones idealizadas que ambos han creado y difundidos de sus equipos que nosotros, seguidores, crearemos los argumentos para continuar contemplándolos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Tu dedo nos señala el camino

Dentro de unos días se celebra un nuevo clásico entre Real Madrid y F.C. Barcelona, por ello he decidido recuperar un post publicado hace unos meses con motivo del duelo de Supercopa del pasado verano y mediante el que podemos evocar de nuevo las razones que hacen de José Mourinho el mejor entrenador del mundo.

Cada día damos muestras de nuestra falta de madurez en un acto que resulta ser liberador a nivel individual como revelador a nivel social, eludir cualquier tipo de responsabilidad. El victimismo es uno de los rasgos que caracterizan las sociedades contemporáneas y un ejemplo muy ilustrativo lo hemos podido comprobar los últimos días con todo lo sucedido alrededor de la pasada Supercopa de fútbol. Las protestas, quejas, juicios, lamentos, críticas acerca del incidente del dedo de Mourinho han llenado hojas de periódicos y horas de radio y televisión, que lo que realmente muestran, aunque a primera vista quede oculto  detrás de fotos y titulares, es que nos sentimos cómodos asumiendo un rol de víctimas. Víctimas que se encuentran en un mundo injusto en el que todos los sufrimientos y problemas que padecemos tienen su origen en los demás, olvidando que nuestras circunstancias presentes son, en gran medida, el resultado de las decisiones que hemos venido tomando a lo largo de nuestra vida.



Las víctimas se sienten impotentes, carentes de las capacidades necesarias para revertir su situación, incapaces de transformar en real aquello que creen posible alcanzar. Como seres humanos que somos buscamos ver realizadas nuestras posibilidades, mostrarnos competitivos ante los demás, enseñar nuestras habilidades porque nos hace sentir placer. En el preciso instante en el que nos convertimos en víctimas, inmediatamente, esas capacidades tan apreciadas quedan ocultas. A partir de entonces volvemos la cabeza buscando a la persona poseedora del poder que sentimos como nuestro y que creemos haber perdido para hacer frente a la situación en la que soy víctima. Esperando de ella, como decía Napoleón, la oferta de un porvenir, de una salida a la situación de la que queremos escapar.

Mourinho se ha convertido para el madridismo en el líder buscado, aquel que va a despojarles de su rol de víctima, pero primero como gran líder Mou ha hecho consciente a todo seguidor del Real Madrid de que está siendo perseguido. Para conseguir la movilización de los sentimientos de la afición, Mourinho se ha valido de los supuestos esenciales postulados por el psicólogo Skinner. Estos supuestos afirman que si soy capaz de controlar el ambiente soy capaz de controlar la conducta porque todo estímulo provoca una respuesta. Mourinho ha conseguido controlar el comportamiento de sus jugadores y de sus seguidores a través del control del flujo de estímulos que a éstos les envía, a unos utilizando el vestuario como lugar desde el que emitir los estímulos y la sala de prensa para estimular a unos y otros. El poder que ostenta el hoy entrenador madridista parece omnipotente, capaz no sólo de influir en el comportamiento de su equipo, sino de mediatizar y condicionar el comportamiento tanto de sus rivales , de medios de comunicación, de aficionados así como de instituciones futbolísticas. Lo visto la última semana es posible porque caemos en el error de atribuir a Mourinho la capacidad de ejercer poder más allá de los contextos concretos y específicos en los que puede ejercerlo, y sabedor de eso Mourinho se sirve de la ficción del poder, esa por la que lo que importa no es el poder real que tengo, sino la creencia del otro del poder que poseo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Lenguaje Mental del Homo Economicus

Según una teoría de la psicología todos los seres humanos llevamos a cabo las mismas operaciones lógicas para construir pensamientos y, por tanto, para dar lugar a las mismas conductas. Esto quiere decir que empleamos los mismos criterios que Messi para elaborar un pensamiento, por lo que, en situaciones similares ambos realizaríamos las mismas conductas en caso de encontrarnos en contextos y situaciones similares.




En psicología hay una postura que defiende que la mente funciona utilizando un solo lenguaje, el lenguaje mental. Según esta perspectiva, denominada mentalés, tanto el pensamiento como el acto de pensar se originan gracias a estímulos neuroeléctricos que componen operaciones sintácticas definidas a partir de una serie de representaciones mentales. Para entenderlo de una forma más sencilla, el mentalés no es otra cosa que el idioma universal del pensamiento, es decir, independientemente del idioma, los seres humanos empleamos los mismos patrones de pensamiento para identificar signos o símbolos existentes como fragmentos de realidad a los cuales podemos, posteriormente, atribuir varios significados y verbalizarlos de forma diferente en función del contexto en el que nos encontremos.

Por ejemplo, en todas las culturas que han estado en contacto con la nieve, existe alguna palabra para designarla: nieve, snow, la neige, schnee, neve, kar… por lo que tienen que existir patrones de pensamiento en el ser humano similares para que culturas diferentes hayan llegado a hacer una misma fragmentación de un elemento presente en el entorno. El factor diferenciador es el lenguaje de cada cultura, pero el lenguaje mental que construye el concepto es el mismo para todos. Pero hay que tener en cuenta un factor muy importante como es el contexto, ya que éste determina la amplitud de palabras que empleamos para clasificar una misma porción de realidad, en este caso la nieve. Para mí no hay diferenciaciones ni matices a la hora de identificar la nieve, utilizo el mismo término para referirme a la que encuentro sobre mi automóvil en un frío día de invierno como la que puedo ver en las cumbres de una montaña. Sin embargo, para un esquiador existen diferentes matices en un mismo símbolo como es la nieve. Para un esquiador existe la nieve virgen, la nieve en polvo, nieve primavera, nieve húmeda porque en el ambiente en el que el esquiador interactúa es relevante el uso de tales precisiones de cara a optimizar su relación con el entorno.

La adopción del mentalés como perspectiva desde la que analizar la realidad me presenta un problema: no construimos ni tampoco interpretamos la realidad en nuestro cerebro a través del lenguaje, sino que fundamentalmente recurrimos a imágenes mentales, las cuales posteriormente vinculamos e insertamos en un discurso gracias al lenguaje. Ante esta disyuntiva el mentalés no niega la existencia de imágenes mentales, lo que sí dice es que emplearlas no es pensar, porque lo importante es el proceso de vinculación de las mismas con el uso del lenguaje mental. Adoptar esta perspectiva supondría defender que Mozart, Messi, Einstein, Merkel, Falete y Belén Esteban siguen las mismas secuencias de pensamiento para dar lugar a sus conductas. Ciertamente sería algo peligroso.



El mentalés supondría la defensa de que el holocausto nazi y el David de Miguel Ángel fueron creados por el mismo patrón de pensamiento. De acuerdo con este pensamiento, se muestra que los seres humanos tenemos una tendencia hacia el mal y también una tendencia hacia el bien. Desconcertante cuanto menos. Pero descubramos qué se esconde detrás, el Plan Bolonia se ha planteado desde el punto de vista del mentalés: si todos realizamos las mismas operaciones lógicas de pensamiento, universalicemos la enseñanza para que todos lleguemos a pensamientos y ejecutemos conductas similares. Bolonia no es más que condicionar la vida a un criterio de economicidad: mismas enseñanzas + mismos pensamientos + mismas conductas = producción homogénea. Se produce mucho del mismo producto lo cual repercute en una reducción de costes. Es despreciable y de miserables. Lo mismo ocurre con el hecho de acudir a una academia para aprobar una oposición, es la exageración de la economicidad y la parálisis de la sociedad.

Estamos frente a un disyuntiva ante la que tendremos que elegir entre la libertad de pensamiento y de conducta, o en el adoptar y asumir, sin cuestionar, el pensamiento universal que haga de nosotros verdaderos homo economicus.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Razones para Empezar a Fumar

Los fumadores se inician en el hábito durante la adolescencia. Es ésta una etapa caracterizado por la experimentación y la atracción por el riesgo. Descubramos los motivos y procesos ocultos que llevan a un adolescente a empezar a fumar y a perseverar en el hábito a pesar de que de los primeros cigarros su organismo no experimente sensaciones placenteras.

El consumo de tabaco entre los adolescentes es un fenómeno muy extendido en la sociedad moderna que las autoridades sanitarias y la propia sociedad intenta combatir aunque, hasta el momento, encontrar una estrategia efectiva resulta bastante complicado. Una protesta de la sociedad en contra de este consumo promovido por la industria tabaquera es que vende su producto como algo más deseable de lo que realmente es, y este hecho en una mente adolescente fácilmente influenciable y que minimiza las consecuencias de los riesgos a los que se expone. Por ello medidas adoptadas por las instituciones públicas está en la regulación de la publicidad de estos productos así como fomentar una política de precios altos de este producto (mediante altas cargas impositivas) que dificulten el acceso de los adolescentes al tabaco ya que su poder adquisitivo es bastante reducido.


La principal dificultad encontrada al intentar frenar el consumo de tabaco en la población adolescente es el desconocimiento de los sucesos y cambios que se suceden durante esta etapa vital. Aristóteles ya decía que al igual que el vino aviva a los beodos lo mismo hace la naturaleza con los jóvenes, y este pensamiento ha regido los postulados científicos del siglo XX: Stanley Hall decía que la adolescencia es la reproducción de etapas de estrés y agitación característicos de fases del desarrollo humano primitivas y escasamente civilizadas,  Freud visualizaba la adolescencia como una etapa de conflictos sexuales, Eriksson como una sucesión continua de crisis de identidad. Sin embargo, estos planteamiento cambiaron a finales del mismo siglo debido al uso de nuevas técnicas que permitieron visualizar, con gran detalle, la actividad y desarrollo del cerebro adolescente, ofreciendo una respuesta: el cerebro tarda más en desarrollarse de lo que pensamos.

La obtención de imágenes mediante escáner de la actividad cerebral del adolescente ha revelado que nuestros cerebros experimentan una renovación intensiva entre los 12 y los 15 años, no en tamaño, ya que nuestro cerebro adquiere el 90% de su tamaño definitivo a los 6 años, sino que se produce una actualización de todas las conexiones cerebrales. Esta actualización mejora el aislamiento de los axones a través de la mielina con lo que la velocidad de trasmisión de la información se multiplica por 100, aumentan las ramificaciones de las dendritas y las sinapsis más utilizadas se fortalecen y mejoran, mientras que la menos utilizadas comienzan a atrofiarse. Todo este proceso de reestructuración provoca que la corteza cerebral (donde se produce el pensamiento complejo y consciente) se haga más fina y eficiente haciendo del cerebro un órgano más veloz y sofisticado.

El proceso de maduración cerebral se produce desde la parte posterior del cerebro hacia la parte frontal, es decir, desde las áreas que manejan las funciones primitivas y básicas (visión, movimiento y procesamiento elemental de datos) hacia las áreas pensantes del lóbulo frontal . Este proceso da como resultado la mejora de la integración de la memoria y la experiencia en la toma de decisiones a la vez que se tienen en cuenta más variables y alternativas de acción que las que teníamos en cuenta durante la infancia.


Una vez termina la etapa de maduración cerebral somos capaces de gestionar y controlar mejor los impulsos, los deseos, establecemos objetivos más adecuados y realistas, tenemos en cuenta las normas y restricciones del contexto y, por tanto, somos capaces de generar comportamientos más complejos. Pero este será el resultado final del proceso, antes de alcanzarlo, especialmente al inicio de la adolescencia, el cerebro actuará torpemente.

Esta torpeza es causada por la inexperiencia ya que el cerebro está empezando a entender y utilizar sus nuevas conexiones y redes neuronales, estamos ante un cerebro inmaduro. Esta inmadurez son las que provocan descripciones del adolescente como alguien imprudente, egoísta, impulsivo, estúpido… Pero este conjunto de rasgos deben tener alguna utilidad porque si no la selección natural los habría eliminado. Por tanto, estos rasgos deben tener alguna utilidad que descubrimos si prestamos atención a los rasgos generales que se esconden detrás de comportamientos específicos.

En la adolescencia el deseo de emociones fuertes se manifiesta en todo su esplendor. La búsqueda de sensaciones nuevas en lo inesperado provoca grandes descargas de actividad neuronal, pero esta búsqueda de sensaciones no tiene por qué deberse únicamente a comportamientos impulsivos, sino que puede estar perfectamente planificado. Cierto es que esta búsqueda de sensaciones puede conducir a comportamientos peligrosos, pero también puede generar conductas positivas ya que supone apertura hacia lo novedoso y a explorar nuevos territorios fuera del ámbito doméstico.

¿Qué es lo que provoca que el adolescente sea propenso a correr riesgos? Durante los 15 y los 25 años donde más experimentamos y riesgos estamos dispuestos a asumir, es durante estos años cuando empezamos a experimentar con tabaco, alcohol, drogas y a emprender toda clase de conductas arriesgadas. La explicación más sencilla es atribuirlo al hecho de que el cerebro está en construcción, sin embargo, estudios llevados a cabo en la Universidad de Temple por Laurence Steinberg sostienen que los adolescentes utilizan las mismas estrategias cognitivas que los adultos a la hora de resolver problemas y siguen procesos de razonamiento muy similares.

¿Qué es lo que provoca entonces la mayor propensión del adolescente hacia las conductas arriesgadas? Steinberg  afirma que los adolescentes son igual de capaces que los adultos para reconocer y percibir el peligro, lo que sucede es que aprecian mucho más la recompensa que el riesgo puede reportarles, especialmente si se trata de una recompensa de orden social como puede ser el hecho de impresionar a sus amigos o a su grupo de iguales. La clave la encontramos en que el grupo de iguales es una fuente de fuerte atracción para el adolescente porque éste le ofrece la oportunidad de descubrir lo novedoso, frente a lo ya conocido que encuentran en el hogar, y brinda la oportunidad de invertir en relaciones proyectadas hacia el futuro ya que el rechazo del grupo de iguales supondría una amenaza a la supervivencia.

Entonces, el inicio en el consumo de tabaco por parte de los adolescentes está directamente relacionado como una manera de experimentación que nos permite acercarnos a un grupo de iguales y establecer vínculos con sus miembros. Este hecho provoca que muchas de las iniciativas llevadas  a cabo por instituciones sanitarias destinadas a erradicar el consumo de tabaco en adolescentes hayan fracasado. Las acciones que se han llevado a cabo contra el tabaco siempre se han centrado en atacar a las empresas tabaqueras porque venden la idea de que el acto de fumar es algo positivo y moderno. Éste es el error fundamental en el que han caído y que no ha servido para reducir el consumo de tabaco en la adolescencia equivocando el objetivo. El punto a atacar no está en que fumar no mola, porque lo que los adolescentes hacen es reproducir e imitar el comportamiento de alguien que para ellos les resulta atractivo. Una manera de contrarrestar este modelo positivo es argumentar una serie de datos que puedan, sin atacar personalmente a ese sujeto modelo, que, al menos, puedan cuestionarlo. Si presentamos informaciones como la existencia de correlaciones significativas entre consumo de tabaco y depresión, quizá haga tambalear el modelo. Según un estudio llevado a cabo por Alexander Glassman decubrió, que las personas que más fuman, el 60% ha sufrido y se le ha diagnosticado en algún momento de su vida una depresión. Es más, otro dato significativo es que el 74% de las personas que han sufrido algún desorden psiquiátrico han sido fumadores, por un 53% en la población a la que nunca se le diagnosticó este desorden, llegando a un 90% en aquellas personas diagnosticadas como esquizofrénicas. Otra correlación importante se encuentra entre tabaco y consumo de alcohol: el 80% de alcohólicos fuma. Con esta exposición de datos el modelo de imitación y reproducción de conductas puede  resquebrajarse ya que ahora no parece tan deseable socialmente reproducir la conducta de consumo de tabaco, deseabilidad que disminuye si sabemos que el índice de consumo de tabaco (más del 30%) en personas que viven en situación de pobreza que entre aquellas que se encuentran por encima de dicho umbral de pobreza.

Las referencias a la vinculación entre consumo de tabaco y la existencia de desórdenes emocionales puede ayudar a reducir el inicio en el consumo de tabaco en edades tempranas, y es quela nicotina es utilizada como estimulante de los neurotransmisores para la segregación de dopamina y noreprinefrina, convirtiéndose en un tratamiento “barato” contra la depresión. Pero este hecho no enmascara que toda adicción provoca fallos en el funcionamiento cerebral ya que las conductas adictivas de los fumadores, según recientes estudios de la Universidad de Berkeley, se relacionan con la actividad de las neuronas de la corteza orbitofrontal y la corteza cingular anterior. Estas regiones guardan relación directa con la toma de decisiones, puesto que son las encargadas de valorar la importancia del problema a resolver, así desórdenes en la actividad de estas neuronas provocadas por consumos continuados de tabaco, alcohol y/o otras drogas dan origen a decisiones de la vida cotidiana que conducen a situaciones de caos: divorcios, absentismo o abandono del puesto de trabajo, pérdida de dinero… Junto a estas decisiones erróneas los hábitos adictivos también influyen en la memoria de las decisiones tomadas, situada en la corteza cingular, al impedir que el adicto incurra repetidamente en el mismo error.
En definitiva, encender un cigarro tras otro supone experimentar una y otra vez el mismo error. Error que olvidamos con el humo del próximo cigarro que tendremos en las manos.

martes, 22 de noviembre de 2011

Memoria Transactiva

Nuestro cerebro tiene una capacidad limitada para recordar todos los datos, información y recuerdos que componen y construyen nuestro día a día. Pero pese a esta limitación hemos sido capaces de idear estrategias y fabricar herramientas que nos permitan maximizar nuestra capacidad para acceder a datos y recuerdos relevantes. La que nuestra especie ha utilizado desde sus orígenes es recurrir a otras personas a través de lo que hoy se denomina memoria transactiva.

Existe un tipo de memoria que hace referencia a todos aquellos datos, informaciones y recuerdos que almacenamos fuera de nuestro cerebro, denominado por el psicólogo Daniel Wegner como memoria transactiva. Para entender fácilmente a qué se refiere la memoria transactiva basta con analizar nuestro comportamiento respecto a los números de teléfono que tenemos en nuestras agendas. En vez de recordar todos los números de teléfono que  tenemos anotados en ellas, nos limitamos a recordar dónde los tenemos anotados o bien recordamos el número de las páginas amarillas que nos puede dar acceso a esa información que necesitamos.

¿Por qué hacemos uso de esta memoria? Porque así podemos ahorrar gran cantidad de energía que podemos destinar a otras tareas. Pero no sólo almacenamos datos en agendas, internet, pendrive, cuadernos… sino que también almacenamos gran cantidad de datos e información en otras personas. Cuando establecemos relaciones interpersonales íntimas y profundas con otras personas, como por ejemplo cuando encontramos pareja, construimos un sistema dememoria transactiva o sistema de memoria común mediante el cual, tácitamente, se llega a un acuerdo para desarrollar dicho sistema que nos permita adquirir, codificar, almacenar y recuperar información.  Cada miembro de la pareja se encarga de recordar según qué cosas en función de sus intereses, gustos, preferencias personales así como damos lugar a una conciencia intersubjetiva del conocimiento de los otros, es decir, creamos una conciencia compartida por la cual cada uno sabe quién es el encargado de saber qué. Por ejemplo, en el seno familiar cada uno de sus integrantes sólo es capaz de recordar una pequeña parte de los detalles de las historias cotidianas de nuestra vida familiar, así delegamos en nuestras madres la responsabilidad de recordar datos sobre nuestra infancia y sobre cuidados infantiles...



Observamos que, al igual que en el mundo académico y laboral, en el seno familiar tiene lugar un proceso de especialización en el que cada uno se concentra en aquello que mejor sabe hacer. Así cada especialidad o dominio pertenece a unos pocos que están capacitados para su manejo y esta pertenencia no es un proceso limitado a un tiempo y situación concreta, sino que se mantiene a lo largo del tiempo. La memoria transactiva exige, por tanto, el conocimiento en profundidad del otro, es decir, habar establecido relaciones de intimidad y confianza lo suficientemente profundas como para llegar a saber qué tipo de conocimientos tiene y cuáles son sus habilidades más destacadas para poder establecer una relación de confianza en todo lo relacionados con su especialidad.

Un estudio realizado en la Universidad de Oviedo por Ramón Rico, Francisco Gil, Rafael San Martín y Miriam Sánchez-Manzanares ha intentado determinar la efectividad de la memoria transactiva en los procesos de toma dedecisiones en equipos de trabajo. Este estudio se centra en demostrar si la división cooperativa de trabajo y la creación de un sistema de memoria transactiva ayuda a sus miembros a aumentar su grado de satisfacción personal con la tarea y a percibir que como positivo el resultado alcanzado.

Los resultados obtenidos en este estudio nos dicen que las percepciones del funcionamiento del equipo suele ser bastante favorable por parte de sus integrantes lo cual repercute en los niveles de satisfacción y en la identificación con el equipo o grupo, ya que el rendimiento percibido por el equipo es satisfactorio. Pero nos encontramos con una hecho que ya resaltaba anteriormente, si recurrimos a evaluadores externos al grupo para evaluar las estrategias y herramientas utilizadas en la toma de decisiones de un grupo formado ad hoc los resultados alcanzados por el grupo en la tarea propuesta no es valorada de forma tan positiva como ocurre en las valoraciones intragrupales de esa tarea. Este hecho se debe a que la interacción del grupo es limitada en el tiempo lo cual impide la formación y el establecimiento de verdaderos procesos de comunicación intragrupal que faciliten el conocimiento y flexibilidad del grupo, no habrá tiempo para descubrir quién sabe hacer qué de manera más eficiente.

Por último, gracias a este estudio descubrimos que el conocimiento profundo de los demás nos ayuda a aumentar nuestras habilidades y capacidades ya que generar una relación con otra persona nos permite desarrollar y potenciar nuestras habilidades, al igual que ayudamos al otro a desarrollar las suyas. En definitiva, poner en marcha nuestras habilidades sociales para conectar y establecer relaciones con los demás nos permitirá solucionar rápidamente problemas y adoptar soluciones óptimas ya que sabremos quiénes son las personas adecuadas para ayudarnos a resolverlos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Los Números de mis Amigos

Formar parte de un grupo hace que seamos más susceptibles a la presión de nuestros compañeros, a las normas sociales y a otras influencias, toda ellas relacionadas directamente con el tamaño del grupo. El número de personas integrantes de un grupo es un factor decisivo para predecir su potencial y eficiencia, así cuanto más pequeño y cohesionado mayor es su potencial.

Alrededor del tamaño de los grupos existen muchas teorías, una de ellas es la del antropólogo Robin Dunbar. Según la teoría de Dunbar el tamaño del cerebro de los primates no se debe únicamente a la mejora en las prácticas para la obtención de alimento si las comparamos con otras especies, sino que la causa principal de la diferencia de tamaño del cerebro, especialmente del neocórtex, se debe al tamaño del grupo. Dunbar, junto a Leslie C. Aiello dan lugar así a la llamada teoría de la mente. Esta teoría sostiene que los primates han desarrollado una serie de habilidades que les permiten detectar e identificar las necesidades y el estado mental de los otros, así como sus intenciones, creencias e intenciones para, a partir de ellas, organizar y gestionar la propia conducta dentro del complejo entorno social en el que se encuentran.



Robin Dunbar en su teoría de la mente sostiene que el cerebro evoluciona y aumenta su tamaño para poder atender a las numerosas complejidades que aparecen en grupos sociales numerosos. Por ejemplo, un individuo que pertenece a un grupo de cinco personas se enfrenta no sólo a cuatro relaciones (las que mantiene con los otros cuatro miembros del grupo), sino que se enfrenta a diez relaciones (las cuatro anteriores más las seis relaciones que se producen entre todos los pares posibles).
Conocer a todos los miembros de un grupo conlleva la comprensión de las dinámicas personales de interacción de sus integrantes y con ello continuas adaptaciones de la personalidad en función de tales dinámicas. Este hecho trae consigo el manejo continuado de cierta cantidad de información que nos permita conocer tanto a los integrantes como las dinámicas de relación. Pero esta información llega un momento en que resulta excesiva y con la que nuestro cerebro es incapaz de funcionar de manera eficiente. Tengamos en cuenta que un aumento en el tamaño del grupo multiplica el número  de relaciones, así en un grupo veinte personas el número de relaciones es de ciento noventa.

Ante el aumento el número de relaciones que supone la adición de un nuevo integrante a un grupo ya establecido, Dunbar ideó una ecuación cuyo propósito es determinar tamaño máximo de un grupo para cada especie en función del tamaño del neocórtex en relación con el tamaño del cerebro. En el caso del ser humano el tamaño máximo del grupo social es de 150 personas con las cuales podemos mantener un relación social verdadera con la que al menos seamos capaces de saber cómo se llaman los otros y por qué los conocemos.



Para la defensa de esta teoría Dunbar analizó más de veinte sociedades  (desde los walbiri en Australia hasta los ammassalik de Groenlandia) diferentes topándose una y otra vez con la cifra de 150. En torno a los datos obtenidos Dunbar concluye que cuando un grupo supera dicha cantidad el sentimiento de cercanía entre sus miembros se diluye y los mecanismos de control de conducta informales, que hasta entonces funcionaban, dejan de ser eficaces con lo que se hace necesaria la implantación de jerarquías, normas y medidas de carácter formal de cara a mantener la cohesión y la lealtad.

En grupos numerosos la naturaleza del grupo o la sociedad que conforman cambia constantemente, llegando a estar compuesto por personas que no se conocen, que descubren que el número de actividades y tareas compartidas son escasas y que la aparición de subgrupos o clanes es algo frecuente. Estos sucesos son la manifestación de los problemas estructurales derivados de toda organización de grupos numerosos, puesto que la capacidad de cohesión y la adopción de toma de decisiones mediante el consenso se ven reducidas significativamente. 

Sin embargo, en grupos de menos de 150 personas las pautas de organización y funcionamiento se regulan de manera informal, es decir, en base a la presión de grupo. Los mecanismos informales regulan el comportamiento de cada uno de los integrantes en base al conocimiento que cada miembro del grupo tiene del otro, puesto que todos conocen lo suficiente a los demás como para que nos importe e influya la opinión que el resto del grupo tenga de nosotros. De esta manera,  la conducta es autorregulada mediante el contacto interpersonal y las relaciones de lealtad establecidas entre todos ellos.

En definitiva, al vivir en grupos sociales complejos cada uno de nosotros dependemos de las interacciones que tienen lugar con los otros, especialmente de las de carácter cooperativo, puesto que sólo a través del conjunto de intereses, deseos, conflictos. motivaciones, alianzas e intercambios que se producen dentro del grupo conseguimos ser más eficaces y dar muestras del desarrollo de nuestras inteligencias: social, emocional...

jueves, 17 de noviembre de 2011

Separados pero Conectados

Cualquiera de nosotros podría haber sido amigo de Pablo Picasso, John Lennon, Napoleón o James Dean. Aunque haya miles de kilómetros de distancia podemos llegar de una persona a otra a través de cuatro intermediarios, es lo que se llama el problema del pequeño mundo. Alguien conoce a alguien que conoce a alguien que, a su vez, conoce a alguien. Averigüemos quién es la persona que da sentido a nuestra cadena.

La importancia que en la actualidad le damos a las redes sociales ante el que los medios de comunicación difunden como un fenómeno nuevo y desconocido resulta no serlo tanto.  Ya en la década de los sesenta Stanley Milgram realizó un experimento que pretendía dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿cómo nos conectamos los seres humanos? ¿Estamos conectados por una red de relaciones? Para dar respuesta a estos interrogantes Milgram optó por lo siguiente: envío un paquete a 160personas que vivían en Omaha (Nebraska) con la dirección y el nombre de un corredor de Bolsa que trabajaba en Boston a quien cada una de esas 160 personas debía hacer llegar el paquete a través de su red de amigos o conocidos, anotando el nombre en el paquete de las manos por las que iba pasando hasta llegar al agente de Bolsa. Una vez estuviese el paquete en Boston Milgram podía comprobar el número de personas a través de las que había pasado el paquete, el resultado fue que la mayoría había llegado a su destino pasando por 5 o 6 manos diferentes, dando lugar al concepto de los seisgrados de separación.


El resultado del experimento de Milgram es realmente sorprendente si tenemos en cuenta que la mayoría de nosotros no tenemos un grupo de amigos ni muy grande ni muy diverso, ya que los factores básicos a través del que construimos nuestra red social son la proximidad (compartir espacios reducidos) y en el hecho de participar en actividades similares (no actitudes ni opiniones). Si analizamos más detenidamente los resultados obtenidos se descubre un hecho relevante: la mayoría de las cartas que le llegaron al agente de Bolsa llegaron, en última instancia, a través de tres personas Jones, Jacobs y Brown, a pesar de que cada una de las personas de Omaha participantes en el experimento utilizasen una estrategia diferente para hacer llegar el paquete.

¿Qué podemos entonces inferir de la teoría de los seis grados de separación? Que el hecho de que existan seis grados de separación no implica que todo el mundo esté conectado con cualquier otra persona en el mundo a través de seis pasos. Quiere decir que hay un pequeño número de personas que está conectado con todas las demás a través de unos pocos grados mientras que el resto nos relacionamos con el mundo a través de ella. Para aclararlo, si realizamos una lista de 30 personas a las que consideramos nuestro círculo de amistades, sin incluir familia ni compañeros de trabajo, y tratamos de establecer a cada una de ellas la persona responsable en última instancia de que se produjera l conexión que dio lugar a la amistad (por ejemplo conocía a mi amigo Jorge en el colegio por lo que soy responsable de mi amistad con él, pero si conozco a Luis porque es el compañero de piso de Jorge entonces Jorge es el responsable de la relación), descubriremos que uno se encontrará una y otra vez los mismo nombres como responsables de la relación y que son quienes en definitiva nos ponen en contacto con el mundo.

A estas personas Malcolm Gladwell en su libro The TippingPoint las llama conectores y se caracterizan por poseer un alto grado de desarrollo de sus habilidades sociales, no sólo conocen a gran cantidad de personas sino que además conocen a personas de muchos ámbitos diferentes lo cual resulta ser un reflejo de su personalidad, su confianza en sí mismos, su curiosidad, su energía y su sociablidad. ¿Qué nos aportan los conectores? Nos ofrecen la posibilidad de conocer gente lo cual a su vez nos brinda la posibilidad de descubrir cosas que desconocemos.

Un ejemplo de la importancia de estos mundos desconocidos que nos ofrecen los conectores lo muestra Mark Granovetter en su libro Gettinga Job, en él se muestra un estudio acerca de cómo diferentes profesionales habían conseguido acceder a sus puestos de trabajo. Los resultados del estudio muestran que el 56% de ellos lo consiguió gracias a un contacto personal. No a través de los amigos que apenas representaban el 17%  sino, sobre todo a través de contactos con los que la frecuencia de contacto era mayoritariamente escasa. Granovetter nos da una idea de la importancia de los llamados “nexos débiles” a la hora de descubrir nuevas experiencias y oportunidades. Nuestros amigos y familiares desarrollan su vida en el mismo ámbito que nosotros: frecuentan los mismos lugares, realizan las mismas actividades… Mientras que nuestros conocidos habitan y viven un mundo diferente al nuestro y por eso las posibilidades de que dispongan de información que desconocemos son muy elevadas.



Gracias a Granovetter no podemos caer en el error de que sólo  es un conector aquella persona que nos facilita el encuentro con  otras, sino que también debemos apreciar y valorar la importancia de aquellos conectores que nos acercarán datos e informaciones nuevas. Por todo ello hoy, en un mundo globalizado y con aparatos de comunicación al alcance de la mano, nos encontramos más conectados que nunca, aunque eso sí, con relaciones más distantes e infrecuentes que nunca.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Visitas con morbo

Visitar por primera vez la casa de una persona es toda una experiencia ya que nos aporta una gran cantidad de información que hasta ese momento podía sernos desconocida. Descubramos qué elementos contribuyen a conocer mejor a una persona en apenas 5 minutos.

Existe un programa de televisión llamado “Room Raiders” que se basa en el estudio realizado por Samuel D. Gosling. Este estudio consistía averiguar si es posible componer un retrato fiable de una persona tomando como marco de referencia la información obtenida de esa persona en una visita rápida (alrededor de 5 minutos) a la habitación u oficina de dicha persona. Room Raiders trata de una persona (chico o chica) que a través de las visitas 3 habitaciones de 3 personas del sexo opuesto debe elegir, en función de lo que cada cuarto descubre, a la persona con la que quiere tener una cita.

Para Gosling, somos capaces de extraer conclusiones, igual de precisas que las referidas por sus familiares o amigos, acerca de la personalidad de alguien únicamente visitando su habitación o su lugar de trabajo. Eso sí, esto es una afirmación que debe realizarse con matices puesto que la extroversión y la amabilidad son factores en los que nuestro grado de fiabilidad se ve muy reducido. Sin embargo, somos altamente fiables en el análisis de factores como la meticulosidad, la estabilidad emocional y el grado de apertura a nuevas experiencias con una fugaz visita a la intimidad de un desconocido.

¿Cuál es la causa de tan alta fiabilidad en el juicio de un desconocido? La razón está en la capacidad que cada uno de nosotros poseemos de identificar patrones. Reconocemos patrones de funcionamiento en la realidad a partir de conjuntos de información muy pequeños pero a los cuales dotamos de significado, mucho antes de que ese significado se manifieste en nuestra conciencia, desde los niveles más profundos de nuestro inconsciente y que, de manera imperceptible, influyen en la dirección de nuestro comportamiento.

Nuestras viviendas, nuestros cuartos, nuestras oficinas de trabajo, nuestros vehículos,… están construidos a nivel personal en base a tres pilares. El primero es que se trata de un espacio que contribuye a reafirmar nuestra identidad, es decir, lo utilizamos como referencia y nos valemos de la simbología de los elementos y objetos que la componen para mostrar cómo queremos  que nos vea el mundo. El segundo componente de dichos espacios son los residuos conductuales (ordenación de los CDs, biblioteca…) que delatan nuestra capacidad de organización, nuestro nivel de disciplina, etc. Por último están los reguladores de pensamientos y sentimientos que son los recursos (vela perfumadas, iluminación, color de las paredes…) que tenemos a nuestro alcance dentro de nuestros espacios personales para influir en nuestros estados de ánimo.

Samuel Gosling nos ayuda a comprender  gracias a su estudio cómo en nuestro cerebro están continuamente ejecutando procesos de carácter inconsciente que envían, por canales indirectos, información utilizada para extraer conclusiones y detectar patrones de regularidad que permitan anticipar hechos futuros. Estos procesos inconscientes nos ayudan a hacer composiciones de lugar, avisarnos de la existencia de peligros, fijar metas y dar inicio acciones elaboradas y complejas que, una vez lleguen a un nivel consciente, se les introducirá dentro de una secuencia lógica y contundente de respuestas.

lunes, 31 de octubre de 2011

Transferencia de sensaciones

¿Por qué la margarina es de color amarillo? Porque de manera inconsciente transferimos sensaciones o impresiones del envase al producto en sí.

Louis Cheskin, psicólogo ucraniano, es considerado como uno de los más importantes innovadores en marketing. Su mayor aportación en este campo fue su afirmación de que la percepción de todo producto o servicio está condicionada por la presentación estética del envase, a este fenómeno lo denominó transferencia de sensaciones.
Según Cheskin, casi ninguna persona es capaz de diferenciar entre producto y envase, sino que todo producto es la suma del envase y el producto. Este hecho ejerce una gran influencia que va desde el sabor de un refresco hasta la capacidad de limpiar de un detergente. Para demostrar esta influencia sometió a un grupo de mil personas al siguiente experimento: le ofrecía a cada uno de los participantes un mismo producto sólo que en envases diferentes, un envase estampado en círculos y otro estampado de triángulos. El resultado fue sorprendente, el 80% elegía el producto envasado en un estampado de cuadrados destacando su mayor calidad en comparación con el producto contenido en el envase de triángulos siendo el mismo producto en ambos casos.
Gracias a este descubrimiento a día de hoy la margarina que consumimos tiene un color amarillo similar al de la mantequilla, aunque esto no siempre ha sido así. Cheskin demostró que la margarina de color blanco, color del que se comenzó comercializando este producto, llevaba a sus consumidores a considerarlo un producto inferior a la mantequilla. Cheskin propuso cambiarle el color a la margarina y con ello la aceptación del producto aumentó considerablemente lo cual, unido a presentarla en un bloque compacto  similar a la mantequilla envuelta de papel de aluminio, provocó la aceptación de este producto por un amplio segmento de consumidores pues se acompañaba del siguiente mensaje “sabe igual que la mantequilla”, afirmación que podía sustentarse en los resultados obtenidos en los experimentos de Cheskin.
La transferencia de sensaciones está directamente relacionada con otro concepto de la psicología como es el efecto halo, que consiste en la introducción de un sesgo por el que una primera impresión favorable o desfavorable hacia algo o alguien influye en las expectativas que nos haremos en el futuro en torno a ella.  Del modo de que a una persona, grupo u objeto que se rechaza se le atribuirán rasgos negativos y su comportamiento se censurará.
En definitiva, tengamos siempre presente que únicamente disponemos de una oportunidad para causar una primera impresión y cómo influirá en la misma la transferencia de sensaciones de la cual, tendremos que valernos para provocar un efecto halo positivo en aquellos con quien interaccionamos.

martes, 18 de octubre de 2011

7.000 Millones con Vida

En los últimos dos siglos la esperanza de vida en las sociedades occidentales se ha duplicado pasando de vivir 40 años a vivir 80. El progreso científico es el principal causante de este aumento de la longevidad sin embargo, nuestro cerebro, siendo tan complejo como es, nos da muestras de que aún no se ha adaptado a esta nueva situación.


En la actualidad poblamos la Tierra alrededor de 7.000 millones de habitantes y se calcula que en 2045 seremos 9.000 millones. Este crecimiento se producirá fundamentalmente en los países pobres pese a la reducción constante de su tasa de natalidad. Estas poblaciones están reproduciendo ahora los patrones que las sociedades desarrolladas han vivido en los últimos 250 años, con la diferencia de que los países pobres culminarán el mismo proceso en la mitad de tiempo. Esta nueva perspectiva nos sitúa ante diferentes cuestiones como por ejemplo ¿serán los recursos del planeta suficientes para abastecer a tanta población?, ¿cómo afectará a nuestra cultura?, ¿qué nuevas formas de organización social y económica tendremos que adoptar para maximizar los recursos disponibles?...

A lo largo de toda la historia de la humanidad el aumento de población se ha relacionado con prosperidad, estabilidad y seguridad, puesto que si una la población de una región aumentaba era debido a que vivía dentro de un orden social estable regido por relaciones sociales carentes de precariedad (relaciones de cooperación, ausencia de guerra…) y de una explotación adecuada de los recursos naturales. Este patrón de funcionamiento se ha mantenido a lo largo de la historia hasta el siglo XVIII en el que se produce un cambio social fruto de la llegada de la Revolución Industrial y con ella el nacimiento de las sociedades industriales y urbanas.

Con la llegada de las sociedades industriales se produce una reducción de la tasa de mortalidad y, al mismo tiempo, se reducen también las tasas de natalidad y fecundidad. La reducción de la tasa de mortalidad se debe fundamentalmente a las siguientes causas:

• Menor incidencia de los ciclos epidémicos (habituales en asentamientos grandes de población debido a la proliferación de virus) y la erradicación de la peste (relacionada su incidencia con el comercio) debido a los avances del conocimiento médico.

• Desaparición de las situaciones de carestías que impedían a amplias sectores de población a fuentes de alimento provocadas por malas cosechas, pago de elevados tributos para financiar guerras y proyectos imperialistas de los gobernantes… Estas situaciones ven disminuida su incidencia al adoptarse nuevas formas de organización social y económica (producción de excedentes debido a una mayor productividad gracias a la introducción de nuevas tecnologías mecánicas…).

• Aparición de nuevas prácticas sociales y culturales que ayudaron a detener la difusión de enfermedades, especialmente en la infancia, con la puesta en marcha de medidas destinadas a protegerla (nuevos hábitos de crianza, escolarización, retraso del inicio de la vida laboral, vacunación…). Entre los nuevos patrones culturales encontramos el uso de nuevos hábitos de higiene entre la población, mejoras en la vida material de las personas, nuevas formas de organización social…

La tasa de natalidad en las sociedades industriales también se reduce debido entre otros factores a la incorporación paulatina de la mujer al mercado laboral y, especialmente, al aumento del “coste de crianza” (costes de criar un hijo según el departamento de Agricultura de EEUU) de los hijos al retrasar la edad en la que comienzan a ser productores de renta si los comparamos con las sociedades agrícolas. Por su parte, la tasa de fecundidad mengua al verse reducidos los canales de control social ejercidos por las tradiciones, la religión y las instituciones en las ciudades.

Los factores mencionados anteriormente han provocado que la población mundial haya pasado de 1.000 millones a comienzos del siglo XIX y se haya multiplicado por siete en apenas 200 años. Pero no sólo ha aumentado el número de habitantes en la Tierra, sino que la esperanza de vida (claves para aumentar la esperanza de vida) para una gran cantidad de esos habitantes se ha duplicado y para otros muchos está en aumento con respecto a esos valores de hace apenas dos siglos. Esta prolongación de la vida implica que el organismo se haya visto obligado a someterse a profundos cambios e idear estrategias nuevas que le impidan optimizar su rendimiento y sobrevivir en esta nueva disyuntiva. Allí donde el organismo no alcanza por sí sólo a afrontar el proceso de envejecimiento sobrevenido, el conocimiento científico permite que muchos órganos podamos curarlos e incluso reemplazarlos.

Con el cerebro no ocurre lo mismo. Apenas sabemos nada del cerebro ya que nos resulta, de momento, muy complicado entender su complejidad, aún así a diario se consumen millones de pastillas para curar la depresión sin saber cómo funciona nuestra mente. Lo que sí está comprobado es que con el envejecimiento el cerebro ve reducido su rendimiento e incluso algunas áreas cerebrales dejan de cumplir con sus funciones pero se desconoce la causa y su tratamiento.

Frente a este desconocimiento lo que surgen son nuevos modelos de encarar la existencia. Con el aumento de la esperanza de vida se deja de prestar atención a ¿qué es lo que sucederá al morir?, ¿habrá vida después de la muerte?, y se comienza a ser consciente de que hay vida antes de la muerte y que hay que vivirla. El cambio fundamental que se produce es que poco a poco vivimos un proceso en el que cada individuo se apropia de su muerte, es decir, cada sujeto sabe que morirá y que esa muerte le pertenece porque es suya y lo que intenta es hacer que sea lo más apropiada posible, sin sufrimientos innecesarios, sintiéndose acompañados, arropados… De esta manera demostramos que no nos olvidamos de vivir pues ya sabemos que la vida estaba antes que nosotros y que continuará una vez que nos hayamos marchado. Vivimos conscientes de que hasta el final, todo es vida.

jueves, 13 de octubre de 2011

Emocionarse es aprender

Todo lo que aprendemos se lo debemos a nuestra capacidad de emocionarnos, por ello, cada día se concede más importancia a la educación emocional. David Brierly, profesor experto en el fomento de valores, asegura que “recordamos lo que se siente y esto, a su vez, es lo que se convierte en experiencia”.


Las emociones son el resultado de un conjunto de procesos fisiológicos que tienen lugar en nuestro organismo. Son programas de acciones que se ponen en marcha de forma automática y que tienen lugar en nuestro cuerpo dando lugar a cambios moleculares en nuestras vísceras y células, expresiones faciales y posturas… Una emoción existe porque hay un estímulo que la desencadena y da lugar a un conjunto de reacciones automáticas.

Según Antonio Damasio todo proceso emocional comienza a partir de un estímulo exterior que da lugar a la representación en la mente de una imagen mental (puede ser la imagen de un objeto o situación presente o bien una imagen evocada) que pone en funcionamiento determinadas regiones cerebrales asociadas a esa emoción. Posteriormente se produce una reacción química en cuerpo y cerebro mediante el cual se segregan moléculas químicas (cortisol, dopamina, oxitocina…), se desencadenan ciertas acciones (huida, paralización, aumento o disminución del ritmo cardíaco…), se adoptan expresiones faciales y posturas corporales concretas y algunas ideas y planes de acción se hacen conscientes (huir, llamar a la policía, besar a nuestra pareja…). Este cúmulo de acciones hace que el sujeto que las experimenta entre un estado emocional que es evaluado y percibido por quine lo experimenta dando lugar a sensaciones y sentimientos que ayudan a procesar grandes cantidades de información y contribuyen a la resolución de problemas, ayudándonos a la toma de decisiones.

La capacidad para tener sentimientos y emocionarnos únicamente depende de estar en posesión de un sistema nervioso sano, que no se encuentre dañado, capaz de transformar imágenes mentales en emociones y que el individuo sea consciente de sí mismo, es decir, que sepa que es capaz de sentir y que aquello que le hace sentir está relacionado con él. Por ejemplo, un psicópata es una persona con un sistema nervioso sano, su anomalía se encuentra en su incapacidad para empatizar emocionalmente con los demás. Ven a los demás únicamente como objetos, siendo incapaces de establecer ninguna conexión afectiva con los objetos y personas del entorno. Su relación con el entorno se produce lingüísticamente, es decir, a través de significados y no de emociones. Así, cuando ven a alguien llorar no son capaces de experimentar la emoción que vive que llora porque las regiones del cerebro asociadas a esta emoción no se ponen en funcionamiento.


Es muy importante para la convivencia que lleguemos a ser conscientes de la importancia de la educación emocional y adquirir conocimientos sobre sentimientos y emociones. Nos emocionamos continuamente y, en ocasiones, nuestras emociones pueden desencadenar en un conflicto personal y/o social. Alguien debe enseñarnos a reconocer las emociones y a saber gestionarlas ya que al hacerlo estaremos descubriendo la propia individualidad y potencialidad.

Enfrentarse a un conflicto es hacer frente a emociones no controladas y ante el descontrol emocional no basta únicamente con hacer uso de la razón, sino que hay que ser capaz, ante una emoción negativa , de generar la emoción positiva que la contrarreste. Es misión de las instituciones educativas enseñar a los alumnos a ser conscientes de su potencial emocional y dirigir gran parte del proceso de aprendizaje a este descubrimiento. Hacerlo hará más dificultoso la medición a través de exámenes y cuestionarios los contenidos adquiridos por el alumno, pero estaremos ayudando al alumno a ser capaz de desafiar al futuro y de superar los retos nuevos que en él irán apareciendo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Sociedad en Presente Continuo

En un día normal Miguel Sánchez , una vez conseguida su jubilación después de más de 40 años imprimiendo el periódico local, se despertaba temprano. Con las primeras luces de la mañana tomaba su acostumbrado desayuno y volvía a meterse en la cama a escuchar a su locutor de radio preferido. Una vez en la cama, Miguel empezó gradualmente a experimentar un cambio, no siempre era capaz de recordar si ya había desayunado o si, por el contrario, acababa de despertarse por que muchos días desayunaba de nuevo y volvía a meterse en la cama para seguir escuchando su voz amiga. En ocasiones llegaba a desayunar hasta tres veces. Miguel tenía la capacidad de darse cuenta de que, a su modo de ver, tenía un problema de memoria pero al instante siguiente, cuando un nuevo pensamiento cruzaba su cabeza, lo olvidaba para volver a descubrirlo de nuevo. Miguel no recordaba que olvidaba.


La situación que vivía Miguel es una situación que experimentan a diario millones de personas en todo el planeta, lo cual nos sugiere que estamos ante un gran problema. Vivimos en una sociedad de la información. Continuamente estamos sometidos a estímulos cambiantes que hace que nuestro cerebro tenga que trabajar constantemente y procese los datos que recibe centrando su atención en los que considera relevantes. Anuncios publicitarios, televisiones continuamente encendidas, ruido y música en espacios públicos, el verde de un semáforo, la indicación de una señal de tráfico, las indicaciones de un guardia, el protocolo de atención de la administración, el precio de cada producto del supermercado… y sin embargo, existen personas que olvidan inmediatamente lo que acaba de mostrarse ante sus ojos.

Todos nuestros recuerdos permanecen alojados en nuestro cerebro, es a éste nuestro particular baúl, al que recurrimos cuando queremos rememorar momentos que consideramos importantes para nosotros. Nuestros recuerdos, dicen los neurocientíficos, son un patrón de conexiones entre neuronas que se encuentra almacenado en nuestro cerebro. Cada una de las 100.000 millones de neuronas que poseemos es capaz de de establecer más de 5.000 conexiones sinápticas con otras neuronas lo cual da lugar a crear los denominados mapas mentales. Cada estímulo que percibimos, cada sensación que recordamos, cada idea que tenemos altera las conexiones dentro de esta red neuronal variando permanentemente su estructura.

Como mencionaba más arriba el cerebro crea mapas mentales a través de su red de neuronas que le sirven para mantenerse informado a sí mismo. Los mapas son patrones de información acerca de los elementos, objetos y personas con las quienes interaccionamos y del propio organismo. Los mapas se activan y relacionan a partir de patrones visuales, auditivos y sensoriales debiendo organizar la información recibida y procesarla de tal manera que seamos capaces de comprender el mundo ya que somos capaces de extraer patrones y secuencias lógicas de los objetos y sucesos que percibimos, para que a partir de ellos tomemos decisiones adecuadas y eficaces.

Miguel y millones de personas son incapaces de entender y estructurar los acontecimientos a través de una secuencia espacio-temporal coherente. Sus capacidades para percibir los estímulos se muestran intactas pero algún área de su cerebro se encuentra dañada o desconectada del resto de su red neuronal por lo que son incapaces de recurrir a su memoria (los mapas mentales se forman en base a las experiencias previas de cada individuo) y, por tanto, de recordar, como tampoco es capaz de generar recuerdos nuevos. Todo lo que le memoria guardaba ha perdido su valor ya que el mapa que lo percibía y registraba porque el mapa encargado de percibirlo ha desaparecido. Miguel es incapaz de reconocer la procedencia del amor que sus familiares sienten por él, es capaz de sentirlo, pero no de insertarlo en su biografía ya que se encuentra instalado en un presente continuo. Felix, sin embargo, se encuentra instalado en el recuerdo y la vivencia de un pasado remoto al que ninguno de sus hijos es capaz de acceder.

Felix y Miguel son incapaces de hacer uso de sus recuerdos declarativos, es decir, de rememorar las cosas que sabemos que sabían lo cual hace muy difícil y dura la relación de sus familiares con ellos. Por el contrario, una manera de mejorar y preservar la salud de estos pacientes está en recurrir a terapias musicales. Estas terapias hacen que los enfermos al escuchar canciones hagan uso de otra clase de recuerdos, los recuerdos no declarativos: las cosas que sabemos sin pensar en ellas. Un ejemplo de estos recuerdos son la melodía de una canción, su letra o también montar en bicicleta. El uso de terapias que recurran a recuerdos no declarativos posibilita una mejoría en el estado de ánimo de pacientes y familiares ya que encuentran un camino a través del cual volver a encontrar una conexión entre ellos que creían perdida.
Las terapias no sólo deben centrarse en la reparación del daño sino también en la prevención para que la enfermedad desaparezca o disminuya su incidencia. Una tarea para prevenir esta enfermedad de la sociedad envejecida que viviremos dentro de dos décadas en las sociedades occidentales, está en cambiar algunos de los patrones culturales y educativos que prevalecen en la sociedad actual para no trasladarlos a generaciones futuras. Nuestra cultura nos inunda continuamente con información nueva, de la cual somos capaces de recuperar muy poca más adelante. Tal magnitud de información provoca que cada vez más recurramos a la memoria externa (superestructuras que hemos inventado para no tener que almacenar toda la información en nuestros cerebros: ordenadores, agendas…) e infrautilicemos la memoria interna (nuestro propio cerebro), al contrario de lo que sucedía en el pasado. Recurrir a la memoria interna es una práctica que debemos recuperar ya que así las generaciones futuras sabrán qué recordar pero, sobre todo, sabrán cómo recordar si les enseñamos a hacerlo.

Cuando nacemos comenzamos a vivir para empezar a recordar los que otros anteriores a nosotros construyeron para nosotros y nos sirviéramos de su conocimiento acumulado. Si recuperamos el interés educativo y cultural por la memoria y, no tanto, por lo inmediato y presente estaremos impartiendo una lección magistral por la cual haremos a las futuras generaciones capaces de percibir lo que ocurre en el presente para predecir lo que sucederá en el futuro sabiendo reaccionar de la mejor manera posible.